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III. CAPITULO III: ANÁLISIS DEL PATRÓN DE USO DEL TERRITORIO

IV.3   DESARROLLO DE UNA ESTRATEGIA DE PLANIFICACION

IV.3.1 Introducción

En el caso particular de territorios sensibles desde el punto de vista ecológico ya que

dominan procesos naturales frente a los humanos, y donde la conservación de los mismos,

así como de su biodiversidad, es crucial para la sustentabilidad de las comunidades que en

ellos habitan, la incorporación de la dimensión natural en la planificación del territorio

toma un rol protagónico. Es en este contexto, que la disciplina de la ecología del paisaje

aparece como el marco teórico para la comprensión del territorio como nexo entre sus

dimensiones naturales y sociales. La teoría y los métodos de la ecología del paisaje tienen

fuertes implicancias en el campo de la ciencia aplicada en el manejo de los recursos

naturales, especialmente en la conservación de la biodiversidad y la planificación territorial.

Muchas de las aplicaciones en la ecología del paisaje (capítulo I) dependen de relaciones

causa-efecto entre los patrones del paisaje y las variables ambientales de interés. Estas

relaciones pueden ser utilizadas para la planificación de la configuración espacial del

mosaico paisajístico minimizando los impactos adversos, potenciales o reales, sobre los

ecosistemas.

En un contexto de desarrollo sustentable, el objetivo de la planificación en este tipo de

paisajes apunta a contribuir a la mitigación de los impactos de la fragmentación sobre la

biodiversidad, la recuperación de bosques degradados, el mejoramiento de la calidad de

vida de las comunidades locales, la preservación de los bienes y servicios ambientales y la

mitigación del cambio climático a la escala planetaria.

Las actividades humanas impactan de manera diferencial sobre los sistemas naturales,

contribuyendo cada uno de ellos, con distinto grado al cambio en la estructura y dinámica

del sistema ecológico. Dichas actividades están motivadas por diversos intereses sociales y

económicos, entre ellos los cambios en la cobertura y usos del suelo, la implementación de

nuevas tecnologías en el uso y explotación de los recursos naturales, nueva infraestructura,

las políticas gubernamentales, los desastres naturales, para nombrar sólo algunos. El grado

de contribución al cambio de cada factor puede ser aplicable a un área y no a otra, por esto

es importante determinar cuáles factores son los que contribuyen significativamente a la

transformación de un área específica. Esto permite desarrollar estrategias efectivas para la

conservación y la planificación del territorio.

Uno de los principales objetivos en la zonificación en áreas donde dominan procesos

“naturales”, es la selección de las áreas prioritarias a ser manejadas, conservadas y/o

restauradas a partir de la implementación de diferentes criterios de evaluación (Bibbly

1998). Si el objetivo es conservar el bosque nativo y sus servicios, entonces la planificación

será definida como la actividad que evalúa, a partir de ciertos criterios y técnicas

apropiados, el área de bosque con mayor aptitud para la conservación a una escala del

paisaje, considerándose que la principal meta es la protección de los ecosistemas como un

todo y no de una especies o un grupo de especies (Franklin 1993). No obstante, cuando

éstas áreas se encuentran densamente pobladas, bajo usos productivos y donde existen

múltiples objetivos mutuamente excluyentes en el uso del espacio, se debe contemplar, no

sólo la protección del sistema natural, sino también el desarrollo de las comunidades locales

inmersos en una matriz de usos múltiples, para lo cual una de las primeras instancias de

intervención debiera ser el ordenamiento del territorio que considere los múltiples factores

que actúan en este espacio multidimensional.

La planificación integrada requiere de la implementación de estrategias cuyo objetivo sea el

de alcanzar el desarrollo humano de manera compatible con la conservación de la

biodiversidad y los procesos que regulan la integridad ecológica del ecosistema, la cual

plantea la conservación de la biodiversidad y del hábitat, de los servicios y funciones

ambientales, la protección del recurso hídrico y del suelo, además de mejorar la calidad de

la vida de la población.

