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VII. MARCO TEORICO

7.1. LIDERAZGO

7.1.5. Dimensiones críticas de la situación de Liderazgo:

Con base a sus estudios, Fiedler detecto tres dimensiones críticas de la situación de liderazgo que contribuyen a determinar que estilo de liderazgo es el más eficaz:

7.1.5.1. Poder otorgado por el puesto.

Es el grado en que el poder otorgado por un puesto (en oposición a otras fuentes de poder, como personalidad o experiencia) le permite a un líder conseguir que los miembros del grupo sigan sus instrucciones; en el caso de los administradores, es el poder que procede de la autoridad organizacional. Como señala Fiedler, un líder a quien su puesto le concede un poder claro y considerable puede obtener más fácilmente buenas respuestas de sus seguidores que uno carente de ese poder. (Koontz & Weihrich, 2004, pág. 548)

Según los autores antes mencionados el poder otorgado por el puesto procede de la autoridad organizacional delegada por el poder, la personalidad o la experiencia. Esto quiere decir que un líder que tiene poder es una persona que tiene autoridad para delegar responsabilidades a sus subordinados y por consiguiente tiene mayor posibilidad de que ellos fácilmente respondan de una buena manera a sus demandas impuestas.

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El poder muchas veces es delegado por un nivel jerárquico que se gana con mucho esfuerzo, dedicación y constancia. El poder otorgado por el puesto logra que los colaboradores cumplan con instrucciones y que del cumplimiento de estos se obtenga resultados satisfactorios tanto para el líder, colaboradores y clientes que adquieren producto o servicios elaborados o distribuidos por el negocio.

En las empresas es muy común que se realice el otorgamiento de poder a través del puesto, lo cual se logra mediante una previa preparación mediante dedicación, educación, experiencia y personalidad que adquiere una persona a través del tiempo, lo cual le concede poder de dirigir a personal que se encuentre bajo su cargo y mediante esto obtener buenos resultados.

7.1.5.2. Estructura de las tareas.

Fiedler entiende por esta dimensión el grado en que es posible formular claramente las tareas y responsabilizar de ellas a los individuos. Si las tareas son claras (no vagas ni desestructuradas), será más fácil controlar la calidad del desempeño y responsabilizar más definidamente de el a los miembros del grupo. (Koontz & Weihrich, 2004, pág. 548)

Según los autores un líder debe estructurar claramente las tareas y responsabilidades a cada uno de los individuos que trabajan en su empresa u organización. Mientras más claras sean las tareas más fáciles será para los empleados cumplirlas y para el que dirige controlar la calidad de desempeño de cada individuo.

Es importante que en toda empresa se lleve a cabo estructura de las tareas y delegación de responsabilidades las cuales deben ser expresadas de manera clara y precisa a cada uno individuos que conforman un grupo de trabajo, de manera que este comprenda las funciones que se han sido encomendadas a realizar. Ya que de esto depende el control de calidad de desempeño de los miembros de un grupo.

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7.1.5.3. Relaciones líder-miembros.

Fiedler considero esta dimensión como la más importante desde el punto de vista del líder, ya que es probable que el poder otorgado por el puesto y las estructuras de las tareas se halle en gran medida bajo control de la empresa. Esta dimensión tiene que ver con el grado en el que los miembros del grupo se sienten satisfechos con el líder, confían en él y están dispuestos a seguirlo. (Koontz & Weihrich, 2004, pág. 548)

De lo anterior se entiende que las relaciones líder-miembros es de gran importancia ya que consiste en la relación entre el líder y sus subordinados en la confianza que ellos tenga en su líder de esto dependerá el eficiente cumplimiento de tareas y responsabilidades y el grado de satisfacción de cada uno de ellos. Un empleado satisfecho es un empleado feliz y por ende un líder exitoso.

Relación líder-miembros es un aspecto fundamental en las empresas, ya que del modo en que se desarrolle una buena relación entre el líder y sus miembros, así será la manera en que exista confianza, disposición en seguir a su líder y que exista un grado satisfacción por ambas partes al trabajar juntos. De esto depende que se cumplan los objetivos propuestos; las personas satisfechas con su líder cumplen con mayor eficacia y eficiencia las funciones y tareas que se les han sido encomendadas.

7.1.5.4. La preocupación por la producción.

Incluye las actitudes de un supervisor respecto de una amplia variedad de cosas, como la calidad de las decisiones sobre políticas, procesos y procedimientos, la creatividad de la investigación, la calidad de los servicios de Staff, la eficiencia laboral y el volumen de producción. (Koontz & Weihrich, 2004, pág. 543)

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Según los autores la preocupación por la producción incluye que el líder o gerente supervise personalmente los procesos de producción de los productos, en donde se procurara estos se elaboraren con la más alta calidad siguiendo las políticas, procesos y procedimientos estipulados valorando a sus vez la eficiencia y eficacia laboral, el volumen de producción. Es un trabajo arduo ya que de la calidad de los productos o servicios dependerá la producción demanda por el consumidor final, cuyo objetivo como empresa es captar su atención satisfacer sus necesidades.

Todo empresario se preocupa por la producción y supervisa de manera directa el proceso productivo de su empresa, esto incluye una serie amplia de toma de decisiones concernientes a políticas, procedimientos y técnicas llevadas a cabo para la elaboración de un producto o servicio de calidad que satisfaga las necesidades del mercado meta.

7.1.5.5. La preocupación por las personas.

También se interpreta en un sentido amplio. Incluye elementos como el grado de compromiso personal con el cumplimiento de metas, la preservación de la autoestima de los empleados, la asignación de responsabilidades con base en la confianza y no en la obediencia, el ofrecimiento de buenas condiciones de trabajo y la permanencia de relaciones interpersonales satisfactorias. (Koontz & Weihrich, 2004, pág. 543)

Según los autores antes mencionados la preocupación por las personas sugiere un compromiso constante entre el jefe y sus empleados. Compromiso en el cual el jefe se compromete a garantizar un salario justo, un puesto digno, conservando la integridad física y emocional de cada uno de sus empleados. Otorgando a su vez responsabilidades a base de confianza y en cambio el empleado se compromete a cumplir metas y objetivos propuestos por su jefe.

La preocupación por las personas es sumamente importante en las empresas, ya que expresa de una manera directa el valor que un líder le da a

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cada uno de sus colaboradores no solo como un empleado sino como persona. Un líder motiva de manera constante a sus colaboradores a salir adelante, a cumplir metas y objetivos afirmando a su vez la confianza que tiene en cada individuo a través de la delegación de responsabilidades basada en la confianza, brindándoles condiciones laborales optimas, confirmando su permanencia en el puesto y brindándole oportunidades de crecimiento tanto laboral como personal.

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