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diferentes teorías acerca de la romanización

La teoría y el estudio de la Romanización: pluralidad de modelos

2. diferentes teorías acerca de la romanización

a continuación presentaremos una pluralidad de enfoques y posturas –con po- larizaciones, matices y variaciones– que han intentado, inclusive hasta nuestros

días, definir y caracterizar la romanización. Por cierto, la hemos realizado con el

riesgo de caer en una generalización que excede el marco de los historiadores y

de las provincias estudiadas. No obstante, creemos que esta clasificación puede

ser un aporte para aclarar el estudio y la comprensión del proceso romanizador.

2.1. ROmAcIVILIzADORA: LAINTERPRETAcIóNcLáSIcA

Fue consolidada por historiadores y geógrafos antiguos en el paso de la república al imperio y en cuyo contexto visualizaron la misión civilizadora de roma. el

destino y deber final de la Urbs, fuera de conquistar el orbis terrarum, era difundir

la civilización (humanitas) en los pueblos123, proyectando una paz generalizada,

122 aunque ronald Syme, describa a la romanización -en forma exagerada a nuestro parecer- como un

término “feo y vulgar”, todavía peor que eso “anacrónico y confuso”. cfr. r. Syme, “rome and the nations”, en Diogenes, 124 (1983), pp. 33-46 (= ahora en e. birley (ed.) Roman papers, iV, clarendon press, oxford, 1988, pp. 62-73, esp. p. 64). además, Keay, “romanization and the Hispaniae” (cit.), p. 122, le roux, “laademás, Keay, “romanization and the Hispaniae” (cit.), p. 122, le roux, “la(cit.), p. 122, le roux, “la, p. 122, le roux, “la romanisation” (cit.), p. 295�� Hingley, Globalizing Roman Culture (cit.), p. 15. por su parte, S. e. alcock, “Vulgar romanization and the domination of the élites”, en S. Keay y n. Terrenato (eds.),S. Keay y n. Terrenato (eds.), Italy and the West (cit.), pp. 227- 230, critica el término romanización y lo considera “detestable”.

123 en el fondo, la humanitas viene a significar una cultura literaria, una virtud humana y un estado de

civilización. Véase p. Veyne, “Humanistas: los romanos y los demás”, en a. Giardina (ed.), El hombre romano, alianza, madrid, 1991, pp. 395-422.

templando el carácter de los bárbaros y entregándoles, al mismo tiempo, una

cultura superior y seductora124. la historiografía moderna tuvo como paladines de

este enfoque de carácter civilizante a las insignes figuras de Theodor Mommsen, Francis Haverfield y, en menor medida, a Henry Pelham y Camille Jullian125.

Theodor mommsen126 ha sido calificado como el “meister de la historia

romana, sin rival en su día ni en la actualidad”127, vinculado con la tesis del “im-

124 Una actualizada visión de roma como propagador de la humanitas en G. Woolf, Becoming Roman. The origins of provincial civilization in Gaul, cambridge University, cambridge, 1998, esp. pp. 54-76. esp. pp. 54-76. el texto ofrece un excelente detalle y modelo de las diversas facetas del cambio cultural emulado por las provincias romanas, en especial con la Galia. otro tratamiento de la idea universal de humanitas en r. a. bauman, Human Rights

in Ancient Rome, routledge, london-new York, 2000, esp. pp. 96-111. en una posición crítica de la “misión

civilizadora” en Hingley, Globalizing Roman Culture (cit.), pp. 62-69.

125 En general, sobre el valor historiográfico de los cuatro estudiosos mencionados, véase Freeman, Mommsen

to Haverfield (cit.), pp. 27-47�� H. mouritsen, Italian Unification: A Study in Ancient and Modern Historiography,

institute of classical Studies, london, 1998.

126 T. mommsen nació en la pequeña localidad de Garding (región limítrofe entre alemania y dinamar-

ca), el 30 de noviembre de 1817; de familia protestante (su padre fue pastor) y de filólogos. Tempranamente

se destacó en una rica, exigente y formadora educación y estudió derecho, titulándose en Kiel el 8 de noviembre de 1843. con ocasión de una beca en italia comienza a recopilar y a estudiar epígrafes, uno de

sus tantos logros científicos que legará a la posteridad. En sus primeros años se dedicó y enseñó derecho

romano, particularmente pandectas en leipzig, �ürich y breslavia. a los 44 años en 1861 hasta 1887 su centro universitario por excelencia fue berlín, enseñando y cultivando la historia antigua romana. desde

