Los resultados de este estudio sugieren que la macroalga oportunista, U. lactuca,
puede aprovechar el nitrógeno transportado por ondas internas de marea hacia la
zona costera en periodos cortos de tiempo. Los trasplantes de U.lactuca en el fondo,
incrementaron su nitrógeno en el tejido hasta un 76% y 46%, en periodos de 6 y 3
horas respectivamente. Los trasplantes a 5m incrementaron su nitrógeno en el tejido
hasta un 42% con respecto al contenido inicial en periodos de 6 horas cuando el
pulso de agua fría estuvo por debajo de 16
oC. Esta temperatura marca la
discontinuidad entre el agua por debajo y por encima de la nutriclina para la época
del estudio, siguiendo la misma tendencia descrita para la zona por otros estudios
(Zimmerman y Kremer, 1984; Ladah, 2003; Hernández-de la Torre et al., 2003).
Teniendo en cuenta el tiempo que dura el pulso de agua por debajo de esta
temperatura, y su relación con la marea, se sugiere que son ondas internas de marea
que aportan nitrógeno a aguas someras al levantar la nutriclina temporalmente.
Estudios en proceso sugieren que en la zona costera de San Miguel la nutriclina
puede ser levantada hasta 15 m en 5 minutos por ondas internas de marea (Ladah,
Lavín y Filonov, comunicación personal). Los resultados obtenidos en este estudio
apoyan la hipótesis de que U. lactuca sí puede aprovechar pulsos cortos (minutos a
horas) de nitrógeno ocasionados por ondas internas de marea, con lo que se
incrementa su contenido de nitrógeno total en periodos de 6 y 12 horas y
probablemente en periodos de 3 horas.
Existe evidencia de que las especies pertenecientes al género Ulva están adaptadas
para absorber y metabolizar rápidamente diferentes formas de nitrógeno inorgánico
del medio (Ryther et al., 1981; Hanisak, 1993), principalmente nitrato (Gómez-
Pinchetti
et al., 1998) lo cual les permite sobrevivir en ambientes donde el
suministro de nutrientes es variable e impredecible (Littler y Littler 1980, Duke et
al., 1989). Debido a esto, una alta tasa de incorporación le permite a estas
macroalgas aprovechar mejor los nutrientes del medio donde habitan (Phillips y
Hurd, 2004). Estudios realizados en laboratorio, reportan un incremento en el
contenido de nitrógeno en el tejido de Ulva fenestrata del 74% con respecto al
inicial en experimentos de enriquecimiento de NO
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