Al momento se han esbozado ya varios análisis e interpretaciones que se dan a partir del trabajo de campo retrospectivo, tradicional y virtual. Sin embargo, se hace necesario acudir a las categorías propuestas para complementar y precisar algunas reflexiones, interpretaciones y análisis, a la postre de la triangulación realizada entre la información obtenida a partir de las entrevistas aplicadas a Analu en torno a su vida, percepciones, identidad y subjetividad, las observaciones virtuales al contenido de la plenitud de su Facebook, y la aproximación semiótica de las fotografías descritas, todo ello en consonancia con los aportes teóricos plasmados en la primera parte del trabajo.
Por su parte, las dinámicas y usos del Facebook se dan en diversos niveles y formas que a su vez se relacionan y sirven para el análisis de las otras categorías que atañen, grosso modo, a la comunicación, la identidad y la subjetividad. Para empezar es necesario resaltar que uno de los usos que más resalta Analu, es poder contactar personas, establecer conexiones y comunicaciones; otros de los usos más importantes es acceder a información y conocer otros espacios y perspectivas de vida y del mundo, que pueden lograrse mediante esta plataforma que dispone de una gran cantidad de recursos escritos y audiovisuales. Estos quizás son aspectos que se expanden en la mayor cantidad de usuarios de esta red social, en tanto comparten y se caracterizan con tener un número específico de amigos, Analu por su parte se acerca a una cifra de 800 amigos en el Facebook, con los que se comunica de distintas maneras.
La dinámica del Facebook, es consecuente con una modernidad líquida, lo que conlleva a su vez a una vida líquida (Bauman, 2006), que es observable en la dinamización
de esta red social por parte de la mujer indígena, común a muchos otros usuarios de Facebook. La frecuencia de las publicaciones, engrosa el historial de esta actividad virtual, donde cada día se hace visible algo nuevo. Publicaciones que reemplazan a otras en la actualidad del muro. Una publicación, seguida de otra y otra, que un últimas toman un aspecto que se desliza entre los manos y los ojos, como la naturaleza de lo líquido. Es de anotar que la información pública es un espacio común para los usuarios que se mantienen como amigos en la red social.
La sociabilidad virtual (Cáceres, M., Ruiz, J. y Brändle, G., 2009; Felice M. y García, M., 2013) puede verse ampliamente en la actividad de Analu, que se muestra como una usuaria activa de la red social en tanto realiza publicaciones frecuentes en su muro, generalmente sobre temas de actualidad nacional en temas étnicos, políticos, sociales, familiares, entre otros. A manera de poder popular (Fals Borda, 1985) desde el ciberespacio se expresan algunas luchas y apoyos con causas del orden nacional y coherentes a su manera de pensar y vivir; de manera que es observable apoyos a la educación pública, a la minga, a la justicia social, respeto y ejercicio de derechos humanos y ciudadanos, entre otros aspectos que dinamiza mediante publicaciones e interacciones en la red social Facebook, como lugar legítimo para la comunicación de la sociedad actual y el activismo digital (Van’t Hoof, A., 2017). Analu hace parte de esas pesas personas indígenas que
utilizan el internet como plataforma para presentar, defender y promover sus causas. Estas causas se relacionan con luchas por el territorio, por la dignidad, y por el derecho de decidir. A través de sus actividades en red podemos presenciar, describir y analizar el pensamiento y las acciones de estos movimientos sociales como expresiones de alteridad, identidad, ciudadanía y resistencia. (Van’t Hoof, A., 2017).
Las dinámicas virtuales de Analu, en este sentido se hacen coincidentes con otros casos étnicos donde se exaltan los valores de la cultura, se orienta hacia la recuperación de la lengua originaria, se consolidan redes comunitarias o se realizan denuncias de injusticias, represiones o vulneración de derechos. Además estas tecnologías son útiles para “la coordinación de movilizaciones, la difusión de sus plataformas étnicas, la divulgación de diversos eventos sociales y culturales, y las distintas coberturas que emplean en la red para reafirmar sus culturas e identidades como indígenas” (Sandoval-Forero, 2012, p. 26).
