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Previamente, en el primer capítulo se esbozó a manera general un sinnúmero de concepciones del término Niñez, considerando también algunas perspectivas dentro de las cuales se ha visto enmarcada su definición. Sin embargo, ahora se analizará en un plano más específico correspondiente al ámbito nacional. El Código de la Niñez y la Adolescencia de Nicaragua señala textualmente en su Artículo 2 lo siguiente: el presente código considera como niño y niña a los que no hubiesen cumplido los 13 años de edad y adolescentes a los que se encuentran entre los 13 y 18 años de edad, no cumplidos.
Este artículo define el límite de edad hasta donde se le puede adjudicar a un individuo su etapa de niñez, periodo en el que la ley reglamenta la máxima protección y cuidado para los niños, teniendo en cuenta no sólo el hecho de que son sujetos de derecho social, sino también de que por su condición o etapa de crecimiento son naturalmente vulnerables y también forman parte fundamental del núcleo de la sociedad, el cual es la familia.
Sí se habla de niñez es muy importante conocer cuáles son las características que se demuestran en esta etapa en cuanto a las áreas de su desarrollo, por tal motivo se abordará a detalle cada una de estas. Pero antes, es fundamental establecer una definición general de lo que se entiende por Desarrollo Infantil.
• El Desarrollo Infantil es parte del desarrollo humano, un proceso único para cada niño, que tiene como objetivo su integración en la sociedad en la que vive. Se expresa por la continuidad y por los cambios en las habilidades motoras, cognitivas, psicosociales y del lenguaje, con las adquisiciones cada vez más complejas en las funciones de la vida diaria. (Souza & Veríssimo, 2015, pág. 1101.)
Desarrollo Físico
Los niños que se encuentran en el rango de 6 a 12 años de edad comienzan a experimentar cambios corporales de una magnitud considerable, ya que su constitución física va cambiando, esto incluye aspectos como: el aumento de su masa corporal, su estatura y la solidificación de sus huesos. A continuación, se detallan características específicas del desarrollo físico en esta etapa:
• Entre los 6 y 12 años los niños crecen entre 5 y 8 centímetros y casi duplican el peso. Estas medidas son orientativas, ya que dependen de la genética y la constitución del niño. El crecimiento es más lento que cuando eran más pequeños, pero es constante hasta que se produce el popular “estirón” a partir de los 9 años en las niñas y de los 11 en los niños.
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Esta época de crecimiento origina un crecimiento óseo importante, pudiendo aparecer los famosos dolores de crecimiento durante la noche.
• Otro de los momentos importantes es la caída de los primeros dientes entre los seis y siete años. En esta etapa se produce el recambio de la mayoría de los dientes de leche por piezas permanentes.
• La psicomotricidad fina se desarrolla muchísimo y permitirá al niño escribir y dibujar con mayor precisión.
• Durante la etapa escolar los niños y niñas maduran a nivel físico de manera continuada y dinámica, siendo capaces coordinar y sincronizar movimientos mucho mejor que en etapas anteriores, incrementándose su fuerza y resistencia muscular, así como su flexibilidad, pero, si esta no se trabaja, se pierde poco a poco a partir de los 9 o 10 años. Por todo esto, es un buen momento para empezar a practicar algún deporte, de manera lúdica, ya que, también, son capaces de entender las reglas para su práctica y capacidad crítica para superarse a sí mismos.
• Cuando hablamos de desarrollo físico no solo nos referimos a la capacidad motora. Los cambios en órganos tan importantes como el cerebro son clave para su desarrollo intelectual y cognitivo. Entre los 7 y 8 años el prosencéfalo crece significativamente, así como los lóbulos frontales y también madura el cuerpo calloso. Estos cambios permitirán al niño mejorar su capacidad de aprendizaje, ser más creativo y entender cada vez conceptos más complejos.
