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sobre Desarrollo Humano , 1996.

In document Lagarde Marcela – Genero Y Feminismo (página 176-180)

’ “El mundo está cada vez más polarizado, y la distancia que separa a los pobres de los ricos se está agrandando cada vez más. Del PBI mundial, de 23 billones de dólares en 1993, 18 billones corresponden a los países en desarrollo, aunque estos últimos tienen casi un 80% de la población mundial... Hay en el mundo 358 per­ sonas cuyos activos se estiman en más de mil millones de dólares cada una, con lo cual superan el ingreso anual combinado de países donde vive el 45% de la población mundial ...La diferencia en cuanto al ingreso per cápita entre el mundo industrializado y el mundo en desarrollo se triplicó, de 5.700 dólares en 1970 a 15.400

dólares en 1993... Varios países de América Latina y el Caribe ini­ ciaron una lenta recuperación a fines del decenio de 1980, pero 18 de ellos tienen todavía un ingreso per cápita inferior al que tenían hace 10 años...”,

Informe sobre Desarrollo Humano

, 1996:2-4.

4 Entre 1970 y 1985, el PNB mundial aumentó un 40%, pero el número de pobres aumentó el 17%. Mientras entre 1965 y 1989 se redujo el ingreso per cápita de 200 millones de personas, entre 1980 y 1993 bajó el de más de 1.000 millones de personas.

5

Informe sobre Desarrollo Humano

, 1996:3-5.

6 “El sistema mundial emergente ha favorecido la erosión de cier­ tos extremos de desigualdad en sus centros hegemónicos en los que la acumulación de riqueza y recursos ha hecho posible el reformis- mo igualitarista. En Occidente, la mitigación de la pobreza y de la penuria pública (sin que se haya producido una redistribución radi­ cal de la riqueza) ha dependido de ondas largas de prosperidad” (Giner, 1994:123).

7 Giner, 1994:123-124.

* La propuesta de

desarrollo a escala humana

es un claro ejemplo de la coincidente construcción de alternativas planteadas desde otros grupos y las alternativas construidas por las mujeres. La críti­ ca al orden existente comparte los mismos pilares y las alternativas tienden a lograr formas de desarrollo no excluyentes, autoconstrui- das y democráticas. Véase Max-Neef, 1994.

9 Lagarde, 1996:12.

Véase

Informe sobre Desarrollo Humano

, 1994:15.

11 Se utilizan en diversos textos e informes los conceptos sosteni- bles y sustentables para nombrar este paradigma. Desde el punto de vista de su significado común, ambos conceptos se refieren al man­ tenimiento, la nutrición, el sustento, el soporte; la diferencia de matiz consiste en que lo sostenible implica continuidad.

12 World Comission on Environment and Development, 1987. 13 Gabaldón, 1995:13.

14 Haq, 1995:11-12.

15 Max-Neef, 1994:30. Aunque con sus especificidades es evidente que ambos enfoques son coincidentes. En el desarrollo a escala humana se enfatiza desde luego en los aspectos de la democracia y puntualizan sobre aspectos como la diversidad hasta el punto, por ejemplo, de señalar la importancia de hablar de las pobrezas y no sólo de la pobreza.

16 Max-Neef, 1994:146-147. Con la finalidad de no confundirnos, usaré en adelante la categoría de desarrollo humano y sólo cuando haga particular referencia usaré la de desarrollo a escala humana.

17 Haq, 1995:16. 1X Haq, 1995:18. 1Q Haq, 1995:18.

:o En aplicación de la categoría de capital, Bourdieu (1995) con- ceptualizó a la cultura como capital no sólo por su dimensión y valor, sino en sus procesos de producción, distribución, monopolio, consumo.

22 Solow, 1996:16. “En la medida en que podamos arreglárnoslas para lograrlo, la política económica tiene que ser de una sola pieza, tomando en cuenta todos los objetivos y todas las restricciones, equilibrando entre sí los objetivos intertemporales, interregionales, e intrarregionales entre sí”.

