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CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO LEXICOLOGÍA Y TERMINOLOGÍA

2.1 Lexicología y lexicografía

2.1.2 Diccionarios de la lengua general

La lexicografía, es decir la ciencia que estudia el proceso de construcción de diccionarios de lengua general, se considera como una parte de la lexicología, independiente de la lingüística. Así como afirma Tarp (2013: 3):

[…] el objeto de la lexicografía es el estudio y diseño de los diccionarios y otras obras lexicográficas como glosarios, tesauros, enciclopedias etc., es decir, artefactos culturales y de uso concebidos y producidos con el fin de satisfacer ciertas necesidades humanas detectadas entre las personas que componen una sociedad.

Aunque no se conocen los orígenes exactos de la lexicografía, varios autores han manifestado su interés por esta disciplina desde la Edad Media, cuando autores griegos y latinos empezaban a estudiar la etimología de las palabras y componer algunos archivos que llegaron a ser los primeros libros de referencia en el ámbito de la lexicografía. En estas líneas, una obra fundamental de la lexicografía española y herramienta básica para el conocimiento del

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lenguaje en el Siglo de Oro es la de Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la lengua castellana

o española (1611), seguido por otros autores que publicaron sus diccionarios de la lengua

como Vocabolario degli accademici della Crusca (1612), primer diccionario normativo de la

lengua italiana o el Dictionnaire de la Academia francesa (1694), la Academia Española

(Madrid) Diccionario de la lengua castellana (1726), primer diccionario de la Academia

después de su creación.

En cuanto al método utilizado para elaborar el diccionario e incluso para la definición de las palabras, ya desde la antigüedad, se partía de la forma de las palabras para llegar a su significado. En cambio, en el caso de la terminología el proceso es diferente porque después de tener los términos del campo especializado correspondiente se trabaja considerando primero el concepto, el significado, para llegar al nombre y a la forma.

Data from which lexicographers draw their information and compile their dictionaries have to be chosen to suit the type of dictionary being planned.[…] Nowadays, lexicographic resources, some of which may be viewed as primary (archive, corpus) and others as secondary (fieldwork, other dictionaries and encyclopedias, www), cover different types. Their use and number may vary, depending on the type of dictionary being compiled. (Piet van Sterkerburg, 2003: 23)

Actualmente, tanto los lexicógrafos como los terminólogos disponen de una gran variedad de recursos para sus investigaciones y para la realización de un diccionario en comparación con el pasado. Gracias a las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), estos profesionales gozan de numerosas herramientas de diferentes tipos: bases de datos, corpus, diccionarios y distintos documentos, así como de una serie de programas informáticos que facilitan infinitamente su labor en la búsqueda de palabras de la misma familia, de sus contextos y su forma, entre otros aspectos.

La llegada y generalización de internet es una característica propia de esta época y como tal debe tenerse en cuenta y comprender su influencia. Hay en estos momentos tres líneas de investigación diferentes ocupadas en analizar la influencia de internet en el diseño y construcción de materiales de referencia:

(1) la extracción (semi-) automática de términos con el objetivo de construir artículos terminológicos de forma (semi-) automática (Heid y Gojun, 2012);

(2) la construcción de bases de conocimiento terminológicas, ontologías, y otros sistemas expertos (Valaski, Malucelli y Reinehr, 2012);

(3) la construcción de diccionarios especializados de Internet pensados para favorecer la individualización y reutilización de los datos con vistas a elaborar diccionarios con artículos

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dinámicos y datos dinámicos (Fuertes-Olivera y Bergenholtz, 2011). (Fuertes-Olivera, 2012: 9)

Con respecto al método de trabajo del lexicógrafo, cabe señalar la variedad de las tareas desempeñadas. Para elaborar un diccionario general de la lengua, el lexicógrafo debe anotar para cada palabra, organizada en general por orden alfabético, la trascripción fonológica, la pronunciación, la categoría gramatical, la definición, los significados, los ejemplos, el uso de la respectiva palabra, así como la etimología (si se sabe) y las construcciones perifrásticas de esa palabra. En un diccionario de la lengua inglesa, los lexicógrafos tienen que anotar:

 Spelling: the headword indicates the normal spelling, but any variations will follow.