• A nivel de salud, ya no presentan tantas infecciones del aparato respiratorio (resfriados, otitis, amigdalitis) porque su sistema inmune es más maduro y fuerte. Por otro lado, es frecuente que se empiecen a detectar problemas refractivos, como la miopía, alrededor de los 10 años. (García, 2019, pág. 1.)
Básicamente esta etapa es el preámbulo que prepara a los niños para enfrentar los cambios que conllevará la etapa de la pubertad, o también denominada adolescencia. Y si nos fijamos atentamente, se destaca principalmente la relevancia del aspecto psicomotor y el desenvolvimiento del cuerpo en cuanto a movimientos, fuerza, resistencia, etc. Otorgándole de esta manera al niño un mayor control de sus capacidades físicas.
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Este tipo de desarrollo es muy importante para los niños, les permite abrirse a la obtención de nuevos conocimientos, a la interacción con nuevas personas, a desarrollar habilidades y destrezas vinculadas al área académica.
Durante los años de primaria, el niño empieza a utilizar las operaciones mentales y la lógica para reflexionar sobre los hechos. Por ejemplo, si le pedimos ordenar 5 palos por su tamaño, los comparará mentalmente y luego extraerá conclusiones lógicas sobre el orden correcto sin efectuar físicamente las acciones correspondientes. (Meece, 2000, pág. 110.)
A este tipo de desarrollo también se le puede conocer como “desarrollo escolar” por el hecho de que esta evolución que presentan los niños está muy relacionado a las habilidades que irán adquiriendo en el ambiente escolar, tales como leer y escribir. De igual forma, se comienzan a interesar por el aprendizaje de nuevas cosas y su capacidad de razonamiento crece, lo que les permite una asimilación objetiva de su entorno. En otras palabras, el pensamiento del niño se vuelve:
• Flexible
• Reversible (Abierto a los cambios)
• No es limitado en tiempo y espacio
• Con inclinación a la búsqueda de inferencias lógicas
• Multidimensional
Desarrollo Emocional
Para comprender este punto se hace necesario establecer una conceptualización de lo que son las emociones, las cuales posee todo ser humano como parte natural de sí mismo dentro del área cognitiva. En este sentido, las emociones corresponden a:
Una compleja combinación de procesos corporales, perceptuales y motivacionales que producen en las personas un estado psicológico global, que puede ser positivo o negativo, de poca o mucha intensidad y de corta o larga duración, y que genera una expresión gestual que puede ser identificada por las demás personas. (Zaccagnini, 2004, pág. 61.)
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En el caso de los niños, a diferencia de los adultos, suelen ser más expresivos en el área emocional, muestran mayor sensibilidad y su comportamiento puede basarse muchas veces en cómo se encuentre su estado emocional. En este tipo de desarrollo es importante tener en cuenta que:
Las sensaciones aportan información sobre el grado de favorabilidad de un estímulo o situación, pero también producen emociones positivas (alegría, satisfacción, deseo paz, etc.) o negativas (tristeza, desilusión, pena, angustia, etc.) en grados variables y de intensidad diversa, que se dan en un determinado contexto relacional, el niño va construyendo el significado de sus experiencias emocionales a partir de sus interacciones con las personas que lo cuidan (…). De este modo cada niño irá construyendo el concepto de sí mismo, la toma de conciencia de una realidad externa a él, la idea de moralidad y el pensamiento. (Vásquez, 2006/2007, pág. 151.)
Desarrollo Moral o Social
El desarrollo moral de los niños implica las formas que en que éstos llegan a comprender y seguir (o no) las reglas de su mundo social. En base a esto el autor Jean Piaget señala que dos son las morales del niño:
• “la moral del respeto unilateral” o “moral de la obediencia”. Su aparición y desarrollo serían eternamente atribuibles a la mayoría de los casos prácticamente de los padres. El respeto de la autoridad parental por parte del Niño no implica ninguna reciprocidad del adulto respecto a éste.
