En el caso de nuestra investigación, hemos optado por analizar una escuela Waldorf. En Lima, existen cuatro colegios que profesan la Pedagogía Waldorf. Sin embargo, optamos por uno de ellos: el Colegio Waldorf – Lima, el cual es la primera escuela de este movimiento y la más consolidada en nuestro país. Ahora, no vamos a detenernos en la institución en sí misma, sino en sus profesores. Así, concretamos que nuestro caso será el personal docente del Colegio Waldorf-Lima,
organización educativa privada ubicada en el distrito de La Molina, en Lima. Este centro tiene actualmente 25 años de labor.
Esta escuela presenta ciertas características que debemos explicar sobre la ideología institucional y el modelo organizativo. Ello permitirá una mejor comprensión de la información en general, especialmente de la brindada por los entrevistados, porque el modelo organizativo, la participación docente y todos los aspectos pedagógicos se basan en la Antroposofía.
La Antroposofía se describe a sí misma como una ciencia espiritual, la cual fue desarrollada por Rudolf Steiner, y tiene por principio fundamental el reconocimiento del ser humano a partir de una trimembración. Así, el hombre tiene un cuerpo físico referente a la materia, al ser tangible; un cuerpo etérico, aquello que impregna al cuerpo físico y brinda la vida; y un cuerpo astral o de sensaciones, el cual permite que el hombre sienta las emociones, deseos, etc. Junto a estos tres cuerpos existe el Yo o la Individualidad, la cual integra y articula a los tres cuerpos y es lo que vincula al ser humano con lo trascendente y lo distingue de los demás seres vivos. Además de estos tres elementos existen tres fuerzas constitutivas: la voluntad, el habla y el pensamiento; las cuales se desarrollan principalmente en los tres primeros años de vida y evolucionan en función a periodos de siete años (septenios). Sobre la base de ello se constituye la Pedagogía Waldorf, la cual busca un sano desarrollo del ser humano otorgándole a la persona lo que necesita según las características evolutivas de la trimembración humana y sus fuerzas
constitutivas en cada uno de los septenios sobre la base de los valores de libertad, respeto y espiritualidad (Crottogini, 2005). Es por ello que para la Pedagogía, el conocimiento profundo de los tres primeros septenios son elementos clave. Veremos algunos aspectos clave que pueden dar una idea de la complejidad que implica esta Pedagogía basados en Carlgren (1989) y Crottogini (2005).
En el primer septenio, se da la base de la salud personal debido a que se da la formación de los órganos. Este hecho demanda el correcto desarrollo de una de las tres fuerzas constitutivas del hombre: la voluntad, es decir el querer, la acción. Es por ello que el movimiento resulta una característica indiscutible en los niños en esta etapa. Es posible asociar esta etapa con la Grecia Clásica, en la que la educación se realiza a través del cuerpo. De ahí la importancia de la Gimnasia.
En el segundo septenio se inicia la escolarización propiamente dicha. Anteriormente, la libertad para el movimiento y el juego resultan indispensables. La imitación espontánea del adulto es la base de la educación. En cambio, en el segundo septenio, se instituye la figura del profesor, pero no como una autoridad impuesta o admirada por el hecho de ser un adulto. El profesor se convierte en una autoridad sobre la base del amor. Es un ser querido y tal hecho le otorga autoridad y le convierte en alguien digno de ser imitado. Es en esta etapa donde la socialización con sus pares cobra mayor fuerza y el aprendizaje se hace significativo básicamente desde su aspecto social. Ambos hechos, el profesor como autoridad amada y la revalorización de sus compañeros se basan en el impulso que cobra otra fuerza constitutiva, el sentimiento. El trabajo de los aspectos anímicos de los niños se debería volver una de las cuestiones prioritarias para el profesor y los padres. Por lo tanto, el trabajo cooperativo y coherente de ambas figuras adultas es vital para el niño. Esta etapa es vinculable con la Roma Clásica, donde la educación sucede mediante la retórica, el habla, una educación principalmente anímica. Es por ello que el profesor debe plasmar imágenes creadas desde lo oral que apunten al adecuado desarrollo del niño.
En el tercer septenio, aparece el despertar sexual. Además, el adolescente empieza a desarrollar una valorización real de sí mismo y de su entorno. Su pensamiento, la tercera fuerza constitutiva del ser humano, adquiere un papel preponderante en esta etapa de desarrollo. Se trata de una etapa crucial donde se despierta y consolida lo trabajado en los septenios anteriores y donde afirma las bases de su identidad; la cual debe enfrentarse al individuo en sí y a su entorno íntegro: amigos, familia, sociedad. Esta etapa puede relacionarse con la Edad Media y su transición hacia la Modernidad, donde a través de la memoria se desarrolla la educación. Es la época de los letrados y de un fuerte vínculo espiritual.
Aparte de los aportes de la Antroposofía a la educación, ha tenido influencia en diversos aspectos de la vida humana como arquitectura, economía, agricultura, medicina entre otros, incluyendo un postulado sobre un nuevo orden social que fue planteado en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial.
Steiner (1920) reconoce tres sectores o esferas en la vida de las sociedades: la esfera de la vida cultural-espiritual, la económica y la jurídico-política. Desde el s. XV, las sociedades han centralizado el manejo de estas tres esferas de manera que solo un grupo reducido toma las decisiones ya sea que se trate de un estado autoritario o uno democrático. Por ello propuso una “triformación” que considera las tres esferas sociales que coexisten y que deben ser gobernadas con independencia recíproca. En síntesis, esta triformación social se construye sobre tres breves principios:
• Libertad espiritual en la vida cultural
• Igualdad democrática en la vida jurídica
• Fraternidad social en la vida económica
Esto significa que el hombre común debe tener una participación activa en las diferentes esferas, las cuales estarían descentralizadas para facilitar el acceso y las funciones del ciudadano. El estado sería un simple facilitador, un organizador; puesto que sus funciones estarían limitadas al máximo (Steiner, 1920; Carlgren, 1989).
Al tener esta teoría como cimiento, Steiner construye la primera escuela Waldorf, cuya forma de organización busca la descentralización de funciones y responsabilidades análogas a las tres esferas sociales. Con el tiempo y en cada una de las escuelas Waldorf se han presentado variantes, sin embargo persiste la base de la triformación. Así existe siempre un grupo de personas encargadas de lo administrativo y legal (esfera jurídico-política), otro grupo responsable de lo económico y finalmente el grupo pedagógico (esfera cultural-espiritual) (Wendt, 1998).
Para aterrizar en el caso concreto del Colegio Waldorf-Lima, observamos que el director, uno de los docentes, es parte del grupo administrativo y su cargo es representativo para fines externos a la organización (por ejemplo, trámites ante los organismos del Ministerio de Educación). Este cuerpo administrativo está integrado además por personal docente y no docente, donde los docentes son los responsables principales.
Existe un grupo encargado del aspecto económico del colegio el cual es llamado Consejo. Cuenta con la participación de padres de familia, personal administrativo y docentes. Además, existe la Junta General de Maestros conformada por la totalidad de docentes. Se encarga principalmente de los aspectos pedagógicos de la organización.
Los tres organismos tienen un alto nivel de independencia sin embargo existe un diálogo constante entre ellos gracias principalmente a la presencia de docentes en todos ellos. Y es que a nivel institucional, el organismo más importante es la Junta de Maestros ya que las decisiones institucionales son tomadas por sus integrantes y se procura que tales decisiones sean el resultado de acuerdos por consenso.