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Dios en la vida chagga

2.2 DIOS PARA EL CHAGGA

2.2.2 Dios en la vida chagga

En muchas experiencias religiosas, incluyendo la cristiana, Dios se da a conocer al hombre, se revela y le comunica su voluntad y designios. La Sagrada Escritura asegura que Dios se reveló a través de los profetas y su Hijo (Heb. 1:1-2). Diríamos nosotros que Dios se ha afanado a darse a conocer en la historia humana.49 Sin embargo, El continúa siendo totalmente Otro, continúa siendo un misterio, vale decir, un proyecto por revelar.

El chagga vive convencido que Dios se revela (se da a conocer) y actúa en su vida,50 en su historia y cultura. Este Dios puede ser objeto de una reflexión teológica, como se ilustra a continuación.

       49

Cfr. Silva, La revelación. En Acontecer de Dios en el hombre, 89. 

50

No pocos chagga creen profundamente en el Dios de Jesucristo51, este Dios único y trinitario52 que desde siempre ha apostado caminar junto con hombre. Quizás se pueda suponer que la fe chagga del Dios revelado por Jesucristo sea fundamentalmente fruto de la evangelización llevada a cabo por el occidente en tierras africanas. Pero también habría que reconocer que el chagga ya creía en Cristo53 revelándose a ellos y atrayéndolos al Padre (Dios) incluso momentos antes de la evangelización (a través de los fenómenos naturales; salud, enfermedad, vida, muerte y en la propia comunidad) .54 Eso da cabida y hace cierta la anotación del Concilio Vaticano de que el espíritu se manifiesta en la iglesia, pero también fuera de ella, pues él no conoce limitaciones espacio-temporales.55 Es aquí donde se habla de las semillas del Verbo en las culturas. Un acercamiento atento a la vida chagga deja entrever que Dios continúa revelándose en la historia de este pueblo. Dios continúa comunicando su voluntad a la intimidad del hombre; en fin, Dios continúa dándose a conocer al hombre y a la mujer chagga.

Mediante expresiones culturales, el chagga va discerniendo, comprendiendo y expresando al Dios que acontece en su propia historia. Por lo demás, el hombre chagga celebra a Dios y asume sus disposiciones para orientar la propia vida.56 Es aquí donde nos sentimos autorizados a hablar del acontecer de Dios en el hombre, según las palabras de Karl Rahner.

La indagación chagga por el Dios de Jesucristo se basa en el diario vivir, en las propias luchas, derrotas y victorias; en fin, en los acontecimientos que acompañan la existencia. Aquí lo profano y lo sagrado se entremezclan, sin que se distinga el uno del otro. En el mundo chagga prevalece una visión unitaria de la realidad, donde no cabe ningún

       51

Cfr. Marealle, 124. 

52

Cfr. Makule, Historia ya makabila ya mkoa wa Kilimanjaro kitabu cha kwanza. Asili ya Wachaga na

baadhi y koo zao, 34. 

53

Cfr. Gibellini, Itinerarios de la Teología Africana, 99. 

54

Cfr. Domingues, Christ our healer. A theological dialogue with ayward shorter, 14. 

55

Cfr. Baena, Apuntes de Clase. PUJ, 2009. 

56

dualismo. El chagga se dedica profundamente a discernir los pasos de Dios en la propia realidad, la cual se interpreta y se comprende a la luz del Evangelio.57

Para el chagga, la fe en Jesucristo debe implicar un comprimido práctico; conlleva a una vida acorde con el Evangelio. En ese sentido, al cristiano le urge siempre adoptar una vida moral a la luz del Evangelio. Para el cristiano, la vivencia del amor, la práctica de la caridad y de la misericordia, la lucha por la paz y la justicia son un pan de cada día58, porque el amor a Dios y al prójimo resultan siempre inseparables. (Mc.12:29-31). Las relaciones humanas contemplan la dimensión vertical y horizontal.59