• Con la entrada del niño en la escuela y al unirse a otros niños por relaciones de reciprocidad y cooperación más o menos complejas, el niño se instala dentro de la segunda moral, en la que la igualdad y la reciprocidad de las personas sustituirá al “respeto unilateral” al adulto y a la regla que él prescribe, una moral en la que la validez de las acciones no se definiría ya por la conformidad material y literal con esta regla, sino por la intención de respetarla, y solamente en la medida en que la conciencia infantil le reconociese como justa y digna de respeto. (González M. d., 1986, pág. 12.)
Lo que se muestra acá es la evolución del pensamiento del niño en cuanto a su moralidad, y aspectos como la interacción social, las intenciones, acciones y comportamiento del adulto van a incidir en el cumplimiento o no de las normas que el mismo adulto establezca. En la etapa de los 6 y 7 años los niños aún pueden mostrar el primer tipo de moralidad en total plenitud, y es a partir de los 8 años en que
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dependiendo del juicio de valor personal que los mismos niños emitan sobre esto.
Otro autor que aborda el tema del desarrollo moral es Lawrence Kohlberg, el cual fundamenta sus criterios psicológicos en la teoría del desarrollo cognoscitivo de Piaget. Kohlberg presenta tres niveles distintos de prospectivas que pueden adoptar las personas frente a las normas de la sociedad. Estos niveles son:
• Nivel Pre convencional: El autor Almagiá señala que dentro de este nivel “se enfocan los problemas Morales desde la perspectiva de los intereses concretos de los individuos implicados, y de las consecuencias concretas con que se enfrentaron los individuos implicados al decidir sobre una acción particular” (1987, pág. 11). Si bien es cierto que este nivel puede caracterizar el razonamiento de algunos adolescentes y adultos, pero, está más enfocado en el razonamiento moral de los niños hasta los 9 años de edad.
• Nivel Convencional: También Almagiá expresa que en este nivel “se enfocan los problemas morales desde la perspectiva de un miembro de la sociedad, tomando en consideración lo que el grupo o la sociedad espera del individuo como miembro u ocupante de un rol” (1987, pág. 11). Este nivel está presente en los niños de 10 años hasta las edades correspondientes a su adolescencia, y que también puede estar presente en los adultos.
• Nivel Post Convencional o de principios: Este nivel es normalmente propio de la adolescencia y puede caracterizar también a una minoría de adultos. Acá se definen normas propias que no necesariamente siguen los lineamientos de la sociedad, en otras palabras:
Se enfocan los problemas morales desde una perspectiva superior o anterior a la sociedad. El sujeto se distancia a las normas y expectativas ajenas y define valores y principios morales que tienen validez y aplicación más allá de la autoridad de personas, grupos o de la sociedad en general, y más allá de la identificación del individuo con tales personas o grupos. (Almagiá, 1987, pág. 11.)
Según Vásquez, la importancia de los diferentes niveles de desarrollo mencionados, recae en el fundamento de que “cada tipo de ambiente ayuda al niño a descubrir los diferentes aspectos de la vida que
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él asimile inconscientemente” (2006/2007, pág. 152). Por tal motivo, Vásquez también expresa que “es importante que los distintos ambientes interactúen y que resulten constructivos” (2006/2007, pág. 152).
El Trabajo Infantil
Al hablar de trabajo infantil se hace referencia a todo aquel trabajo que priva a los menores de vivir y desarrollar su etapa de niñez, su potencial y su dignidad. Este resulta perjudicial para el desarrollo del niño en todos sus niveles.
Conceptos asociados a la noción de Trabajo Infantil y Adolescente
Conceptos Construcción simbólica
Aprender un oficio La concepción de trabajo como actividad normativa proviene desde las épocas precolombinas, transita por la Colonia y se mantiene en el proceso de construcción del Estado-Nación, aún con las reformas educativas de finales de 1800. Las personas menores de edad aprendían un oficio trabajando como ayudantes o aprendices
Prepararse para la vida El trabajo es visto como el entrenamiento que permite a la persona aprender a enfrentar diversas situaciones, que a futuro le ayudarán a vivir mejor. Esta afirmación se asocia, generalmente, a situaciones donde el trabajo está más vinculado a condiciones difíciles y riesgosas.
