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Diferentes perfiles de delincuentes sexuales

In document Delitos sexuales y reincidencia (página 96-102)

Capítulo 5. Los factores dinámicos de riesgo

6.1. Diferentes perfiles de delincuentes sexuales

Una de las aportaciones más interesantes del modelo del proceso del delito es el establecimiento de diferentes perfiles de delincuentes

Aspectos gratificantes

• Dominio, control de la situación, poder: «todo esto me hacía sentir muy poderoso. Yo me sentía muy superior... yo me sentía bien. Mi estado de ánimo era bueno. No me importaba nada lo que ella sufría»

Efecto de violación de la abstinencia • Autovaloración negativa

• Sexualidad de riesgo: fantasías sexuales de dominación, prostitución • Actitudes que justifican el delito: el hombre debe ser quien domine en las relaciones sexuales. Las prostitutas no son mujeres como el resto

• Percepción de sí mismo sin riesgo • Estado depresivo, culpa

• Estrés: separación de la pareja, discusiones con la nueva pareja, hija prostituta, impotencia sexual (toma medicación)

• Ira: resentimiento contra las prostitutas

• No hay sexualidad desviada, frecuencia moderada

97 sexuales. A partir del análisis del contenido de entrevistas realizadas a

agresores, se clasifican los individuos según los diferentes mecanis- mos de regulación de las emociones y su relación con las motivacio- nes dominantes del sujeto. Los perfiles obtenidos son los siguientes:

— Perfil A: mejora de un estado positivo. Para estos sujetos, la motivación dominante durante el proceso es la de mantener o, si es posible, mejorar un estado de ánimo que es en general po- sitivo. No se dan niveles intensos de estrés o malestar emocio- nal, y con la agresión buscan preferentemente obtener una gratificación sexual.

— Perfil B: escapar de un estado de ánimo negativo. Estos suje- tos suelen presentar un estado de ánimo caracterizado por un alto nivel de estrés y de emociones como tristeza o angustia. La motivación dominante que orienta su comportamiento es la de mejorar este malestar emocional. El sexo y, por tanto, el delito sexual, se configura como un importante mecanismo regulador de su estado de ánimo.

— Perfil C: compensar el daño percibido. Se dan estados emocio- nales de ira, sentimientos de amenaza a la integridad personal o rechazo, y la percepción de un agravio infligido por otras per- sonas que es compensado con la agresión sexual.

En el presente estudio se han evaluado los principales componen- tes del proceso del delito y las diferencias entre los entrevistados des- pués de haberlos clasificado según los perfiles citados. Con este fin se han definido 198 categorías para el análisis de las respuestas en las entrevistas. Estas categorías y el sistema de puntuación vienen des- critos en el anexo 9. Cada categoría representa un elemento simple del proceso del delito. Se han puntuado de 0 a 2 según la ausencia o la presencia de cada elemento en cada sujeto. La mayoría se han agrupado en variables que representan procesos más amplios y que resultan de la suma de las puntuaciones de las categorías que las componen. Finalmente, las puntuaciones de cada variable se han sim- plificado en dos valores: sí o no, según si la puntuación obtenida está por encima de la media de toda la muestra o no.

Tomaremos como ejemplo la variable estrés emocional para ex- plicar el sistema de puntuación y agrupación de categorías. Esta va- riable es el resultado de la suma de las puntuaciones obtenidas en las categorías preocupación intensa, tensión relacionada con un pro- blema, síntomas psicosomáticos y tensión extrema. La media de las puntuaciones de los sujetos en esta variable es de 7,67. Así, todos aquéllos que obtienen puntuaciones iguales o superiores a 8 obtie- nen el valor sí en la variable dicotómica estrés emocional, y los que tienen puntuaciones inferiores a 8 obtienen el valor no. En el anexo 9 se muestran todas las variables estudiadas y las categorías que las componen.

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Seguidamente haremos una descripción resumida de estas varia- bles según sus rasgos principales.

A) Antecedentes

— Apoyo social. Representa la valoración del entorno del sujeto según si cuenta con un número suficiente de personas con las que mantiene relación, si se siente integrado o en conflicto con ellas, y si sus sentimientos son positivos o negativos respecto a estas personas. Una puntuación alta corresponde a una valora- ción negativa del apoyo social.

— Antecedentes y conducta antisocial. Se valoran los anteceden- tes y las conductas propios de estilos antisociales (conducta violenta, consumo de drogas, etc.); la presencia de personas con estas características en su entorno; y si mantiene un estilo de vida integrado y convencional en cuanto a las actividades y las relaciones.