Es evidente que uno de los principales usos que da la mujer al Facebook, es realizar publicaciones que visibilizan los derechos étnicos, denuncian la violación de derechos humanos e invitan a la reflexión existencial y social, como dice Analu (2019) “compartir un pensamiento, una frase, pues está ayudando como a generar otro tipo de pensamientos”, concretamente ella hace referencia a la generación de algún impacto con las publicaciones, y virtualmente se puede ratificar que como apunta Sandoval-Forero (2013) esta tecnología “ha permitido defender sus culturas y la libertad de expresión en el ciberespacio, al participar en la gestión de la información y el acceso a ella como parte de una nueva generación de derechos humanos” (p. 237).
No obstante, para llegar a este punto se ha recorrido un camino a través del tiempo que lleva como usuaria. Son casi 10 años utilizando el Facebook, leyendo, aprendiendo, debatiendo y realizando diferentes publicaciones. Analu reconoce que inicialmente hacía uso del Facebook en la publicación de fotografías o algunas situaciones personales, pero al día de hoy ha disminuido las publicaciones de esta tipología, para realizar divulgaciones de su cultura, así como intereses en temas como la educación, la familia y los derechos humanos. También siente que se ha convertido en una necesidad para la comunicación en el mundo actual, sin embargo, no se siente “adicta” como al principio y sí se evidencia la
nostalgia de las antiguas formas de relacionarse y comunicarse socialmente, donde no mediaba un ordenador, sino la palabra, las visitas y las relaciones interpersonales tangibles.
Analu reconoce el debilitamiento cultural que se ha dado de manera histórica y con mayor celeridad con la incursión tecnológica, sin embargo, valida en estos mismos recursos un potencial para revitalizar su cultura,
eso es como el proceso que yo vengo haciendo a partir del “Face”, empezar a tocar la cuestión del Pueblo desde estos medios… eso nos sirve para eso… para decirnos bueno, pongámonos pilas porque si no estamos perdiéndonos… entonces decirles, ¡mire! Es la esencia, no es lo que viene por encima, sino es lo que nosotros guardamos en el pensamiento, en el corazón, es eso lo que nosotros tenemos que conservar, si no conservamos eso prácticamente estamos es perdidos. (L. Jamioy, Ciberentrevista, 15 de abril de 2019.).
Es definitivo que los indígenas están inmersos en las dinámicas de la sociedad tecnológica actual, donde uno de los usos estructurales en la naturaleza del Facebook es la comunicación y autorrepresentación; de diversas maneras los usuarios establecen conexiones entre sí con distintos propósitos, muestran información determinada y se representan de ciertas maneras, que consistentemente configuran la red. De alguna manera las alternativas de comunicación virtual han incorporado lo digital en las maneras de vivir, en la corporeidad; retrayendo a Martín-Barbero (2015) “ahora es el entorno digital el que se nos vuelve más aceleradamente natural; pues cada vez hace mayor parte de nuestra corporeidad, de nuestra sensibilidad y de nuestra cognitividad” (p. 28).
Desde lo discursivo en tanto narraciones directas de la mujer y etnografía virtual se refleja la comunicación y representación femenina, su rol en la familia, de madre, la
exaltación de la mujer; también se evidencia la transmisión de valores culturales y tradicionales, donde se muestra conscientemente encuadres fotográficos de la mujer con su hija, su madre, su familia; en varias con trajes tradicionales y en contextos habituales que se dan en su lugar de origen, por lo general. Es reiterativa la indumentaria tradicional, donde los colores y particularidades en sus atuendos también una gran carga simbólica, semántica, que compone su entramado cultural (Geertz, 1990). La familia es un componente preponderante, que más allá de la composición de las imágenes expuestas en la red, quieren expresar con estas la relevancia de los lazos sanguíneos en su cotidianidad y la importancia de la familias en su vida subjetiva y cultural.
