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DIBUJO DE FIGURAS "VACÍAS"

In document Libro Machover (página 147-153)

FIGURAS INCOMPLETAS POR EXCEDER EL SUJETO LAS DIMENSIONES DEL PAPEL

4. DIBUJO DE FIGURAS "VACÍAS"

El sujeto dibuja el contorno, pero no pone nada dentro, faltan los rasgos del rostro y las señales de vestimenta. Para Karen Machover, las figuras grandes y vacías son un indicador de trastornos orgánicos o de tendencias psicopáticas.

EN RESUMEN:

Toda deformidad caricaturesca, es un ataque resentido al propio Yo que se puede proyectar hacia los demás, es una expresión de descontento o de rechazo de sí mismo. Esta insatisfacción, suele ser el efecto de un Super-Yo castrante que domina, sojuzga y mantiene al Yo esclavizado por unas exigencias regresivas impuestas por la educación.

A través de los dibujos caricaturescos, el adulto vuelve a ser niño y recupera, según Freud, "el derecho a pasar por alto las limitaciones impuestas por las exigencias de la lógica, dando rienda suelta a su imaginación".

Los criminales o delincuentes, sujetos generalmente maltratados por la vida, por condiciones de existencia, calidad de la familia, educación, formación religiosa, etc. deplorables, suelen dibujar, según Koppitz, Levy, Resten y otros, figuras grotescas, monstruos, figuras de alambre, etc., como queriendo expresar el desprecio y hostilidad hacia si mismos.

Por otro lado, los individuos afectados de desviación moral, según el Dr. Resten, "buscan en su conducta antisocial y en el castigo, el medio de satisfacer su sentimiento de culpabilidad".

Nosotros pensamos que el hecho de "autorridiculizarse", cuando las figuras protagonizan al Yo del sujeto, es revelador de una agresión contra sí mismo que puede proyectarse al exterior. Cierto que la tendencia autodestructiva es señal de descontento y de sufrimiento, es señal de que se mantienen vivas las frustraciones y los hábitos infantiles, las vivencias inconscientes.

Cuando las figuras representan a otros y no al propio Yo, la agresividad es transferida a la sociedad o a personas cercanas al sujeto. Esta agresión, no sólo se da en criminales y delincuentes, es también frecuente en sujetos inmaduros o de poca cultura y escala social humilde. También se puede dar en sujetos parados y en sindicalistas extremos que odian al capitalismo.

Muchos enfermos psicosomáticos, tienden a dirigir su ansiedad y hostilidad hacia sí mismos e indirectamente hacia los demás, especialmente a las personas que se cuidan de ellos. Sin embargo, algunos desadaptados sociales, dirigen su agresividad preferentemente hacia los demás y sólo indirectamente hacia sí mismos, pero a causa de su masoquismo, se las arreglan para ser sorprendidos y castigados.

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LOS SÍNDROMES PATOLÓGICOS, EN GENERAL

Nuestra experiencia se circunscribe a los exámenes psicotécnicos y grafoanáliticos realizados a candidatos a puestos de trabajo en entidades bancarias y en otras empresas. No es una experiencia en el plano de la Psicología clínica o médica. Hemos trabajado, generalmente con sujetos normales, previamente cribados por grafología a través de cartas manuscritas. Los síndromes patológicos los hemos recogido a través de diversos autores que han trabajado en el campo clínico, entre otros, la Dra. Karen Machover, creadora del "Test de la pareja humana", Dra. E. Koppitz, E.F. Hammer, J.H. Di Leo, L. Corman, Ada Abraham, L. Caligor, Dra. Romano, etc.

De acuerdo con estos y otros autores, se pueden considerar como signos patológicos los siguientes:

a) Dibujos pobremente integrados o con múltiples fracasos en el intento de estructuración.

b) Sombreados en el cuerpo y en las extremidades, seguidos de desorganización, roturas, suciedad o falta de coherencia en la organización y en los movimientos, por ejemplo, los pies orientados en una dirección y el cuerpo en otra; los ojos con estrabismo muy pronunciado; rasgos del rostro fuera de su lugar correspondiente o amontados unos sobre otros; desproporciones excesivas de los ojos, la nariz, la boca, las orejas, los hombros o de alguna otra parte del cuerpo. c) Ausencia de la noción de perspectiva o del tamaño adecuado de las partes de las figuras; ubicaciones extrañas en el espacio gráfico con total falta de lógica; inadecuada conexión de las partes de las figuras que aparecen partidas en trozos aislados.

d) Figuras pequeñas e inclinadas, como cayéndose; aspecto deshumanizado o siniestro de las figuras; exceso de rigidez en las posturas de las figuras; figuras excesivamente grandes, omnipotentes. e) Omisión de rasgos del rostro, de cuello, de manos, de pies, etc.;

