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Desarrolladores que co ordinan con usuarios y viceversa

En diciembre de 2009, Rosamel Norma Ramírez, Maestra de la Escuela 33 de la Paloma en Durazno, Uruguay, respondía en la lista de correos OLPC-Sur, al comentario entre líneas de Gonzalo Odiard, desarrollador argentino, quien mencionaba una distancia entre la versión de

Sugar que él venía desarrollando, y una versión que estaba siendo utilizada en Uruguay. Rosamel puso en la lista el correo titulado “Desarrolladores versus docentes”.(Ramírez, 2009, 10 de diciembre)

En este correo, Rosamel reaccionaba frente al continuo lanzamiento de nuevas versiones y actividades de Sugar. Su comentario inicial era que “el desarrollo iba más rápido de lo que los usuarios pueden apreciar y usar en la escuela”, con lo que hacía referencia tanto a maestros, maestras, niños y niñas. En palabras de Rosamel, “se varían las versiones rapidísimo… al menos en mi parecer… lo que no considero que este mal, sino que falta profundización y explicación de cuáles son esas variantes, por qué y para qué, que estén disponibles en algún sitio”. Su propuesta era la de un trabajo más cercano con los desarrolladores, para lo cual citaba sus experiencias de formación en el marco del Plan Ceibal, nombre dado por el estado uruguayo a la implementación de OLPC.

Rosamel se ha destacado por ser una docente cuya participación activa en las listas de correo del proyecto y la publicación de sus experiencias utilizando Sugar en aula, le ha valido el reconocimiento no sólo de los desarrolladores de la lista, sino del mismo Plan Ceibal. A lo largo de su trayectoria en la lista se ha caracterizado por apuntarse a participar en discusiones tanto técnicas como pedagógicas, y no menos importante, sobre las experiencias que otras maestras y maestros comparten ocasionalmente.

Luego de correos que indicaban la importancia de tomar en consideración la propuesta de Rosamel y de los sistemas más adecuados para que los docentes tuvieran una versión de prueba disponible sobre la cual reportar errores, Gonzalo Odiard llamó la atención sobre el titulo de la conversación. Hacía caer en cuenta que tanto docentes como desarrolladores tienen

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conocimientos y necesidades distintas, ya que para desarrollar software educativo se necesitan las dos partes. Sin embargo, la distinción era clara: “Los desarrolladores sabemos cómo usar la herramienta, pero los que saben cuáles son las necesidades, intereses y posibilidades de los chicos son los docentes. También los docentes saben cuáles son los saberes que deben aprender los chicos”. Abordaba también el tema de la velocidad en la producción de las versiones, ya que mientras los usuarios necesitan tiempo para aprender a usar el software, los desarrolladores no se pueden quedar quietos. Sin embargo, hacia un llamado por encontrar un ritmo saludable para las actualizaciones. Gonzalo finalizaba su correo haciendo un llamado a la humildad del gremio de desarrolladores, en cuanto a que no todo el mundo debe saber lo referido a la programación, por lo cual cerraba el mensaje diciendo: “Tenemos mucho que aprender, si hacemos que una maestra en la lista, piensa que se tiene que dar de baja de la lista, la estamos pifiando”(Odiard, 2009, 10 de diciembre) Que una maestra quisiera abandonar la lista, parecía cuestionar el carácter abierto con el que se concebía un espacio como la lista de correo. Como señalé en el capítulo anterior, estos espacios virtuales son concebidos por los desarrolladores como los más aptos para generar procesos colaborativos y abiertos. Situación que en el caso de Uruguay, se ejemplificaba en la organización de las listas de correo y wikis del grupo Ceibal Jam! nombre del grupo de desarrolladores, equivalente a la Fundación Sugar Labs Colombia.