1874 fue secretario permanente de la sección de filosofía e historia de la Academia Prusiana de Ciencias. Dentro de su campo científico y de interés sobresale su dedicación a las inscripciones, la numismática e investigaciones monográficas de los samnitas y oscos, derecho político romano, fuentes del derecho romano

y la propia historia de roma. Sobresalen, sin duda, su Römische Geschichte (Historia de Roma), publicada por primera vez, en tres volúmenes, entre los años 1854-1856. obra que llegó a un vasto público de cultura general, escrita en forma amena, haciendo comparaciones entre la política romana y la actual es, además, un repertorio pormenorizado y bien informado, de los grandes hechos y procesos históricos del período republi- cano. monumental fue su esfuerzo por recopilar, organizar y sintetizar el Corpus Inscriptionum Latinarum.

En 1847, presentó su innovador plan a la Academia de Berlín y en 1854, oficialmente, comenzó a dirigir el

Corpus, preparando cuatro tomos en seis volúmenes, tarea que le ocupó prácticamente toda su vida: recoger

inscripciones, instrumento indispensable para el conocimiento del mundo romano imperial. de sus obras jurídicas, predomina el Römisches Staatsrecht, Derecho público romano, su obra científica-jurídica por ex- celencia, el notable tratado de derecho constitucional y administrativo romano publicada entre 1871 y 1888 en tres volúmenes. asimismo, confeccionó una edición del Digesto, un gran trabajo sobre el Derecho civil

romano y otro del Derecho penal romano en 1899. También fue responsable de la organización e iniciación

del Thesaurus Linguae Latinae y en los estudios de prosopografía del imperio romano. Finalmente, murió el 1 de noviembre de 1903, a la edad de 86 años. Sin duda, el más grande especialista de la historia, derecho y

epigrafía romana del siglo decimonónico: infatigable, prolífico, perseverante, apasionado y realista. Actuali-

zadas y agudas biografías de mommsen en: l. Wickert, Theodor Mommsen. Eine Biographie I-IV, Kloster- mann, Frankfurt am main 1959-1980�� S. rebenich, Theodor Mommsen. Eine Biographie, beck, münchen, 2002�� m. buonocore, Theodor Mommsen e gli studi sul mondo antico: dalle sue lettere conservate nella

Biblioteca Apostolica Vaticana, jovene, napoli, 2003. Un cuadro de resumen en: F. p. casavola, “Teodoro

mommsen”, en Labeo, 48 (2002), pp. 331-338�� j. delgado, “la obra de Theodor mommsen en españa: la traducción española de la römische Geschichte”, en Gerión 21/2 (2003), pp. 45-58.

perialismo defensivo”128. la expansión y conquista romana no se gestó como resultado de un plan preconcebido y maestro para el dominio del mundo, sino

más bien, roma se vio obligada a hacerlo por las circunstancias129. desde el

surgimiento, con mommsen, de la teoría del imperialismo defensivo o también

llamado “renuente”130, ésta fue la gran explicación e interpretación del imperio

romano en su conjunto, por lo menos hasta la década de 1950. la estructura con-

ceptual, agudeza y penetración de los escritos de mommsen131, fueron asumidas

y adaptadas por historiadores y por arqueólogos posteriores. Tuvo la virtud de

ser el único historiador en obtener el premio nobel132, de escribir más de 1500

obras y de ser el primero en concebir la importancia de las provincias romanas dentro una concepción total e integral del imperio.

estamos, por cierto, convencidos de que fue pionero, a su vez, en los estudios de los cotérminos y procesos del imperialismo y romanización, creando una línea de investigación e interpretación en la cual combinaba la tradición literaria con la epigrafía y la numismática. Freeman considera que mommsen tuvo el mérito y la agudeza de enfatizar ciertos aspectos comunes como la colonización, la extensión de la ciudadanía, la lengua y la acuñación de monedas, ayudado por la epigrafía. estas similitudes en cada una de las provincias, eran los estándares por

los cuales se podía medir la penetración y los logros de la civilización romana133.

de esta forma, el impacto de una de sus obras: El mundo de los Césares134, fue

128 es indiscutible que a partir de los estudios de mommsen, sobre la tesis “defensiva”, se articula toda una

coherente explicación sobre ella. roma debió actuar en autodefensa, víctima de feroces incursiones y ataques de sus vecinos. de ahí que una guerra justa debía necesariamente, comenzar sólo con propósitos defensivos o por compensación de algún acto de agresión contra roma o sus aliados. para una explicación del imperialismo defensivo, con ciertas variantes y comentarios p. Veyne, “Y a-t-il eu un impérialisme romain?”, en MEFRA, 87 (1975), pp. 793-855�� Frézoulz, Sur l’historiographie (cit.), pp, 143-145�� j. lindersky, “Si vis pacem para

bellum: concepts of defensive imperialism”, en W. Harris (ed.), The Imperialism of mid-Republican Rome,

(maar 29), rome, 1984, pp. 133-164.