Sin embargo, hay cosas sagradas que no se muestran en Facebook, como situaciones personales, familiares, espirituales y rituales, como su permanencia en determinado lugar, actividades cotidianas o íntimas, tomas de yagé u otras prácticas culturales, profesionales o personales. Un espacio es el Facebook y otro su vida cotidiana en el plano tangible; también ha hecho expreso que el Facebook se utiliza para comunicar ciertas cosas que se crean o recrean desde su sujeto sobre el lienzo de una red global, de alguna manera es una herramienta que como diría Escobar (2005), sirve para “la creación de nuevas realidades, nuevas manifestaciones de ser” (p. 18) en el marco de “etno-espacios” globales como indicaría Escobar (2005) en referencia a Appadurai.
Las expresiones –desde su relato- de participar activamente en contra de dinámicas económicas y políticas que se traducen en amenazas de su cultura y de lo humano, se pueden evidenciar claramente en su actividad virtual. Por ejemplo, durante el tiempo de la el paro miguero se vieron varias publicaciones por parte de Analu, donde se muestra a favor de la minga, y denuncia el contexto violento y manipulado mediáticamente sobre algunos
sucesos; también se hacen recurrentes publicaciones en torno a su identidad étnica y su relacionamiento intercultural.
A partir del análisis semiótico (Cassirer, 1968; Zechetto, 2002; Margariños, 2001) se pueden evidenciar algunos elementos en términos de comunicación, sentido y autorrepresentación. Por una parte, es observable que el muro es un espacio activo en el Facebook de la mujer, así como los recursos audiovisuales remitidos a publicaciones de terceros y a fotografías cargadas por la misma mujer, y detalladamente expuestas, relegando secciones de la red social como música, películas, deportes, aplicaciones, opiniones, entre otros; estos espacios se hallan vacíos indicando que no comparte información de este tipo de manera intencional, sin implicar necesariamente un desinterés en todos estos aspectos, pues por ejemplo desde las fotografías se puede observar la importancia de la música donde se la ve interpretando algunos instrumentos. De otra parte, las opiniones, pese a que se halla vacía su “cubículo”, se pueden reflejar en algunas publicaciones y re-publicaciones que hace en su muro, o comentarios a publicaciones; también una foto con una camiseta de la selección de fútbol además de indicar una identidad intercultural, muestra que no es del todo ajena al deporte o al menos a la pasión compartida por este.
A pesar de que no se encuentran públicas las secciones de los grupos a los que pertenece y las páginas que le gustan; es posible inferir algunos intereses y propósitos comunicativos, como la exaltación de elementos alusivos a la cultura Kamëntšá, especialmente desde elementos icónicos en la composición visual de su Facebook, como en fotografías con atuendos y prácticas tradicionales, también es posible ver la hermandad con otros pueblos indígenas en las publicaciones de su muro. Adicionalmente, se refleja su espiritualidad y pensamiento, en algunas publicaciones de frases y reflexiones, provenientes
de algunas páginas que sigue o a las que se ha inscrito, que hacen referencia a la naturaleza, la vida, la armonía, la tranquilidad, la sanación, la solidaridad y el perdón.
En tanto a la interacción y comunicación virtual, se hace escaso el acceso en las interfaces oscuras (Quintana, 2011), puesto que se trata de espacios virtuales que son administrados y solo visibles a la mujer. Sin embargo, puede hacerse referencia al chat que incorpora el Facebook, como un recurso comunicativo que se encuentra en esta interfaz. Aquí es necesario especificar que solo puede darse una somera referencia –de primera mano- en la experiencia intersubjetiva de la mujer con el investigador. Desde este punto se podría decir que Analu se muestra concreta y escasa en su comunicación por medio del chat, esto en comparación con una comunicación personal o telefónica. Aunque de ninguna manera se puede extrapolar a una generalidad, puesto que las formas y frecuencias varían de acuerdo a las relaciones interpersonales. Por ejemplo, con una de las personas con las que más usa el chat, según su propia versión, es el padre de su hija que pertenece a otra comunidad indígena, de manera que este recurso de Facebook al día de hoy, y en este caso, permite la comunicación intercultural, familiar, personal, según el uso y la intensidad que la usuaria decida darle.
