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Descripción y origen de Los Anales de Buenos Aires

La revista fue fundada a partir del modelo de la publica- ción Conférencia, de la Université des Annales de Paris, institu- ción, creada en 1905 por Yvonne Sarcey (1869-1950), uno de los seudónimos de Madeleine Brisson, como un desprendimiento de

Les Annales politiques et littéraires, publicación semanal de Jules y

Adolphe Brisson (este último era el esposo de Madeleine).5

En Francia, la Université des Annales era una institución priva- da que organizaba ciclos de conferencias que formaban un circui- to paralelo al de las universidades profesionalizantes; su objetivo era promover la cultura, en particular en las provincias francesas; respondía a ideales republicanos (por lo que su publicación se interrumpe durante la segunda guerra), y su orientación era cla- ramente anticomunista. Las conferencias comprendían esencial- mente temas literarios y musicales, y eran reunidas en la revista

Conférencia, publicada entre 1907 y 1940, y entre 1946 y 1950. Si-

guiendo este modelo, Los Anales de Buenos Aires organizó primero conferencias sobre temas culturales y artísticos, que se realizaron en Buenos Aires en el teatro Empire al final de la segunda guerra mundial. La fundadora y directora de la asociación fue Sara Durán de Ortiz Basualdo (1899-1988), dama mecenas de Buenos Aires, quien también financió la revista; pero, de un modo general, la ini- ciativa provenía de un grupo de simpatizantes de la cultura france- sa y de la causa aliada, argentinos y refugiados españoles (y otros europeos). Este origen explica, en parte, la convivencia entre cola- boradores e ilustradores profesionales, y otros no profesionales, es

5 La colección de Los Anales de Buenos Aires consultada se encuentra en la Cambridge University Library, Cambridge, Inglaterra. En adelante LABA.

decir escritores e ilustradores para quienes la literatura aparecía como un pasatiempo, una tarea marginal.

La intención de la asociación y de la revista era asumir la de- fensa de la cultura, tal como lo señala el “Editorial” (1946, LABA,

1 nro.1, 3), que identifica como causa de los acontecimientos eu- ropeos recientes, el olvido de la cultura y el desdén de la intelec- tualidad: la revista pretende estar desprovista de bandera política, y se propone defender la cultura; es evidente que su intención es promover la cultura (alta cultura) nacional e internacional.

Sin embargo, la declaración de intención va a adquirir un nue- vo sentido político cuando Perón gane las elecciones en febrero de 1946. Los Anales de Buenos Aires se convierte entonces en uno de los órganos alrededor de los cuales se reúnen los intelectuales antiperonistas, posicionamiento que va a promover una continui- dad ideológica entre aliados y antiperonistas. El objetivo prime- ro de la revista era difundir la tarea realizada por la asociación; pero rápidamente viene a sumarse otro: el de reunir la producción literaria y plástica de escritores argentinos y europeos, así como la crónica de la temporada musical, teatral y cinematográfica de Buenos Aires, de París, y la evolución de diferentes formas de arte (la poesía francesa, la novela inglesa, la música rusa, la novela del existencialismo francés, etc.). La revista propone así una verda- dera crónica de una zona de la vida cultural argentina, y también aparece como un espacio de debate acerca de las estéticas en cir- culación, pero que excluye el ámbito oficial peronista; se afirma un “entre nos”, que va a adquirir cierta amplitud, y la defensa de una concepción de la cultura que la asocia a la cultura europea y a la producción nacional inspirada de ella. Por tanto, se pone el acento en la relación, presentada como privilegiada, entre Francia y Argentina, así como en la producción nacional que responde a la idea de ‘alta cultura’, y se orienta claramente hacia el presente y la

recuperación de una herencia cultural humanista, identificada ya durante la guerra con una forma de lucha contra el fascismo.

La publicación consta de 23 números, aparecidos entonces, entre enero de 1946 y diciembre de 1948; lo cual significa que la revista es fundada en el momento en que los antifascistas y anti- nazis festejan aún el final de la guerra, el triunfo de los aliados, al tiempo que descubren la violencia de la guerra (y de los campos), y un mes antes de que Perón gane por primera vez las elecciones en Argentina. El formato de Los Anales de Buenos Aires es de 20 x 28 cm, incluye publicidades, y contiene ilustraciones; cada tapa es de un color diferente, y muestra un grabado de distintos artistas: la austríaca Maria Elisabeth Wrede (1898-1981), en los números 1,

4, 18-19 y 23; Juan Carlos Castagnino (1908-1972), en el número 3; Horacio Butler (1897-1983) en el 5; Orlando Pierri (1913-1991)

en los números 6 y 10; Atilio del Soldato, en el número 7; Horacio March (1899-1978) en el 8; Héctor Basaldúa (1895-1976) en el nú- mero 11; C.V. Ramos, en el 13; Elba Nilda Fábregas, en el número

14; Luis Vernet Basualdo (hijo), en los números 15-16; Esther Hae-

do (de Amorim) en el número 12; Antonio Berni (1905-1981), 17; el cubista francés André Lhote (1885-1962) en los números 20-21-22. Como puede verse, se encuentran presentes algunos de los mayores pintores argentinos modernos, pero también ilustradores de menor importancia, y también personas relacionadas con el círculo de co- nocidos que fundó y financió la revista (como Esther Haedo).

