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Capitulo II. Marco Teórico

2.2 Bases Teóricas

2.2.1 Evaluación formativa como estrategia didáctica

2.2.1.6 Diferencias entre evaluación formativa y sumativa

En la FAUA-UNI, las evaluaciones son una parte habitual del proceso de aprendizaje en especial de los que estamos en la matemática y su búsqueda permanente para aplicar en la arquitectura, urbanismo y arte, independientemente del nivel en el que estemos

trabajando. Las diseñamos “en todas las formas y tamaños”, y pueden ser utilizadas para distintas razones. A veces, las diferencias entre los tipos de evaluación pueden ser sutiles. Históricamente se vienen aplicando la evaluación sumativa, muchos profesores se

encontrarán con que algunos sujetos se prestan muy bien a ciertos tipos de formatos de preguntas de opción múltiple, pero no debemos confundir “el estilo de pregunta” con el “tipo de evaluación”. Si bien hay muchos tipos más de evaluación, las “sumativas” y las “formativas” son probablemente dos de los hoy más utilizadas en la educación.

Si bien hay muchos tipos más de evaluación, las “sumativas” y las “formativas” son probablemente dos de los hoy más utilizadas en la educación. Según la página de Internet: http://www.theflippedclassroom.es/diferencias-entre-evaluacion-formativa-y-sumativa/, las diferencias se indican en la figura 1 y son las siguientes:

Figura 1. Diferencias entre evaluación formativa y evaluación sumativa Fuente original: Med Kharbach, adaptado por The flipped classroom.

La clasificación que realiza María Antonia Casanova (1999), Figura 2, resulta, además de pertinente, esclarecedora. Por ello se tomaron algunas de sus ideas para plantear el desarrollo de esta investigación.

Figura 2. Tipos de evaluación, tomada de María Antonia Casanova (1999)

La evaluación según la función que realiza. Función sumativa.

Scriven (1967) planteó esta tipología. La evaluación en su función sumativa resulta pertinente para la emisión de juicios acerca de productos y procesos que se consideren concluidos, porque su objetivo es determinar el valor al final. Sin embargo, no tiene intención de mejorar lo evaluado en forma inmediata, sino para sucesivos procesos o productos. Además, está dirigida fundamentalmente a la toma de decisiones finales; por ejemplo, seleccionar estudiantes en un examen de ingreso a una institución educativa, promover a los estudiantes a un grado inmediato superior, reorientar el proceso

metodológico de las sesiones de clases, mejorar la aplicación de ciertas tecnologías de la información o la comunicación, rediseñar recursos didácticos utilizados, cambiar los libros de texto que estamos utilizando porque no tienen un corte constructivista dirigido a la educación por competencias, entre muchas otras. Las decisiones pueden ser múltiples y, aunque se ha abusado de este tipo de evaluación, se considera muy útil. Por ejemplo, si al realizar un examen de ingreso a una universidad, se informa a los estudiantes en qué áreas de conocimiento estuvieron sus aciertos y sus desaciertos, ellos podrían tomar las medidas

que consideren pertinentes. Pero esto solo sucede ocasionalmente; incluso en los exámenes de diagnóstico que se realizan al iniciar los ciclos escolares, pocas veces se especifican los resultados a los estudiantes y se analizan con ellos. Entonces, este tipo de evaluación no tiene mayor sentido. Es muy importante tener cuidado de no tomar la puntuación obtenida por un estudiante en una evaluación sumativa como criterio absoluto de evaluación, puesto que sería injusto emitir un juicio con base en esta única fuente de información.

Función formativa.

