Physical self-concept and risk eating behavior in university students
II. DESARROLLO 1 Materiales y Método
Esta investigación se clasifica como una Investigación no experimental, de corte transversal y de tipo explicativo. Es un estudio de campo, debido a que las variables son utilizadas en un contexto natural no controlado y se utiliza el Modelo de regresión donde son utilizados y analizados los coeficientes de regresión beta.
Los instrumentos aplicados fueron:
Conductas Alimentarias de Riesgo. Fueron medidas a través del Cuestionario Breve de Conducta Alimentaria de Riesgo (CBCAR) elaborado por Borjoquez, Careño y Unikel (2004). Está conformado por 12 ítems, divido en tres factores específicos: a) conductas compensatorias, b) conductas purgativas, y c) atracones.
La escala consta de cuatro opciones de respuesta: nunca o casi nunca (0), a veces (1), con frecuencia (dos veces en una semana) (2) y con mucha frecuencia (más de dos veces en una semana) (3). La mayor puntuación en el cuestionario corresponde a mayor cantidad de anomalías en la conducta alimentaria.
Autoconcepto físico. Se midió a través del Cuestionario de Autoconcepto Físico (AFI) que fue elaborado y validado por Esnaola-Etxaniz (2005). Posee un total de 30 ítems con 6 subescalas: habilidad física, condición física, atractivo físico, fuerza, autoconcepto físico general y autoconcepto general. Se compone de una escala tipo Likert que puntúa entre 1 y 5, en función de la casilla elegida; Falso (1), Casi siempre Falso (2), A veces Verdadero/Falso (3), Casi siempre Verdadero (4), y Verdadero (5). Un mayor puntaje indica un mayor autoconcepto positivo.
Dado que los instrumentos no han sido utilizados en muestras venezolanas, se obtuvo la confiabilidad y la estructura factorial de ambas escalas en la presente investigación, estos resultados se presentan en el apartado de resultados.
Procedimiento
Chacón Quintero et al. Autoconcepto físico y conductas alimentarias de riesgo en estudiantes universitarios
Contaduría, Ingeniería, Comunicación Social y Psicología, la autorización para ingresar a las aulas de clases y administrar los instrumentos. Se les explicó a los estudiantes la finalidad de la investigación y se aclaró que la información sería confidencial y para fines de investigación.
En la primera página, se encontraba el consentimiento informado seguidamente del cuestionario breve de conducta alimentaria de riesgo y luego el cuestionario de autoconcepto físico. El proceso duró aproximadamente 15 minutos.
Una vez administrados todos los instrumentos y recolectados los datos, se procedió a realizar la construcción de una base de datos. Al completar dicha base de datos, se procesó la información utilizando el programa estadístico SPSS versión 20, para realizar los análisis estadísticos pertinentes.
2.Resultados
Se calcularon los coeficientes de fiabilidad (alpha de Cronbach) y un análisis factorial para ambos cuestionarios. En relación a la escala de Conductas Alimentarias de Riesgo (CBAR), se obtuvo un coeficiente alpha de Cronbach de 0,77 y todos los ítems correlacionaron de manera positiva con el puntaje total de la prueba, en un rango de correlaciones de 0,19 y 0,60, por lo que se puede decir que la prueba posee consistencia interna.
Para el análisis factorial, se obtuvo primeramente un índice Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) de 0,80 y un Test de Esfericidad de Bartlett significativo (X²=1182, 30 y p<0,05), lo que indica la factibilidad de llevar a cabo el análisis, el cual se realizó por el método de componentes principales. Se fijó un autovalor de 1,5 arrojando la presencia de dos factores, que de igual manera se evidencian en el gráfico de sedimentación. De estos factores, el primero con un autovalor de 3,53 explicó el 29,57% de la varianza total, mientras que el segundo con un autovalor de 1,73 el 14,40%. Así, ambos factores explicaron el 43,97% de la varianza total del instrumento. Luego, se obtuvo la matriz rotada mediante el método Varimax, utilizando como criterio una carga factorial igual o mayor a 0,30 para identificar los ítems que componen cada factor.
