Sex God Method
DIRTY TALK (HABLAR “SUCIO”)
El sexo es mucho mejor cuando incorporás el dirty talk en él. Una vez que estás acostumbrado a hablarle sucio a tu pareja y la tenés hablándote sucio a vos también, te vas a maravillar que alguna vez fuiste silencioso durante el sexo.
Incluso cuando no estás hablando sucio, es importante que seas vocal durante el sexo. Pensálo: ¿Qué te da más placer sexual? ¿Una chica que gime
y grita en placer mientras te la cogés, o una chica que es silenciosa y quieta como un cadáver? No tengas miedo de dejar salir ruidos pasionales en la cama. Remové tus inhibiciones – vas a encontrar que una vez que lo hagas, naturalmente vas a querer gemir cuando la penetres, y dejar salir un rugido cuando alcances el orgasmo.
Una vez que estés cómodo haciendo ruidos pasionales, deberías empezar a hablar sucio. La tonalidad que usás cuando estás hablando sucio es
muy importante. Debería ser profunda y dominante, como la voz de un hipnotista; debería ser pasional, pero controlada. Entrenáte para
mantener el control de tu voz, incluso en niveles altos de excitación. Tu voz también debería estar desprovista de todo nerviosismo e incerteza. Un macho dominante no habla con vacilación, así como no busca aprobación antes de continuar hablando sucio. Sólo lo hace.
El mejor momento para hablar sucio es cuando ella está muy excitada. Idealmente, esto será cuando estés teniendo sexo con ella. Lo mejor de todo es cuando le estás dando tanto placer que a ella le es imposible dar cualquier respuesta. Una vez que hayas amaestrado el arte de hablar sucio, vas a ser capaz de llenar su oído con una corriente hipnótica y controlada de lenguaje erótico incluso mientras te la estés cogiendo a más no poder con todo lo que tenés.
El primer par de veces que tengas sexo con una mujer, empezá a llamarla una
pequeña niña sucia. Decíle qué mojada está su concha, y qué bien se siente estar
cogiéndotela. Después de que se haya puesto un poco más cómoda con vos, le empezás a hablar sucio más cuando ella esté muy excitada.
Hay cinco temas principales alrededor de los cuales deberías concentrarte al hablar sucio.
Lo mejor del dirty talk proviene de una real comprensión de la sexualidad
femenina. Las mujeres van a sus trabajos y se ven adecuadas y prolijas todo el
día, pretendiendo que están pensando sobre cosas platónicas. Incluso cuando los hombres las encaran, las mujeres tienen que pretender que ellas no están interesadas en el sexo debido al condicionamiento social. Esto es una tortura para ellas, porque las mujeres son incluso más obsesivas con el sexo que los hombres.
Proyecto Vagner Lover
Proyecto Vagner Lover
No solo piensan más en sexo, sino que los pensamientos son más intensos porque tratan de reprimirlos. Sin embargo, casi ningún hombre tiene la perspicacia para ver que debajo de sus fachadas platónicas, todas las mujeres ansían sexo.
Cuando ella este muy excitada, le decís que sabés cuánto ella piensa sobre sexo. Decíle que ella pretende que no quiere ser cogida todo el día, pero que vos sabés lo puta que es por dentro. Decíle que sabés cómo piensa sobre tu pija adentro suyo todo el día. Ella va a protestar y darte una señal “no…soy una chica buena…” pero no le prestás atención.
Decíle que su concha se moja incluso cuando piensa en tu pija adentro de ella. Decíle qué mojada está ahora mismo, está goteando por todas partes sobre tu pija.
Personalizando tu dirty talk de esta manera lo va a hacer incluso mejor.
Siempre que puedas, deberías llamarla TU puta o TU perra, antes que sólo llamarla puta o perra.
Este es un triple efecto. Primero, se siente más dominada si implicás que la poseés de esta manera. Segundo, el adorno de ser tuya se suma a la Emoción que ella siente. Finalmente, cualquier inseguridad que pueda ser provocada por hablarle sucio de esta manera va a ser reducida personalizando tu dirty talk; porque ella es tuya, no tiene que preocuparse tanto sobre si sos uno de esos tipos que está tan hecho mierda por la programación social que secretamente le repugnan las mujeres que responden al dirty talk.
De hecho, la posesión es tan importante que debería ser un tema de tu dirty talk por sí mismo. Cuando te la estés cogiendo, decíle que su concha es tuya, y que sos dueño de su concha. Si te da una señal “nooo…” entonces decí “¿ah si?...entonces,
¿por qué tu conchita se está mojando tanto para mí? Creo que sos mi concha…”
y seguí cogiéndotela más duro.
Decirle qué tan excitado estás para ella también es genial. Decíle que
estuviste pensando en cogértela todo el día – que se te pone dura sólo de pensar en partirle su conchita mojada. Decíle lo que le vas a hacer – que te la vas a coger tan profundo y tan duro y que vas a hacerla acabar por todas partes alrededor tuyo.
Estar bajo tu control también es muy excitante para una mujer. Decíle que ella
es tuya, y que te la vas a coger cuando vos quieras. Decíle que siempre va a tener tu pija en su concha y que va a llevar tu leche dentro de ella todos los días. Hacé que te llame amo. Hacéla decir “sí, amo” cuando le digas que haga cosas.
Cuando ella esté a punto de acabar, decíle que acabe para vos como una buena putita, y ella va a decir “¡sí, maestro!”. Si se rehúsa a decir “sí, maestro”, hacéla decirlo. Cojétela más duro mientras sostenés su cuello gentil pero firmemente, o incluso dale una cachetada moderadamente dura a través de la cara (esto es avanzado – ¡no hagas esto hasta que esté altamente convertida y aceptante de tu otro comportamiento dominante en la cama!).
Proyecto Vagner Lover
Proyecto Vagner Lover
Aunque el hablar sucio puede ser una muy poderosa herramienta, tu novia va a empezar a reaccionar negativamente hacia ella si es la única clase de habla que le hacés en la cama. Es importante que combines el hablar sucio con la charla emocional – las dos no son mutuamente excluyentes. Más bien, se realzan una a la otra cuando son usadas al mismo tiempo. Después del sexo, es importante que le hablés emocionalmente, la abraces, y le digas cuánto significa para vos. Esto va a aliviar cualquier miedo que tu chica pueda tener que no la respetes si responde a tu dirty talk, y va a preservar su inmersión.