— Acontecimientos de estrés. Evalúa si el sujeto ha vivido aconte- cimientos que pueden generar tensión (conflictos interpersona- les, problemas económicos, etc.) durante el período estudiado. — Estrés emocional. Los estados emocionales se caracterizan por

tensión o angustia.

— Depresión. Si manifiesta o no emociones de tristeza y senti- mientos de pérdida o falta de autovalía.

— Ira. Se da cuando el sujeto experimenta emociones de rabia y sentimientos de conflicto con los demás.

— Malestar emocional. Corresponde a la suma de las puntuacio- nes de las variables estrés emocional y depresión.

— Sexualidad desviada. Se da en los sujetos que muestran rasgos en su sexualidad caracterizados por un impulso muy intenso, actividad muy frecuente, desviaciones en cuanto al objeto, y prácticas y fantasías sexuales de riesgo.

— Abuso de sustancias. Se evalúan los antecedentes de adicciones y de consumo de sustancias durante el período estudiado, así como el efecto de este consumo para sus estados emocionales. — Resolución de problemas de riesgo. Se tiene en cuenta si el su-

jeto utiliza o no estrategias competentes para resolver los pro- blemas interpersonales.

— Riesgo. Incluye actitudes, pensamientos o conductas que au- mentan el riesgo de que se produzca una agresión sexual. — Planificación. Se considera que el delito es planificado cuando

el sujeto ha tenido fantasías relacionadas con el escenario de la agresión, o ha hecho actividades que facilitan con posteriori- dad que se lleve a cabo. No es necesario que el sujeto reconoz- ca explícitamente que planificó el delito para puntuar en esta variable.

— Regulación de emociones. El sujeto utiliza la conducta sexual o el consumo de sustancias para regular sus estados afectivos.

99 B) Fase de antecedentes inmediatos (comprende desde el día

del delito hasta el momento de la agresión y, en algunos casos, los días anteriores)

— Conflictos con los demás. Si se han dado conflictos con perso- nas de su entorno.

— Acontecimiento de estrés. El mismo tipo de situaciones que se han descrito antes pero valoradas exclusivamente en esta fase. — Estrés emocional. Tal como se ha descrito antes.

— Depresión. Tal como se ha descrito antes. — Ira. Tal como se ha descrito antes.

— Abuso de sustancias. Tal como se ha descrito antes.

— Distorsiones cognitivas. Percepciones de la conducta de los demás y de las interacciones sesgadas. Estas percepciones faci- litan la comisión del delito.

C) Fase de la agresión

— Conducta violenta. Hace un uso intenso de la violencia durante el delito.

— Evaluación positiva de la agresión. Emocional. Cuando el su- jeto obtiene una gratificación emocional durante la comisión del delito (euforia, sentimiento de poder, etc.).

— Evaluación positiva de la agresión. Sexual. Cuando el sujeto obtiene una gratificación sexual del delito.

D) Fase postagresión

— Valoración post. Autovaloración negativa. El hecho de haber cometido el delito hace que su autoconcepto sea negativo. — Mecanismo de defensa. Negación. Niega haber cometido una

agresión sexual, aunque puede llegar a reconocer haber mante- nido una relación sexual con consentimiento de la víctima. — Mecanismo de defensa. Cuestiona los hechos. Reconoce par-

cialmente haber cometido el delito pero pone en cuestión la veracidad de algunos hechos recogidos en el testimonio de sen- tencia. Esto le permite hacer una valoración minimizada de la gravedad de la agresión.

— Mecanismo de defensa. Atenúa una valoración negativa. En esta categoría los sujetos dan argumentos que justifican una va- loración mejor de sí mismos que la que se podría desprender por el delito cometido. Dan razones para justificar que ellos no son tan crueles o malvados como otros delincuentes.

— Mecanismo de defensa. Atenúa su responsabilidad. Los sujetos que utilizan este mecanismo de defensa, a pesar de reconocer los hechos, dan diferentes razones que restan influencia a su plena capacidad de decidir o de controlar su comportamiento. — Mecanismo de defensa. Intervención de la víctima. La víctima,

por sus características o por su conducta, ha favorecido que se haya producido el delito.

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A continuación se describe el proceso del delito de cada uno de los tres perfiles según aquellas variables que los diferencian del resto. A fin de establecer diferencias entre los perfiles se ha tenido en cuenta la proporción de sujetos que cumplen con el criterio de cada variable dicotómica. También se han comparado las medias de las puntuacio- nes en cada variable entre los perfiles. Así, cuando un perfil obtiene una puntuación media superior al resto en una variable determinada y tiene una mayoría de sujetos que cumplen con el criterio, se considera que tiene esta característica.5

Para los sujetos de este perfil, la agresión sexual no parece tener ninguna relación con los estados afectivos ni probablemente con un déficit de autocontrol, ya que su estado de ánimo es, en general, posi- tivo. Es una acción dirigida a obtener una gratificación sexual.