El primer factor se denominó “conductas alimentarias tipo compensatorias/purgativas”, el cual hace referencia a episodios característicos por la implementación de vómitos autoinducidos, abuso de
laxantes, uso de diuréticos, entre otros, con el fin de bajar de peso, así como también, aquellos métodos utilizados para compensar el atracón. El segundo factor se denominó “conductas alimentarias tipo atracones” y hace referencia a la ingesta voraz e incontrolada en poco tiempo y generalmente en secreto. El ítem 4: “He vomitado después de comer para tratar de bajar de peso”, no cargó en alguno de los dos factores, por lo que no se tomó en cuenta para el puntaje de los factores.
En lo referente a la Escala de Autoconcepto Físico se obtuvo una confiabilidad de 0,92 por medio del coeficiente alfa de Cronbach; donde todos los ítems que componen la escala correlacionaron de manera positiva con cargas mayores a 0,30, lo que indica alta consistencia interna.
En cuanto al análisis de componentes principales, se cumplieron previamente los supuestos. Se obtuvo una puntuación cercana a 1 (0.93) en el índice Kaiser- Meyer-Olkin (KMO) y resultó significativo el Test de Esfericidad de Bartlett (X²= 6962,34, p<0,005). Se empleó un autovalor de 1,5 y se obtuvieron 3 factores, los cuales explicaronn el 53,62% de la varianza total; el primer componente, con un autovalor de 6,62 explicó el 22,07% de la varianza total de la variable; el segundo componente un autovalor de 6,40 y explicó el 21,33%; y el tercer componente con un autovalor de 3,07 explicó el 10,23%. Se empleó una rotación Varimax y se estableció como criterio para la carga factorial 0,35. De esta manera, a diferencia de Esnaola-Etxaniz (2005), en la presente investigación resultaron tres componentes; el primer componente se denominó satisfacción física; el segundo habilidad, fuerza y condición física; y el tercer componente se denominó atractivo físico y capacidad general.
Posteriormente se llevaron a cabo análisis descriptivos para cada una de las dimensiones de las variables (Ver Tabla 1). Los resultados indicaron que los estudiantes tienen una baja prevalencia de conductas alimentarias de tipo purgativa/compensatoria y de tipo atracón y, aunque la incidencia de CAR es baja en esta muestra, hay algunos estudiantes que presentan estas conductas dada la dispersión de los datos. Por su parte, presentan de manera homogénea, moderados-altos niveles en autoconcepto en cuanto a su satisfacción física, habilidad, fuerza y condición física y atractivo físico general.
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Variable Min Max Media Desviación Asimetría Curtosis CAR: compensatorias/purgativas 0 18 4,24 3,48 ,844 ,594 CAR: atracones 0 12 3,07 2,65 1,057 ,656 Autoconcepto de la satisfacción física 14 66 36,52 7,21 -,343 ,453 Autoconcepto de la habilidad, fuerza y condición física 14 56 40,05 8,8 -,345 -,254 Autoconcepto del atractivo físico general 8 47 18,39 3,76 ,835 7,474
Tabla 1. Estadísticos descriptivos de las variables
Tabla 2. Correlaciones de las variables
*significativo al 0,05
1 2 3 4 5 6 7 8 1 CAR: compensatorias/purgativas 1,00 ,322* -,172* ,035 -,101* ,044 ,196* ,090 2 CAR: atracones 1,00 -,378* -,041 -,217* ,007 ,291* -,268* 3 Autoconcepto de la satisfacción física 1,00 ,400 ,734 ,024 -,209* ,099* 4 Autoconcepto de la habilidad, fuerza y condición física 1,00 ,481 ,114 ,027 ,292* 5 Autoconcepto del atractivo físico general ,046 -,051 ,126*
6 Edad 1,00 ,042 ,115*
7 IMC 1,00 ,241*
8 Sexo 1,00
Finalmente, se realizó un análisis de regresión múltiple para cada tipo de CAR. Se agregaron como variables predictoras el sexo e IMC, dada su correlación con las CAR y en consecuencia, como medida de control en el efecto del autoconcepto sobre las CAR (Ver Tabla 2).
En cuanto a las conductas compensatorias/ purgativas, se encontró una relación moderada-alta (R=,56) con la combinación lineal del autoconcepto de la satisfacción física, autoconcepto de la habilidad, fuerza y condición física, autoconcepto del atractivo físico general, sexo e IMC. Estas variables en conjuto explicaron el 30,3% de la varianza total de este tipo de CAR.