En este contexto, la evaluación formativa ha generado una gran cantidad de

confusiones. Con facilidad se asocia con la evaluación que continuamente se realiza dentro de los salones de clases; pero la realidad es que muchas de estas evaluaciones cumplen una función más sumativa que formativa. La evaluación formativa se dirige,

fundamentalmente, a la mejora de los procesos de aprendizaje de los estudiantes, por lo que las decisiones a tomar pueden referirse a la reestructuración de los contenidos, la reconceptualización de la metodología didáctica o la intervención para mejorar el clima institucional, es decir, todo lo que contribuya a la mejora de los procesos de formación de las competencias de los estudiantes. Por otro lado, no hay que olvidar que existen variables tanto intrínsecas como extrínsecas que influyen en el aprendizaje de los estudiantes. Con este tipo de evaluación se retroalimenta a los estudiantes de forma paralela y continua durante el transcurso del proceso de aprendizaje. De esta forma, en el preciso momento en que se detectan las disfunciones, es posible administrar los “remedios” necesarios y no esperar al final, para simplemente comunicar al alumno que reprobó el curso. Finalmente, conviene aclarar que no es posible decir que un tipo de evaluación sea mejor o peor que otro. Ambos atienden a la función que realizan. De esa manera, si se pretende

que perseguimos es contribuir a la mejora final, entonces se tendrá una evaluación sumativa. Tabla N° 4.

Tabla 4.

Diferencias entre evaluación formativa y evaluación sumativa

Evaluación sumativa Evaluación formativa

Es aplicable a la evaluación de los productos terminados.

Es aplicable a la evaluación de procesos.

Se sitúa puntualmente al final de un proceso, cuando este se considera finalizado.

Se debe incorporar al mismo proceso de funcionamiento como un elemento integrante del mismo.

Su finalidad es determinar el grado en que se han alcanzado las competencias.

Su finalidad es la mejora del proceso evaluado.

Permite tomar medidas a mediano y largo plazos.

Permite tomar medidas de carácter inmediato.

Fuente: Scriven (1967)

De acuerdo a los propuesto en https://revistaeducacionvirtual.com/archives/979. Las evaluaciones o tareas hacen parte de cualquier curso o salón de clase, sin importar la materia o manera de evaluar. Hay de todas las formas y tamaños y pueden ser usadas por muchas razones. A veces, las diferencias entre los diferentes tipos de evaluaciones pueden ser imperceptibles. Muchos profesores encontrarán que algunos temas se prestan muy bien para cierto tipo de preguntas (como múltiple respuesta, respuestas cortas o ensayos) pero el estilo de la pregunta no debe confundirse con el tipo de evaluación. Aunque pueden haber muchas otras categorías además de las evaluaciones sumativas o formativas, estas dos son probablemente las más usadas en la educación hoy en día.

Ejemplos: A algunos les gusta pensar en las dos como una forma de ayudar al otro, la evaluación formativa tiene en cuenta el progreso durante el recorrido, mientras que la

evaluación sumativa funciona más bien como “la encuesta final”. Eso puede sonar como simple explicación de las dos pero hay mucho más.

Evaluación formativa.

Funciona para revisar el progreso de los estudiantes

Esta información genera guías para la elaboración de talleres o tareas siguientes y ayuda a los profesores y estudiantes a considerar las oportunidades necesarias de aprendizaje adicional para asegura el éxito del aprendizaje.

La información de la evaluación formativa debe alimentar hacia un modelo de de instrucciones que permita ser responsivo a las necesidades de los estudiantes

Ejemplos de tipos de evaluación:

Proyectos, ejercicios de redacción, quizzes y test, formular preguntas

Evaluación sumativa.

La evaluación sumativa provee a los profesores y estudiantes con información sobre los logros de conocimiento

Normalmente termina siendo una nota que evalúa el buen desempeño del estudiante según la nota sea alta o no.

La idea es evaluar el aprendizaje del estudiante al final de una unidad comparándola con algún dato estándar o con un punto de referencia previamente evaluado.

Ejemplos de tipos de evaluación: El resultado de un proyecto final, un artículo parcial, un examen parcial, un artículo, trabajo, examen.

Sin embargo, en la FAUA UNI, las evaluaciones son sumativas: prácticas calificadas, examen parcial, examen final y examen sustitutorio. Implementados en un sistema de calificación rígida con reglamento rígido, sin dejar opción al reclamo alguno del alumno. La enseñanza es vertical en los cursos de formación básica.