Socializar- hacerse adulto (a)
El trabajo es visto como un espacio que, para diferentes sectores de la sociedad, se convierte en el lugar de intercambio social y generacional, que a su vez permite a la persona prepararse para su vida adulta.
Asegurar un ingreso El trabajo permite cubrir gastos, atender necesidades y, en muchos casos, asegurar el acceso a la educación. Pero el ingreso no necesariamente es visto, por la persona menor trabajadora y su familia, como aporte para el hogar.
Independizarse El trabajo implica ser independiente, ya que puede establecer nuevas
relaciones no convencionales para su edad. El trabajo permite tener recursos para cubrir gastos de manutención.
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casa conlleva tiene carácter de ahorro, pues implica para los padres
maximizar los ingresos. Esto se da tanto para una actividad laboral fuera de la casa (“con los ingresos ayudo a mi familia”), como familiar (“con mi trabajo ayudo a mis padres”).
Ayudar personas
a terceras Está en relación directa con las dinámicas comunales. El trabajo se
vincula a acciones de reciprocidad comunal, donde es el vehículo que posibilita el intercambio entre las familias, y por tanto no es visto como trabajo sino como ayuda o apoyo para mejorar las condiciones de vida de quienes participan en la relación.
Fuente: OIT- IPEC- SIMPOC, Estudio cualitativo sobre el trabajo infantil y adolescente en Costa Rica, 2003.
Estas concepciones corresponden a diferentes percepciones de cómo puede concebirse el trabajo infantil, por lo general, están ligadas al entorno social y cultural en el que crecen las personas. Por ejemplo: en las familias que habitan en zonas rurales, el trabajo infantil puede ser visto no como un fenómeno perjudicial para los niños, sino, como una manera en la que ellos pueden ayudar con el ingreso económico familiar, o bien, puede ser visto como una preparación del niño para su vida adulta. Esto, en efecto, es atribuible a variables como las costumbres, la cultura, la educación familiar, el entorno social, etc.
Aunque aparentemente estas concepciones pueden parecer motivos para justificar el hecho de que los niños trabajen, no es así. Sin embargo, es necesario conocer cada una de ellas para que los esfuerzos en emplear programas, proyectos, medidas y normas para erradicar el trabajo infantil, obtengan resultados positivos y cobren sentido para los niños y las familias; ya que esto permite dirigirse a ellos con los mismos conceptos que ellos manejan.
Características del Trabajo Infantil
De acuerdo a la OIT, el trabajo infantil se caracteriza principalmente por los siguientes aspectos:
• Se da a más temprana edad en el campo que en la ciudad.
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• El 10% se ocupa en sectores más organizados.
• El trabajo les impide ir a la escuela o les limita el rendimiento escolar.
• Tres de cada cuatro niños trabajadores abandonan los estudios.
Este fenómeno presenta a su vez condiciones de trabajo que no son adecuadas para el niño en todos los sentidos, tales como:
• Jornadas laborales superiores a los límites máximos establecidos por las legislaciones nacionales para un trabajador adulto.
• Ingresos inferiores: El 90% de los niños y niñas trabajadores entre los 10 y 14 años perciben una remuneración igual o menor que el salario mínimo es decir alrededor de un 20% menos de lo que gana un adulto con 7 años de escolaridad incluso salarios inferiores o se les paga en especie.
• Derechos laborales inexistentes y en empleos precarios.