La variable conductas compensatorias/purgativas presenta una relación con el autoconcepto de la satisfacción física de manera baja y negativa (β= -,379; p=0,000), mientras que con el autoconcepto de la habilidad, fuerza y condición física se presenta de forma baja y positiva (β= ,195; p=0,000). Lo anterior quiere decir que a menores niveles de autoconcepto de la satisfacción física mayor tendencia a que las personas presenten CAR de este tipo, y que a mayores niveles de autoconcepto de la habilidad, fuerza y condición física mayores niveles de de presentar
conductas compensatorias/purgativas. Por otro lado, el sexo se relaciona con este tipo de CAR de manera negativa y moderada (β= -,362;p=0,000), esto quiere decir que las mujeres tienden a cometer más conductas alimentarias de este tipo que los hombres y, por último, se relacionó con el IMC de manera positiva y baja (β= ,295; p=0,000), lo que quier decir que a mayores niveles de IMC mayor tendencia a cometer CAR compensatorias/purgativas (Ver Tabla 3).
Por su parte, los atracones tuvieron una relación baja (R=,26) con la combinación lineal del autoconcepto de la satisfacción física, autoconcepto de la habilidad, fuerza y condición física, autoconcepto del atractivo físico general, sexo e IMC. Dicha combinación explica el 5,6% de la varianza total de los atracones.
Las CAR de tipo atracones se relaciona con el autoconcepto de la satisfacción física de manera baja y negativa (β= -,169; p=0,000) es decir que, a menores niveles de autoconcepto de la satisfacción física hay una prevalencia baja de que estos estudiantes presenten atracones. También, los atracones se relacionaron con el IMC de manera baja y positiva (β=,09; p=0,005), resultado que a mayores niveles de IMC mayor prevalencia de que ocurran CAR tipo atracones (Ver Tabla 3).
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Tabla 3. Resultados del análisis de regresión de las CAR
*significativo al ,05 a Sexo Hombre= 1, mujer = 0
Conducta comp/purgativa
R= ,56 R2ajustado=,303 Error de estimación= 2,91 B Beta p
Constante 3,028
Autoconcepto de la satisfacción física -,183 -,379 ,000* Autoconcepto de la habilidad, fuerza y condición física ,072 ,195 ,000* Autoconcepto del atractivo físico general ,025 ,027 ,673 Sexo a -2,546 -,362 ,000*
IMC ,241 ,295 ,000*
Atracones
R= ,26 R2ajustado=,056 Error de estimación= 2,58
Constante 2,318
Autoconcepto de la satisfacción física ,062 -,169 ,024* Autoconcepto de la habilidad, fuerza y condición física ,029 ,095 ,102 Autoconcepto del atractivo físico general -,015 -,021 ,784
Sexo a ,247 ,046 ,380
IMC ,091 ,146 ,005*
3. Discusión
El presente estudio se llevó a cabo con la finalidad de estudiar si los dominios del autoconcepto predecían las conductas alimentarias de riesgo, en estudiantes universitarios.
La variable conductas alimentarias de riesgo en sus dos dominios: compensatorias/purgativas y atracones, se presentan con baja frecuencia siendo estas últimas las más escasas. Lo anterior es similar a lo encontrado por Góngora y Casullo (2008) y por Morán, Cruz e Iñárritu (2009), quienes afirman que los estudiantes universitarios muestran una baja frecuencia de conductas relacionadas con los TCA, menor al 20% o al 10%, respectivamente. La baja prevalencia de CAR en esta muestra indica, así mismo, que los estudiantes en forma general, no presentan algún trastorno alimentario.
Loreto, Zubarew, Silva y Romero (2006), encontraron que existe la probabilidad de presentar conductas alimentarias de riesgo en todos los niveles socioeconómicos, sin embargo, se observa una mayor prevalencia en poblaciones que se encuentran ubicadas en un nivel socioeconómico bajo en comparación a las poblaciones ubicadas en un nivel socioeconómico medio o alto; lo cual indica que, a pesar de que cualquier parte de la población podría sufrir de CAR, las personas ubicadas en los estratos medios o altos se verán menos afectadas; siendo esto la posible explicación de lo encontrado en la presente investigación, lo que permite suponer entonces, que los
estudiantes evaluados poseen una adecuada educación alimentaria y que tienen una mayor facilidad para adquirir alimentos saludables.