Dibujo de personas con trajes acorazados o con escudos y en actitud defensiva; separación de las figuras mediante líneas verticales o recuadros; dibujar solamente la cabeza y el cuello de las figuras con

expresión agresiva en la figura que representa al dibujante, una de las figuras de espalda y andando en sentido contrario a la otra. Si coincide la figura que da la espalda y "huye" con el sexo del dibujante, tiene distinto significado que si el dibujante está representado por la figura quieta.

f) Incremento excesivo en los detalles y en el orden de ejecución de las figuras. Este control obsesivo puede tener un origen neurótico o psicótico. El índice de rigidez señala una u otra tendencia. La simetría, en el sentido de una estricta bilateralidad, es también un signo patológico.

g) La imprevisión compulsiva e ilógica de algunos sujetos que se lanzan sobre el espacio gráfico sin ningún sentido de las proporciones y luego les falta espacio para terminar el dibujo de las figuras las cuales aparecen cortadas por la cabeza, los brazos o los pies.

h) Figuras que enseñan los dientes en forma amenazante; manos en forma de garfios o con dedos muy puntiagudos.

i) Espacios abiertos en el contorno de las figuras; figuras grandes y vacías.-

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SIGNOS INDICADORES DE PERTURBACIONES EMOCIONALES

Entendemos por perturbaciones emocionales, todo lo que de alguna manera traba o dificulta la regulación de las cargas excesivas de energía psíquica impidiendo el desenvolvimiento normal del sujeto. El exceso de cargas emocionales, produce, entre otros síntomas psicológicos: la angustia, la ansiedad, la inquietud, el temor, el estrés, etc. cuando las sobrecargas emocionales eligen para su expansión el sistema nervioso neurovegetativo, que controla la parte visceral del organismo.

Si eligen como descarga el sistema nervioso central, la energía sobrante, no regulada, encuentra su expansión a través de la motricidad en forma de cólera, irritabilidad, brusquedad, agresividad, desadaptación, etc.

Son indicadores de perturbaciones emocionales, los siguientes signos:

· El sombreado en el cuello, la cara, las manos y extremidades.

· Zonas de las figuras emborronadas o ensuciadas (angustia-conflictos) · Excesiva repetición de trazos en determinadas áreas.

· Desarticulación excesiva de las partes de las figuras (cuello, manos, pies, etc.).

· Muchos retoques o rectificaciones en los hombros y en el contorno del rostro.

· Pérdida de equilibrio de las figuras (inclinadas, como cayéndose). · Figuras excesivamente grandes o excesivamente pequeñas. · Figuras pequeñas y a la izquierda. y abajo de la página. · Figuras que se dan la espalda la una a la otra.

· Figuras colocadas en postura muy rígida.

· Figuras deshumanizadas o siniestras (monstruos, payasos, DFH en forma de palotes o de alambre)

· Figuras con expresión de pánico.

· Figuras con extremidades asimétricas o mal lateralizadas. · Tachadura de figuras ya realizadas o de alguna de sus partes.

· Transparencias (se ve el cuerpo desnudo a través del vestido, o los órganos a través del cuerpo).

· Ojos con mirada fija y agresiva, con boca enseñando los dientes. · Manos, dedos, pies, orejas, hombros, etc. excesivamente grandes. · Ojos bizcos o sin pupilas. Alopecia (figuras sin pelo).

· Piernas y brazos muy juntos, pegados al cuerpo. etc.

En todos los casos, las interpretaciones se refuerzan si se detectan varios de estos signos a la vez. En todo caso, si sólo se descubre alguno de los signos indicados, puede deducirse que se operan en el sujeto reacciones disfóricas, ya sean esporádicas o permanentes. Según la intensidad del signo, estas reacciones, serán más o menos perturbadoras del equilibrio del sujeto.

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LOS SIGNOS DE INHIBICIÓN EN LOS DFH

La "inhibición" es un proceso psíquico, voluntario o reflejo, en el cual se origina la abstención, represión o detención de impulsos, deseos o inclinaciones a instancias del Super-Yo, que puede ser más o menos rígido o tiránico con los "impulsos reprimidos".

La inhibición supone un retardo o suspensión de una función o el freno de una excitación. Si aplicamos la inhibición a las funciones psíquicas y a la afectividad, este freno, oclusión o represión, es un silencio impuesto a los deseos o necesidades de expansión, que hace difícil el esfuerzo mental sostenido, el cual es frecuentemente perturbado por la fuerza de lo reprimido. La inhibición disminuye la actividad psicomotriz y voluntaria y suele producir fallos de memoria, de atención, de asociación de ideas, etc. El sujeto que padece inhibiciones psíquicas importantes, se ve a veces reducido a la impotencia en situaciones más o menos tensionales y estresantes, como pueden ser, por ejemplo, exámenes, acusaciones inesperadas, hablar en público, etc. Las inhibiciones, suelen producirse a menudo como defensa frente a ansiedades de tipo paranoide o depresivo. (Ver más detalles sobre este mecanismo psíquico en mi obra "Diccionario").-

En general, los síntomas de inhibición en los DFH, son los siguientes: · Figuras pequeñas o empequeñecidas colocadas a la izquierda y abajo del

espacio disponible.