129 los sostenedores del imperialismo defensivo argumentaban que roma se vio envuelta en hacer la guerra

por las diversas presiones de los pueblos y ciudades limítrofes como respuesta a un mecanismo de autodefensa, más que a un verdadero e interesado “impulso expansionista”. Véase, Harris, Guerra (cit.), pp. 160-172.

130 Freeman, “Mommsen to Haverfield ” (cit.), p. 31.

131 mommsen fue un gigante, erudito, intuitivo y con una visión holística de la cultura romana en la que

unió la historia y la jurisprudencia, la filosofía y la arqueología en un todo, era también un ciudadano y político

interesado en la vida pública. mommsen, en su obra histórica, logró construir y sintetizar una “Historia total”

abarcando y combinando diferentes disciplinas, que para aquella época eran todavía independientes. Él unificó la historia, la arqueología, la filología, la epigrafía, la numismática y la jurisprudencia en un gran todo científico.

132 c. lanza, “il nobel a mommsen”, en SDHI, 68 (2002), pp. 501-517. 133 Freeman, “Mommsen to Haverfield” (cit.), pp. 31-32.

134 en 1885, treinta años después de su Historia de Roma, publicó lo que a la postre sería la continuación

de esta obra, equivalente al tomo V, titulada: Las provincias de César a Diocleciano, traducida al español como

El mundo de los Césares, F.c.e., méxico, 1983, texto central y visionario para entender no sólo la relevancia

altamente influyente, marcó un hito y un cambio en los posteriores estudios sobre

las provincias romanas.

mommsen concebía en el alto imperio, un mundo caracterizado por una par- ticipación consolidada, una prosperidad sostenida, un gobierno ordenado y una

eficiente interconexión y administración romana en las provincias. A partir de

estos postulados, la romanización fue la consecuencia directa y principal de esta

amplia aceptación y visión positiva135 del imperium Romanum. en el fondo, con

Mommsen se abre el espacio para estudiar el significado profundo de la historia

del imperio romano como proceso civilizador, es decir, interpretar la romanización

como la historia de las provincias romanas136. en cierta medida, creemos que se

adelantó en una centuria al concebir, en un esfuerzo teórico, válido y comparativo, al orbis Romanus como una globalización, sin que se hubiera formulado todavía

tal neologismo. mommsen fue un visionario que se adelantó a su tiempo137. en

sus sesenta años de productividad sostenida, jamás abandonó el estudio138 que

incluía la trilogía: historia, epigrafía y derecho.

Con una postura similar y fuertemente influenciado por Mommsen, el historiador inglés Francis Haverfield139 es otro de los estudiosos modernos que concibe la roma- nización como sinónimo de civilización, centrado en las “provincias”. Haverfield

en forma regular hizo referencia a mommsen, en relación con la contribución que

significó para la historiografía y para él, y al hecho de haber convertido a la arqueo-

logía en una disciplina reconocida y haber logrado que la epigrafía fuera la base

para el estudio de las provincias romanas140. el historiador y arqueólogo británico

135 obviamente, mommsen tuvo una serie de críticas en el mismo momento de publicar sus textos y pos-

teriores, por ejemplo, en Gran Bretaña. Cfr. Freeman, “Mommsen to Haverfield” (cit.), p. 33.

136 mazzarino, L’impero romano (cit.), pp. 9-11�� luzzatto, Roma e le province (cit.), p. 21.

137 en particular, sobre las proyecciones del historiador alemán, véase a. bancalari, “Theodor mommsen,

el mundo romano y sus proyecciones: a propósito del centenario de su muerte”, en Atenea, 492 (2005), pp. 135-146.

138 en una carta inédita, recién publicada, mommsen le escribe de su residencia en berlín-charlottenburg,

el 19 de diciembre de 1899 a su colega y amigo Francesco buonamici, profesor de derecho romano de la Universidad de pisa para comunicarle, entre otras materias, que continuaba estudiando y preparando una nueva

edición crítica y científica del Codex Theodosianus. mommsen tenía 83 años y persistía con sus investigaciones,

viviría tres productivos años más, hasta que un derrame cerebral terminó con su vida. Véase, S. borsacchi, “in margine ad un inedito di Th. mommsen”, en Societas-Ius. Munuscula di allievi a Feliciano Serrao, jovene, napoli, 1999, pp. 17-24.

