M ATERIAL Y MÉTODO
CANINO CON INC LAT.
2. Discusión de los resultados de la prevalencia de las anomalías dentales.
Como paso previo al estudio de las asociaciones, en nuestro trabajo analizamos la prevalencia de las distintas anomalías en la muestra estudiada, proporcionando una estimación para la población de la que procede.
Del total de los individuos, el 35,3% presentaba al menos un anomalía. La prevalencia de alteraciones del desarrollo dental en la población varía mucho en las
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distintas investigaciones , desde un 1,73% hasta el 74,4% . Esta disparidad en los resultados se puede atribuir a la discrepancia en las anomalías estudiadas en los distintos trabajos y los diferentes criterios diagnósticos empleados. Por otro lado, influyen las características de las muestras analizadas, no sólo por las diferencias raciales entre las mismas, sino también por su naturaleza, pues la frecuencia de anomalías es más alta en las de procedencia ortodóncica que en las muestras aleatorias. Así, la prevalencia en nuestro estudio es mayor a la de otros trabajos llevados a cabo en población general36,55, lo que puede deberse a que nuestra muestra procedía de tres consultas dentales, dos de ellas de ortodoncia, por lo que eran pacientes con mayor tendencia a presentar anomalías dentales.
La frecuencia de dientes supernumerarios estimada para la población (entre 0,93 y 2,01%) es semejante al rango de investigaciones previas (entre 0,5 y 1,8%), y al igual que en la mayoría de ellas, era una de las anomalías con menor prevalencia2,8,34,36,37,54,59,88,90. El porcentaje algo superior al de otros trabajos puede
explicarse porque incluimos la geminación dentro de la hiperodoncia.
Aunque los dientes supernumerarios pueden encontrarse en cualquier localización en la arcada, el mesiodens aparece como el más frecuente en la mayor parte de las publicaciones36,59,78,83,88,89, y, de igual forma, en nuestro estudio la
presencia de mesiodentes (50%) fue muy superior a la de cualquier otro tipo de diente supernumerario, seguidos en orden de frecuencia por los incisivos laterales superiores y los premolares inferiores, que fueron registrados en el mismo número de individuos (17,9%). Coincidiendo con los resultados de Altug-Atac y Erdem54, no se observó ningún molar supernumerario, a diferencia de otros autores, que encuentran una alta prevalencia (entre 23,6 y 52,2%)78,88,90, lo que puede deberse a que estos datos pertenecen a pacientes procedentes de sendos servicios de Cirugía Oral y Maxilofacial, naturaleza completamente distinta a la de nuestra muestra.
Un alto porcentaje de los casos (85,7%) presentaba un solo diente supernumerario, resultado similar a los obtenidos en otras investigaciones37,59,78,83,89.
La anomalía más prevalente en nuestra muestra fue la hipodoncia (13,37-16,57% para la población), confirmando así los datos publicados en distintos trabajos36,41,54,62,74,102,109,118. La elevada prevalencia de agenesias, superior a la obtenida en publicaciones previas no sólo para la población general (entre 2,3 y 10,1%)36,56,74,119–121, sino también para la población ortodóncica (entre 2,6 y
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11,3%) puede deberse a que en la hipodoncia de incisivos laterales superiores se incluyeron tanto los incisivos microdónticos como los conoides, siguiendo el criterio de distintos autores, que los consideran una variante o expresión incompleta de los incisivos laterales agenésicos62,63,77,142,189. No se registró ningún caso con anodoncia, y tan sólo uno con hipodoncia severa, muy probablemente debido a que se habían excluido los pacientes que presentaran algún síndrome8,74,102,103,105,106,109.
La hipodoncia de incisivos laterales superiores resultó claramente la más frecuente –siendo incluso la anomalía con mayor prevalencia de todas las estudiadas-, seguida por la agenesia de segundos premolares inferiores y la de segundos premolares superiores, en este orden. Estos resultados concuerdan con los de numerosos estudios8,37,54,62,103,119,122,124, pero en contraste con nuestros datos, los publicados por la mayoría de los autores indican que el diente con mayor frecuencia de agenesia es el segundo premolar inferior2,16,36,44,52,59,61,102,105,118,120,121,123. Estimamos que la alta incidencia de hipodoncia de incisivos laterales superiores en nuestra muestra se debe a la decisión de incluir los incisivos laterales reducidos (microdónticos y/o conoides) en la definición de esta anomalía.
