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CAPITULO IV demás, con el fin de

DESCRIPCION DE LA MATRIZ DE ANALISIS

increíblemente salió mucho mejor que en los ensayos.

La matriz de análisis nos permite determinar cuáles fueron las premisas que se utilizaron para la elaboración del trabajo propuesto y los determinantes frente a las actividades

realizadas. A partir de las intervenciones grupales donde se aplicaron técnicas como el diálogo socrático, se pudo concluir que la violencia en las familias ha provocado, daños, duelos no elaborados por pérdidas ambiguas de alguno de los integrantes del sistema familiar, muerte de víctimas por los mal llamados falsos positivos, siendo este un común denominador de nuestro territorio nacional, las desapariciones forzosas, la vinculación a grupos al margen de la ley de jóvenes a temprana edad. Estas razones, son eventos catastróficos que aun duelen en las familias, transitando por los dolores y naturalizándolos por considerarse oprimidos y afligidos como la sociedad los hace llamar. Se han instaurado su rol de opresión y víctimas que dentro del mismo territorio, se evidencian casos de violencia de género, maltrato infantil e intrafamiliar, violencia social por pandillismo, fronteras territoriales que le han arrebato la vida a jóvenes integrantes de los sistemas familiares intervenidos y el abuso de poder de los “gibaros” del barrio quienes en su etapa de adultez utilizan a las jóvenes adolescentes del sector como sus parejas sentimentales, persuadiéndolas a ellas y a sus familias para mantener dichas relaciones con el fin de satisfacer las necesidades básicas y mínimas, así mismo

generan dependencia por esa relación para tener algún tipo de “protección” de ser violentados por otros grupos vandálicos que operan en el sector. Entonces concluimos que a pesar que socialmente se han construido grandes avances en la garantía de los derechos de las personas en situación de fragilidad, aun estas dinámicas propias de los territorios periféricos de la ciudad, emanan dolor, sufrimiento existencial e impotencia por parte de sus habitantes.

Es por ello que las investigadoras construyeron una serie de talleres para promover los factores asociados a la resiliencia desde la educación popular y la intervención psicosocial; a continuación se caracteriza las categorías resilientes propuestas en este trabajo:

YO SOY- YO ESTOY

Se logró el reconocimiento de la idiosincrasia de las familias participantes del proyecto, identificaron quienes pueden ser sus figuras resilientes, en los cuales se determinó que la Sra. Alejandra Martínez líder activista del territorio es quien ha apoyado a las familias a la

consecución de varios de los recursos externos, articulando redes de apoyo para los mismos, con el fin de satisfacer las necesidades básicas de las familias y la garantía de sus derechos.

Así como también se trabajó en el fortalecimiento del recurso interno, identificando las potencialidades de manera individual y colectiva de los participantes, y el aporte al sistema familiar y comunitario. Sin embargo, dentro del trabajo colectivo realizado, se identificó algunas diferencias y resentimientos dentro de un sistema familiar a otro, puesto que nos encontramos con la violencia social del territorio enmarcada en asesinatos de ambas familias por ejercicios de poder y en contraposición por ajustes de cuentas por los muertos de una familia a otra; es decir, esta cultura territorial utiliza la premisa de “ojo por ojo, diente por diente” con el fin de saldar a sus muertos.

YO PUEDO

A través de las intervenciones grupales ejecutadas, se incentivó a los participantes a realizar una introspección para determinar cuál es su aporte hacia su proyecto de vida, de qué manera está estableciendo metas y cómo pueden esos aportes contribuir al desarrollo

procesos de autogestión local para su progreso, para la garantía de sus derechos y el

reconocimiento de la población en situación de vulnerabilidad, con respecto a la presencia del relleno sanitario Doña Juana. Sin embargo, para algunas personas habitantes del territorio no es conveniente hacer parte de una propuesta local activista, ya que sus ingresos económicos para el sistema familiar están directamente vinculados a las actividades que realiza dicho relleno; adicionalmente, algunas familias se han acostumbrado a las actividades de orden asistencialistas, que dinamizan las empresas públicas y privadas recibiendo algún tipo de beneficio, como refrigerios, actividades culturales o kit’s escolares, de las cuales la dirección administrativa del relleno realiza anualmente en el sector; esto lleva a las familias a no participar activamente de la propuesta de los jóvenes y adultos que desean un orden ambiental para su territorio.

YO TRANSFORMO

Este factor resiliente surge como propuesta después de la realización de varios talleres con la comunidad y de trabajar en torno a los factores yo soy, yo puedo, yo tengo, yo siento y yo estoy. Cada uno de los talleres fue creando en los participantes cuestionamientos acerca de la relación consigo mismo, relación con los otros y con su contexto, se pudo observar que posterior al taller de teatro del oprimido, los participantes comenzaron a problematizar el rol de “oprimidos” y de “opresores”, más que aprender estos conceptos que tienen que ver con la conciencia de clase, lo imprescindible fue que los llevaron a su cotidianidad para hacerlos consientes. La proyección de los audiovisuales “abuela grillo” y el “circo de las mariposas” llevó a entablar un diálogo acerca del concepto de Dignidad, los participantes se cuestionaron acerca de su modo de vida, del olvido del estado hacía la localidad y el barrio, la falta de oportunidades educativas y laborales para la comunidad, las constantes enfermedades por

habitar colindando con el relleno sanitario Doña Juana, expresaron que estaban tendiendo a naturalizar la violencia, la opresión y las condiciones indignas de habitabilidad.

Cabe destacar que los que más participaron fueron los niños, de hecho fue de ellos que surgió la idea de realizar un evento social “la comparsa” para visibilizar la problemática de Doña Juana, algunas madres por el contrario se mostraron reacias cuando se pedía hacer una parada del pensamiento, para proponer nuevas alternativas de solución y acción de las situaciones presentadas en el cotidiano dentro de las familias y el territorio.

La intencionalidad que se gestó en la población fue la apertura a la transformación de nuevas posturas de ser y estar en el mundo y la construcción de nuevas utopías de vida, “no hay utopía verdadera fuera de la tensión entre la denuncia de un presente que se hace cada vez más intolerable y el anuncio de un futuro por crear, por construir política, estética y éticamente entre todos, mujeres y hombres” (freire, 2005) cada uno de los talleres pretendieron traer a la colectividad los problemas que los aquejan a diario, problematizarlos, discutirlos y generar alternativas de esperanza.

En los hallazgos encontrados en estas familias, se pudo determinar que se tiene presencia y ausencia de factores asociados a la resiliencia, que a pesar de las adversidades a las que se han enfrentado por la violencia socio-política de nuestro país, han salido de sus lugares de origen con el fin de mantenerse vivos y unidos, para prolongar su existencia y tener una historia de vida para contar a otros, pero también la naturalización de llegar a la ciudad y acomodarse a las dinámicas de la exclusión social, de conseguir un trabajo que no brinda garantías y de habitar en los alrededores del relleno sanitario que enferma y deprime.

Este factor sigue en constante formación ahora con un colectivo de maestros que se fueron incorporando para seguir trasegando los senderos de la esperanza, tejiendo con paciencia los hilos de la común-unidad

9. CONCLUSIONES