 Pronunciation: within rounded ( ) or slash // brackets, together with any variations.

 Inflections: if these are formed irregularly or occasion some spelling adjustment such as doubling of consonants, dropping of ‘e’ or changing ‘y’ to ‘i’.

 Word class: usually indicated by conventional abbreviations, ‘n’ for noun, ‘adj’ for adjective, etc.; verbs are also marked for ‘transitive’ (vt) or ‘intransitive’ (vi).

 Senses: where a lexeme has more than one meaning, each sense is usually numbered; where a sense, or group of senses belong to a different word class or subclass, this is indicated before the sense(s) concerned.

 Definition: each sense is given a definition, which is an explanation of its meaning.

 Examples: where the elucidation of a sense benefits from an illustrative phrase or sentence, usually given in italic type.

 Usage: where a sense is restricted in its contexts of use, an appropriate label precedes the sense concerned; if the restriction applies to all the senses of a lexeme, the label precedes any of the senses.

 Run-ons: undefined derivatives (with a word class label), idioms, phrasal verbs (if they are not included as headwords), usually in bold type.

 Etymology: conventionally in square brackets as the final item in the entry. (Jackson, 2002: 33)

El tipo de información incluida en el ejemplo anterior es muy completa en referencia al tipo de información que se puede incluir en un diccionario general de la lengua inglesa, pero es obligatorio incluirla en todos los diccionarios.

Un ejemplo en este sentido es la palabra “cancerígeno” en el diccionario en línea

DiccionarioMédico.net: “Cancerígeno: m. dícese de cualquier elemento que es inductor de procesos cancerosos”. En este caso no aparecen todas las categorías mencionadas en el caso del diccionario de la lengua inglesa. Sólo figuran el género gramatical y la definición. Por

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Real Academia Española encontramos el siguiente tipo de información: la categoría gramatical (adjetivo), la definición y el género que puede ser tanto masculino, como femenino “cancerígena”. Como se ha podido comprobar, el tipo de información incluida varía en función de cada diccionario.

Hoy en día, especialmente en los diccionarios especializados, además del orden alfabético se utiliza también una organización grupal o conceptual de las palabras. Este tipo de catalogación puede resultar muy útil para los traductores e intérpretes.

A modo de ejemplo veamos el campo semántico parcial del concepto <cáncer> en el

Diccionario Ilustrado de Términos Médicos:

a) Nombres que indican variantes de “cáncer”, esto es, sinónimos parciales: 'tumor', 'cefaloma', 'neoplasia', 'granuloma', 'epitelioma', 'carcinoma', 'sarcoma', 'tumor maligno', 'leucemia'.

b) Adjetivos calificadores relacionados con cáncer: 'canceroso', ‘cancerígeno’, ‘tumoroso’, ‘virulento’, ‘invasivo’, ‘maligno’, ‘benigno’, ‘mortal’.

c) Verbos que indican padecimiento de cáncer: ‘sufrir’, ‘aquejar’, ‘padecer’, ‘tener’, ‘vencer’, ‘superar’, ‘combatir’, ‘arrastrar’, ‘prevenir’.

Nombres que expresan tratamientos del cáncer: ‘cirugía’, ‘quimioterapia’, ‘radioterapia’, ‘estimulación neutrofila’. (Diccionario Ilustrado de Términos Médicos, 2007: 35)

En la lexicografía básica también han aparecido cambios, relativamente recientes, la mayoría relacionados con los tipos de diccionarios que se han desarrollado. Por ejemplo, hoy en día ya no se habla sólo de diccionarios monolingües, bilingües o explicativos, generales o especializados, sino también de diccionarios enciclopédicos, bibliográficos, biográficos, geográficos, de uso, escolares, de aprendizaje, etc. En este sentido, Tarp remarca:

A fundamental challenge of lexicography is to characterise and typologies user’s needs in order to establish a basis upon which the corresponding lexicographic solutions can be found and developed. Regarding user’s needs in cognitive situations, lexicographers in the 21st century must develop lexicographical products which also allow users acquire knowledge about a specific area of knowledge, and must understand and address this challenge in the light of new technologies made available for practical lexicography. (Tarp, 2009: 280)

Estos tipos de diccionarios han permitido una ampliación del contenido paradigmático y sintagmático de las palabras, así como una selección del vocabulario a presentar y un mayor número de ejemplos ofrecidos. Los diccionarios generales de la lengua no se planteaban

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siquiera la selección del vocabulario y no ofrecían la razón del contexto de una palabra, sus sinónimos o sus familias de palabras.

