• No se han encontrado resultados

Diagrama del Modelo Ecológico de Bronfenbrenner

Página | 63

Anexo Nº5:

Página | 65

Anexo Nº6:

Transcripción de entrevistas

Entrevista N°1 Adopción Nacional

En relación a la modalidad de la presente entrevista, esta se realiza del mismo modo que la entrevista Nº1, se entrevista una la pareja en conjunto, razón por la cual tanto la mujer como el hombre responden juntos gran parte de las preguntas.

Ambos entrevistados son profesionales y actualmente viven en Concepción. Hace seis años atrás adoptaron una pareja de hermanos, niña de 3 años y un niño de 5 años. Al momento de adoptar, la mujer (Pamela) tenía 38 años y su marido (Pablo) 44.

¿Qué los incentivó a adoptar?

Entrevistado: Sentíamos que algo nos faltaba. En ese tiempo teníamos a la Cata, tenía como 6 años y me dio cáncer al cuello del útero y me lo tuvieron que sacar, sacar todo; creo que desde ese minuto empezamos a pensar nuevas formas de agrandar la familia, queríamos tener más hijos, siempre quisimos una familia más grande, tampoco queríamos que la Cata fuera hija única y ya estaba creciendo rápido….

Hace tiempo queríamos agrandar la familia, pero por miedo y un poco como de ignorancia no nos movilizamos, ¿cachay? y un día Pablo se me acercó y me dijo: “oye negrita, ¿y si adoptamos? Estamos puro perdiendo el tiempo”, ¡así de light fue! [ríen], Y tenía razón po, así que desde ahí que empezamos a buscar información y todo. Pero así como incentivo, fue lo que creo que sienten todas las familias, ese deseo de querer hacer crecer tu familia, que llegara un nuevo integrante.

[Pablo interrumpe] En verdad para nosotros, como pareja, la adopción nos dio la oportunidad de concretar ese deseo que por nuestra cuenta no éramos capaces de cumplir en ese minuto.

Entrevistador: ¿Cómo recuerdan el proceso de adopción?

Entrevistado: A ver, el proceso fue muy bonito; aprendimos mucho, conocimos gente muy linda, papás que ya habían adoptado antes y papás

Página | 66 que adoptaban por primera vez, se creó un grupo muy rico de gente muy linda.

[Pablo] Sí, conocimos gente súper chora, aprendimos mucho ¡y también aprendimos mucho sobre cómo cultivar la paciencia! Porque pucha que fue largo, más de un año nos demoramos desde que fuimos a la Fundación por primera vez hasta que llegaron los enanos a la casa. Eso Maca hay que cambiar en Chile, el proceso es muy largo y desgastante, ¿tú podí hacer algo con eso o no? Son bromas [ríen].

[Pamela] Si, en realidad fue bien largo y me acuerdo que cada día pensaba que mi hijo o hija pasaba un día, una semana, un mes más solito o solita, ahí en el Hogar, siendo que nosotros estábamos listos para recibirlos. Daba pena y cansaba en verdad. Pero valió cien por ciento la pena, y lo digo de verdad, de todo corazón que valió la pena.

[Pablo] Aunque el proceso sea precioso, igual es cansador porque no es que nos vamos a vivir juntos y estamos listos, todavía hay más tiempo que esperar. Hay que esperar y respetar los tiempos y ritmos de cada uno, y no creas que sólo ritmos para ellos (los niños), sino que como pareja también, porque la negra y yo no tuvimos los mismos ritmos, así que había que esperar no más a que esto fuera tomando forma…

Entrevistador: ¿Cuándo decidieron adoptar hermanos?

Entrevistado: A ver, no es que nos sentamos y dijimos: “¡adoptemos dos

altiro!” (Ríen), pero llegamos a la Fundación y ya estamos súper entusiasmados, nos leímos todos los libros que existen del tema, habíamos hablado con gente que ya había adoptado, leímos todo lo que encontramos en internet y todo y llegamos a la Fundación y nos dicen que hay lista de espera como de un año y medio más o menos y nos queríamos morir, esa fue como otra decepción.

Obvio que podíamos ir a otra Fundación, pero altiro nació el miedo de pensar: “¿y si en todas partes nos dicen lo mismo?” Y ahí la asistente social nos explicó que la lista de espera era para los más chiquititos, como lactantes. Y ahí Pablo dijo, “pero no nos interesa si no es guagua, queremos un hijo” y eso fue súper lindo porque igual como muy dentro de mi yo siempre sentí que yo estaba como más metida en este cuento que él, así que su respuesta tan…espontánea y transparente, fue súper lindo.