La presentación es elegante, casi lujosa debido a estos dibujos, a la variación de colores de las tapas y a la calidad del papel. En promedio la revista tenía 70 páginas, y contaba con avisos comer- ciales, de empresas como la Compañía Argentina de Electricidad, la Unión telefónica, la Cinematográfica Interamericana, María Me- todia Hoene (arquitecta de jardines), que muestran la moderniza- ción de las clases acomodadas; de productos culturales como el

diccionario Enciclopédico Salvat, la editorial Losada, las librerías Verbum y Letras, que se vuelven más presentes en los últimos números; una serie de productos de lujo como las pieles Wolf, el cognac Otard-Dupuy, los relojes Angelus, de la ciudad de Buenos Aires (1, nro. 11, p. 72); ocasionalmente películas (Martin Rouma-

gnac, acompañada de una foto de Marlene Dietrich, –1, nro. 12,

p. 65–); y de modo constante se encuentra la publicidad para la suscripción a la revista misma. Su regularidad varía: en 1946, se publica un número por mes entre enero y octubre, no aparece en noviembre, y diciembre lleva el número 11; en 1947, no se publica en enero, el número 12 es de febrero, el número 13 de marzo, el número 14 de abril, el número 15-16 de mayo-junio, el número 17 de julio, el número 18-19 de agosto-septiembre, el número 20- 21 de octubre-diciembre; durante su tercer año, 1948, aparece el último número, el 23, sin fecha, a principios de enero. La revista publicó tres números temáticos: uno dedicado a Francia (7, julio 1946), uno parcialmente dedicado a H. G. Wells (9, sept 1946), y uno a Juan Ramón Jiménez en el momento de su visita al país aus- piciada por la asociación (23, diciembre 1948).

La lista de colaboradores forma parte de los elementos que solemos proporcionar para describir una revista; sin embargo, es evidente que estos nombres poco nos dicen sobre lo esencial, es decir: el modo, la frecuencia de la colaboración, y el camino por el cual se llega a una publicación, datos importantes para recons- truir la especificidad de una red de revistas (Louis, 2014b); lo que podemos señalar en Los Anales de Buenos Aires es una presencia dominante de escritores argentinos y españoles, que conviven con traducciones de escritores europeos y rusos, representantes de va- lores humanistas.

Establecer zonas de colaboradores, aunque deban ser inter- pretadas con prudencia, permite comprender los intereses de la

revista, y su funcionamiento. Entre los ensayistas encontramos a Ramón Gómez de la Serna, Ezequiel Martínez Estrada, Iván Bunin, Ramón Pérez de Ayala, Borges; entre los narradores, a Alejandro Casona, Nadejda Teffi, Vercors, Enrique Amorim, Santiago Dabove. Entre los poetas, a Ricardo Gutiérrez, Ricardo E. Molinari, Hora- cio Rega Molina, Eduardo González Lanuza, Raúl González Tuñón, Ulises Petit de Murat, Silvina Ocampo, Gabriela Mistral. Encon- tramos, también, una serie de representantes de la intelectuali- dad española en exilio, entre los que podemos mencionar a Rafael Alberti, Amado Alonso, Francisco Ayala, Ricardo Baeza, Arturo Barea, Alejandro Casona, Ramón Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez, Ramón Pérez de Ayala, Pedro Salinas, Guillermo de Torre. También hay colaboradores franceses prestigiosos como Paul Claudel, André Gide, François Mauriac, André Maurois (que vino a Argentina invitado por los Anales en 1947). Otra zona es la de los jóvenes intelectuales y artistas rioplatenses y latinoamericanos: León Benarós, María Elena Walsh, Alberto M. Salas, Juan Rodolfo Wilcock, Emir Rodríguez Monegal, Germán Arciniegas, Monteiro Lobato, Estela y Patricio Canto, Silvina Bullrich, Patricio Gannon, Juan Carlos Paz, Pablo Neruda, Julio Cortázar. En el caso de Cortá- zar, la revista, gracias a Borges, va a jugar un papel importante, porque publicará en este medio sus primeros textos: “Casa toma- da”, ilustrado por Norah Borges (LABA, 1 nro. 11, dic. 1946, pp. 13-18); “Bestiario” (2, nro. 18-19, ag.-sept. 1947, pp. 41-52), la obra de teatro “Los Reyes” (2, nro. 20-22, pp. 40-52); dos traducciones de poemas, “El burro” de G. K. Chesterton y “En ninguna tierra ex- tranjera...” de Francis Thompson –presentados como “Versiones de Julio Cortázar” (2, nro. 20, 21, 22 oct.- nov.-dic. 1947, respecti- vamente páginas 53 y 54); y una nota bibliográfica en la sección

1947” (2, nro. 20-22, p. 158).6 Entre los ilustradores se cuentan, además de los ya mencionados, Xul Solar (1887-1963), Amanda Mo- lina Vedia, Norah Borges (1901-1998), algunos esporádicos y otros permanentes; la presencia de estas ilustraciones corresponde a la crónica de las actividades artísticas que encontramos en la revista, y también a la concepción del libro como objeto estético.