Según Fuertes-Olivera (2012), en la actualidad existen dos enfoques metodológicos diferentes relacionados con la construcción de este tipo de herramientas de referencia: la lingüística aplicada y la gestión del conocimiento:

Uno de los enfoques aborda esta problemática con postulados procedentes de la Lingüística (Aplicada)—principalmente de la Lingüística del Corpus, la Lingüística Cognitiva y diversos paradigmas funcionales— y la Gestión del Conocimiento (Ontologías). El otro enfoque defiende

una confluencia completa entre Terminología/Terminografía y Lexicografía. (Fuertes-Olivera, 2012: 23)

Esta confluencia entre terminología / terminografía y lexicografía que el autor antes citado menciona se encuentra en la ‘Teoría Funcional de la Lexicografía’ (TFL) o “Teoría de las

Funciones”, una construcción teórica iniciada en la década de 1990 en el Centre for

Lexicography de la Universidad de Aarhus. Esta teoría describe la ciencia de la lexicografía como independiente y capaz de construir teorías que ayuden en la construcción de unos diccionarios prácticos y reales que se ajusten a las necesidades de los usuarios específicos en situaciones determinadas. Fuertes-Olivera (2012: 8) indica:

En este marco la teoría funcional cambia el foco de atención de los usuarios reales del diccionario a los diccionarios potenciales del mismo y a la situación social en la que se encuentran. (Fuertes- Olivera, 2012: 8)

Los iniciadores de la teoría funcional (Bergenholtz y Tarp, 2002, 2003, 2004; Tarp, 2009) intentan crear una manera rápida y eficaz de acceder a los datos y transformarlos en la información que los usuarios necesitan. A modo de ejemplo, Fuertes-Olivera (2012) describe la situación de un usuario específico, un estudiante de inglés, cuyas necesidades están afectadas por distintos criterios:

Por ejemplo, los datos que necesita un estudiante de un curso de inglés especializado dependen de varios factores como pueden ser su nivel de dominio de la especialidad y de la lengua, y el lugar físico en el que está intentando dominar esa lengua. (Fuertes-Olivera, 2012: 9)

En los estudios más recientes de la teoría funcional se subraya la importancia de dos

elementos esenciales en la era de Internet: los costes lexicográficos (Nielsen, 2008) y el uso

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diccionarios (Bothma, 2011; Bergenholtz, 2011; Fuertes-Olivera, 2012a; Gouws, 2011; Nielsen y Almind 2011; Tarp, 2011).

Debido a los avances de las tecnologías de la comunicación y a los cambios que la sociedad del siglo XXI requiere, se han ido formando nuevos tipos de diccionarios generales de la lengua que se adaptan a las nuevas necesidades de los usuarios, ofreciendo no solo más información gramatical, fonológica y ortográfica, sino también información de tipo multimedia como fotos, videos o audios.

Fuertes-Olivera y Tarp (2011) ofrecen, a través de sus diccionarios de contabilidad, un ejemplo de un producto de referencia lexicográfica que se centra en las necesidades del usuario:

A simple solution will consist in offering a list of the primitive or basic concepts of the field together with links to Internet texts where the concepts are described. A right step in this direction is found in the Diccionario Inglés-Español de Contabilidad (Nielsen et al., 2009) where users can search through the search option “contains” and access Internet texts by clicking in the functionality “source” that is present in some articles. For example, in grant related to income, the functionality “source” allows users to retrieve the IAS 20 (IAS stands for International Accounting Standards), where this concept is described. (Fuertes-Olivera; Tarp, 2011: 156)

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