Por otra parte, se observa que la muestra tiene niveles moderados-altos de autoconcepto en sus dimensiones: satisfacción física, habilidad, fuerza y condición física, y de atractivo físico general. Lo cual puede ser el reflejo de un alto nivel de autoconceptro general.
Existen varias explicaciones para este hallazgo, entre estas esta la dada por el nivel socioeconómico de la muestra. De modo similar a las CAR, Loreto, Zubarew, Silva y Romero (2006) encontraron que las personas que poseían un nivel socioeconomico medio- alto presentaban mayores niveles de autoconcepto físico, en comparación con las personas que se encontraban dentro de un nivel socioeconomico medio- bajo. Otra, puede ser que los estudiantes practiquen alguna actividad física o deportiva que influya en su valoración física. Goñi, Escalona, Ruiz, Rodríguez y Zulaika, (2003), encontraron que las personas que realizaban actividades físico-deportivas obtuvieron mayor autoconcepto físico, en comparación con las personas que no lo hacían. Por lo anterior, sería idóneo utilizar en una próxima investigación una muestra con personas de diferente nivel socioeconómico y que realizen actividad física regular o deportiva.
En cuanto a la verificación de la hipótesis de esta investigación, se encontró, tal como se esperaba, que la relación entre el autoconcepto con las conductas
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alimentarias de riesgo, es inversa, en cuanto que a menores niveles de autoconcepto mayor ocurrencia de conductas alimentarias de riesgo. Sin embargo, no todas las dimensiones del autoconcepto predijeron las CAR.
Específicamente se halló que el autoconcepto de la satisfacción física influye sobre ambos dominios de las CAR. Es decir, el autoconcepto relacionado con aspectos como: “me satisface mi apariencia física” o “en lo físico me siento satisfecho/a conmigo o me siento contento/a con como veo a mi cuerpo”, es el mejor predictor tanto de la conducta purgativa, como de los atracones.
Este tipo de autoconcepto, se relaciona altamente con la satisfacción con la apariencia física e imagen corporal, por lo que se podría hacer la extrapolación de las explicaciones de satisfacción con la imagen corporal y CAR. Así, Hernández-Cortez y Londoño (2013), señalan que la insatisfacción por la imagen corporal se ve influida por las preferencias sociales por la delgadez y un estilo de vida centrado en la imagen y la figura corporal, así como también por los medios de comunicación y los agentes sociales, llevando a que los jóvenes se vean más presionados por alcanzar los estándares de belleza y que predominen valores centrados en la deseabilidad social y la pertenencia a grupos que proporcionan estatus; lo cual conduce a cometer conductas alimentarias de riesgo; es decir, los pocos estudiantes que presentaron bajo autoconcepto de su apariencia física presentaron CAR, debido tal vez a los factores anteriormente mencionados.
Por otro lado, se encontró un efecto del autoconcepto de habilidad, fuerza y condición física sólo sobre las CAR de tipo compensatorias/purgativas, encontrando que a mayor autoconcepto en esta dimensión relacionada con aspectos como: “destaco en actividades en las que se necesita fuerza física”, “me resulta fácil la práctica en algún deporte”, “puedo correr y hacer ejercicio durante mucho tiempo sin cansarme” y “tengo resistencia para realizar ejercicios físicos intensos”, hay tendencia de que los estudiantes tengan este tipo de conductas alimentarias de riesgo.
Esto es cónsono con la literatura. Goñi, Escalona, Ruiz, Rodríguez y Zulaika (2003) encontraron en su investigación que aquellas personas que poseían altos niveles de percepción de cualidades para práctica de algún deporte, resistencia y energía, y capacidad para levantar peso o seguridad ante ejercicios que
impliquen mucha fuerza, tenían más probabilidad de tener conductas alimentarias de riesgo de tipo ejercicio excesivo y dieta (conductas compensatorias), esto se explica porque estas personas son más vulnerables a preocuparse y cuidar más su apariencia para aumentar y mantener sus capacidades y condiciones físicas. Por ende, las personas con alto autoconcepto físico por resistencia y capacidad utilizan métodos que impliquen actividades similares a las que se contemplan en la medición de las CAR en cuanto a conductas compensatorias, por ejemplo, preocupación por engordar y hacer ejercicio o dieta para tratar de bajar de peso y no CAR que impliquen atracones, dado que esta últimas son conductas que reflejan descontrol de lo que se come y cómo se come.