23 Haq, 1995:20.

24 “El

empoderamiento

de la gente distingue el paradigma del desarrollo humano de otros conceptos de desarrollo con los que es confundido. Requiere inversión en la gente como preludió para el igual acceso a las oportunidades del mercado, los modelos de desa­ rrollo humano no son modelos de necesidades básicas que requie­ ren sólo ser provistas con servicios sociales básicos, normalmente por el Estado. Más aún, el paradigma de desarrollo humano abarca todas las opciones -particularmente políticas sociales y culturales- mientras que el concepto de necesidades básicas está generalmente limitado a opciones económicas”, Haq, 1995:20.

25 Más allá de los resultados y logros de los movimientos de muje­ res y de cómo se llevó a la práctica esta concepción sobre su desa­ rrollo y sobre su participación en el desarrollo social, tras el des- mantelamiento del sovietismo y de los regímenes europeos de simi­ lar factura, es notable observar cómo el desarrollo del Estado social tuvo una enorme impronta política de las mujeres. Al desmontarse ese orden las mujeres han perdido derechos, oportunidades, solucio­ nes comunitarias a la vida cotidiana que vuelve a ser una carga para ellas, han perdido incluso fundamentos filosóficos de su condición moderna de género, construida por ellas y desde el Estado, con acciones prácticas, económicas, sociales, jurídicas y políticas duran­ te más de medio siglo. Todavía ahora es posible advertir que en esos países, a pesar de la crisis, las mujeres cuentan con una capa­ cidad instalada que aún es evidente en su desarrollo.

26 “Los privilegios económicos detentados por los hombres, su valor social, el prestigio del matrimonio, la utilidad de un apoyo masculino, todo empuja a las mujeres a desear ardientemente agra­ dar a los hombres. En conjunto, todavía se hallan en situación de vasallaje. De ello se deduce que la mujer se conoce y se elige, no en tanto que existe por sí, sino tal y como el hombre la define. Por con­ siguiente, tenemos que describirla en principio tal y como los hom­ bres la sueñan, ya que su

ser-para-los-hombres

es uno de los facto­ res esenciales de su condición concreta” (Beauvoir, 1981:161-162).

27 Beauvoir, 1985:24.

28Informe sobre Desarrollo Humano

1996:5.

29Informe sobre Desarrollo Humano

1994:110. En ese informe, por cierto, hubo modificaciones teóricas inadecuadas y contrarias a la perspectiva de género. Por ejemplo, la mortalidad de las mujeres debida a problemas de salud reproductiva salió del cuadro de indi­ cadores de la condición de la mujer, donde había estado en el infor­ me anterior, y quedó incluido en el cuadro sobre la condición de los niños bajo el rubro mortalidad materna. Este es sólo un ejemplo de la dificultad de avance de la perspectiva de género y su combi­ nación ecléctica precisamente con tesis de las cuales se deslinda.

30Informe sobre Desarrollo Humano

1995:5. 31

Informe sobre Desarrollo Humano

, 1995:35-36.

32Informe sobre Desarrollo Humano

1995:37-38.

33 “Esto resulta evidente a juzgar por los valores del IDG. Un valor de 1 refleja un máximo adelanto en la capacidad básica, con perfecta igualdad de género. Pero ninguna sociedad logra ese valor. Hay 43 países que tienen un valor de IDG inferior a 0,500, lo que entraña que las mujeres sufren la doble privación de la disparidad de género y del escaso adelanto. Y sólo 37 países tienen un valor de IDG superior a 0,800, lo que pone de manifiesto que en muy pocas sociedades se han hecho progresos sustanciales en cuanto a la igualdad de género”,

Informe sobre Desarrollo Humano

1996:37.

34Informe sobre Desarrollo Humano

1996:38. 35

Informe sobre Desarrollo Humano

1996:37.

36Informe sobre Desarrollo Humano

1995:41. 37

Informe sobre Desarrollo Humano

1995:35-34.

38 Cada mujer desarrolla de acuerdo con su circunstancia su condi­ ción de género. Ninguna es la mujer. Cada mujer sintetiza en tomo a su condición de género diversas condiciones de mundo: naciona­ les, étnicas, de clase y casta, de raza, de edad, de salud, estéticas, ideológicas, religiosas y políticas, de saberes y habilidades. El resultado en cada momento de su vida de la combinación de las múltiples condiciones con la de género, fundante de la identidad, es la

situación vital.