La fe chagga forma e informa toda la vida, permea todas las relaciones e ilumina al hombre en sus búsquedas diarias. Más que teórica, es práctica. Dios invita al ejemplo y testimonio concreto, a un compromiso real y a una vivencia práctica del Evangelio. En eso, Dios se compromete con el hombre y su historia, hace factible la realización de las utopías y lucha contra todo lo que aprisiona. He aquí una apuesta teológica no muy lejana de la que se gestó en teología de la liberación.60

La evangelización del pueblo chagga remonta al siglo XIX. Ya en el siglo XX, existían misiones establecidas, tanto protestantes como católicas y el proceso de la evangelización desembocó en un sincretismo nunca antes visto. Muchas categorías y vivencias religiosas tradicionales fueron interpretadas a la luz de la nueva religión.61 Fruto de eso, resulta hoy complicado distinguir entre lo tradicional y lo cristiano en la vida de las personas.

       57

Cfr. Gustavo Silva, La revelación. En Acontecer de Dios en el hombre, 88. 

58

La esencia de la misión de Jesús es la opción por los pobres. Es un signo que revela la bondad de Dios y la presencia de Reino. Es más, exige universalidad e igualdad entre los hombres como fruto del amor y la justicia que él ha venido a traer. Cfr. Gutiérrez, Cristología y moral. El seguimiento de Jesucristo

como compromiso con la justicia, 107. 

59

Cfr. Rahner, Oyente de la Palabra. Fundamentos para una filosofía de la religión, 113. 

60

Muchos teólogos de la liberación asumen a Jesucristo como liberador. De entre ellos se destaca Leonardo Boff. Cfr. Boff, Jesucristo el Liberador. Ensayo de Cristología critica para nuestro Tiempo, 19.  

61

Cfr. http//world cultures: Tajikistan to Zimbabwe. (consultado en el 28 de Agosto de 2009 a las 12 de la tarde). 

Muchos entendidos africanos creen que la religión tradicional preparó el terreno para la fe cristiana.62 ¿Pura hipótesis o verdad? No lo sabríamos decir, lo único verdadero es que entre la religión tradicional y el cristianismo se formó una simbiosis de proporciones que no se pueden imaginar.

No menos verdadero está el hecho de que el cristianismo se enfrentó ferozmente con la religión tradicional chagga.63 Muchas veces quiso acabarla, borrarla de una vez por todas del mapa existencial. Sin embargo, la religión tradicional se resistió valientemente, unas veces adoptando medios pacíficos, y otras a través de medios violentos.

Los métodos utilizados en la evangelización dejaron muchas marcas negativas. La persecución a la propia cultura y religión hizo que el chagga desconfiara de todo misionero. El catalogar la religión tradicional de pagana y diabólica creó mucha confusión y odio en el hombre y la mujer chagga. Por todo eso, muchos desarrollan una consciencia confusa y culpable que no deja de producir una identidad difícil de comprender. Frente a este panorama, una evangelización que quiera ser significativa, tiene necesariamente que abogar por métodos que hagan posible la inculturación. Pues, solamente una evangelización que tenga en cuenta la cultura estará en condiciones de iluminarla y hacerla fecunda. Cristo tiene que asumir el rostro chagga para ser significativo en la vida de la gente. Un Cristo “extranjero” continuará siempre siendo objeto de desconfianza y rechazo del chagga.

Otro elemento que significó nuevas maneras en la comprensión y vivencia de la fe lo representó el Islam. Esta religión que llegó al África en los principios del siglo X, penetró significativamente en la cultura y la vida chagga. Sus influencias son tan enormes que se puede creer que es de origen africano. El Islam atraviesa y permea todos los modos de vida.

Terminamos reconociendo una vez más el carácter multiforme de la expresión y vivencia de la fe chagga. El pueblo chagga alberga en su fe elementos cristianos,

       62

Cfr. Domingues, 14. 

63

musulmanes y tradicionales.64 Su fe es de una increíble singularidad, donde las expresiones religiosas se interrelacionan armónica y conflictivamente.

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