139 Francis Haverfield nació en 1860, graduado en 1884 en New College, Oxford, fue discípulo de Henry

pelham. Sus trabajos se centraron en el estudio de las provincias y en forma preferente en la historia y arque- ología de britania romana, continuando siempre con sus investigaciones en terreno sobre la muralla de adriano.

Haverfield fue invitado por Mommsen para ser el editor de los Additamenta quarta ad Corpus (vol ii, cil). Fue

además, uno de los pioneros en la creación de la British School at Rome�� murió a los 58 años en 1919.

140 F. Haverfield, “Theodor Mommsen”, en EHR 19 (1904), pp. 80-89, en relación con el quinto volumen

estaba profundamente interesado en la “continuidad de la historia europea”, teniendo como punto de partida al imperio romano como una “entidad homogénea”. propuso que roma mantuvo su imperio, sobre todo, organizando un sistema de defensas fronterizas y propiciando el desarrollo de la civilización interna dentro de las pro-

vincias141. Sin duda, una de sus máximas favoritas era: “de nada sirve saber acerca

de britania romana, en particular, si primero no existe un conocimiento general del

imperio romano”142. Para Haverfield, al igual que para Mommsen, lo medular en el

estudio y comprensión del mundo romano, se concentró en la forma y en el fondo de cómo la Urbs fue capaz de romanizar a los pueblos del imperio –especialmente

a los occidentales143– en clave romano-céntrica, borrando la distinción entre lo ro-

mano y lo provincial144. Una de las impugnaciones que se le ha hecho a Haverfield,

es que nunca escribió una crítica sobre la naturaleza del imperialismo romano145.

Los libros de Mommsen y de Haverfield fueron pioneros y medulares para

acrecentar el estudio del fenómeno de la romanización. Sin el impacto de los

anteriores, tanto Henry pelham146 como camille jullian147, conciben este proce-

el vasto y variado conocimiento, concerniente a las provincias romanas que se había acumulado cuando él escribió. miles de inscripciones otorgaron o cedieron sus secretos, textos remotos y oscuros fueron utilizados, los descubrimientos arqueológicos encontraron reconocimiento y las vastas y difusas áreas de las provincias,

tomaron una forma y un color definitivo. Nadie más que el editor del Corpus pudo haberlo escrito. ahora en

extenso, se hizo fácil apreciar el verdadero carácter del imperio romano. nuestro horizonte se amplió, más allá del patio trasero del palatino a las amplias tierras al norte, al oeste y al sur del mediterráneo y empezamos a darnos cuenta de la gran administración de dominio que extendió en tres continentes sus dones de civilización, ciudadanía y lenguaje a casi todos sus súbditos, su establecimiento de un orden estable y coherente, del cual surgió la europa occidental de hoy en día”.

141 Webster, “Creolizing” (cit.), p. 210, explica la noción de romanización de Haverfield en una postura

crítica y pasada de moda, al considerar a ésta como un proceso que moldeaba a diversos pueblos a la imagen de roma metropolitana creando simple y uniformemente nuevos romanos.

142 Freeman, “Mommsen to Haverfield” to Haverfield”” (cit.), p. 43.

143 F. Haverfield, The Romanization of Roman Britain, clarendon press, oxford, 19234, esp. pp. 10-11. el

arqueólogo e historiador inglés estaba convencido, y así lo fundamentó en su libro, de que al civilizar roma a las provincias albergan los valores del mundo occidental moderno. Una visión positiva y progresiva de la misión romanizadora y civilizadora de la Urbs como inevitable.

144 Una postura crítica en Hingley, Globalizing Roman Culture (cit.), pp. 33-35.

145 Freeman, “Mommsen to Haverfield”“Mommsen to Haverfield” to Haverfield”” (cit.), p. 46. Uno de los primeros en criticar la postura civilizadora

de Haverfield, sobre todo por aceverar tajantemente que la Britania fue romanizada, fue R. G. collingwood,

Roman Britain, clarendon press, oxford, 1932, esp. p 92.

