El desarrollo del Proyecto para la Conservación y Manejo del Oso Negro en México, está a cargo del Subcomité Técnico Consultivo para la Protección, Conservación y Recuperación del Oso Negro. Las consideraciones, estrategias, instrumentos y lineamientos del proyecto, se dan en el marco del “Programa de Conservación de la Vida Silvestre y Diversificación Productiva en el Sector Rural 1997-2000”.
La incorporación de los distintos sectores de la sociedad, interesados en la operación del proyecto (Anexo 2), así como en su integración al Subcomité, permitirá discutir, analizar y consensar políticas, estrategias y proyectos adecuados para resolver la problemática asociada a cada población y región.
Integración del Subcomité Técnico Consultivo para la Protección, Conservación y Recuperación del Oso Negro.
Para el desarrollo y cumplimiento de las estrategias y acciones tendientes a lograr la conservación de la especie y de su hábitat, el 10 de marzo del 2000 se constituyó formalmente el “Subcomité Técnico Consultivo para la Protección, Conservación y Recuperación del Oso Negro”, en la ciudad de Saltillo, Coahuila.
El Subcomité reúne a los sectores gubernamental y académico, así como a diversas organizaciones no gubernamentales, y a productores y propietarios de la tierra en donde se distribuyen poblaciones de la especie, con el fin de determinar, promover, fomentar y realizar actividades encaminadas a la conservación y manejo del oso negro y su hábitat en México, por lo que tiene como tarea sustantiva desarrollar e implementar las estrategias operativas para el desarrollo del proyecto de conservación de la especie. El Subcomité cuenta con una mesa directiva integrada por un Coordinador General, un Presidente, un Secretario y cinco Vocalías que representan a los Grupos Técnicos Operativos (Figura 3). Se encuentra formalmente constituido mediante Acta Constitutiva (Anexo 3) de conformidad con lo establecido en el “Acuerdo por el que se crea el Comité Técnico Consultivo Nacional para la Recuperación de Especies Prioritarias”, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 23 de junio de 1999 (D.O.F., 1999). La estructura y operación del Subcomité, así como la coordinación y funciones de cada uno de sus miembros, se establecen en los “Estatutos para la operación del Subcomité Técnico Consultivo para la Protección, Conservación y Recuperación del Oso Negro” (Anexo 4). Asimismo, las estrategias operativas identificadas por cada uno de los Grupos Técnicos Operativos se presentan en el Anexo 5.
Figura 3. Organigrama del Subcomité Técnico Consultivo para la Protección,
Conservación y Recuperación del Oso Negro.
Conservación y Manejo Inspección, vigilancia y legislación Investigación Rehabilitación y manejo en cautiverio Educación ambiental y difusión Vocalías o Grupos Técnicos Operativos
(Estrategias Operativas) Secretaría Presidencia Coordinación General
Articulación con el Sistema de Unidades para la Conservación, Manejo y Aprovechamiento Sustentable de la Vida Silvestre (SUMA).
En la práctica, la conservación y manejo de las poblaciones de oso negro y su hábitat, se llevan a cabo dentro de las Unidades para la Conservación, Manejo y Aprovechamiento Sustentable de la Vida Silvestre (UMA) que se ubican en las áreas de distribución actual de la especie, y que cuentan con la debida autorización para realizar el manejo de la misma, operan 18 UMA y cada una de éstas ha elaborado un Plan de Manejo (Anexo 6) en el que se delinean las acciones y actividades específicas de conservación, protección y manejo de la especie y su hábitat.
Como parte del Plan de Manejo, cada UMA elabora un programa de conservación y manejo, que incluye actividades de vigilancia participativa, con el propósito de evitar el furtivismo, señalización, reforestación, provisión de agua y alimento a la fauna silvestre, así como la construcción de cercos, tinajas, aguajes, casetas, etc.; también incluye el desarrollo de un programa de monitoreo del hábitat con el objeto de evaluar la calidad de los recursos disponibles y su variación en el tiempo; el programa de monitoreo permanente de la población permite estimar la distribución, abundancia y estructura de la población presente en el área; y finalmente, el programa de contingencias, permite atender con previsión eventualidades de manejo, como la diseminación de enfermedades infecto-contagiosas, incendios, inundaciones, etc.