Sólo una parte manifiesta rasgos desviados en su sexualidad. A pesar de no ser una característica que les diferencia de los demás, cuando está presente es un factor motivacional para la agresión, vista como un medio para satisfacer su impulso.

Los pensamientos, las creencias y las actitudes sirven para desac- tivar las barreras internas que podrían inhibir la acción de abusar de una víctima. Así, manifiestan un juicio distorsionado sobre la legiti- midad de su conducta y de las intenciones y la responsabilidad de la persona que sufre la agresión.

5. Para analizar estas diferencias se han utilizado las pruebas estadísticas ANOVA para las medias y ji cuadrado para los porcentajes. No obstante, estas diferencias no se pueden considerar como estadísticamente significativas dado el número reducido de sujetos.

Perfil A: mejora de un estado positivo. Sujetos: HP-92, FF-95, TB-78 y RT-82

* Número de sujetos que cumplen esta condición / total de sujetos del perfil.

A) ANTECEDENTES B) ANTECEDENTES INMEDIATOS Sexualidad desviada

Sí (2/4)* No (2/4) Estado emocional positivo (4/4)

Ausencia de malestar emocional (4/4) Distorsiones cognitivas (4/4) C) EVALUACIÓN DE LA AGRESIÓN SEXUAL D) MECANISMOS DE DEFENSA Satisfacción sexual Niega el delito Sí (3/4) No (1/4) Intervención de la víctima (4/4) Sí (3/4) No (1/4)

101 En consecuencia, la mayoría niegan haber cometido un delito.

Sólo un sujeto admite haber mantenido relaciones sexuales con su hija, pero niega haber tenido consciencia de estar haciendo algo malo y de haberle causado algún daño.

Todos los delincuentes sexuales que forman parte de este perfil cuentan con un bagaje de malestar emocional intenso, y la mayoría presentan rasgos desviados en la sexualidad. De hecho, cuando au- menta el malestar emocional también se incrementan las conductas y las fantasías sexuales de riesgo. Parece que la sexualidad sirve para modificar los estados de ánimo. Probablemente por este motivo, una mayoría considera que no tienen control de su impulso ni de su con- ducta sexual.

Previamente al delito han manifestado conductas, fantasías y pen- samientos que tienen un papel de ensayo de la agresión sexual (plani- ficación encubierta).

El día del delito el malestar emocional es intenso, principalmente de tipo depresivo. Así, la principal gratificación obtenida es de tipo emocional más que sexual. Muchos hablan de euforia, de sentimiento de dominio y de control de la situación o de descarga de tensión.

Aunque utilizan mecanismos de defensa para suavizar una autova- loración negativa, la mayoría reconocen haber cometido el delito.

Perfil B: escapar de un estado de ánimo negativo. Sujetos: MB-79, BP-90, BS-78, NC-95, CL-91, NG-85 y RD-88

A) ANTECEDENTES B) ANTECEDENTES INMEDIATOS Sexualidad desviada Sí (6/7) No (1/7) Estrés emocional Sí (6/7) No (1/7) Estado depresivo Sí (6/7) No (1/7) Distorsión: impulso incontrolable

Sí (5/7) No (2/7) Delito planificado Sí (6/7) No (1/7) La sexualidad sirve para regular

estados emocionales Sí (6/7) No (1/7) Estrés emocional Sí (6/7) No (1/7) C) EVALUACIÓN DE LA AGRESIÓN SEXUAL

Mejora estado emocional (7/7) D) MECANISMOS DE DEFENSA

Reconoce el delito Sí (6/7) No (1/7)

Estado depresivo Sí (5/7) No (2/7)

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El rasgo más característico de este perfil es la presencia de aconte- cimientos (conflictos interpersonales, problemas económicos, enfer- medades, etc.) que amenazan el equilibrio de su estilo de vida.

En el momento de los hechos, el estrés producido por su entorno se ha reconvertido en ira. Así, la víctima, durante la agresión sexual, es el objeto material en el que descargan estos sentimientos.

El hecho de reconocer la gravedad del acto cometido hace que ten- gan un juicio negativo respecto a ellos mismos como autores de una conducta socialmente y moralmente reprobable. De esta manera, el principal mecanismo de defensa utilizado representa un intento de mitigar esta valoración negativa.

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