Existen varios caminos para resolver esta problemática, especialmente en términos de

procesos de asignación del uso del suelo. La naturaleza de uso o aprovechamiento

multipropósito (conservación, agricultura, forestal, infraestructura, residencial, etc.),

además de los cambios en las condiciones ambientales, económicas y políticas en el

territorio que aumentan las fuentes de incertidumbre para la definición de decisiones de

manejo futuras, requiere de la evaluación de múltiples atributos a diferentes escalas

espaciales y temporales. Con este objetivo, el desarrollo de modelos multi-criterio,

implementados en lo que de denomina un sistema soporte, facilita el proceso de toma de

decisiones, lo que requiere de estrategias de manejo y planes operacionales para la

evaluación de las actividades.

La localización espacial de las diferentes actividades a desarrollar sobre el territorio, como

forestación, conservación, recreación, ganadería, agricultura, desarrollo urbano, entre otras,

presentan un bajo nivel de planificación jerarquizada. La falta de planificación a largo

plazo, conduce al desarrollo de estrategias no sustentables los cuales traen aparejado un

inevitable deterioro del ambiente. Las actividades de asignación de diferentes actividades a

porciones del territorio, incluyen típicamente aspectos espaciales los cuales pueden aún

aumentar las discrepancias en la asignación del uso. Como resultado, el interés de incluir

modelos espacializados en la planificación a largo plazo del uso del suelo se ha visto

incrementado en la últimas décadas (Bettinger and Chung 2004), si bien este desarrollo se

produjo de modo sectorizado (actividades forestales, urbanización, agricultura de regadío,

conservación, etc.). La inclusión de la variable espacial incrementa la complejidad en la

solución dentro de la problemática de la planificación. Dicha problemática necesariamente

no sigue un funcionamiento linear del comportamiento de las variables consideradas.

Mucho de los estudios con un enfoque de modelación espacial, por ejemplo en el ámbito de

las actividades forestales, han considerado un valor limitante al tamaño del área

deforestada, por ejemplo incluyendo una condicionante a la formulación del modelo

(Nelson and Finn 1991; Murray and Church 1995; McDill and Braze 2000; Boston and

Bettinger 2001). Una consecuencia de esta aproximación, es el aumento de la

fragmentación y en consecuencia la pérdida o disminución de los bosques remanentes en el

paisaje. Si los remanentes forestales son fragmentados en parcelas aisladas proveen de una

condición marginal para las especies cuyo hábitat es el interior del bosque. Para mejorar

este factor limitante para especies de interior, podría ser mejor conservar menor cantidad de

bosque, pero en áreas mayores contiguas en vez de conservar la misma cantidad de

remanentes dispersos en el paisaje (Esseen and Renhorn 1998). La fragmentación puede

incluirse minimizando la distancia entre los parches de bosque remanente y maximizando la

adyacencia entre parcelas seleccionadas como reservas. Varios trabajos han demostrado la

posibilidad de incrementar la compactación de áreas de reserva a través de minimizar la

longitud del perímetro de la reserva (Fischer and Church 2003). Sin embargo, si bien estas

consideraciones son tenidas en cuenta para la planificación de reservas, no se han

considerado en la planificación u ordenamiento del uso del suelo de forma integral a

diferentes escalas espaciales. Esta situación demanda la necesidad de herramientas de

planificación y aproximaciones a la toma de decisiones para aumentar la eficiencia,

cuantificación y comprensión hacia la evaluación, planificación e implementación del

manejo de los recursos naturales.

IV.3.2 Estrategia para el desarrollo del modelo

En el presente capítulo se presenta una estrategia para el desarrollo de un modelo

espacializado de planificación de uso del suelo de un área crítica para la conservación del

Bosque Atlántico del Alto Paraná. El resultado es una propuesta de alternativas de

zonificación del uso del suelo que minimizan los potenciales impactos ambientales,

representando una herramienta válida para la toma de decisiones en el manejo territorial. La

implementación de un plan de estas características en un ambiente tan fragmentado como la

selva paranaense requiere necesariamente de la restauración de bosques y la

implementación de áreas de uso sostenible.