146 H. pelham (1846-1907), historiador británico y profesor de historia antigua en oxford, se preocupó

preferentemente de la historia del imperio romano, influyendo en su discípulo Haverfield. Para un mayor análisis, cfr. Freeman, “Mommsen to Haverfield” (cit.), p. 35-37.

147 c. jullian (1859-1930), sus primeras investigaciones las realizó en la École Française de rome (1880-

1892). en 1883, viajó a berlín para perfeccionarse en la escuela de mommsen, siendo muy bien acogido por éste. jullian supo apreciar el valor formativo y metodológico del sistema germánico. entre otros estudios, se preocupó de las inscripciones de burdeos donde, para el erudito francés, comienza la historia de la Galia romana. creía fehacientemente que los galos, gracias a roma, habían quedado protegidos de los germanos. Su obra central fue, Histoire de la Gaule, vol. VI, La Civilasation gallo-romaine: état moral, Hachette, paris, 1929.

so resaltando los beneficios propios y positivos de la civilización romana148. el legado de estos cuatro estudiosos consiste en que a partir de ellos se continúa

reflexionando, con más pruebas documentales y arqueológicas, con criterios

actuales y nuevos modelos revisionistas149, acerca de la integración de roma con

sus provincias. el núcleo de la mayoría de las investigaciones sobre el tema lo

constituyeron estos autores y de ahí su enorme valor historiográfico.

Figura 7. Acueducto de Nîmes o puente que atraviesa el Gardon. Tiene 300 mts. de largo, con tres niveles de arcadas que alcanzan los 50 mts. y fue construido en el 19 a. C.

148 En el fondo, la tesis de Julian consistió en que la dominación romana fue beneficiosa para la Galia.

cfr. a. rouselle, “camille jullian”, en a. buguière (ed.), Diccionario de Ciencias Históricas, akal, madrid, 1991, pp. 427-429.

149 diversos enfoques revisionistas de los últimos años han criticado la visión civilizadora y romanizante de

Mommsen, Haverfield y otros, en los cuales subyacen nacionalismos, uniendo términos propios del siglo xIx como “nación” e “imperio”. entre otros, Hingley, Globalizing Roman Culture (cit.), pp. 14-48, sostiene cómo

los conceptos de “civilización”, “barbarismo” y “guerra justa” siguen siendo populares y son redefinidos en la actualidad, una vez más, a objeto de justificar “acciones internacionales” de los países occidentales.

2.2. mODALIDADESDERESISTENcIA

Un paradigma opuesto que explica el proceso de romanización, ya no en calidad de difusor de la cultura, sino como la resistencia que los pueblos sometidos le

opusieron150, está presente en la tesis doctoral del historiador argelino marcel

bénabou: La résistance africaine à la romanisation, publicada en 1976151. allí

establece como argumento central que los romanos no lograron romanizar el África del norte, debido a una fuerte resistencia en las esferas militar y cultural. el texto de bénabou puede ser convincente, sin embargo, parte de una premisa y un objetivo un tanto confuso: “el de escribir sobre todo una historia africana más

que una historia romana”152. de hecho, en la obra del argelino se insiste sobre

la “africanización” de la cultura romana153, y se demuestra que el contacto entre

Roma y el norte de África, no se puede definir como un proceso armonioso de

trasplante cultural.

por su parte Thébert, a propósito del estudio de bénabou, ha hecho notar el problema de la utilización de un concepto errado: “resistencia”, que semántica e

ideológicamente no es neutro, como “romanización”154. esta posición de resistir

contra el dominio exterior, tiene la debilidad de considerar a los bárbaros como héroes o “supernativos”, enfatizando la pureza de sus tradiciones culturales en la era de la postconquista. existe un sesgo étnico y nacionalista al presentar a los africanos, en este caso, como un pueblo unido, coherente y opuesto a toda

potencia extranjera e invasora155.

la tesis central de bénabou ha sido objeto de estudios revisionistas más am- plios, los cuales abarcan otras áreas del imperio relacionadas con la problemática del control y la resistencia respecto de la interacción entre roma y sus súbditos.

150 en general, la visión de los enemigos de roma ha sido trabajada por r. macmullen, Enemies of the Roman order: treason, unrest and alienation in the Empire, oxford University, cambridge mass, 1967.

151 m. bénabou, La résistance africaine à la Romanisation, maspero, paris, 1976, esp. p. 19�� cfr. l. polverini,

“reseña a bénabou, La résistance (cit.)”, en Athenaeum 57 (1978), pp. 185-190.

152 ibid., pp. 15-17.

153 Woolf, “beyond romans” (cit.), p. 340.