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CAPÍTULO III. DESARROLLO DE LA PROPUESTA

3.4. Desarrollo del cuerpo central

“Estrategias jurídicas dirigidas a los profesionales del derecho que permitan mejorar la defensa técnica”

Introducción

Al paso de los años se ha ido moldeando, reformando y creando preceptos que mejoren la administración de justicia, los distintos procesos judiciales y se logré la garantía efectiva de los derechos constitucionalmente reconocidos, con cada reforma y novedad jurídica ha llegado una transición, un proceso de asimilación, aprendizaje y aceptación, la implementación del sistema oral representó no solo una novedad que prometía desplazar al sistema escrito tachado de ineficaz, obsoleto, ambiguo e injusto, una promesa de mejorar el sistema procesal y agitar las causas.

El sistema oral es la sustitución de la expresión de los actos procesales escritos por los orales. Este sistema oral conlleva características de sencillez, libre de formalidades, fácil comprensión, y algo muy importante, exige la preparación en el manejo de la expresión en el desenvolvimiento de los abogados patrocinadores.

La oralidad es un derecho que tenemos todas las personas, es un procedimiento, y una garantía en condiciones de transparencia, equidad e imparcialidad en la actuación de los administradores de la justicia. Entendida como el intercambio verbal de ideas, se constituye en una herramienta esencial en las tareas jurisdiccionales, como instrumento para facilitar el debido respeto a los derechos y garantías de los ciudadanos en un Estado de Derecho moderno.

Se reconoce una exigencia profunda a los profesionales del derecho, por parte del Estado ecuatoriano, pues son los encargados de sustanciar los procesos judiciales, mediante el sistema oral; es decir, que los abogados deben ser capaces de manejar la oralidad en las diferentes materias, instancias, etapas y diligencias que se requieren para el esclarecimiento de los hechos, y esto se

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logra, a través de un uso adecuado de técnicas de litigación, para de esta forma proteger los derechos de los ciudadanos que acuden ante un abogado en busca de protección.

Objetivos

 Promover por medio de estrategias jurídicas el derecho a la defensa técnica.  Plantear técnicas y sugerencias que mejoren la litigación oral.

 Validad propuestas estratégicas claras tendientes a facilitar la oralidad en materia civil.

Beneficiarios

Los beneficiarios directos de esta propuesta son las personas que requieren o son requeridas dentro de un proceso judicial, y por ende la sociedad en general ya que, al promover una administración de justicia y sistemas procesales más eficientes y eficaces, se garantizara la defensa de los derechos e intereses de los ciudadanos y la reparación efectiva de los perjuicios causados, en virtud del buen vivir y bien común.

Los beneficiarios indirectos o secundarios, son en este caso los profesionales del derecho que, si bien son los directos beneficiarios de las estrategias jurídicas, actúan como representantes, patrocinadores o intermediarios de las partes dentro un proceso judicial para exponer de forma clara las pretensiones, pruebas y contradicciones necesarias para obtener una resolución favorable a los intereses de quien le ha solicitado sus servicios o de quien es defensor y patrocinador.

Estrategias jurídicas dirigidas a los profesionales del derecho

El derecho de defensa no se limita a evitar que el ciudadano quede en indefensión, sino que el mismo se encuentre técnicamente asesorado y constantemente orientado durante todo el proceso judicial y después de la conclusión del proceso, en la etapa de impugnación. A continuación, se presentan propuestas estratégicas dirigidas a los profesionales del derecho para mejorar la litigación oral en materia civil en virtud del derecho a la defensa,

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enmarcadas en los ejes desarrollados, correspondientes a remediar la problemática analizada:

1. EL DEBATE, el abogado cuando va a intervenir y participar en un juicio oral debe poseer varias habilidades como son: narrativas, demostrativas o probatorias, argumentativas, refutativas, hermenéuticas y dialógicas. Dentro de este punto es necesario observar reglas importantes como son:

Aceptación del debate: es el punto de inicio cuando ingresamos a una discusión es considerar que ese debate constituye la vía idónea para acercarse a la solución pacífica y justa del conflicto. Obviamente para ello debemos de tener la intención de hallar una solución. Una vez que se ha admitido ese camino, las partes consienten regirse por ciertas pautas de comportamiento para que sea posible lograr la solución al conflicto.

Orden en el debate: El debate debe mantener un orden para que no se convierta la diligencia en un escenario caótico. Por lo cual es necesario que sea el juez quien dirija el debate siguiendo ciertas reglas para esta discusión. Las partes no deben hablar al mismo tiempo, ni cuando no se les haya dado la palabra. Durante la discusión hay sucesión en el uso de la palabra. Las interrupciones son válidas únicamente conforme a derecho y cuando sean consentidas por el Juez. Sólo así será posible discutir de manera serena a inteligente.

Respeto a la dignidad humana: La acción del orador tiende éticamente a evitar los ataques personales contra las personas que se oponen a sus ideas. La pasión con la que se ejerce la defensa o la acusación puede originar que las partes incurran en proferir ofensas o descortesías. Algunos abogados muchas veces olvidan la moderación que deben mantener y mediante palabras duras e impropias atacan al adversario de una forma indigna. La práctica de la argumentación y la refutación debe ser ante todo respetuosa, jamás se deben utilizar expresiones inapropiadas ni mucho menos injuriosas. La argumentación debe sustentarse en razones y a la vez mantener la amabilidad con el adversario. El abogado que tiene buenos argumentos o sabe emplear los recursos jurídicos que tiene, puede proceder de forma cortés y comprensiva, lo cual le ayuda a ganarse el respeto y a tener credibilidad.

