KARMAGEDON ATTAQUE 77
THE CHEETAH GIRLS II SOUNDTRACK
LA LLAVE DE MI CORAZON JUAN LUIS GUERRA DIVA: THE SINGLES COLLECTION SARAH BRIGHTMAN
BUSCANDO LIO RESCATE
THE BEST DAMN THING AVRIL LAVIGNE
X&Y COLDPLAY
Fuente: CAPIF
La música independiente ha crecido en nuestro país en los últimos diez años, pero todavía existen muchos problemas que los músicos deben enfrentar cuando deciden optar por la autogestión.
El problema se encuentra en pensar un modelo de negocio para ganar dinero con la música, lo cual se le hace bastante difícil a cualquier artista promedio debido a que este se debe encargar de codificar su música a mp3, conseguir lugares para tocar, difundir de sus fechas de actuación, entre otras cosas. Con esto no se quiere plantear que el músico debe ocuparse solamente del área artística, sino que debe existir un grupo de trabajo que lo acompañe y se encargue de la comunicación en el ambiente de la música.
El trabajo comunicacional de estos músicos no suele alcanzar un valor profesional. Se refleja esto desde el arte de tapa de los discos hasta los afiches que usan para difundir las fechas de los recitales. No hay un concepto que agrupe a todas las acciones de comunicación. Al no trabajar como una campaña publicitaria, con costos sumamente inferiores, gran parte de la sociedad entiende que estos productos son inferiores a otros que sí tienen el dinero y la difusión suficiente para generar una campaña e imponerlos en el mercado.
No implica que las compañías sean mejores o peores, sino que la música independiente está necesitando distintas herramientas de diseño y comunicación para encontrar un lugar en el mercado, y funcionar como un negocio en el cual se pueda generar dinero con otra ideología del trabajo musical.
2.4. Las marcas hacen pogo
A lo largo del siglo XX la música ha sido la estructura artística que ha adquirido las evoluciones más radicales. Con el crecimiento tecnológico aplicado en los últimos cien años, la aparición de los medios de comunicación de masas y la inserción de las marcas dentro de una cultura democratizada, se ha facilitado en las industrias culturales
y comerciales la implementación de diversas técnicas de comunicación generadoras de un vínculo cada vez más fuerte con los distintos públicos.
La música ha creado formas y dimensiones ajenas a cualquier idea en épocas pasadas. Como resultado, se ha producido un sorprendente aumento de sus usuarios y una transformación esencial en la manera en que nos conectamos con ella y con
sus marcas.
Imponentes recitales, mezclados con sponsoreos y concursos permiten detectar en la industria de la música un sinfín de oportunidades para las marcas, ya que existen tantos festivales como públicos a los que se pretende dirigir.
En la búsqueda de pasión y lealtad con el recurso de la música y sus grandes despliegues, las marcas invocan constantemente el poder de la identificación con la banda, el solista o el dj de turno, encontrando los tipos de música o los valores que allí se hallan involucrados.
Elvira Gowland, Marketing Manager de Pepsi, en una entrevista para Infobrand, aseguró:
Pepsi tiene una fuerte trayectoria en lo que concierne al sponsoreo de festivales, recitales y artistas de música en general. Se trata de una iniciativa que apunta a lograr un mayor vínculo emocional entre la marca y los consumidores a través del gran vehículo que
es la música que tiene una fuerte valoración por parte de los jóvenes: el core target de Pepsi. (Lesser, 2007) En la actualidad el tema se centra en comunicarse con un público joven que, obviamente, está extremadamente digitalizado, y gran parte de su cotidianidad transcurre por Internet y los distintos servicios que ofrece la telefonía celular. De esta forma, la correlación entre acciones con acento en la música y otras con énfasis en Internet son indispensables para darle una importante existencia a diferentes estrategias de comunicación que le hablan a un público joven con tendencias permeables y que cada día exige más originalidad.
Es claro que la industria de la música como socia de las marcas, en especial las que apuntan a un público joven, tiende a seguir creciendo en un mercado donde los shows musicales abren un abanico amplio de oportunidades con recursos y soportes bien definidos para seleccionar hasta los públicos mas fragmentados.