La construcción identitaria y subjetiva es quizás la categoría de mayor complejidad, que se hace transversal al análisis de la investigación y se intercomunica con las otras categorías de estudio. A partir de su amplitud se generan algunas subcategorías apriorísticas y emergentes (Cisterna, 2005) que se entremezclan en identidad étnica, identidad digital, identidad híbrida, identidad narrativa, transformación, subjetividad, autorreconocimiento – “sí misma” e interculturalidad.
Las subcategorías muestran la complejidad y amplitud de la categoría principal que se muestra como la parte identitaria y subjetiva como componentes del ser de Lucía. La
subjetividad ha sido tradicionalmente abordada desde perspectivas filosóficas y psicológicas; sin embargo, interesa acá una perspectiva más interpretativa, antropológica e interdisciplinar, reconociendo el contexto de Analu como mujer indígena, donde se imbrican una serie de aspectos culturales, históricos, políticos, económicos, entre otros.
Aquí es prudente hacer referencia que “El sujeto, definido por Descartes como racional, por Spinoza como “de afecciones”, por Zubiri “de realidades”, es ahora concebido por Ricœur como un sujeto de acción” (Rojas, 2013, p. 75) en el cual hay un reconocimiento y una representación en relación con los otros, donde a su vez hay una estrecha relación entre subjetividad e identidad, en otras palabras:
la acción es significativa en cuanto recobradora de sentido en lo personal y en lo social, pues la acción solo se entiende en la relación con el otro, entendido este como acción y en acción gracias al diálogo, a la comunicación y a la narración; es el yo en relación con el tú, para conformar un nosotros. Se evidencia aquí, el carácter social y comunitario del sujeto, y esto constituye así una implicación hacia la construcción de identidad, es decir, en la medida que reconozco mi ipseidad advierto y configuro la alteridad del otro. (Rojas, 2013, p. 76)
En este sentido el relato de vida y sus percepciones frente a la tecnología, el Facebook, la cultura, entre otros aspectos, cobran especial relevancia a manera de identidad narrativa (Ricoeur, 2008), desde donde Analu (2019) se define a sí misma como “una mujer integrante del Pueblo Kamëntšá, madre cabeza de hogar que ha venido trabajando, aprendiendo y entendiendo las dinámicas socioculturales de su pueblo, para defender, luchar y reivindicar la educación como un derecho”. A lo largo de su narración es posible evidenciar aspectos importantes en su vida y en su construcción subjetiva e identitaria, tales
como su cultura o pertenencia étnica, su papel de mujer, su profesión; Lucía es indígena, es Kamëntšá, es madre, es hija, es educadora, es una mujer con conciencia social y planetaria.
Analu dejar ver su identidad –como se ha aceptado de forma tradicional (Gil, 2010)- erigida sobre algunos valores culturales y prácticas tradicionales. De esta forma recuerda nostálgicamente su niñez en San Felix, zona rural del Putumayo, resaltando la unidad y aprendizajes familiares; especialmente la familia resulta uno de los haberes más importantes en su sujeto y su identidad; pues la familia resulta un espacio de formación, de enseñanza y aprendizaje. Resalta la participación de rituales y celebraciones tradicionales, sus atuendos típicos, el trabajo por la recuperación y fortalecimiento de la lengua, aspectos que narrativamente dice reflejar en el Facebook y ciertamente mucho de ello puede confrontarse en sus acciones e interacciones virtuales, desde publicaciones y representaciones visuales.