En cuanto al autoconcepto denominado atractivo físico general, que implica aspectos como: “no me gustan mi cara ni mi cuerpo”, “no estoy haciendo mis actividades cotidianas del todo bien” y “no estoy en buena forma física” no predice las CAR, destacándose que cuando no se controlan estadísticamente las otras dimensiones de autoconcepto, el IMC y el sexo, esta dimensión si se relaciona con las CAR, lo que indica que la relación es espúrea.
Al incluir las variables personales sexo e IMC como variables predictoras a manera de control, se halló que el IMC influye de manera directa sobre las CAR. Esta variable se relaciona de manera significativa tanto con las conductas alimentarias de riesgo de tipo compensatoria/purgativa, como con los atracones. Lo cual es cónsono con la investigación de Lora-Cortez y De Jesús (2006) quienes reportan que a mayores niveles de IMC mayores porcentajes de conductas alimentarias de riesgo. Altamirano, Vizmanos y Unikel (2011), también explican que el IMC se relaciona con las CAR por el hecho de que mayores niveles de IMC se asocian con mayor sobrepeso y grasa corporal, por lo cual las personas llevan a cabo este tipo de CAR para adelgazar. Cabe destacar que la relación entre el IMC y CAR se ha obtenido en personas tanto con y sin TCA, lo cual es congruente con la presente investigación, la cual se llevó a cabo con una muestra sana, lo que indica una asociación consistente entre esas dos variables.
También se encontró que las mujeres realizan más CAR, pero sólo de tipo compensatorias/purgativas en comparación con los hombres; verificándose la influencia del sexo sobre las CAR. Merino, Pombo y Gódaz (2001)y Gempeler (2006) afirman que las
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mujeres muestran una mayor tendencia de preocuparse y llevar a cabo dietas debido a que se perciben más como obesas, insatisfechas con su cuerpo y expresan mayor deseo de ser más delgadas en mayor medida que los hombres. Cuanto ocurre esto, las mujeres tienen preferencia por utilizar métodos purgativos y conductas compensatorias para poder adelgazar, por lo que los resultados encontrados en la presente investigación concuerdan con la literatura. Según Behar (2010), la mayoría de las mujeres de la cultura occidental se ven más influenciadas por el ideal estético corporal que predomina en la actualidad, el cual indica que "ser bella es igual a ser delgada", generando de este modo que puedan llegar a presentarse conductas alimentarias de tipo compensatorias/purgativas con el fin de bajar de peso y conseguir entrar dentro del ideal de belleza femenino esperado socialmente.
III. CONCLUSIONES
Los resultados encontrados en esta investigación verifican la relación entre autoconcepto y las CAR, y la importancia de tomar en cuenta el tipo de autoconcepto en esta relación. Así mismo, se destaca la influencia de las variables sexo e IMC, siendo los atracones y descontrol en la comida la CAR mejor explicada por el autoconcepto, el IMC y el sexo.
Lo anterior muestra que las CAR de tipo compensatorias/purgativas se explican en mayor medida por el autoconcepto en comparación con las CAR atracones, sin embargo, dicha influencia se ve influída por el sexo y el IMC. Por lo que en próximas investigaciones se podría tomar en cuenta lasrelaciones directas y profundizar más sobre el efecto de dichas variables en las CAR.
Se sugieren proximas investigaciones que consideren otros factores dado la baja explicación de las CAR por el conjunto de variables, proponiéndose la comparación entre grupos de distinto nivel socioeconómico, edad, activididad física/deporte, insatifacción con la imagen corporal, entre otros aspectos que aparecen como relevantes en muchos estudios anteriores.
IV. REFERENCIAS
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Altamirano, M., Vizmanos, B., y Unikel, C. (2011). Continúo de conductas alimentarias de riesgo en adolescentes de México. Revista Panamá Salud Pública, 30 (5), 401-407.
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Behar, R. (2010). La construcción cultural del cuerpo: El paradigma de los trastornos de la conducta alimentaria. Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría, 48 (4), 319-334.
Bolaños, P. (2009) La educación nutricional como factor de protección en los trastornos de la conducta alimentaria. Conducta Alimentaria, 10, 1069-1086. Borjoquez, L., Carreño, S., y Unikel, C. (2004).
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Dieppa, M., Machargo, J., Luján, I., y Guillén, F.