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Capítulo 4. Discusión

4.2 Diferenciación de linfocitos T cooperadores

La exigencia de mantener la integridad de nuestro organismo en contra de la alta diversidad de patógenos, toxinas y células malignas, hace necesario el desarrollo de respuestas especializadas por parte del sistema inmune, con el fin de vencer los agentes causantes de enfermedades mientras se mantiene la autotolerancia en los tejidos y órganos (Baranovski et al., 2015). El proceso de diferenciación en linfocitos T cooperadores ocurre en respuesta a las citocinas presentes en el medio, tipo de estímulo y factores de transcripción específicos. Estos últimos pueden ser activados mediante señales del TCR, moléculas co- estimuladoras y receptores de citocinas (Luckheeram et al., 2012).

Como parte experimental del proyecto, otro de los objetivos fue evaluar el efecto de los venenos en la diferenciación de los linfocitos T cooperadores (Th1, Th2 y Th17), así como en la producción de IL-10 a partir de los mismos, mediante la expresión de citocinas específicas de cada subpoblación. Para ello, se realizaron cultivos celulares tratados con las fracciones de C. limpidus y C. noxius (15 – 45 µg/mL) y se tiñeron con anticuerpos monoclonales para IFN-γ, IL-4, IL-17 e IL-10; el porcentaje de las subpoblaciones se determinó por medio de un análisis multiparamétrico seleccionando las células positivas para el marcaje específico de cada población de interés.

Los resultados obtenidos indicaron que los venenos de C. limpidus y C. noxius poseen componentes que promueven la diferenciación de linfocitos Th1, Th2 y Th17 (Figuras 18 – 23). Cabe destacar que las fracciones ClF8, ClF9, CnF12, CnF13 y CnF14 aumentaron la diferenciación en más de una subpoblación. Lo anterior puede deberse a que las fracciones antes mencionadas poseen diferentes clases de toxinas, las cuales interactúan con más de un canal iónico en linfocitos T cooperadores. En el artículo de revisión de Feske et al. (2012) se describe el papel de los canales iónicos y transportadores en los procesos de activación y diferenciación en linfocitos T cooperadores. Los autores señalan que los canales KCa3.1 están implicados en la diferenciación y actividad de linfocitos Th1 y Th2, mientras que los canales Kv1.3 intervienen en la diferenciación de linfocitos Th17. Ya se han reportado toxinas en los venenos de C. limpidus y C. noxius que interactúan con dichos canales, las cuales posiblemente se vean involucradas en

los efectos observados (Valdivia et al., 1988; Martin et al., 1994). Asimismo, los canales Kv1.3 y KCa3.1 desempeñan un papel esencial en las vías de señalización mediadas por Ca2+, favoreciendo la entrada de

calcio extracelular. En el trabajo de Kircher et al. (2018) se analizaron los niveles de Ca2+

,

liberado tras la

activación de linfocitos T cooperadores y los autores reportaron diferencias en los perfiles de Ca2+

intracelular para las subpoblaciones Th1, Th2 y Th17. Es importante mencionar que los venenos de las especies evaluadas en este proyecto también presentan toxinas que interactúan con los canales de sodio, los cuales intervienen en la actividad de linfocitos Th2 (Vazquez et al., 1995; Feske et al., 2012; Cid-Uribe

et al., 2017).En conjunto, sería posible afirmar que los efectos observados son consecuencia de la acción

combinada de varias toxinas, debido a la alta complejidad de los venenos (en diversidad de toxinas y blancos moleculares).

Es importante mencionar que, hasta la fecha, no hay trabajos registrados en los que se hayan evaluado los venenos de escorpión en la diferenciación de linfocitos T cooperadores. Sin embargo, se ha reportado que los venenos de escorpión y sus derivados aumentan la secreción de citocinas intermediarias en la diferenciación de linfocitos T (CD4+). Estudios previos han señalado la capacidad de los venenos y toxinas de escorpión para promover la secreción de IL-12 en células mononucleares (Hadaddezfuli et al., 2015; Saadi et al., 2015; Corzo y Espino-Solis, 2017). La IL-12 es una citocina esencial en el proceso de diferenciación de linfocitos Th1, ya que promueve la secreción de IFN-γ por parte de células NK y, a su vez, amplifica las señales que intervienen en la diferenciación del perfil Th1 (Ivanova y Orekhov, 2015). De igual forma, los venenos de ciertos escorpiones (incluido C. noxius) incrementan la secreción de citocinas inflamatorias (IL-1 e IL-6), implicadas en la diferenciación de linfocitos Th17 (Jiménez et al., 2018). Por lo anterior, es importante considerar la posibilidad de que el efecto observado en la diferenciación de linfocitos Th1 y Th17 sea indirecto o mediante la interacción con otros tipos celulares, principalmente de la inmunidad innata. Con respecto al perfil Th2, en el estudio realizado por Adi-Bessalem et al. (2012) se evaluó el veneno del escorpión Androctonus australis (Buthidae) en la respuesta inflamatoria en ratones y los autores concluyeron que hubo un aumento en la secreción de citocinas específicas de linfocitos Th2.

Con respecto a la producción de la IL-10, solamente las células tratadas con las fracciones ClF2 y ClF8 presentaron cambios significativos (Figura 24). Por un lado, la fracción ClF2 inhibió la producción de IL-10, mientras que la fracción ClF8 aumentó su expresión en linfocitos T cooperadores. En ese sentido, los resultados obtenidos para la fracción ClF8 coinciden con los reportados por Petricevich (2006) y Corzo y Espino-Solis (2017), quienes observaron un aumento de IL-10 en células mononucleares tratadas con toxinas de Centruroides noxius. La función biológica de esta citocina radica en efectos antiinflamatorios, al

inhibir la actividad de macrófagos y células dendríticas, además está involucrada en el control de respuestas inflamatorias en mucosas (Couper et al., 2008). Debido a sus efectos supresores, diversos estudios proponen a la IL-10 como tratamiento en enfermedades autoinmunes: psoriasis, artritis reumatoide, esclerosis múltiple y colitis (Pérez-Fernández y Kaski, 2002). Una de las limitantes del trabajo fue determinar la subpoblación específica responsable de la producción de IL-10, debido a que dentro de los linfocitos T cooperadores, puede ser producida por los perfiles Th1, Th2, Th17 y T reguladoras (Ng et al., 2013). En cuanto a la fracción ClF2, es importante destacar su potencial inmunosupresor, puesto que sólo tuvo efecto en la producción de IL-10 y no en la diferenciación de linfocitos Th1, Th2 y Th17.

Para complementar el trabajo, resultaría relevante evaluar el efecto de los venenos de escorpión en la diferenciación de los linfocitos T reguladores (Treg), población implicada en la regulación de la respuesta inmunológica y en la autotolerancia (Baranovski et al., 2015). De igual forma, es necesario realizar ensayos con toxinas específicas de C. limpidus y C. noxius en la diferenciación de linfocitos T cooperadores, con el fin de encontrar efectos particulares.

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