Sin embargo, y a pesar de que la identidad étnica es un elemento fuerte en la representación y construcción identitaria y subjetiva en el Facebook; es de anotar que aunque las identidades culturales tienen una historia (Hall, 2013) también se recrean y se construyen desde un presente, por lo que se reconocen algunas transformaciones, matices y dinámicas en relación con la sociedad contemporánea, de manera que es una condición “dinámica, tecnologizada, y, sobre todo, se predetermina dispuesta a la reconfiguración de su condición e identidad comunitaria” (Llanos y Sánchez, 2016, p. 322).
Su construcción identitaria y subjetiva se compone de condiciones vitales y culturales, así como sus experiencias particulares de vida. El devenir en la historia de vida de Analu, es determinante en esta categoría; pues otro aspecto importante en la arquitectura y narración de sí misma es la esfera profesional que empieza a transformar algunas percepciones, maneras de pensar, vivir y accionar en el mundo y su comunidad. Salir de su
pueblo a estudiar una profesión occidental con personas ajenas a su cultura, definitivamente abre otro panorama; sin embargo, la ciudad consumió un poco su ser como ella relata, pero también en su misma narración exalta que la misma profesión fortaleció su interés por la revitalización de su cultura, el orgullo, el rescate y el aprendizaje del pensamiento y las prácticas que iban en declive. Retomando las palabras de Analu
fue como empezar de nuevo, y empezar a re-encontarme a mí misma, desde el punto de vista no solamente de identidad, sino del papel que uno cumple dentro de la comunidad, dentro del pueblo, dentro de la familia… En ese sentido, hay muchas cosas que las he ido descubriendo después de salir de la universidad, y después de haberme enfrentado y como chocado también con todo lo que pasa en la comunidad, y de aprender a entender el pensamiento sobre todo de los mayores. (L. Jamioy, Ciberentrevista, 15 de abril de 2019.).
En su relato puede percibirse la importancia de su plano profesional que le ha permitido aprender y materializar intereses y preocupaciones individuales. El salir a la ciudad Analu lo describe como un desarraigo temporal de su pueblo, pero cuenta como un acontecimiento vital para lo que es hoy. Ser profesional definitivamente cambió la vida de la mujer y abona el hecho de que la experiencia profesional conllevó a un reencuentro con sí misma, con el papel en la comunidad, el pueblo y la familia. También se elucida la educación desde un interés investigativo como un manera de aporte a el Pueblo Kamëntšá y a la sociedad. Desde sus experiencias y aprendizajes ha fortalecido su identidad arraigándose con más fuerza a su cultura Kamëntšá. Esto lo expresa en el relato y también se puede evidenciar en su actividad virtual, donde las imágenes están cargadas de alusiones
a su cultura, la indumentaria, los eventos, la familia, los paisajes concurren la mayoría de las veces en exaltar la tradición de su pueblo indígena.
La mujer muestra su orgullo por la cultura Kamëntšá, y se puede entender como uno de los componentes de su mismidad (Ricoeur, 2008), heredera del legado y pensamiento de su cultura, pero consciente de un contexto intercultural, de intercambio de saberes, de experiencias, conocimientos e interrelaciones que materializa virtualmente en el Facebook. La profesional Kamëntšá ha sabido cómo comunicarse con occidente, pero ha sabido como resistir y luchar desde su ciudadanía colombiana y pertenencia étnica; podría acuñarse la ipsedad (Ricoeur, 2008), en este momento, como esa relación dialéctica entre el “sí” y el “otro”, donde se coloca al sí en la otredad, para lograr llegar a sí misma.
La difusión de su cultura y su accionar hacia su fortalecimiento se deja ver en su modo de vida, y también se exalta en la comunicación visual que se propicia desde Facebook, a manera de identidad digital, donde se da relevancia a aspectos tradicionales relacionados con íconos de su cultura como los tsombiach, las coronas, los sayos, los chumbes, entre otros. Su actividad virtual se muestra activa y participativa en la red social Facebook. Sus publicaciones suelen sujetarse a algunos valores y reflexiones que se