2. ESTADO DEL ARTE
2.4. LA IMPORTANCIA DEL CLIMA PARA LA CONSECUCIÓN DE EDIFICACIONES DE
2.4.1. LAS DIFERENCIAS CLIMÁTICAS EN ESPAÑA
España se encuentra en una zona climática templada según la clasificación de Köppen, sin embargo, como se puede observar en el mapa anteriormente expuesto, dentro del territorio geográfico español prácticamente están presentes casi todas las subdivisiones climáticas expuestas por Köppen para una tipología C.
Esta variedad del clima español está determinado tanto por su situación geográfica limitando al norte con otra tipología climática, como por su topografía en la península, los cambios se intensifican si nos fijamos en las Islas Canarias, Ceuta y Melilla. (De Castro, Martín-Vide y Alonso 2005)
España se puede dividir, como ya se ha visto, en zonas que presentan diferentes tipos de clima en base a diversos factores climáticos como son la temperatura, precipitaciones, radiación solar, nubosidad, humedad del aire, presión atmosférica y viento. La diferencia de intensidad y valores con la cual se presentan cada uno de estos factores es notable entre el norte, centro y sur de la península, así como entre el Este y el Oeste (De Castro, Martín-Vide y Alonso 2005).
En lo relativo a la temperatura las diferencias de latitud y las condiciones que aportan el océano Atlántico y el mar Mediterráneo permiten destacar diversas variaciones. Así pues, en base a los datos expuestos por Manuel de Castro, Javier Martín-Vide y Sergio Alonso en su documento El clima de España: pasado, presente y escenarios de clima para el Siglo XXI recogidos en el periodo de tiempo abarcado desde el año 1971 al año 2000, se puede determinar que las temperaturas en función de la tabla presentada a continuación [Tabla 2]. (De Castro, Martín-Vide y Alonso 2005)
Ubicación Zona Tª media anual (˚C)
A nivel del mar
Costa cantábrica 14
Costa mediterránea Sur 18
Costa mediterránea Noreste 15
Costa mediterránea Sureste 18
En la meseta Submeseta Norte 10-12,5
Submeseta Sur 12,5-15
Depresiones, cuencas y valles
Cuenca del Ebro 14
Depresión del Guadalquivir 17-18
Extremadura 16
Cordilleras, picos y sierras
Norte peninsular (por encima de
los 2800m) <0
Sur peninsular (por encima de
los 3100m) <0
Tabla 2. Diferencia de temperaturas en la península Ibérica. Fuente: De Castro, Martín-Vide y Alonso - http://digital.csic.es/bitstream/10261/35782/1/090471228000f24f_tcm7-12417.pdf
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Como se puede ver, las diferencias entre las temperaturas son relativamente considerables y aumentan hacia el Sur y hacia el Este de la península, sin embargo, los datos han variado desde el año que se tomaron y según el último informe publicado por AEMet del año 2018, la temperatura media anual en España se ha elevado 0,4˚C el último año (Agencia Estatal de Meteorología 2018).
En lo relativo a la continentalidad o amplitud térmica, España se divide entre zonas de gran amplitud térmica como son la meseta y la cuenca del Ebro, que pueden alcanzar incrementos de temperaturas estacionales de hasta 20˚C; una amplitud térmica media en zonas del norte peninsular y en las costas gallegas, en las cuales la diferencia de temperaturas ronda los 9˚C; y finalmente la zona mediterránea de poca amplitud térmica, donde la diferencia de temperaturas estacionales puede llegar a ser de tan solo 4˚C (De Castro, Martín-Vide y Alonso 2005).
Las precipitaciones en la península establecen una clasificación del territorio español de tres tipos de zonas, consideradas comúnmente como la España lluviosa al norte, la España seca central y la España semidesértica sur. Estas zonas no presentan una delimitación geográfica tan notable como ocurre con la temperatura y la continentalidad debido a las características topográficas del país. Además, el régimen pluviométrico no corresponde a una estación general ni la falta del mismo corresponde a una estación seca general para todo el territorio, aunque la zona Sur española presenta problemas de sequía sobre todo en épocas de verano (De Castro, Martín-Vide y Alonso 2005).