Del estado de cada una de esas condiciones sociales y de la manera en que determinan la existencia de las mujeres, depende cuál es su manera de estar en el mundo, es decir, su situación vital. Es posible analizar por separado cada condición social y la manera en que se articula con la genérica. Por ejemplo, la situación nacional-genérica depende de la situación del país rela­ tivo a la mujer y de la condición nacional de esa mujer en particu­ lar, en el momento o período de que se trate. Es también necesario analizar su dinámica en el tiempo, a lo largo de su curso de vida, los cambios del país y las maneras en que afectan la vida de la mujer y su genericidad. Asimismo, se deben analizar los cambios en la condición nacional de esa mujer y sus significados en su manera de ser mujer, sus oportunidades, sus conflictos, etc. (Lagar- de, 1990).

39

En su trabajo sobre

Las mujeres en las estrategias del desarro­

llo

sustentable, Haydée Birgin (1992 y 1994), hace una historia y una interpretación crítica del significado de las políticas de desarro­ llo en un proceso de varias décadas y muestra las múltiples mane­ ras tradicionales de mirar a las mujeres y la instrumentalización que ha marcado las políticas de desarrollo.

40 Más adelante, Birgin (92-93) añade cómo “la integración se tra­ dujo en incorporación de las mujeres al mercado de trabajo... Se comenzaron a gestar ‘pequeños proyectos productivos’ u otras ‘for­ mas de generación de ingresos’ como complemento del ingreso familiar: talleres de costura, artesanía, etc. Lo único que hacían esos proyectos era extender los trabajos domésticos agrícolas o artesanales de las mujeres hacia el sector monetarizado”.

41 El poderío social de las mujeres está constituido por el conjunto de capacidades, habilidades, recursos, espacios y bienes que puede utilizar cada mujer para vivir. Uno de sus fundamentos, pero no el único, es el empoderamiento tal y como se ha planteado.

42 Shiva, 1995:44. 43 Shiva, 1995:44. 44 Shiva, 1995:29.

45 Maxine Molyneux (1985) conceptualiza los intereses y las nece­ sidades de las mujeres, los intereses prácticos de género y los inte­ reses estratégicos de género. Caroline Moser, 1991, distingue entre intereses y necesidades para facilitar la identificación de problemas y la planificación. Así, desarrolla las categorías de necesidades prácticas y necesidades estratégicas, las cuales se derivan a su vez de los intereses prácticos de las mujeres y los intereses estratégicos de género. Las necesidades prácticas son las que se derivan de las funciones tradicionales de las mujeres y “...las estratégicas atienden a enfrentar lo que ella llama subordinación de las mujeres en rela­ ción a los hombres y se deriva la identificación de los intereses estratégicos de género para lograr una organización más igualitaria y satisfactoria de la sociedad, alternativa a la actual, en términos de su estructura y de la naturaleza de las relaciones entre hombres y mujeres". La mayor parte de las investigaciones y de las propuestas de desarrollo realizadas desde la perspectiva de género hoy hacen esta diferenciación, la cual se ha convertido a su vez en una meto­ dología analítica y de planeamiento.

46 Birgin, 1994:95.

47 En la Conferencia Mundial sobre la Mujer, se aprobó la exigen­ cia a los gobiernos y a las instancias internacionales que calculen e incluyan a las estadísticas y análisis socioeconómicos el monto del aporte económico de las mujeres por su trabajo invisible. Esto es un avance extraordinario. Durante mucho tiempo ha sido evidente la existencia del trabajo invisible de las mujeres y se ha probado en investigaciones locales, parciales y no oficiales. Los hechos investi- gativos e informativos son la materia de una de las más grandes denuncias de las mujeres acerca de la explotación y la opresión; y el paso para reparar y remontar esos procesos en las sociedades contemporáneas. Si logra modificarse esa relación de invisibilidad y esa no retribución, se habrá conseguido uno de los derechos básicos de las mujeres y se habrá avanzado en un camino inédito del desa­ rrollo y la perspectiva de género.

48 En un reciente estudio, llevado a cabo entre mujeres de organi­ zaciones populares de diferentes regiones de México sobre

La

salud de las mujeres durante su vida reproductiva

, la Red de

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