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Flexibilidad y falibilidad: Todos somos susceptibles de cometer errores, pero quien cometer un error y no lo corrige incurre inmediatamente en otro error. Por lo que, todo discurso racional debe poder ser criticado para que sea posible detectar los errores o engaños en los que se haya incurrido.

2. FIJACIÓN DE PUNTO DE DEBATE, cabe recordar que el fin de las alegaciones orales es persuadir al juez, por eso para lograr ese propósito hay que ser claros. Y para lograr esa claridad es necesario examinar algunos pasos, extraídos de obras de Aristóteles y Cicerón, vigentes e importantes hasta la actualidad:

La invención: qué decir, tiene que ver con la acción y el efecto de crear el discurso.

La disposición: dónde decir, tiene que ver con la organización, con la construcción de la estructura del discurso.

La expresión: cómo decir, tiene que ver con la búsqueda del lenguaje apropiado.

La memoria: tiene que ver con la capacidad para recordar lo que se va a decir. La práctica: tiene que ver con el hecho de realizar ejercicios acerca del discurso que se ha creado para llegar a pronunciarlo mejor.

El diseño de apoyos audiovisuales: tiene que ver con el uso de medios que permitan transmitir, comprender y recordar la información.

La pronunciación: tiene que ver con la acción concreta de hablar.

3. CONCILIACIÓN, el abogado en virtud de defender los intereses de su patrocinado no siempre debe pretender llegar a juicio, debe analizar e identificar cuando una causa es susceptible de arreglo, de solución alternativa de conflictos siempre y cuando resulte favorable a los derechos e interese de su representado. 4. PRUEBAS, el abogado debe sustentar sus pretensiones con pruebas eficaces, no es necesario sobrecargar el proceso con elementos y medios probatorios que no contribuyan directamente con la pretensión y con la

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reparación solicitada, las pruebas deben ser presentadas oportunamente, justificar su pertinencia y el valor legal dentro del proceso, practicarlas de forma oral exponiendo su contenido y aclarando su utilidad e importancia, así mismo estar pendiente de las pruebas que se presentan por la otra parte y contradecirlas, impugnarlas, objetarlas o refutarlas de acuerdo a su pretensión y a las normas del debido proceso.

5. EL ABOGADO DEBE SABER INTERROGAR, como prueba fundamental un testimonio puede contribuir con el proceso de manera valiosa, es importante por esto que el abogado tenga en cuenta las siguientes pautas:

Sencillez: se debe formular preguntas y buscar respuestas que se entiendan, destacar lo indispensable, claramente, sin utilizar un lenguaje técnico que afecte la interpretación que se dé.

Esclarecer la “jerga”: es decir aclarar los términos “jerga” que emplee el testigo. Ser descriptivo: el abogado debe ubicar al juez en el lugar más importante de los hechos para que entienda mejor lo acontecido.

Controlar el ritmo del interrogatorio: el Juez escuchará con detenimiento el testimonio ameno e interesante, el ritmo es el detenimiento que emplea el testigo en determinadas áreas de su declaración, el abogado tiene la obligación de lograr el ritmo adecuado del examen directo, según sus intereses.

No hacer preguntas sugestivas: la pregunta sugestiva es aquella en la que se sugiere la contestación.

Anunciar debilidades: se debe presentar la evidencia adversa de un testigo cuando sepamos que la otra parte tiene posibilidad de conocerla y de utilizarla en su contra interrogatorio o en su turno de prueba

Escuchar la contestación del testigo: se debe escuchar prestando atención Organización: es recomendable seguir un orden cronológico, empezar desde el inicio de los hechos.

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6. ALEGATOS: el alegato final comprende la oportunidad ultima que tiene el abogado en su intervención de fundamentar su pretensión impactar y convencer al juzgador de que tiene la razón y debe resolver de la forma que ha planteado de manera que favorezca a su representado, en este momento de la intervención el abogado debe usar términos claros, realizar aclaraciones y destacar indicios y fundamentos valiosos así como solicitar de forma concreta lo que se requiere para resolver la causa, teniendo en cuenta no solo lo actuado por la parte que representa, sino todas las actuaciones, y contradiciendo a la otra parte.

7. RECOMENDACIÓN FINAL: el abogado debe estar en preparación constante, debe informarse, actualizar sus conocimientos, nutrir su vocabulario, conocer y manejar terminología jurídica, jurisprudencia y referencias útiles y validas, tener facilidad de palabra y rápida reacción, ser cortés, confiable, mantener la cordura, la educación y tener convicción y poder de convencimiento, todo esto es posible lograrlo con estudio, preparación, lectura, investigación y formación personal no solo jurídicamente sino en valores y principios, el abogado debe mantener la ética y actuar conforme a derecho.

3.5. Validación, aplicación y evaluación de los resultados de la aplicación

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