La hipodoncia se registró más frecuentemente de forma bilateral (salvo para los segundos premolares inferiores), como se describe en algunos trabajos previos36,44,54,63,122, aunque en la literatura no existe consenso al respecto entre los
distintos autores, pues los resultados publicados varían mucho entre sí37,61,102,112,118.
Para el resto de los dientes se obtuvieron unas tasas de agenesia mucho menores, datos que concuerdan con estudios anteriores36,37,44,51,54,61,102,116,119,122,126, pero que se diferencian de lo observado en otras razas, en las que es mucho más frecuente la ausencia congénita de incisivos inferiores55,110.
Así pues, la distribución de la hipodoncia en nuestra muestra está en consonancia con el concepto de campos morfogenéticos51,126, que postula que cuando hay algún diente ausente, generalmente es el más distal de la serie dentaria a la que pertenece (incisivos laterales superiores –los inferiores son una excepción-, segundos premolares y terceros molares).
Se registró un elevado porcentaje de caninos impactados. Mientras que la prevalencia de esta anomalía en la población general oscila entre 0,9 y 4,9%36,37,174,180–183, en nuestra muestra, al igual que en el estudio de Mercuri et al.68, se encontró una frecuencia significativamente superior (11,03%). Las datos de nuestro
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estudio confirmaron la mayor prevalencia de caninos superiores impactados en palatino (9,19%) en comparación con los impactados en vestibular (1,84%) comunicada en otros trabajos28,68,174,180,181,187,191,192. La diferencia entre ambas anomalías resultó considerablemente más elevada (proporción 5:1), lo que probablemente se debe a que en las citadas publicaciones en el grupo de impactación vestibular se incluyeron también los que nosotros definimos como caninos bloqueados, y, consecuentemente, consideramos como categoría aparte.
Así pues, en nuestro estudio la segunda anomalía en orden de frecuencia fue la impactación palatina de caninos permanentes superiores (7,89-10,49% estimada para la población), confirmando los resultados de investigaciones previas36,37,59, mientras que la impactación vestibular se presentó con una prevalencia mucho menor (1,23- 2,44% en la población).
La impactación palatina unilateral -sin predilección por ningún lado-, fue más frecuente que la bilateral, aunque ésta se observó en un alto porcentaje de individuos, como se describe en trabajos anteriores58,68,141–143,183,184,186. Sin embargo, para la impactación vestibular se registró una frecuencia similar de casos unilaterales y bilaterales, a diferencia de lo descrito por otros autores68, aunque la comparación puede estar sesgada por ser distintos los criterios para diagnosticar esta anomalía.
Coincidiendo con distintos autores39,48–50,68,144,188,191,215, estimamos que las dos
impactaciones del canino superior permanente (vestibular y palatina) realmente son entidades distintas, y así observamos características epidemiológicas diferentes para cada una de ellas, aunque son pocos los estudios que las analizan como fenómenos independientes.
La impactación de caninos inferiores presentó una frecuencia muy baja (0,20- 0,85% para la población), y, al igual que describen otros trabajos, se observaron más casos unilaterales izquierdos, aunque sin significatividad estadística185,220.
Para la impactación de los incisivos se obtuvo una prevalencia estimada para la población entre 1,15 y 2,32%, valores muy similares a los encontrados por otros autores en población ortodóncica94, y, asimismo, los incisivos superiores fueron los más frecuentemente impactados, especialmente los centrales36,94, mientras que la incidencia de impactación de los incisivos inferiores fue muy baja, y así ésta resultó ser la menos prevalente del conjunto de anomalías estudiadas.
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A diferencia de Bartolo et al. cuyos resultados indican que los incisivos superiores son los dientes impactados con más frecuencia tras los caninos superiores, los datos obtenidos en nuestro trabajo sitúan a los premolares como los segundos en frecuencia dentro de las impactaciones (terceros molares excluidos), coincidiendo con Andreasen38 y Shapira y Kuftinec220, y, de igual manera, registramos mayor número de impactaciones de segundos premolares que de primeros premolares, sin diferencias significativas entre ambas arcadas.
