Los sujetos objeto de estudio en esta memoria forman parte de un amplio estudio observacional conocido como estudio “AGEMZA” (Academia General Militar de Zaragoza). Uno de los principales objetivos del mismo es conocer la evolución de los distintos factores de riesgo cardiovascular, entre los que destacamos perfil lipídico, de una amplia y homogénea cohorte de varones, accesible ahora, 15 años después del comienzo del seguimiento.
Quiero destacar las principales características que nos llevaron a elegir a este grupo de jóvenes para nuestra prospección: homogeneidad en cuanto a edad, género, actividad física, dieta y accesibilidad, principalmente.
-2.1. -Homogeneidad en edad. Nuestro grupo estudiado tiene ahora una edad comprendida entre los 33 y 38 años, con una media de 35,48 años, siendo de 19,84 años al inicio del estudio AGEMZA (años 1985 a 1987). El rango en ambas situaciones es muy estrecho, por lo que la observación de cualquier fenómeno biológico en un grupo de edades tan similares, confiere siempre una mayor validez a los hallazgos al minimizar el posible sesgo que pudiera derivarse de una significativa diferencia de edades. Además, esta homogeneidad etaria también proporciona una mayor seguridad en todos los cambios que hemos observado en la comparación de las dos situaciones, inicial y 15 años después. La evolución de los marcadores de riesgo, incluso de los factores etiopatogénicos de la arteriosclerosis, como el colesterol y la tensión arterial entre otros, no sería la misma si la observación con esos 15 años de diferencia se hiciera en una muestra con edades heterogéneas, en cuyo caso habría que recurrir a una estratificación por grupos de edad. La homogeneidad de la edad de nuestro grupo nos facilita esa tarea haciéndola innecesaria y de este modo, en nuestros resultados podemos ver la evolución natural y paralela de todas las variables encuestadas en cada uno de los individuos.
Además, esta facilidad metodológica ha permitido que no fuera necesario ampliar el número de sujetos en seguimiento, siendo el mismo suficiente para realizar el estudio estadístico, ya que si no hubieran tenido esa edad tan similar nos hubiéramos visto obligados a utilizar un número muy superior de individuos para conseguir sin embargo los mismos resultados.
Dentro de este comentario sobre la edad del grupo elegido, quiero señalar que el periodo que abarca desde los 20 años 35 años de edad es precisamente la principal fase en el desarrollo y crecimiento humanos, decisiva porque en ella se van a consolidar diversos hábitos y actitudes. Además en ella se van a expresar los distintos fenotipos que hoy sabemos que representan riesgo cardiovascular, e incluso se empezarán a manifestar, en ciertos casos, algunas patologías como la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial o las dislipemias, que tan pronto podrán menoscabar la salud cardiovascular del individuo.
El conocimiento de los datos antropométricos, analíticos y de cuantas variables hemos analizado en AGEMZA durante esta etapa de la vida, nos ayudará a determinar los condicionantes juveniles de diferentes alteraciones y patologías en el futuro próximo del adulto joven.
Por último, debemos señalar otra circunstancia de la población en este rango de edad: el desconocimiento si no total, sí bastante importante, de su situación real de riesgo cardiovascular. Y esto parece ser así porque es difícil que un joven a los 19 años, tenga entre sus preocupaciones la de conocer su tensión arterial, sus niveles de colesterol y en definitiva su riesgo cardiovascular futuro. Además esta parte de la población utiliza con muy poca frecuencia los recursos sanitarios, por lo que quedan fuera del alcance de cualquier inquietud preventiva de su médico correspondiente. Estos mismos argumentos también son utilizables para el periodo de tiempo que abarca nuestro estudio y por ello, la edad de la cohorte de AGEMZA y su seguimiento nos han atraído desde que empezamos a diseñar este trabajo.
-2.2. -Género: Una de las limitaciones en el estudio evolutivo de la población de AGEMZA es, sin duda, que se haya llevado a cabo únicamente en varones. Bien es cierto que la enfermedad cardiovascular y sus factores de riesgo no han sido suficientemente estudiados en la mujer y que hasta hace pocos años las mujeres quedaban excluidas de la mayor parte de ensayos de prevención cardiovascular, bajo el argumento de su menor riesgo relativo de padecer la enfermedad durante los años de estudio y seguimiento en comparación con los varones “incluibles”. Hasta finales de los años 80 no se ha comenzado a profundizar en las características específicas de la enfermedad coronaria en la mujer271. En el estudio
AGEMZA no hemos querido cometer el mismo error, pero las dos primeras promociones incluidas (años 1985 y 1986) estaban constituidas sólo por varones y en la tercera y última promoción (año 1987) tan sólo había 7 mujeres. Un número tan reducido hacía inviable cualquier análisis posterior. Las previsiones militares
para los años posteriores en cuanto a la proporción de estudiantes femeninas eran similares y por ello decidimos no ampliar la inclusión de promociones en el estudio AGEMZA y desechar a las cadetes femeninas (n=7) del seguimiento y estudio estadístico correspondiente. No obstante, todas ellas recibieron información sobre los resultados y valoraciones obtenidos en esa etapa, con los consejos de salud pertinentes.