Cada UMA ha realizado monitoreos poblacionales, el conjunto de estos datos permite desarrollar una perspectiva y análisis global de la población, logrando con esto la integración de la información y el manejo de las mismas en una escala regional que considera las provincias naturales de distribución de las poblaciones de la especie; también ha permitido estimar con mayor precisión el número de individuos que componen la población, la estructura de ésta en términos de las proporciones de edad y sexo (número de machos adultos, machos juveniles, hembras y crías) y la densidad poblacional (número de individuos por Km2).
Durante 1998 y 1999, cada UMA realizó monitoreos poblacionales de oso negro, abarcando una superficie total de 50,000 hectáreas, lo que equivale a 33.3% de la superficie total cubierta por las UMA (150,000 Ha). En dichos monitoreos se observaron un total de 300 individuos de oso negro: 84 machos, 61 hembras, 82 crías y 73 ejemplares no identificados, lo que resulta en una de las densidades poblacionales más altas (0.62 osos/Km2) de las reportadas para Norteamérica.
Con el conjunto de datos aportado por cada UMA ha sido posible estimar que, en las Serranías del Burro, la población de oso negro ha aumentado considerablemente. Incluso, existen numerosos reportes de daños cada vez más frecuentes sobre bienes y personas ocasionados por osos negros en los ranchos de la Serranías del Burro y en las regiones aledañas a la ciudad de Monterrey, Nuevo León; asimismo, los productores e investigadores han observado una alta densidad poblacional de oso negro en la Serranía del Burro y una furte competencia intraespecífica por los recursos, por lo que es posible que la población haya rebasado la capacidad de carga del ecosistema y que se esté autorregulando (Doan-Crider, 2000). En este sentido, la información generada por cada Unidad de Manejo e integrada al SUMA, permitirá al Subcomité Técncio Consultivo para la Protección, Conservación y Recuperación del Oso Negro, determinar las necesidades y acciones específicas de manejo de la población y su hábitat, para logar la conservación de la especie.
Las 18 UMA que operan en las Serranías del Burro, cubren una superficie de 150,000 hectáreas, destinadas de este modo a la conservación, no sólo del oso negro, sino también de otras especies con las que comparte el hábitat, entre estas, el venado cola blanca, guajolote silvestre, puma, pecarí de collar, búho cornudo, halcón peregrino, zorra, mapache, zorrilos y numerosas especies de flora asociadas al hábitat, algúnas de éstas en situación de riesgo y con un potencial aún inexplorado. El conjunto de UMA actúan de esta manera como un corredor biológico que conecta las áreas naturales protegidas que mantienen poblaciones de oso.
Articulación con el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SINAP).
Dentro del área de distribución de las poblaciones de oso negro, se encuentran varias Áreas Naturales Protegidas (ANP) integradas al SINAP. Al igual que con las UMA, cada ANP cuenta con un Programa de Manejo adecuado a las características físicas, biológicas y sociales del sitio.
Entre las ANP que cuentan con población de oso negro cabe mencionar el Área de Protección de Flora y Fauna “Maderas del Carmen”, en el estado de Coahuila; la Zona Protectora Forestal “Sierra de los Ajos” y la “Sierra San Luis” en el estado de Sonora; el
Área de Protección de Flora y Fauna “Cañón de Santa Elena” en Chihuahua; la Reserva de la Biosfera “Sierra Gorda” en Querétaro; y el Parque Nacional “Cumbres de Monterrey” en Nuevo León.
Dentro del SINAP, existen las llamadas “Reservas hermanas para manejo conjunto”, entre las que destaca el Área de Protección de Flora y Fauna “Maderas del Carmen - Big Bend National Park”, localizadas en los estados de Coahuila, México y Texas, E.U.A., y que contienen una de las poblaciones más importantes de oso negro en el continente Americano.
La adecuada articulación entre el SINAP y el SUMA, constituye uno de los pilares de este proyecto, y será posible lograrla a través del Subcomité Técncio Consultivo para la Protección, Conservación y Recuperación del Oso Negro, por medio del desarrollo de programas conjuntos de conservación y manejo.
Regionalización de las Provincias Naturales de Manejo.
Debido al patrón fragmentado de distribución geográfica de la especie en México, una tarea prioritaria en la instrumentación del presente proyecto, será identificar las provincias o regiones naturales de manejo de las poblaciones. Bajo esta perspectiva, cada provincia natural de manejo, estará constituida por el conjunto de sierras, serranías o cualquier otra unidad fisiográfica, en la cual se distribuya una población de la especie.