En este contexto, definimos cuatro pasos a seguir para la asignación de uso del espacio a

planificar: i) el diagnóstico inicial territorial, ii) definición de los objetivos y visión para la

región, iii) la zonificación propiamente dicha y iv) la definición-reglamentación

i) Diagnóstico inicial territorial. El uso del territorio en general responde a políticas de

colonización que favorecen un desarrollo económico determinado. Muchas veces esas

políticas caducan, cambian y se contraponen con otras futuras. Es necesario por esto

realizar un diagnóstico actualizado sobre los usos del suelo en la región y los factores

que han determinado los patrones que se encuentran. Sobre la base de este diagnóstico

es posible potenciar el desarrollo de cada región, maximizando el aprovechamiento

sostenible de sus ventajas u oportunidades, reduciendo o minimizando la influencia de

condiciones o factores limitantes, corrigiendo los problemas, identificando las

tendencias de cambio y definiendo modelos futuros de estructuración y desarrollo

territorial sostenible (desarrollo de los capítulos II y III).

ii) Definición de objetivos y visión. A través del diagnóstico inicial se deben identificar

en forma participativa los objetivos y la visión que se desarrolla para una región. En

este paso es esencial contar con la participación social que históricamente ha sido débil.

Muchas veces prevalecen en los planes la visión del territorio y objetivos de las

instituciones del Gobierno responsables de los planes y de los grupos empresariales de

interés. El carácter integrador de la ordenación del territorio exige un compromiso con

el apoyo a la participación social y la concertación como forma de hacer de la

ordenación un proceso de construcción colectiva del uso y ocupación deseada del

territorio.

iii) Zonificación. El tercer paso es el desarrollo de un modelo espacial de planificación

de uso del suelo o zonificación del área de acuerdo a los objetivos planteados. La

zonificación es una herramienta de planificación a escala regional y un insumo para el

ordenamiento territorial (OT) y el manejo integrado de los recursos naturales. En esta

etapa se identifican las áreas con mayor aptitud para cumplir con los objetivos de la

región. Es muy probable que existan sitios de conflictos donde varias actividades son

posibles y en este caso se debe llegar a un consenso. Es muy difícil que se cuenten con

áreas vírgenes para la zonificación, en general las áreas que se evalúan ya están

destinadas a diferentes usos: agricultura, ganadería, forestación, conservación,

desarrollo urbano, etc. y es por lo tanto imposible volver a la condición inicial del

territorio antes de su transformación. La zonificación tiene que tener en cuenta el tipo

de desarrollo del territorio en la región y buscar alternativas espaciales satisfactorias.

iv) Definición - reglamentación. El cuarto paso implica la definición y reglamentación

de actividades permitidas en cada zona. Una consecuencia de los pasos anteriores es

que en las zonas identificadas según los objetivos planteados originariamente se definan

las actividades que se pueden desarrollar y se reglamente. En muchos de los casos de

OT en Latino América existen casos de ordenamiento territorial sin respaldo legal

propio a través de normas específicas reguladoras. Sin esta reglamentación, se generan

serios obstáculos para la articulación con otras prácticas de planificación.

IV.3.2.1Desarrollo del proceso participativo en Colonia Andresito

Con el fin de implementar la estrategia se optó por el desarrollo de un proceso participativo

que implico una secuencia de talleres en los que se definieron los objetivos y la visión para

el desarrollo de Colonia Andresito, se identificaron los actores claves sus motivaciones y

expectativas, se construyo un diagnostico ambiental y se reconstruyo la historia del

municipio, se identificaron los problemas, fortalezas y potencialidades para el desarrollo

sustentable de la Colonia.