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1. Problema de la Investigación

2.3. Marco Conceptual

2.3.20. Dificultades durante la lactancia

Senos congestionados

Se produce cuando los senos se hinchan por sesiones de amamantamiento poco frecuente, demorado o no realizadas, los senos se tornan duros, adoloridos, enrojecidos y calientes al tacto, es común que entre el segundo y el quinto día después del nacimiento la madre sienta los pechos hinchados, duros, calientes y con dolor, la solución es dar de lactar y extraer la leche en caso de que no pueda dar de lactar con regularidad (54).

Dolor y grietas en los pezones.

El dolor en los pezones frecuentemente se produce al inicio de la lactancia materna y normalmente se debe a la presión negativa producida en los conductos lactíferos que todavía no están llenos de leche, el dolor con el tiempo suele desaparecer y si perdura se asocia con un mal acoplamiento del niño al lactar.

Las grietas en el pezón suelen aparecer en los primeros días de iniciada la lactancia, cuando la posición al pecho y el acoplamiento boca-pezón no es el correcto, constituyen uno de los principales motivos de abandono de la lactancia; ante cualquier dolor al amamantar o grietas en el pezón, siempre se debe observar la

mamada, observar el pezón después de la mamada y examinar la succión del niño, que es la principal causa de este problema (55).

Ductos Obstruidos

A veces a algunas madres se les obstruyen los conductos lactíferos y es común que aparezca un punto blanco o bultitos duros alrededor del pezón, en los cuales se siente presión y dolor. Para aliviar el dolor la madre debe asegurarse que el niño o niña está tomando bien el pecho y puede darse un masaje suave presionando el área dura y dolorosa mientras el niño está lactando, si la obstrucción no desaparece con la lactancia y con los masajes, ésta puede convertirse en una infección del pecho o mastitis (56).

Mastitis

La mastitis es la inflamación de la glándula mamaria. Existen dos tipos: la mastitis puerperal y la mastitis no puerperal. La incidencia observada de mastitis varía del 3 al 33% de las mujeres en periodo de lactancia, la mayoría de estudios señalan que entre el 74% y el 95% de los casos ocurren en las primeras 12 semanas. Sin embargo, puede ocurrir en cualquier momento de la lactancia, incluso en el segundo año.

Los cuadros de ingurgitación y de obstrucción de un conducto lácteo, no tratados o con tratamiento inadecuado, así como las grietas en el pezón se han considerado hasta ahora los principales factores predisponentes a la mastitis; pero si tenemos en cuenta que las bacterias implicadas en las mastitis tienen capacidad por sí solas para provocar la obstrucción de conductos y/o grietas, se comienza a considerar a tales problemas no como factores predisponentes sino como manifestaciones de la propia mastitis (57).

Pezones planos e invertidos

Los pezones invertidos suelen deberse a conductos galactóforos cortos, que son los responsables de transportar la leche de los lóbulos mamarios al pezón. Esta situación muchas veces mejora tras un periodo de lactancia, aunque las primeras tomas pueden ser dolorosas debido al estiramiento que la succión provoca; no es útil realizar ejercicios de estiramiento de los pezones durante el embarazo ni el uso de escudos prenatales (58).

En el caso de pezones invertidos la madre se puede ayudar mediante la extracción e leche con una jeringa o con el sacaleches, o bien estimularlo rotándolo o mojándolo con agua fría justo antes de la toma, el contacto piel con piel, la postura de crianza biológica o el agarre dirigido pueden también ayudar.

Tipos de pezones invertidos:

 Retráctil: el pezón protruye con la succión y/o cuando la areola se presiona suavemente entre el pulgar y el índice. Es la situación más común.

 Invaginado o verdaderamente invertido: un verdadero pezón plano es aquel que no puede estirarse y que no se pone erecto cuando es estimulado o siente frío.

Manejo de los pezones planos e invertidos:

Hay madres a las cuales la realización de ejercicios como los de Hoffman puede darles confianza y mejorar la lactancia, avisar a la embarazada que si alguna maniobra le produjera contracciones uterinas, deberá suspenderla, lo primordial en el manejo es de ayudar a la madre después del nacimiento, para que el niño empiece a mamar:

 Explíquele que puede ser difícil al comienzo, pero con paciencia y persistencia puede alcanzar resultados positivos.

 Los pechos generalmente mejorarán y se pondrán más blandos en la primera o segunda semanas después del parto.

 Enseñarle a la madre que el bebé succiona del pecho, no del pezón.

 A medida que el bebé mama, estirará el pecho y el pezón, y hará que éste sobresalga.

 Reforzar el contacto piel con piel.

 Dejar que el niño trate de agarrar el pecho por su propia iniciativa y que se muestre interesado en hacerlo.

 Ayudar a la madre a encontrar la posición adecuada y en la que sienta más cómoda al momento de dar de lactar.

 Ayude a que su pezón se destaque, antes que el niño mame.

 Algunas veces se le ayuda al niño a agarrar bien el pecho haciendo que el pezón se asome. Puede ser que la madre no necesite más que estimular el pezón a través de masajes.

 A veces el bebé puede prenderse mejor al pecho cuando a éste se le da forma. Para darle forma al pecho, la madre lo apoya por debajo con sus dedos y presiona con suavidad la parte superior con su pulgar. En este caso debe tener cuidado de no sostener el dedo muy cerca del.

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