En este sentido, el esquema del SUMA permite identificar las provincias naturales de manejo de la especie, sobre las cuales se realizan los cálculos y las proyecciones del estatus poblacional del oso negro, como es el caso de la Serranía del Burro en el estado de Coahuila. Ello permite implementar acciones específicas de manejo de la especie y su hábitat, involucrando a todas las UMA y a la población en su conjunto.
Integración de mecanismos de financiamiento.
El financiamiento juega un papel preponderante como instrumento económico. Las fuentes usuales de financiamiento son las aportaciones fiscales, los recursos nacionales e internacionales vía crédito o donación, las inversiones de la iniciativa privada, así como las aportaciones de los productores organizados.
Los productores organizados de Coahuila, a través de las UMA, han logrado, mediante la diversificación productiva con especies asociadas al hábitat del oso negro, que la producción y rentabilidad de sus ranchos se incrementen considerablemente con respecto a las empresas en donde únicamente se llevan a cabo prácticas productivas tradicionales, como la ganadería o agricultura. Ello ha generado una derrama económica considerable por concepto de permisos de caza de las especies de venado cola blanca, guajolote silvestre y pecarí de colar, así como por los servicios de guías, el hospedaje, la alimentación y otros asociados con el ejercicio de este deporte, como la taxidermia, artículos deportivos y otros servicios (ANGADI, 1997). En adición a los beneficios económicos derivados de la caza deportiva, las UMA pueden tener otros ingresos por incoporar productos adicionales de su diversificación, como la fotografía de la flora y fauna y el turismo ecológico (FIRA, 1998). Una parte de los ingresos así generados, han sido reinvertidos en actividades de conservación y manejo del hábitat,
construcción de bebederos, suplementación de alimento, monitoreo de la población, desarrollo de programas de rehabilitación de oseznos, vigilancia y señalización.
Para dar continuidad al proyecto de conservación y manejo del oso negro, de manera independiente a las políticas y asignaciones presupuestales, el Subcomité se encargará de captar o generar los recursos económicos destinados a proyectos de investigación, conservación, manejo y vigilancia, o a actividades específicas de los mismos.
Rehabilitación y liberación.
El proyecto contempla actividades de rehabilitación, preliberación y liberación de ejemplares de oso negro que se encuentran confinados en zoológicos y centros de investigación o exhibición, y que aún están en posibilidades de reincorporarse a su hábitat, en especial, de los oseznos que por una u otra razón han quedado huérfanos. Al respecto, el Idaho Black Bear Rehab, Inc. en Estados Unidos, ha llevado a cabo proyectos exitosos de rehabilitación de oseznos desde 1989, y ha desarrollado las técnicas y acciones específicas que debe contemplar un programa de rehabilitación (Maughan, 1999). En México, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Asociación de Manejadores de Vida Silvestre, A.C. (AMAVISI), iniciaron, desde 1993, un proyecto de liberación de ejemplares de oso negro en el estado de Nuevo León. En ese mismo año, se liberaron cuatro osos machos que se encontraban bajo resguardo en el Parque Zoológico “La Pastora”, Nuevo León. En 1995, se liberó una hembra, que después fue avistada en compañía de otra hembra y una cría. Finalmente, en 1996 se liberaron cuatro osos más, con una edad promedio de tres años; estos ejemplares eran originarios de Sabinas, Hidalgo (1), Galeana, N. L. (1), y Santiago, N. L. (2).
Previo a la liberación, se tomaron las medidas morfométricas y muestras de sangre de cada ejemplar; asimismo, se les colocó un arete de identificación y un radiocollar para su posterior localización y monitoreo. El área propuesta para la liberación, fue seleccionada tomando en cuenta el ámbito hogareño de la especie, ésta consistió en un matorral submontano próximo a un bosque de encino caducifolio. Los grupos involucrados en el proceso de traslado, manejo y liberación fueron el Consejo Consultivo Estatal para la Preservación y Fomento de la Flora y Fauna Silvestre de Nuevo León, la Sociedad Protectora de Animales, el Museo de la Fauna y Ciencias Naturales de Nuevo Léon y el Parque Zoológico “La Pastora”.
Asimismo, la UMA “Campo Santa María” de Cementos Mexicanos, S.A. de C.V., ha desarrollado, como parte de su Plan de Manejo, un proyecto de rehabilitación de oseznos que han quedado huérfanos debido a los incendios forestales, con el fin de liberarlos y lograr su reincorporación a la población.