[Pablo] Ya po, la cosa es que cuando la asistente social nos dijo eso, nos dijo que había una pareja de hermanitos que habían sido abandonados, que lo habían pasado súper mal, nos contó un poco de su historia y como que sentía que nos necesitaban, saber que a ti te sobra todo el amor que a un niño le falta, te llama, te mueve desde adentro, así que nos miramos, la

Página | 67 negrita me dio la mano y dijo: “queremos adoptar hermanos”, parece que no es muy común eso porque la asistente social saltaba en una pata (ríen). ¡Así que nos subimos al auto y fue como enterarte recién que estás embarazada de mellizos po!”, sabíamos que fue nuestra decisión, pero igual no lo podíamos creer. Después llegamos a la casa y le contamos a la Catita que iba a tener dos hermanitos chicos y no podía más de felicidad.

Entrevistador: Y en relación a la adopción de hermanos, ¿cuáles eran sus mayores inseguridades?, ¿Tenían algún miedo o preocupación en especial?

Entrevistado: Si, altiro pensamos si nos la podíamos con dos. O sea, ya habíamos tenido a la Cata antes, así por temas de…”parentalidad” como tal no teníamos problemas como en el día a día en cosas concretas, pero por ejemplo sí teníamos mucho miedo que quizás se potenciaran el uno al otro sentimientos negativos o incomodidad, malestar…ay, no sé bien cómo explicarlo, como si ellos siempre se sintieran familia, pero sin dejarnos entrar a nosotros, nosotros como “allegados” a ellos juntos que ya eran una familia desde antes, ¿me entendí? Ya, me compliqué entera (ríe), sólo quería que se sintieran parte de una gran familia, no solo la familia entre ellos.

[Pablo] Yo solo quería que alguien me asegurara que más adelante, cuando sean grandes, iban a aceptar la idea de hacer sido adoptados, que lo aceptaran y nos vieran como su familia, y que en verdad sintieran que somos sus papás cuando nos dice “papás”. Como que eran dramas a futuro, o sea, no dramas, pero si temas, definitivamente para mí por lo menos era un tema, como ese tema de identidad, como de identidad familiar, que como decía la negra nos dejaran entrar a su mini familia y viceversa, ¿me explico? Como que eso en verdad, que se sintieran parte y nos permitieran hacernos parte a nosotros y a la Catita”.

Página | 68

Entrevista N°2 Adopción Internacional

Entrevistador: ¿Que los incentivó a adoptar?

Entrevistado: Las ganas de tener una familia completa.

Entrevistador: ¿Cómo recuerdan el proceso de adopción?

Entrevistado: ¿El proceso? Ayayay…asistentes sociales, psicólogos, revisión de toda tu vida, al final fue positivo, te hacen recordar cosas que quizás tú hubieras olvidado, o te hacen pensar cosas que quizás nunca te hubieras pensado. Afortunadamente, hemos creamos un buen grupo de amigos, con los cuales nos veíamos mucho por los distintos Talleres de la fundación, gente que ya habían adoptado, así que eso igual facilitó el proceso. Hoy vemos nuestra vida en forma positiva.

Entrevistador: ¿Tenían alguna inseguridad con respecto a la adopción?, ¿Cuál? ¿Algún miedo o preocupación?

Entrevistado: Seguramente el miedo de no saber, eso sí, pero diría que visto también la edad nuestra en la cual nos hemos decidido diría que lo hicimos bastante conscientes, no tanto como con sustos negativos, así no tanto, por lo tanto, estábamos harto preparados, harto preparados.

¡Ah! En relación a la primera parte del proceso… yo sé que tiene que ser así, qué tienen que hacerlo por los niños, pero la evaluación que te hacen…. ¡Dios mío! Todo el rato evaluación, evaluación, evaluación.

Entrevistador: Al momento de adoptar, ¿Cuál era su postura en relación a la edad de los niños?, ¿Existía alguna preferencia o anhelo hacia alguna edad en especial?

Entrevistado: Esa es una buena pregunta, no fue un tema difícil; por las leyes, las leyes te guiaban un poco (las leyes en Italia nos permitían adoptar niños de edades inferiores, bebés, pero el tiempo de espera del proceso era el doble que acá) porque exigía edades para adoptar, o sea, edades en relación a los niños, pero al final aun que hubiésemos podido adoptar una bebé, no lo habríamos hecho porque ¿qué habrían hecho dos viejos como nosotros con dos bebés? (ríen) Fue una bendición haber encontrado a estas niñas hermosas de cinco y nueve años porque te puedes relacionar con ellas de otra forma. Nosotros ya somos adultos, así que la edad fue un tema súper súper positivo para nosotros.

Página | 69

Entrevistador: ¿Qué diferencias existen entre adoptar una guagua con un niño más grande?