El bloqueo de caninos superiores se observó en el 5,83% de los pacientes, por lo que ocupa el tercer lugar en cuanto a frecuencia de aparición en la muestra. No encontramos datos respecto a esta variable en la literatura, puesto que fue definida por nosotros, siguiendo lo apuntado por Chaushu et al.49, para diferenciar esta situación anatómica anómala -por la erupción incompleta de los caninos secundaria a la falta de espacio en la arcada y/o a la presencia de algún obstáculo- de las alteraciones del trayecto eruptivo. El hallazgo de una gran mayoría de casos bilaterales apoya la tesis de que se trate de una circunstancia debida a una longitud de arcada deficiente. Decidimos analizar, en la segunda parte de nuestro estudio, la posible asociación del bloqueo de caninos superiores con el resto de las variables estudiadas para poder determinar si realmente se trata de una condición distinta, o es una categoría de anomalía del desarrollo dental.
La prevalencia de las transposiciones se estimó entre 0,89 y 1,95% en la población, mayor a la encontrada por otros autores, posiblemente debido al origen dental de nuestra muestra. La mayor parte de las transposiciones se encontraban en el maxilar, confirmando los resultados de otros estudios previos36,64,138,210,226,228,230,231, y los dientes más frecuentemente implicados fueron el canino y el primer premolar, coincidiendo con los datos publicados por numerosos autores para la raza caucásica36,64,66,210,216,230,231. No se observó ninguna transposición entre el canino y el segundo premolar, ni ninguna que afectara al incisivo central, lo cual es congruente con la teoría que las considera tipos de erupción ectópica extremadamente raras, e incluso las excluye de la clasificación de las transposiciones66,226,229,231. En la mandíbula la frecuencia fue mucho menor, y todas afectaban al canino y al incisivo lateral, al igual que describen otros trabajos139,230,231. En ambas arcadas se encontró esta anomalía principalmente de forma unilateral, como se recoge en la mayoría de publicaciones37,64,66,138,210,226,228,230,231, sin que la diferencia alcanzara la significatividad
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estadística, probablemente debido al pequeño tamaño de las submuestras.
La transmigración no apareció en nuestra muestra, lo que coincide con la baja incidencia de presentación de otros estudios37,139.
Se registraron molares temporales anquilosados en un intervalo para la población entre 0,39 y 1,18%, frecuencia inferior a la publicada28,77,130, lo cual se debe muy probablemente al criterio diagnóstico empleado, en virtud del cual se consideraron anquilosados sólo los molares deciduos en infraoclusión 1 mm. por debajo del plano oclusal. Al igual que en el estudio de Winter et al.147, los más afectados por esta anomalía fueron los segundos molares, sin diferencias significativas entre los dos maxilares.
La prevalencia estimada para la erupción ectópica de primeros molares permanentes es menor a la encontrada por Baccetti77 en población ortodóncica, pero se encuentra dentro del rango descrito para la población general28,190,246,248, lo que pensamos que es atribuible al origen mixto de nuestra muestra, al no estar compuesta sólo por pacientes ortodóncicos. Esta anomalía se presentó mayoritariamente de forma bilateral, y en los casos unilaterales no se observó predilección por ningún lado, como en otras investigaciones111,243,245,246.
En nuestro estudio, todos los segundos molares impactados se registraron en la mandíbula, coincidiendo así con Valmaseda-Castellón et al.24, que describen el
segundo molar inferior como el más frecuentemente impactado de esta serie dentaria, y, de la misma forma, la mayor parte de los pacientes presentaba no erupcionados los dos segundos molares inferiores.
El intervalo de prevalencia para el fallo primario de erupción, entre 0,55 y 1,44%, es similar a la frecuencia estimada en la literatura26. En nuestro estudio esta anomalía se observó sólo en la mandíbula, principalmente en los segundos molares, al igual que se describe en el estudio llevado a cabo por Baccetti148.
3. Discusión de los resultados de la prevalencia de las anomalías según el sexo.