Manejo de las poblaciones.
Miller (1990b) describe tres tipos de manejo de las poblaciones de oso negro: control poblacional, conservación y aprovechamiento sustentable. Sin embargo, debido al estatus de protección del oso negro en México, por el momento no es posible realizar un aprovechamiento sustentable; no obstante, es posible realizar otras actividades de manejo que implican la conservación y control de las poblaciones de la especie.
El manejo puede realizarse, al menos, de dos formas distintas: en criaderos extensivos y en criaderos intensivos. Los criaderos extensivos operan mediante técnicas de manejo del hábitat y del monitoreo de las poblaciones de la especie de interés -ya que los animales se encuentran en vida libre-, con el fin de lograr un aprovechamiento sustentable. En los criaderos intensivos, los ejemplares se encuentran confinados y sujetos a un manejo zootécnico con fines de exhibición, reproducción o estudio.
Sin duda, uno de los principales retos del Proyecto Nacional para la Protección, Conservación y Recuperación del oso negro, será lograr el adecuado manejo de las poblaciones y sus hábitat, ofreciendo con ello alternativas económicas para los pobladores locales, al tiempo que se logren recuperar y conservar los recursos naturales del área. Asimismo, un adecuado manejo zootécnico sobre ejemplares en cautiverio, pemitiría la producción de ejemplares como pie de cría para el establecimiento de UMA o para su reintroducción.
Fortalecimiento de las capacidades de vigilancia participativa.
El éxito de los instrumentos normativos y regulatorios en materia de vida silvestre depende, en gran medida, de la existencia de instancias que verifiquen su cumplimiento. En este sentido, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) es la instancia que está facultada para asegurar el cumplimiento de la ley y de la normatividad vigente en la materia; sin embargo, es necesario asegurar la corresponsabilidad entre autoridades del Gobierno Federal, Estatal y Municipal con los distintos sectores sociales de la población, ya que la participación social es de enorme importancia para concensar y fortalecer la política pública de aprovechamiento sustentable de la vida silvestre.
El aprovechamiento ilícito de los recursos naturales de México, ha ocasionado pérdida de germoplasma, reducción de las poblaciones de algunas especies y la limitación de mercados potenciales para el comercio legal y certificado de productos y subproductos derivados de un aprovechamiento racional y sostenido de los mismos. Ante esta problemática, es necesario desarrollar mecanismos de combate sistemático al tráfico ilegal, entre los que se encuentran acciones de inspección y vigilancia.
Como ejemplo de esto, a partir de octubre de 1997, se inició un programa de vigilancia permanente entre la PROFEPA y la Asociación Nacional de Ganaderos Diversificados Criadores de Fauna (ANGADI)-Delegación Coahuila, vía las UMA, mediante el cual se ha evitado la caza furtiva del oso negro en las Serranías del Burro, así como de otras especies como el venado cola blanca (Odocoileus virginianus), el guajolote silvestre (Meleagris gallopavo) y el puma (Puma concolor).
Educación ambiental, difusión, capacitación técnica y desarrollo tecnológico.
Las actividades de educación ambiental constituyen herramientas clave para lograr la conservación de los recursos naturales en el largo plazo, por ello, el desarrollo de cualquier política ecológica deberá considerarlas como actividades prioritarias.
Las labores de educación ambiental deberán desarrollarse conjuntamente por las universidades, instituciones, centros de investigación, autoridades gubernamentales, organizaciones no gubernamentales, productores y particulares, con el fin de lograr una
cultura ecológica, a través del conocimiento y manejo adecuado del recurso, en los diferentes sectores de la sociedad.
En algunas regiones aledañas a la ciudad de Monterrey, Nuevo León, existen crecientes conflictos ocasionados por la proximidad en que viven las poblaciones humanas con los osos, al respecto, se ha identificado a la educación ambiental como la principal ruta crítica para minimizar el conflicto (Doan-Crider, 2000).
Asimismo, la formación y capacitación de técnicos especializados en el manejo de la especie, así como el desarrollo de tecnologías adecuadas, resultan de primordial importancia para el correcto manejo de los recursos naturales y el logro de los objetivos del presente proyecto.
EVALUACIÓN DEL PROYECTO DE PROTECCIÓN, CONSERVACIÓN Y