Peores formas de Trabajo Infantil
El Convenio N°182 de la OIT, adoptado el 17 de junio de 1999, establece cuales son las peores formas de trabajo infantil en su Artículo 3, el cual expresa literalmente lo siguiente:
A los efectos del presente Convenio, la expresión "las peores formas de trabajo infantil" abarca: • todas las formas de esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, como la venta y la trata
de niños, la servidumbre por deudas y la condición de siervo, y el trabajo forzoso u obligatorio, incluido el reclutamiento forzoso u obligatorio de niños para utilizarlos en conflictos armados;
• la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la prostitución, la producción de pornografía o actuaciones pornográficas;
• la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la realización de actividades ilícitas, en particular la producción y el tráfico de estupefacientes, tal como se definen en los tratados internacionales pertinentes, y
• el trabajo que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, es probable que dañe la salud, la seguridad o la moralidad de los niños.
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Pobreza
La pobreza es causa y a la vez consecuencia de muchos fenómenos dentro de la sociedad. Sitúa a las personas en condiciones de escasez y de limitaciones en cuando a sus necesidades básicas.
Esta causa debe entenderse como un fenómeno social, político y económico que nunca se produce debido a la falta de un solo elemento, es consecuencia de múltiples factores que, relacionados entre sí, se definen como la falta de lo necesario para asegurar el bienestar material, como alimentación, vivienda, educación, tierras, salud, vestido, para citar sólo algunos. (González, 2012, pág. 21.)
Fuente: OIT, Eliminación del trabajo infantil. Guías para los empleadores. Guía I: Introducción al problema del trabajo infantil, (2008, pág. 23).
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social de México argumenta que “(…) en este supuesto, los padres envían a sus hijas e hijos a trabajar o los incorporan en su negocio debido a los bajos ingresos familiares y en la necesidad de obtener otros adicionales (o el producto de su trabajo)” (2014, pág. 58).
Círculo vicioso de la pobreza y el trabajo infantil La familia es pobre, así que el
niño debe trabajar
Debido a que el niño trabaja, no puede estudiar
Sin educación, sus ingresos como adultos son proclives a ser bajos. Debido a sus bajos ingresos, envía a sus hijos a trabajar
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El proceso de aprendizaje en la escuela es fundamental para un niño, por lo tanto, según
González “(…) la educación es el procedimiento ideal y óptimo para lograr el desarrollo personal, social y romper el círculo de la pobreza entre otros (…)” (2012, pág. 25). Dentro de esta causa pueden
derivarse algunas situaciones, por ejemplo:
• El alto precio de la inversión educativa, aún en los países que cuentan con el tipo de enseñanza “gratuita”, sigue siendo una inversión que realmente no deja de ser cara para una familia con nivel de pobreza considerable.
• La necesidad en los niños de asumir sus propios gastos escolares e incluso el de sus hermanos menores (en caso de que los tengan).
• Falta de centros escolares en las comunidades alejadas en donde hay niños y niñas en gran cantidad. Aquellos que deciden estudiar deben caminar largas distancias hasta el centro escolar más próximo a donde ellos viven.
• La calidad de la educación a nivel general en muchas ocasiones no es la más óptima.
Situaciones como éstas ocurren de forma continua y son puertas que de alguna forma dan el acceso a que los niños se involucren en el ejercicio de las actividades laborales.
Patrones Culturales
En este punto, González también remarca la necesidad de saber que existen “(…) causas implícitas en la cultura, estás pueden ser creencias, patrones de comportamiento o simplemente paradigmas establecidos, todas estas circunstancias culturales se verán reflejadas directamente en la dinámica familiar, y pueden provocar trabajo infantil (…)” (2012, pág. 24).
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social de México, establece como ejemplo de esto, el hecho de que “en muchas culturas no se percibe el trabajo infantil como algo negativo, sino como una práctica tradicional del mercado de trabajo” (2014, pág. 59).
Desempleo
El desempleo es otra de las afectaciones más comunes en todos los países, pero en unos el índice es más alto que en otros, el desempleo impulsa no solo la informalidad laboral sino también provoca el aumento del trabajo infantil.
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falta de satisfacción de necesidades básicas como la alimentación, esta condición provoca la