Entrevistado: Diferencias….diferencias primero que nada físicas, los bebés son más dependientes, tienen otros tipos de necesidades y la mente es diferente también. Porque un bebé quizás más adelante sería quizás un poco más fácil que se sienta tu hija, porque no sabe, no sabe nada… pero con niñas más grandes…hay que enfrentarse a la realidad que cada uno tiene, y que ellas tienen; traen una historia llena de recuerdos y sobretodo mucho dolor y sufrimiento y eso hay que incorporarlo a nuestra realidad de hoy. Entrevistador: Ahora que ya están con las niñas, ¿qué entienden por familia?

Entrevistado: O sea, la familia es familia. Cuando llegamos solos los dos a Chile (dirigiéndose a su mujer), éramos una familia igual, cuando estábamos los dos solos en ese avión en camino hacia acá para conocer a las niñas ya éramos una familia. Como dicen los italianos: “la familia es familia”, pero es diferente en el sentido que hemos venido como una familia de dos, y nos regresamos como una familia de cuatro.

Quizás ahora es como la confirmación del inicio, la confirmación de lo que siempre creíamos que seríamos como familia. Es como cuando uno se casa: yo ya sentía que tenía un compromiso con mi mujer que era mi novia en ese entonces, pero cuando nos casamos como que eso se confirmó ese hecho, fue la confirmación de una parte importante de uno.

Entrevistador: ¿Qué opinan sobre este hecho que en Chile cueste un poco más adoptar niños y niñas por sobre tres años?

Entrevistado: Uy, ¡sí! Es todo el rato “¡la guagua, la guagua!” Nosotros no entendemos eso, quizás es porque vivimos en otra cultura, pero si no adoptas un bebé, o no quieres adoptar un bebé, no quiere decir nada malo, ¡de todas formas estás al fin con tu hija o hijo!

Nos ha costado entender eso de que aquí en Chile es todo sobre querer un bebé. Hay gente aquí que también le ha costado entender que haya gente que quiere, desea adoptar niños más grandes, como nosotros, de haber querido tener un bebé, habríamos buscado otras maneras, otras cosas, como que a la gente le cuesta entender eso. De hecho, nosotros creemos que al adoptar niñas más grandes puede ser más fácil.

Es más fácil en el sentido que, aunque sean niños, igual logran comprender mejor la situación, si es verdad que tienen muchos recuerdos y quizás cariño con su familia de sangre, también están conscientes que por algo estaban en una residencia, es más fácil que logren comprender el cariño y el amor que pusimos con su mamá en esto, todo lo que pasamos y que ellas nos

Página | 70

expliquen también qué fue lo que pasaron, también es más “fácil” que sepas distinguir la sensación de haber estado esperando por una familia todos los días en esa residencia, y explicar que… que esa familia somos nosotros, papá y mamá, aun que nos estemos recién conociendo.

Página | 71

Entrevista N°3 Adopción Nacional

En esta oportunidad, la entrevista se realiza a la pareja en conjunto, no de forma separada, razón por la cual tanto la mujer como el hombre responden juntos gran parte de las preguntas.

Ambos entrevistados son profesionales y adoptaron un niño de tres años dos años atrás. Al momento de adoptar, la mujer (Camila) tenía 43 años y su marido (Sebastián) 46 años.

Entrevistador: ¿Qué los incentivó a adoptar?

Entrevistado: Nos incentivó el hecho de querer formar una familia. O sea, nosotros ya somos una familia, mi marido y yo, pero acudimos a la adopción porque queríamos y necesitábamos completar la familia, tener una familia completa. Y hora la tenemos.

Entrevistador: ¿Cuánto tiempo intentaron tener un hijo de forma biológica?

Entrevistado: Uff… ¿cuánto tiempo fue? (le pregunta la mujer a su marido)

Como tres años en total. Es que muchas veces, sin tenerlo planeado (ríe)

pensé que había quedado embarazada, pero parece que eran puras suposiciones mías no más (ríe mirando a su marido), porque no pasaba nada, pero desde que decidimos intentar quedar embarazados pasaron como dos años.

Al año de intentar sin tener resultado fuimos a hacernos exámenes de fertilidad y salió que los dos teníamos problemas para concebir, pero como que nos rehusamos a creer en ese resultado y seguimos intentando igual. Pero ya como al tercer año dijimos: “esto no está funcionando” y empezamos a ver distintas formas de TRA12, pero Sebastián y yo encontrábamos que eran como muy invasivas y tampoco nos aseguraban mucho, así que una amiga nos preguntó un día: “¿y no han pensado en adoptar?” y en realidad cada uno lo había pensado antes pero no lo habíamos comentado con el otro

(ríen los dos), igual fuimos muy pavos ahora que lo pienso po (vuelven a reír). Bueno, la cosa es que recién ahí empezamos a pensar y evaluar el tema de la adopción.

12

Página | 72

(Interrumpe Sebastián) “Creo que hablo por mí y por la Camila al decir que

para nosotros la adopción fue la esperanza de poder ganarle al fantasma de la infertilidad, teníamos muchos miedos, pero también muchas expectativas”.

