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3. ESTADO MENTAL DEL ADULTO MAYOR

3.1. Estado Mental Cognitivo

3.2.1. Desarrollo Emocional en el Proceso de Envejecimiento

El periodo del ciclo vital conocido como "adultez mayor" posee probablemente características de mayor singularidad que las de otras fases, al acumular factores y experiencias de etapas previas y afrontar desenlaces que no por previsibles o conocidos dejan de generar ansiedad o expectativas de duda, conflicto, pesimismo e incertidumbre. El componente afectivo o emocional de la vida cotidiana del adulto

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mayor, muchas veces privada del calor y el apoyo del grupo familiar o de un mínimo de interacciones sociales positivas, confiere significados diferentes a la gradual reducción de diversas funciones biológicas, cognitivas o sensoriales y, con ella, una mayor vulnerabilidad a variados agentes o factores patógenos (67).

Estudios epidemiológicos han mostrado que entre las personas mayores atendidas en los servicios de atención primaria, muchas enfermedades van asociadas a transtornos psíquicos y discapacidades en el desempeño de sus roles. Sin embargo, la mayoría de estos transtornos pasan desapercibidos en el primer nivel de atención (68).

En cuanto al estado afectivo, la depresión es el trastorno del ánimo más común en los adultos mayores. Por ello, la Valoración Clínica del Adulto Mayor considera para la evaluación mental afectiva el determinar la presencia o ausencia de depresión (29). La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para el 2020, la depresión será el mayor problema de salud en el mundo, por encima de todos los padecimientos de este grupo de edad (69). La depresión tiene importantes repercusiones sobre la calidad de vida, la situación funcional y cognitiva. Prolonga las estancias hospitalarias y es fuente de numerosas consultas, ingresos y tratamientos. Pese a que sigue siendo más frecuente entre las mujeres, con la edad esta diferencia se reduce (58) .

3.2.2. La Depresión

La depresión no es tristeza únicamente, tampoco es en modo alguno parte necesaria del envejecimiento, es una enfermedad que debe ser tratada. Sin embargo, los signos de depresión con frecuencia pasan desapercibidos, las personas deprimidas sufren de desesperanza y pueden pensar que es inútil reportar sus síntomas. Además, por la estigmatización social asociada a la enfermedad mental, algunos adultos mayores no mencionan estos problemas. Si se encuentran con personal de salud que no dé importancia a estas quejas o que piensa que son parte del envejecimiento, es casi seguro que el diagnóstico será pasado por alto (47).

Para la Organización Mundial de la Salud, la depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer,

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sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración (70).

Datos del Centro de Prensa de la OMS de abril del 2016 (24), hacen conocer que la depresión puede causar grandes sufrimientos y trastornar la vida cotidiana de la persona. La depresión unipolar afecta a un 7% de la población de ancianos en general y representa un 5,7% de los años vividos con una discapacidad entre las personas de 60 años de edad y mayores. Es frecuente que los síntomas de este trastorno en los adultos mayores se pasen por alto y no se traten porque coinciden con otros problemas que experimentan los adultos mayores.

Asimismo, hace referencia a que los adultos mayores con depresión tienen un desempeño más deficiente en comparación con los que padecen enfermedades crónicas como las enfermedades pulmonares, la hipertensión arterial o la diabetes sacarina. Este trastorno también aumenta la percepción de tener mala salud, la utilización de los servicios médicos y los costos de la asistencia sanitaria.

Algunos aspectos importantes sobre la Depresión en el Adulto Mayor son (70) : La depresión en el adulto mayor puede llegar a hacerse crónica o recurrente, y dificultar sensiblemente el desempeño de roles y la capacidad para afrontar la vida diaria; en su forma más grave, puede conducir al suicidio. Si es leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero cuando tiene carácter moderado o grave se pueden necesitar medicamentos y psicoterapia profesional.

La depresión es un trastorno que se puede diagnosticar de forma fiable y que puede ser tratado por no especialistas en el ámbito de la atención primaria. Lamentablemente, una gran mayoría de personas afectadas por depresión no buscan ayuda porque ellas mismas desconocen que gran parte de ese sufrimiento podría ser evitado.

Los adultos mayores en sus cuadros depresivos pueden evolucionar hacia deterioro cognitivo e incluso a demencia, a pocos años de comenzar la patología depresiva. Así como también que el antecedente de un episodio depresivo constituye factor de riesgo para desarrollar Alzheimer.

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Los trastornos depresivos pueden ser primarios cuando no hay otra causa que esté provocando este trastorno, o secundarios cuando están provocados por otras afecciones; por ejemplo, pueden aparecer en el curso de una enfermedad crónica. 3.2.2.1. Factores de Riesgo de Depresión

Se pueden mencionar (58):

- Factores biológicos: Antecedentes familiares, cambios en la neurotransmisión asociados a la edad, sexo y raza.

- Factores médicos: La prevalencia de depresión en adultos mayores cuando existe patología médica asociada alcanza el 54%, como enfermedades específicas (ACV, enfermedad de Parkinson, neoplasias...), enfermedades crónicas especialmente asociadas a dolor o pérdida funcional, enfermedades terminales, polifarmacia, deprivación sensorial.

- Factores funcionales: Los cuales al interaccionar con la depresión conducen a un pronóstico negativo.

- Factores psíquicos: Episodios depresivos previos, alcoholismo, ansiedad, demencia.

- Factores sociales: Tales como viudedad, institucionalización, hospitalización, soledad, bajos recursos socioeconómicos, escaso soporte social y pérdidas recientes.

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