· Dibujos realizados con trazos débiles, sin energía, vacilantes.

· Brazos y piernas pegados al cuerpo. Expresión de rigidez en los movimientos.

· Cabeza cuadrada, con cabello tipo casquete y aspecto de robot.

· Cara sombreada o excesivo detalle en los rasgos faciales y poco en las manos.

EN RESUMEN:

Cuando en los DFH, las figuras aparecen "deshumanizadas", representadas por monstruos, robots, payasos o personas ridiculizadas o caricaturescas, expresan disconformidad o desacuerdo del sujeto consigo mismo, principalmente si la figura ridiculizada es la que protagoniza al propio Yo. Esta disyuntiva es un sentimiento de devaluación, de disminución del concepto de sí mismo. El sujeto camina por el mundo con una autoimagen negativa, que muchas veces condicionar sus fracasos por falta de confianza en sí mismo.

Cuando las figuras ridiculizadas no representan al propio Yo en los DFH, sino una manera de ver a los otros, el sujeto descarga su frustración y su hostilidad sobre los demás. Puede tratarse, a veces, de sujetos delincuentes. El delincuente, generalmente es un sujeto que se ha construido su moral a tenor del ambiente que ha vivido, no siempre socialmente bueno.

En las grandes ciudades e incluso en las pequeñas, hay muchos niños que crecen desamparados, al margen de lo que entendemos por "una vida normal".

A muchos de estos niños, las condiciones desfavorables de su ambiente los lanzan a la actividad antisocial. Otros, los menos, logran abrirse paso y alcanzan el camino del éxito, de la gloria y el poder a base de perseverancia y de tenacidad y una vez integrados en la "sociedad normal", se desenvuelven bien, pero no siempre logran eliminar sus recuerdos infantiles.

Cuando en las figuras aparecen trazos fragmentados (roturas en los contornos), miradas laterales, manos ocultas o seccionadas y otros signos propios de la tendencia al engaño y a la sofisticación, bueno ser prevenirnos, aunque no debemos arriesgar interpretaciones que no podamos comprobar por otros medios.

Ciertos individuos con tendencias compulsivas, tienen dificultad para acabar sus dibujos, repasan las diferentes partes de las figuras una y otra vez, muchas veces ensuciando el dibujo y dejándolo peor que estaba inicialmente. Esta búsqueda del perfeccionismo, nunca alcanzado, refleja un escrúpulo enfermizo, una especie de tortura psíquica persistente, unida a un estado de inquietud y duda que produce en el sujeto el miedo a hacer algo mal y a ser desvalorizado por ello.

Otros sujetos impulsivos e inestables, hacen y dejan los dibujos de cualquier manera, reflejando su falta de concreción, de organización, de precisión y previsión. Entre estos últimos se encuentran algunos histéricos o histeroides con tendencias esquizoides.

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LAS TENDENCIAS DELICTIVAS

En cuanto a las tendencias delictivas de algunos desadaptados sociales, la tendencia al robo, es una de las más estudiadas. Por ejemplo, la Dra. Koppitz señala como posibles tendencias al robo, los signos siguientes:

· Sombreado del cuello o de las manos.

· Omisión del cuerpo, de los brazos, de las manos y del cuello. · Cabeza pequeña, manos grandes.

Todos estos signos reflejan la angustia de la culpabilidad y la búsqueda inconsciente del castigo. La cabeza pequeña, en relación con el cuerpo, nos refleja, además, el complejo de inferioridad intelectual y la pobreza de los mecanismos de control en la conducta[1]

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EL SIMBOLISMO DEL LADO DERECHO E IZQUIERDO DE LAS FIGURAS Si dividimos los DFH mediante una línea que separe las figuras en dos mitades o reas, veremos en la mayor parte de casos, que una de las dos mitades es diferente de la otra, si el dibujo está de frente.

Una mitad puede ser diferente de la otra en su dimensión, presión, forma, nitidez del trazado, etc. hasta el extremo, a veces, de convertirse en una "asimetría" o desproporción más o menos importante.

En general, todos los DFH acusan normalmente ligeras asimetrías entre la mitad derecha e izquierda de las figuras. Sin embargo, en algunos casos, estas asimetrías o desproporciones son muy acusadas y sintomáticas.

Sin llegar a la total simetría, que seria un signo patológico, tiene que haber entre la parte izquierda y derecha de las figuras cierta concordancia para que el sujeto muestre un equilibrio normal en sus funciones psíquicas y en su comportamiento. Todo signo de desproporción o discordancia entre un hemisferio y otro, expresa la propensión, más o menos acusada, a que escapen al control del sujeto, determinadas reacciones instintivas o emotivas.

In document Libro Machover (página 147-153)