En palabras de Gabriel Eirea, miembro de Ceibal Jam!,

esa comunidad es totalmente abierta y está compuesta por un conjunto heterogéneo de personas con diversos intereses y perfiles. (…) Este grupo también es abierto a todos quienes quieran colaborar con su tiempo a discutir propuestas y realizarlas. En la práctica, se identifican referentes naturales de la comunidad en base a la cantidad y calidad de su trabajo. Este esquema organizativo en la jerga del softw are libre es habitualmente llamado meritocracia. Quienes más trabajan y más méritos acumulan, más capacidad de incidencia en las decisiones tienen. (Eirea, 2010, 106)

Sin embargo, la puesta en escena de esta noción estandarizada de colaboración, será cuestionada a partir de las acciones mismas de los desarrolladores en los escenarios virtuales y en la organización de los eventos de popularización. Aunque estas acciones tienden a invisibilizar otras experiencias de lo tecnológico, el análisis de las interacciones en un espacio virtual como las listas de correo, permite reconocer la forma como esos supuestos son

contestados, tanto por maestras y maestros que conciben la experiencia de lo tecnológico en relación a sus actividades cotidianas, como de voluntarios que al ser asignados a tareas diferentes a la escritura de código, cuestionan la naturalidad con la que los desarrolladores conciben sus tareas frente a lo educativo.

Frente a este problema, en este capítulo abordaré inicialmente las preguntas sobre la relevancia que tiene para desarrolladores y docentes, la existencia de mecanismos de participación en el diseño de Sugar. Esta lectura me permite revelar la diferencia en las agendas de cada uno de ellos, con el fin de presentar mi propia agenda parcial, referida a mi interpretación sobre la distinción entre desarrollador y usuario en el diseño de Sugar. Esta aproximación, corresponde a una decisión metodológica con la cual encarar los procesos de diálogo entre formas de conocimiento asociadas a memorias colectivas en conflicto, que hace hincapié en la importancia de enmarcarlas en propuestas de generalización parciales. (Verran, 2002)

Para abordar el tema de la participación en el diseño de Sugar, he seleccionado las discusiones que han tenido lugar en una lista de correos del proyecto OLPC, que se caracteriza por vincular a desarrolladores de Sugar, docentes y voluntarios. Metodológicamente, significó la organización de 7250 correos que circularon por la lista OLPC-Sur, en un periodo que abarca desde mayo de 2008 hasta Diciembre de 2010, para posteriormente ubicar aquellas discusiones que permitieran apoyar la argumentación sobre los momentos en los que se confrontan las nociones estandarizadas de colaboración.

Con esta revisión, situaré la distinción entre desarrolladores y docentes en cuatro momentos referidos a las conversaciones registradas en la lista OLPC-Sur, con el fin de apuntar las posiciones de docentes y voluntarios que confrontan las ideas de colaboración por las que abogan los desarrolladores, referidas a la prevalencia del lenguaje técnico, al uso de protocolos de comunicación de la cultura de los desarrolladores y a la defensa del software libre, por una parte, y a las situaciones sociales que son consideradas residuales en el proceso de construcción del software libre, por otra.

Al cierre de esa presentación, apuntaré hacia las discusiones sociales consideradas como residuales, que sin embargo, corresponde a nociones de solidaridad en las que maestros,

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maestras, voluntarios y voluntarias han proyectado el uso de Sugar, más allá del lugar central que es asignado por los desarrolladores.

Con esto de presente, vincularé las experiencias de popularización de Sugar que han buscado salir de los espacios virtuales, para poner en relevancia la dificultad en el distanciamiento de la zona en la que los desarrolladores han propuesto las discusiones sobre los rumbos posibles de

Sugar, asumiendo como elemento de análisis la idea de Suchman según la cual la salida a estos espacios confronta a los desarrolladores con su propia identidad. (Suchman, 2002, )

Esta zona, que media entre el diseño y el uso y que se refiere en el caso de Sugar a la implementación y los procesos de popularización que tienen lugar, se presentan como una alternativa a considerar el lugar otorgado a esas tecnologías, al tiempo que permite reorientar la función otorgada por el diseño de Sugar a las diferentes tareas subordinadas a la producción de código.