La zona cantábrica española y la zona del valle del Ebro son las que menor radiación solar reciben, al contrario que en la zona mediterránea. Al mismo tiempo, la zona cantábrica es la que presenta el menor número de días despejados de todo el país. Por otro lado y en lo relativo a la humedad del aire, las zonas centrales de España son las que menor porcentaje presentan (De Castro, Martín-Vide y Alonso 2005).
Finalmente, en cuanto al viento, las zonas con mayores vientos y mayores velocidades son: la zona sur próxima a Gibraltar, la zona norte en las costas Gallegas y del País Vasco y el norte de Navarra, zonas del Valle del Ebro, la costa catalana y las cordilleras, sierras y picos de la península (De Castro, Martín-Vide y Alonso 2005).
Como se puede observar con respecto a los datos mencionados, la situación climática de España resulta imposible de generalizar puesto que presenta grandes diferencias dependientes de la zona geográfica de la provincia que se estudie. Estos datos se pueden visualizar con respecto a la clasificación de Köppen en la imagen inferior obtenida del Atlas climático Ibérico realizado por la Agencia Estatal de Meteorología (Agencia Estatal de Meteorología 2011), donde se determinan por medio de una escala de colores las diferentes zonas climáticas que abarca el territorio español [Fig.3]
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BWh: Desierto cálido BWk: Desierto frío BSh: Estepa cálida BSk: Estepa fría
Csa: Templado con verano seco y caluroso
Csb: Templado con verano seco y templado
Cfa: Templado sin estación seca con verano caluroso
Cfb: Templado sin estación seca con verano templado Dsb: Frío con verano
seco y templado
Dsc: Frío con verano seco y fresco
Dfb: Frío sin estación seca y verano templado
Dfc: Frío sin estación seca y verano fresco ET: Tundra
En base al estudio del clima español, se puede verificar la importancia del diseño adecuado de la arquitectura conforme al clima de la zona específica en la que se ubica. No debe de ser genérico, puesto que las condiciones necesarias para conseguir una habitabilidad adecuada son muy diversas entre distintas zonas y no ha de confiar el confort de sus habitantes completamente al diseño de las instalaciones energéticas, puesto que esto implicaría un aumento desmesurado del consumo de la energía del parque edificatorio.
Por otro lado, el estudio del clima específico del emplazamiento específico de las futuras edificaciones se torna igualmente importante a la hora de contribuir al desarrollo sostenible del sector constructivo, puesto que, como se puede visualizar en la totalidad de datos anteriores, las variaciones climáticas entre zonas relativamente próximas son notables.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) define las energías renovables como “recursos limpios y casi inagotables que proporciona la naturaleza.[...]” (Instituto por la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) 2008). Esta definición lleva implícita que los sistemas, que producen el abastecimiento de las edificaciones por medio de energías renovables, son dependientes de los recursos que proporcione la propia naturaleza, lo cual conlleva que no todo sistema renovable es válido para cualquier lugar, puesto que como se ha podido observar a lo largo de este apartado, los recursos ofrecidos por los diversos medios naturales presentes en el planeta son muy variables.
Figura 3. Atlas climatológico de España. Fuente: Agencia Estatal de Meteorología - http://www.aemet.es/documentos/es/conocermas/recursos_en_linea/publicaciones_y_estu
dios/publicaciones/Atlas-climatologico/Atlas.pdf
Tabla 3. Leyenda del Atlas climatológico de España. Fuente: Agencia Estatal de Meteorología - http://www.aemet.es/documentos/es/conocermas/recursos_en_linea/publicaciones_y_estudios/publicacion
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Consecuentemente, existe la prioridad de llevar a cabo un estudio exhaustivo que permita la elección adecuada de las instalaciones de energías renovables antes de efectuar la elección de forma impulsiva. En cada caso particular la eficiencia de los sistemas energéticos dependerá de las horas de sol, la velocidad y dirección del viento y las características del terreno entre otros, requiriéndose dicho estudio para conocer su viabilidad. Sólo así se mejorará el aprovechamiento de la mayor parte de recursos naturales que ofrece dicho emplazamiento en concreto, evitando sobrecostes innecesarios de sistemas que, realmente, no aportan nada a la edificación y, por tanto, no implican la consecución de la eficiencia energética en la misma, la cual es uno de los pilares fundamentales para la obtención de edificios con un impacto nulo en el medio ambiente. (Sala 2013)
2.5. EL IMPACTO DE LAS EDIFICACIONES EN OTROS ASPECTOS: LA IMPORTANCIA DEL