Sin embargo, es clave comprender que se debe actuar con cuidado y razonar que las alianzas que se realicen, las asociaciones, deben tener un objetivo planteado con la mayor claridad posible, intentando que este sea consistente en el tiempo.
La música ha venido para quedarse, siendo el hilo conductor de relación y uno de los vínculos emocionales más fuertes
que una marca puede trabajar para transmitir sus valores en un mercado cada vez más saturado de información.
1.4 La autogestión como ideología de trabajo
Por autogestión, en el sentido lato, se entiende el conjunto de prácticas sociales que se caracteriza por la naturaleza democrática de las tomas de decisión, que favorece la autonomía de un “colectivo”.
En un ejercicio de poder compartido, que califica las relaciones sociales de cooperación entre personas y/o grupos, independientemente del tipo de estructuras organizativas o actividades, dado que expresan intencionalmente relaciones sociales más horizontales. (Albuquerque, 2004, p.39)
Paulo Peixoto de Albuquerque explica además, la ambigüedad del término. Su significado permanece impreciso a pesar de su uso común y corriente en el ambiente del marketing.
Un uso frecuente de dicho concepto está ligado a aquellos procesos productivos que nacieron vinculados a ciertas tecnologías con el fin de la ampliación e integración fabril.
Por otro lado, se considera al término en relación a un fenómeno político: “la elección de sus dirigentes dentro de
una perspectiva normativa, según un estatuto, o de subordinación político cultural” (Albuquerque, 2004, p.40) Defourny (1998) señala que “no existe una definición general de autogestión, y la diversidad de concepciones sobre la empresa autogerenciada entre los científicos es sólo un poco más acotada que entre la opinión pública”.
La autogestión desde su origen, está ligada a experiencias de lucha de trabajadores y movimientos obreros, búsquedas sociales. En el ambiente de la música se da por el trato injusto hacia los músicos de parte de las discográficas. Gran parte del dinero ganado se destina a éstas últimas, mientras que son los músicos los artistas creativos admirados e idolatrados por aquellos que gastan dinero en comprar CDs, remeras o entradas para shows. Cuando la porción es excesiva, se nota la injusticia. Por otro lado, están aquellos presos del cumplimiento de contratos por encima del arte naciente, y aquellos otros poco valorados que nunca verían la luz si fuera por los grandes grupos comerciales.
Siguiendo a Albuquerque, cuando se habla de autogestión
No se habla sólo de un conjunto de acciones que sistematizan el control de las actividades de una organización según el marco social o como modelo de gerenciamiento referente a la asignación de recursos y asignación de responsabilidades, controles de gestión,
sino de prácticas sociales que se construyeron y tienen legitimación, ubicación y fecha históricas. (2004, p.41)
De este modo podemos afirmar que el valor de una canción es algo que sólo quien la compone conoce. La energía invertida en darle a la inspiración forma de letra implica un trabajo arduo e intenso que difícilmente pueda traducirse en términos de mercado. Sin embargo, la necesidad de difundir la obra y de dedicarse de lleno a la creación, obliga a aceptar las reglas de juego impuestas por las compañías o bien a buscar otras opciones. El trabajo independiente quizás no sea el más sencillo, pero permite conservar la libertad creativa y evita que otros lucren con el trabajo del músico.
La autogestión es un término que está bastante tergiversado. En un principio se lo vinculaba a lo independiente. Lo autogestionado como algo peyorativo. Se entendía a alguien independiente de manera negativa, dejándolo por fuera del sistema comercial de las grandes compañías, no pudiendo entrar en ellas. Lo independiente tenía que demostrar que también podía hacer las cosas bien. Hace 10 años era sinónimo de precariedad, se empezaba estigmatizado. Hoy es sinónimo de ética, y llegó a mostrar que no sólo puede hacer las cosas bien, sino incluso mejor.
El trabajo bien hecho no pasa por ser independiente o de una gran compañía, sino por el esfuerzo y la capacidad.
La ideología de un trabajo independiente se concibe desde un estado mental.