Entrevistador: ¿Cómo recuerdan el proceso de adopción?

Entrevistado: “El proceso fue…fue realmente lento, súper, súper lento en

verdad. Sé que está dentro del promedio pero ¡nos demoramos casi dos años desde que postulamos hasta que Andrés llegó a la casa, si en verdad fue largo!. Entonces si sumas los tres años de intento de concebir más dos años en proceso de adoptar, fueron cinco años súper heavies, personalmente creo que fue hasta desgastante. O sea, fue desgastante en la medida que te decían que los papeles se atrasaban, que habían datos que no calzaban, que había una infinidad de papeleo y trámites legales que por no sé qué razón no salían…esa parte fue muy dura.

[Interrumpe Sebastián] Si po, si hasta bajaste de peso. (La mujer retoma su relato) ¡Ah sipo! ¿Te acuerdas porque antes estaba muy gorda? (ríen). Si po, bajé como siete kilos de pura angustia. Sebastián comenta: Yo también estaba urgido, ansioso en realidad, pero no bajé ni un kilo (rié).

[Sebastián] Yo lo que más recuerdo de todo el proceso es que ¡lo más frustrante es que te sientes todo el día como si te miraran con lupa! Como en constante evaluación (en una primera instancia si po) Que te evalúen si eres “apto” para ser o no papá, es muy, muy duro; es súper estresante. Al final hasta uno mismo llega a dudar de sus habilidades parentales. Esa parte fue realmente cansadora.

Entrevistador: ¿Tenían alguna inseguridad con respecto a la adopción? ¿Cuál? ¿Algún miedo o preocupación?

Entrevistado: ¿Alguna inseguridad? ¡Teníamos miles y miles de inseguridades! (ríen) pero en el fondo sabíamos que era lo correcto, nos llamaba mucho desde a dentro continuar, así que en algún minuto todas esas inseguridades pasaron a segundo plano, no sé cuándo en verdad ahora que lo pienso, pero pasaron.

Por ejemplo, en un minuto no sabíamos si era niñito o niñita y en mi familia somos puras mujeres así que pensar que podría ser niñito igual me complicaba, o sea, no me complicaba como algo malo, pero era más desconocimiento aún para mí. Pero igual en la Fundación nos decían que era como quedar embarazada po, no sabías hasta más adelante el sexo de la guagua, o del niño en este caso.

Página | 73

[Sebastián] Desde que decidimos adoptar, al tiro pensé en cómo decirle más adelante a nuestro hijo que era adoptado, porque no quería que lo tomara como algo malo, pero esa inseguridad se me pasó en los talleres previos a la adopción, porque te explican cómo lo han hecho otros papás, puedes hablar con una psicóloga, y muchas otras cosas más en que te ayudan.

También tenía inseguridades en cómo iba a reaccionar nuestra familia con el tema, porque siempre dijeron que nos apoyaban, pero quizás los hijos de mis hermanos lo iban a rechazar un poco, porque son niños po, y no se…ese tipo de cosas me preocupaban, como que me preocupaban cosas más a largo plazo, a la Camila le preocupaban como las cosas…inmediatas, yo pensaba a futuro.

[Camila] Si po, de hecho más que me amara, quería y necesitaba que confiara en mí, que confiara que yo no lo iba a abandonar y que yo no lo iba a hacer sufrir como lo habían hecho su familia de antes, ¿me entiendes? Necesitaba sentir confianza para poder sentirme querida, creo que él necesitaba lo mismo ahora lo que lo pienso.

Entrevistador: Al momento de adoptar, ¿cuál era su postura en relación a la edad de los niños?, ¿Existía una preferencia o anhelo hacia alguna edad en especial?

Entrevistado: Es que nosotros no tuvimos la posibilidad de elegir adoptar una guagua, por la edad, porque ya somos viejitos ya (risas). Porque como tú sabes, después de los cuarenta años sólo accedes a la lista de espera para adoptar niños desde dos años hacia arriba, o tres años creo, así que si bien nos quitamos el peso de encima de “decidir”, igual teníamos todos los miedos e incertidumbres al “que va a pasar” cuando nos hable de sus “otros papás” po, si para nadie es fácil que tu hijo hable de su “otro papá”.

Lo que nos preocupaba de adoptar a un niño más grandecito, era claro eso, los recuerdos y como esos recuerdos iban a ocupar un lugar en la vida actual, cuando llegara a vivir con nosotros. Eso era como lo más difícil de asumir, que tienes un hijo a veces por primera vez, pero para él no es la primera vez que tiene papás. Pero hoy, años después, como que te nace de la guata el saber cómo explicárselo y cómo manejarlo en su minuto, porque al final es tu hijo po”.

Página | 74

Anexo Nº7: Codificación Abierta

Página | 76

Anexo Nº8: Codificación Axial

Documento similar