-2.3. -Actividad física. Otra de las características que confirman la homogeneidad de nuestra cohorte al inicio del estudio (años 1985, 1986 y 1987) es la de su actividad física programada y tabulada. Durante esos años de estancia en la Academia General Militar de Zaragoza, los cadetes realizaban ejercicio aeróbico durante 50 minutos y deportes colectivos diariamente, así como una marcha campo a través de forma mensual. En su situación actual sin embargo, la actividad física ya no es tan importante y mantenida, sino escasa, no tabulada y esporádica por lo general. Este fenómeno no difiere mucho de lo observado en la población general española de estas edades, con mayor tendencia al sedentarismo con el paso de los años. La intensa y reglada actividad física que los cadetes de AGEMZA llevaban a cabo al inicio del estudio (años 1985, 1986 y 1987) explicaría buena parte de la situación favorable de riesgo que tenían entonces y que además pronto encontramos que era diferente de similares variables estudiadas en jóvenes de parecida edad pero menor hábito de ejercicio físico272.
El estudio pormenorizado de la actividad física que realizan los sujetos de AGEMZA en la actualidad, es una difícil, costosa y meticulosa tarea que se está realizando en la actualidad por miembros de nuestro grupo y será objeto en su día de otra memoria de Tesis Doctoral.
-2.4. -Dieta. Uno de los datos que más ha cambiado en el estudio y abordaje dentro de la metodología de AGEMZA ha sido el del análisis cualitativo y cuantitativo de la ingesta de los sujetos de AGEMZA. En la etapa inicial del estudio (años 1985, 1986 y 1987) conseguimos un buen conocimiento de la composición de la dieta ingerida por los cadetes250. Pudimos incluso hacer un cambio en la
composición de esa dieta y observar los beneficios que el aceite de oliva conseguiría273. Desgraciadamente la accesibilidad al análisis dietético de la ingesta
es prácticamente imposible durante los años de seguimiento al igual que en la actualidad. Sin embargo y dada la importancia de disponer aunque sea tan sólo de una aproximación a los valores nutricionales que tienen nuestros sujetos estudiados
en la actualidad, se ha realizado y se están procesando datos de encuesta dietética que son objeto de una memoria de Tesis Doctoral.
Hubiera sido ideal repetir la misma calidad de análisis dietético ahora y compararlo con el inicial disponible, pero a nadie se le oculta la total imposibilidad de esa metodología en una cohorte de más de 400 individuos distribuida además, como ya hemos dicho, por toda la geografía nacional.
-2.5. -Accesibilidad. Se eligió la cohorte AGEMZA por todo lo dicho hasta ahora y por ser sujetos fácilmente accesibles a encuestas, exploraciones, consultas, análisis o cualquier tipo de incidencia que surgiese durante el seguimiento longitudinal. Además, ya entonces se sabía que la gran mayoría de ellos iba a continuar su carrera militar y que a partir del año 2000, que tan lejano parecía entonces, volverían en su mayoría a Zaragoza para permanecer durante un periodo de dos a tres meses realizando el Curso de Ascenso a Oficial Superior, lo que ha sido y es fundamental para el desarrollo de este estudio al ser una cohorte controlable y accesible.
Durante los meses de realización del Curso de Ascenso también han demostrado ser accesibles y colaboradores para el estudio trasversal realizado. En la actualidad sabemos además que su accesibilidad no termina aquí; siguen estando disponibles para cualquier encuesta que queramos remitirles, teniendo la posibilidad de que nos comuniquen sus incidencias de salud. Y todo ello, gracias a su colaboración y al desarrollo de modernas tecnologías; todos los sujetos participantes disponen de un teléfono móvil de contacto con el grupo investigador de AGEMZA así como de una dirección de correo electrónico. Confiamos que en las próximas décadas haya investigadores con ilusión en distintos ámbitos que pueden continuar la observación y el análisis de los resultados que esta cohorte, accesible, sigue ofreciendo.