En nuestro estudio no encontramos diferencias significativas entre el RA para cada uno de los equipos y los factores contextuales analizados, al igual que los estudios de Marcelino et al., (2011) en los que compararon parámetros del juego en función de la Calidad de los Oponentes y no hallaron diferencias significativas en cuanto al RA, así como en los trabajos Marcelino et al., (2009) en los que analizaron el RA por set y no hallaron diferencias significativas. Igualmente, en los trabajos de Palao et al., (2005) donde no encontraron diferencias respecto a la condición de delantero o zaguero del colocador o en los trabajos de Durkovic et al., (2009) en los que no encontraron significación estadística para las rotaciones 3 en cuanto a los rendimientos de bloqueo, ataque y saque; y rotación 5, para los rendimientos de ataque, de saque y de contraataque entre equipos clasificados del 1º al 4º y los clasificados del 5º al 8º.
Por el contrario, hemos encontrado trabajos centrados en el voleibol femenino, como los de Palao y Ahrabi-‐Fard (2011), en lo que encontraron relaciones de significación entre el RA y la condición de delantero o zaguero del colocador.
En cuanto a la comparativa entre ambos equipos sí que hemos encontrado diferencias significativas en los parámetros contextuales. En relación a la Calidad del Oponente, hemos visto cómo el equipo brasileño se relaciona excedentoriamente con los puntos de ataque y deficitariamente con los errores, para los equipos de nivel 1, es decir, para los equipos de su mismo nivel, hasta el punto de que desarrolla sus mejores momentos del juego cuando se enfrenta a los mejores equipos del mundo, con valores de rendimiento del 63,2% y de error de 8,1%; en contraposición al equipo
DISCUSIÓN
197 español que, cuando se enfrenta a equipos de su mismo nivel lo hace con números de 47,1% de punto y 20,2% de error. En esta línea encontramos los estudios de Marcelino et al., (2011) en los que analizan parámetros de rendimiento en función de la calidad del oponente, hallando valores de rendimiento/error de 51,9% y 7,8% cuando se enfrentan dos equipos de nivel alto (HIGH vs. HIGH) y de 57,0% y 7,8% cuando lo hacen dos equipos de nivel bajo (LOW vs. LOW). Con esto podemos observar el alto índice de error en el combinado español cuando juega contra equipos de su mismo nivel competitivo.
En el análisis de la influencia de los sets en el rendimiento de los equipos, hemos encontrado diferencias en el error de ataque para Brasil y España, en el 2º y 4º set, con valores de 7,1% frente a 20,0% en el 2º; y 6,2% y 24,0% en el 4º. Interesante en este punto es observar, dentro del estudio de frecuencias, la estabilidad del equipo brasileño en cada uno de los set (7,7%, 7,1% y 6,2% para el 1º, 2º y 4º), tan solo alterada en el tercero (20,3%), obligando a sus rivales a alcanzar cotas de rendimiento muy elevadas para obtener la victoria frente a los cariocas. España, por el contrario, según va avanzando en los sets, va incrementando su nivel de error alcanzando su punto más alto en el set decisivo (teniendo en cuenta que España perdió sus partidos 1-‐3). En la bibliografía consultada hemos localizado un estudio de Marcelino et al., (2009) en el que encontró diferencias significativas en el RA de los equipos en el primer set del partido. En cuanto al ataque en la fase de K1 y los sets ganados, Mareliç et al., (2004) encontraron diferencias evidentes entre sets ganados y sets perdidos y el RA. Otros estudios encontraron diferencias significativas en cuanto los sets ganados y el RA en el K2 (Monterio et al., 2009) confirmando los estudios en los que
DISCUSIÓN
198
concluyeron que los equipos que ganaban los sets eran aquellos con un eficacia de ataque más elevada (Zetou et al., 2007), independientemente del complejo en el que se encontraran los equipos.
En cuanto a la relación del RA y la rotación del equipo obtuvimos diferencias significativas entre ambos equipos para la Rotación 3, corroborando los estudios de Dukovic et al. (2009) en los que hallaron diferencias significativas para las rotaciones 3 y 5 comparando equipos semifinalistas (del 1º al 4º) con el resto de equipos (del 5º al 8º); y para las situaciones de rotación con colocador zaguero; en contraposición a los estudios de Palao et al. (2005) en los que no encontraron diferencias significativas en la posición del colocador y el RA en equipos masculinos, sí hallándolas en equipos femeninos para el punto y el error con la colocadora zaguera y para el punto con la colocadora delantera, tal y como ocurren en los estudios de Palao y Ahrabi-‐Frad (2011) en los que encontraron mayor índice de éxito en el ataque con el colocador delantero.
En este punto se hace muy interesante el estudio de frecuencias mostrado en los resultados para cada uno de los equipos. En Brasil, rotación a rotación, es muy interesante comprobar el alto nivel de rendimiento que obtiene, teniendo 4 de sus 6 rotaciones valores por encima del 60% de eficacia. Para sus dos “peores” rotaciones, decir que en ambas, los valores que obtiene son más altos que los valores obtenidos por el equipo español en cada una de sus rotaciones. España, por el contrario, tiene 4 de sus 6 rotaciones con valores por debajo del 48% de eficacia, posicionándose por debajo, incluso, de los estudios ya analizados de RA de los equipos perdedores (Patsiaouras et al., 2011). En cuanto a la gestión del error, destacable es el valor obtenido
DISCUSIÓN
199 por Brasil en su Rotación 2 con un 23,5%, demasiado elevado para un equipo de su nivel.
En cuanto al estudio de frecuencias en función de la condición de delantero o zaguero del colocador, es muy interesante comprobar cómo ambos conjuntos tienen valores de rendimiento muy parecidos comparados consigo mismos, alcanzado el conjunto brasileño, sus mejores datos de ataque con el colocador delantero.
En relación a la comparativa del RA y el MS encontramos diferencias significativas en las situaciones de diferencia pequeña, en las que Brasil cometía menos error que España, en los estudios que hemos encontrado de MS y ataque no han encontrado diferencias significativas en cuanto a su rendimiento, analizando situaciones de equilibrio, ventajas y desventajas moderadas y ventajas y desventajas elevadas (Marcelino et al., 2011). Destacar cómo el conjunto español, según aumenta la diferencia en el marcador, comete más error. Interesante sería conocer si esta diferencia es a favor o en contra, lo que podría explicar el comportamiento de los españoles teniendo que arriesgar más a medida que crecen los parciales por ser estos desfavorables. De Brasil destacar el escaso error que comete en aquellos momentos en los que el parcial se incrementa (+ de 5 puntos de diferencia). En el agrupamiento realizado del criterio MS podemos observar la enorme diferencia en el comportamiento de ambas selecciones al encontrar diferencias significativas en el punto y en el error.
Por último, en el análisis del RA y la Zona del Set encontramos diferencias significativas en la comparativa entre equipos en la segunda parte del set (puntos del 8 al 16), en los que el equipo brasileño alcanza rendimientos de
DISCUSIÓN
200
ataque del 67,5%. No hemos encontrado estudios que dividan el set en estas zonas y lo crucen con los rendimientos de ataque obtenidos.
A destacar en estos resultados la progresión ascendente del equipo español en el error de ataque según avanza el set, haciéndose más acentuado en la fase decisiva. Esto también podría deberse a encontrarse con situaciones de marcador adverso y verse en la necesidad de arriesgar más con el ataque, tal y como hemos comentado para las situaciones de Match Status en las que esto también sucede.