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9. ANÁLISIS INTERNO

9.1 DIAGNÓSTICO DEL PROCESO ADMINISTRATIVO

En este diagnóstico se evalúa las cinco funciones más importantes de la gerencia, las cuales se enmarcan en los procesos de planeación, organización, dirección, y control.

9.1.1 Planeación

El ejercicio de planeación, que no está ausente en la labor de la gerencia, padece de una serie de limitaciones que impiden contar con un proceso planificado y estructurado. Ante la ausencia de una planificación estratégica, que responda espontáneamente a las amenazas y oportunidades de su medio externo. De esta manera, las estrategias que se piensan no se crean bajo los parámetros de un proceso premeditado que sirva de guía en los momentos que exigen la formulación de dichas estrategias.

Igualmente se destaca el hecho de que la empresa no cuente con una imagen corporativa que le permita crear un modelo o cultura organizacional, donde se forjen valores y principios que delimiten el actuar de los miembros de la empresa. Por otro lado, la poca dinámica de planeación ha llevado a que la empresa tenga poca sinergia, pues ella surge cuando todos en la organización trabajan como equipo que van hacia un mismo fin. Pero como no se han comunicado esos objetivos, las metas no son claras y por consiguiente, no es posible trabajar juntos hacia los resultados deseados.

En consecuencia la falta de planeación hace rigida a la empresa, ya que se limita a la adaptación de ambientes cambiantes que le permitan explorar nuevos

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objetivos. Hecho que no le permite controlar su propio futuro de manera proactiva, actuando sobre sus fuerzas externas de manera reactiva. Y lo más grave es que el ambiente empresarial esta cambiando de manera acelerada, lo que hace más urgente el proceso de planeación.

9.1.2. Organización.

Entre los problemas más sensibles de la empresa se encuentra la falta de una estructura definida y formal; su respectivo organigrama, la ausencia de una organización y de una delimitación de funciones y responsabilidades y el no contar con los principios y valores que orientan la actividad de la empresa. Estos problemas organizacionales ocasionan cierta confusión en la ejecución de las tareas, haciendo difícil alcanzar una mayor cooperación entre las distintas áreas de la empresa.

La compañía actualmente no cuenta con una estructura organizacional que le permita crear relaciones de autoridad, tareas y funciónes. Esto significa que no hay nada escrito de lo que corresponde hacer, ni hasta que punto llegan las responsabilidades. En vista de esa desorganización, la empresa no esta en capacidad de formular, ejecutar, y evaluar estrategias en forma más efectiva. Igualmente, no existe especificaciones de la descripción de cargos que generen la división del trabajo para la creación de cargos y la asignación de funciones. Por lo que no hay herramientas que le permitan al administrador cotejar a la gente con sus labores, impidiendo la evaluación del rendimiento de los trabajadores.

Por otro lado, no se organizan consultas que convoquen la participación conjunta de los miembros de la organización, para llevar a cabo una estrategia, y solo se dan a conocer en su implementación.

9.1.3. Dirección.

La forma en que el administrador fije y dirija el trabajo de los empleados de la empresa predetermina el grado de éxito de la misma. Todos los componentes deben funcionar individualmente y en armonía, para que todo proyecto llegue a feliz término.

El perfil de liderazgo que se observa en la empresa es un perfil anticuado de supervisar y controlar, pero esto se debe a que no se ha regulado por escrito los

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cargos y las responsabilidades, hecho que a impedido modificar el tipo de liderazgo.

El proceso de motivación es incipiente porque al no existir metas ni resultados a alcanzar no es posible medir hasta que punto los incentivos monetarios o simbólicos están sirviendo para alcanzar los objetivos organizacionales.

Se maneja igualmente un proceso de selección de personal sencillo, que consiste en recomendaciones, lo cual no se cuenta con unos parámetros de selección que permita reclutar de manera objetiva a las personas, y de esta manera reducir los riesgos en la contratación.

A pesar de las deficiencias mencionadas, el administrador ha logrado mantener un equilibrio en la empresa, ajustada plenamente al objeto social de la misma. Los esfuerzos hechos por él, han permitido adquirir una amplia trayectoria y una útil experiencia en el mercado. Se puede afirmar, en razón a esas aptitudes y a la gestión hecha, que la dirección está a la altura de sus responsabilidades, aunque como se ha visto, no genere una cultura participativa, deseando excederse en sus funciones y olvidando las ventajas y los beneficios de la delegación en la toma de decisiones.

9.1.4. Evaluación y Control.

Respecto a los procesos de evaluación no se lleva ninguno porque realmente no existen metas ni objetivos que se puedan medir. En cuanto a las actividades de control, sólo se lleva de manera empírica lo correspondiente al manejo del dinero y los bienes muebles que se administran en el punto de servicio.

Cuando no existe sistemas de evaluación se deja de seguir y medir el desempeño de sus miembros, lo que genera una tarea muy difícil a la hora de identificar las falencias y los desaciertos en el cumplimiento de las funciones.