IV. ESTRATEGIAS DE CONTROL DE BOC: MÁS DE100 AÑOS DE LUCHA CONTRA UNA ZOONOSIS DIFÍCIL DE
IV.II. A Diagnóstico indirecto de la brucelosis ovina y caprina 41
El diagnóstico indirecto es aquel basado en la detección de la RI (humoral y/o celular) producida en el hospedador tras la infección por el patógeno. La primera prueba serológica para la detección de esta patología fue desarrollada por Wright y Smith en 1987; se trataba de una seroaglutinación lenta usada para el diagnóstico de la brucelosis humana (Wright y Smith, 1897). La investigación sobre los métodos de detección de B. melitensis ha ido siguiendo la estela marcada por los avances diagnósticos conseguidos en la lucha contra B. abortus en el ganado bovino. Es por ello que la mayoría de las técnicas serológicas que se emplean de manera rutinaria en el diagnóstico serológico [la prueba del Rosa de Bengala (RB) y la prueba de Fijación del Complemento (FC)] de la BOC fueron originariamente desarrolladas para la detección de anticuerpos frente a B. abortus en ganado bovino (Crespo, 1994;
Garin-Bastuji et al., 1998; Scientific Committee on Animal Health and Animal Welfare, 2001). Esto es debido a que se fundamentan en el mismo mecanismo de acción, es decir, se basan en una reacción antígeno-anticuerpo siendo los principales anticuerpos involucrados aquéllos producidos contra el LPS propio de cepas lisas del género Brucella (como B. abortus y B. melitensis). Diferentes autores han observado una reducción de la sensibilidad y especificidad de las principales técnicas serológicas usadas en las campañas de lucha contra la BOC [RB y FC], en comparación con lo observado en ganado bovino, cuando se aplican en los pequeños rumiantes (Falade, 1978; Nicoletti, 2010), especialmente en el ganado caprino (Kolar, 1984). Se ha cuestionado la idoneidad de usar antígenos obtenidos a partir de cepas A-dominantes (como B. abortus) en la detección de anticuerpos frente a cepas M-dominantes (como B. melitensis biovar 1) (Alton, 1971; Alton et al.,
1988; Corbel, 1985a; Jacques et al., 1998; Nicoletti, 1969). Sin embargo diferentes investigadores (Blasco et al., 1994a; Jacques et al., 1998; Tittarelli et al., 2005b) han demostrado que el antígeno fabricado a partir de B. abortus confiere una buena sensibilidad a la prueba de RB y otras pruebas serológicas para detectar ovejas con BOC. Este hecho podría estar posiblemente relacionado con la existencia de un epítopo común (el epítopo C) en el LPS de las cepas A y M (Alonso-Urmeneta et al.,
1998; Díaz-Aparicio et al., 1993; Weynants et al. 1997) y la presencia de estructuras químicas comunes en cepas A y M (pequeña proporción de enlaces α-1,3 en homopolímeros de 4,6-dideoxi-4-formamido-D-manopiranosa en cepas A y la presencia en cepas M de determinantes comunes de tri- o tetrasacáridos propios de las cepas A) (Blasco et al., 1994a; Bundle et al., 1989).
Una elevada sensibilidad y especificidad son dos características fundamentales de las pruebas usadas en los programas de control/erradicación para poder garantizar su éxito (Nielsen et al., 2004a). Un resultado negativo en una prueba serológica empleada en el diagnóstico de BOC nunca excluye por completo la posibilidad de que exista una infección por B. melitensis en el individuo analizado (Godfroid et al., 2011; Herrera et al., 2011). Del mismo modo se ha de considerar que un resultado positivo en estas pruebas serológicas no es una indicación definitiva de infección activa por este patógeno (Godfroid et al., 2010), existiendo un importante problema de interferencia diagnóstica cuando los animales muestreados presentan anticuerpos frente a algunas bacterias Gram negativas con LPS similar al de Brucella,
como Yersinia enterocolítica (Garin-Bastuji et al., 1998; Nielsen, 2002) (aunque su relevancia en la aparición de falsos positivos en ganado ovino ha sido objeto de debate considerando su baja prevalencia) (Ferreira et al., 2003). Este problema se ve acrecentado en las técnicas basadas en la detección de IgM (Corbel, 1985b) siendo las pruebas basadas en la detección de IgG1 las más útiles en este sentido (Nielsen,
2002). Un problema adicional en términos de falta de especificidad de las pruebas serológicas se deriva de la interferencia diagnóstica que causan los anticuerpos producidos tras la vacunación (OIE, 2009b). Además, se pueden observar resultados contradictorios (por ejemplo animales positivos a una prueba y negativos a otra) cuando se usa más de una técnica serológica para diagnosticar la BOC. Esto se puede deber a diversos factores tales como las características de cada prueba aplicada (Rahman et al., 2013) o ciertas situaciones epidemiológicas [como la fase de infección en la que se encuentre un animal, al inicio (fase prealérgica) o al final de la misma] (Blasco, 2004; Duran-Ferrer y Paramio, 2005).
Las limitaciones del diagnóstico serológico en el caso de la BOC hacen que sea necesaria una confirmación bacteriológica/epidemiológica de la infección (al menos a nivel de rebaño) que complemente la interpretación de estas pruebas indirectas (Blasco, 2004). Varios autores coinciden en que no existe ninguna prueba serológica capaz de detectar todos los animales infectados con Brucella (Abuharfeil
et al., 1998; Blasco, 2004; Crespo, 1994; Farina, 1985; Kolar, 1995; Mahajan y Kulshreshtha, 1991). Nicoletti et al., (Nicoletti, 1969) afirmaron que teniendo en cuenta las limitaciones de las pruebas serológicas a nivel individual, aproximadamente el 70% de los animales infectados podían ser detectados, por lo que resulta altamente aconsejable la interpretación de estas técnicas a nivel de rebaño para el control/erradicación de la BOC (Crespo, 1994; Farina, 1985) considerando que la existencia de un solo animal infectado implica la posible exposición de todo el rebaño (Kolar, 1984; Rodríguez Ferri y Crespo, 2000). El coste de la prueba, la facilidad de su realización y el tiempo en la obtención de los resultados son otras de las características que deben considerarse a la hora de elegir las técnicas usadas en los programas de erradicación de la BOC (Nielsen et al., 2004a).
Técnicas diagnósticas basadas en la respuesta inmune serológica frente a B. melitensis
Las tablas II-IX recogen los principales trabajos que se han llevado a cabo desde el año 2000 hasta la actualidad sobre evaluación de los test de RB (Tablas II y III), FC (Tablas IV y V), ELISA (Enzyme-linked immunosorbent assay; Tablas VI y VII) y FPA (Fluorescence Polarization Assay; Tablas VIII y IX), respectivamente, en términos de sensibilidad y especificidad.