1. Planteamiento del Problema
1.1. Introducción
2.1.1.6 Desarrollo de la Identidad
La identidad es un proceso de observación y de reflexión que da lugar en todos los niveles del funcionamiento mental, y se manifiesta en la vida cotidiana cuando los adolescentes expresan su necesidad de pertenecer a sí mismos, es decir, alcanzar un nivel de autonomía y tomar sus propias decisiones, esto implica la independencia de los lazos familiares. En el contacto con los demás es cuando el sujeto construye de manera paulatina una imagen y un concepto de sí mismo hasta que alcance a reconocerse como un ente separado y distinto al entorno, aquí adquiere su sentimiento de identidad que vive como propio donde reconoce los cambios que ha vivido y anticipa lo que habrá de seguir tiendo en cuenta lo que desea llegar a ser. El conjunto de fines, metas y
estrategias que conforman este plan de vida, regulan la personalidad del sujeto ya que organizan elementos cognitivos, afectivos y voluntarios y se refleja en las
investigaciones de la Escuela Nacional de Trabajo Social de Acatlán donde los
resultados obtenidos muestran que la capacidad de los jóvenes para elaborar planes para su vida futura expresa el nivel de organización alcanzado por la identidad (Merino, 1993)
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La adolescencia es el momento de replanteamiento de la identidad del sujeto donde modifica la imagen de sí mismo, de sus relaciones con quienes se rodea, además, reconoce un lugar distinto en el mundo y su propio horizonte de desarrollo. Para Díaz (2006) la cultura vivida e internalizada en los distintos ámbitos se esquematiza de manera singular en cada persona y su contexto, de tal forma que, cada individuo configura su identidad de manera compleja en el marco de sus condiciones sociales, económicas e históricas, así como de los significados que definen su cultura local en lo global. La cultura local y los medios culturales a los que el adolescente tiene acceso son fuentes importantes de apropiación de significados para su identidad. Con base enl estudio realizado por este mismo autor se tiene como resultado que los jóvenes
fortalecen proyectos que orientan su futuro. Desde el punto de vista regional, los jóvenes urbanos, al tener mayor acceso a los medios de información, adoptan rasgos modernos como la vestimenta o el lenguaje incorporando gustos o preferencias por elementos de la cultura regional, y construyen proyectos en función de la posibilidad real de hacer una carrera profesional; los jóvenes del medio rural no ven a la escuela como un medio factible y se enfocan a buscar la migración para mejorar sus condiciones económicas.
Otra realidad presente es la distinción de clases sociales, en estos espacios los jóvenes van construyendo su propia identidad que les permite enfrentarse a la vida y su espacio social. García (2008) realizó un estudio que compara cómo el contexto de desarrollo del adolescente influye en la construcción de sí mismo y la identidad personal a través de jóvenes de una institución pública y una privada. Los resultados que obtuvo es que los jóvenes de la institución pública son más críticos, admira más a su madre, se
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identifican más entre sí, adquieren primero independencia de su familia y desarrollo de identidad capital, es decir, quién se es y qué se ha logrado. Este desarrollo se debe a la necesidad de definir a temprana edad qué se va a hacer para vivir. Los jóvenes de institución privada son menos críticos, admiran más al padre, se identifican más con personas de autoridad que con sus pares y cuentan con menor grado de identidad que el mismo autor explica con la menor necesidad de resolver problemas por ellos mismos ya que cuentan con el respaldo económico y social de sus familias.
El espacio social donde se desenvuelven los hijos también está afectado
directamente por la clase social. Bourdieu (2000, citado por García, 2008) señala que el compartir tiempo en un determinado espacio social se adquieren práctica que conllevan a un hábito, y de esta manera la identidad personal y la estima de sí particularizan el espacio social porque son el reflejo del lugar en la sociedad que ocupa el sujeto. La clase social, de acuerdo con García (2008), incide en las actividades que los jóvenes realizan en su tiempo libre y con base en sus resultados, los jóvenes de instituciones privadas tienen acceso a practicar deporte, actividades artísticas, uso de computadora, etcétera, mientras que, los jóvenes de institución pública participan más en grupos religiosos. En el ámbito educativo de la educación formal se encontró que los jóvenes de la institución pública al llegar al final del ciclo educativo se sienten privilegiados dentro de su espacio social al haber triunfado, en comparación con el resto de jóvenes de su clase social que probablemente fueron expulsados o no contaban con los suficientes recursos, y esto les da un sentimiento de valía. Los jóvenes de la institución privada ven a la escuela como
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un camino trazado con anticipación por lo que lo consideran como una parte más de su vida.
En la adolescencia la búsqueda de identidad conlleva a un proceso de reflexión propia tratando de logra la independencia, es decir, poder tomar decisiones de manera autónoma. Y que poco a poco se van reflejando en los planes de vida que se deseen alcanzar considerando sus condiciones sociales, económicas e históricas sin dejar de lado la influencia cultural de su entorno por lo que a cada persona le toma diferente tiempo lograrla. Los resultados obtenidos por García (2006) son significativos, sin embargo, dentro de una institución pública también se pueden tener grupos de jóvenes con un nivel social superior al resto marcando notablemente las diferencias individuales dentro del aula y en ocasiones los docentes se refieren a ellos como personas maduras o inmaduras al compararlos con el resto.