3. Lo que dicen las evidencias
3.1 La organización de la comunicación
3.2.2. Dispositivos y soportes de la comunicación
Para analizar esta unidad, hemos tomado los ítems 22, 24 y 25, la información proporcionada en el grupo focal, los ítems 11 y 13 del cuestionario de pilotaje y los datos que nos han aportado los análisis de las otras categorías precedentes. Es necesario aclarar que cuando hablamos de dispositivos nos referimos a los canales físicos destinados exclusivamente para la información y la comunicación y cuando mencionamos soportes, se trata de la oralidad o escritura en el mensaje.
Ante la pregunta 11 del cuestionario de pilotaje (Figura 35), aparecen en un porcentaje cercano las opciones: comunicado escrito oficial, comunicado verbal oficial y rumor de sala de profesores, lo que nos permite a la vez identificar canales físicos, para el primer caso, tales como carta, cuaderno mensajero, correo electrónico, semanario, periódico, gaceta, etc., para el segundo y el tercero las personas. En cuanto a los soportes, en dos casos se trata de lo oral y en uno de lo escrito.
Figura 35: Ítem 11 (Pilotaje)
La gráfica nos permite ver que se encuentran opciones paralelas tales como comunicado escrito oficial y rumor de sala de profesores (a-d), comunicado verbal oficial y rumor de sala de profesores (b-d) o los tres a la vez (a-b-d) pero en ningún caso reunión de rectoría con docentes.
Lo anterior resulta sintomático para establecer que si no es rectoría quien comunica, esta debe ser una tarea tácita de los coordinadores en la organización escolar, ya que es sobre ellos se delegan responsabilidades rectorales.
La pregunta 13 (Figura 36) nos permite ver las prácticas de retroalimentación que acostumbran los docentes ante el dispositivo correo electrónico; los resultados evidencian que no se usa el “acuso recibido”, tan común en otras épocas de correo escrito convencional, contemplada como una práctica respetuosa del diálogo y considerada una norma de cortesía en la correspondencia comercial, que para el caso de
la comunicación en la organización, asegura procesos y recepción de información y puede ser vital en el funcionamiento de la escuela.
Esta prueba denota fallas tanto en el emisor como en el perceptor, que bien podrían corregirse informando de manera asertiva el procedimiento a seguir en el uso de los dispositivos de información. La ausencia de este mecanismo nuevamente muestra que no hay un plan estratégico de comunicación en la organización escolar.
Figura 36: Ítem 13 (Pilotaje)
Aunque la pregunta 24 nos arroja unos datos, consideramos que no es válida para el análisis, pues el enunciado presuponía que en las instituciones se manejaba circuito cerrado y las evidencias permiten concluir que es así sólo en dos de ellas y las demás asumen que circuito cerrado es una comunicación cerrada como el correo electrónico. Para revisar el aspecto de los dispositivos de información, iniciaremos con la intervención de un participante del grupo focal, quien nos presenta las estrategias que se aplican en su sede:
P3. “Pues generalmente, como yo paso todos los días por los salones a saludar a los niños, a entregar los carnés de los que llegaron tarde, a que los profes firmen asistencia, a cualquier cosa, siempre tengo un pretexto para pasar por los salones entonces siempre les digo: profes ya se publicó el semanario, o ¿ya miraste tu correo? O te envié al correo tal cosa, porque hay mucha información que se envía a través del correo porque pues no se justifica ecológicamente matar tanto árbol, hay mucha, pero entonces yo siempre les
digo: te mandé al correo, te envié al correo..., los lineamientos de preescolar ¿los recibiste? Entonces algunos me dicen: - no, no he visto el correo. - Revísalo. Y cuando el caso del seminario (semanario) les digo: profes, en la cartelera está el seminario (semanario), si lo quieren leer allá y no en sus correos”.
Como ya se ha mencionado, las sedes pequeñas brindan eficacia en el seguimiento y aquí es notoria la disponibilidad del directivo docente para aplicar diversos dispositivos y hacerles seguimiento.
Las razones para que los docentes prefieran que se les informe de manera masiva y cara a cara están relacionadas con la inmediatez y oportunidad de aclarar dudas o llegar a consensos (P.9, g.1), aunque hay quienes piensan en el volumen de información que se maneja en las instituciones y lo poco práctico que resultaría, de ser el único dispositivo de información en el colegio (P.2, g.2):
“Permite aclarar dudas oportunamente y tomar acciones que mejoren la planeación” (P.9, g.1).
“Hay mucha información institucional, nos la pasaríamos de reunión en reunión” (P.2, g.2).
Figura 37: Contraste por grupos ítem 25
El dispositivo que los docentes contemplan como más efectivo es el correo electrónico pero prefieren las reuniones cuando son temas que deben dialogarse, aunque resulten conflictivos y de todos modos deban oficializarse por escrito.
“Esto es demasiado conflictivo, pero es lo más objetivo” (P.1, g.1) “Aún así, debe oficializarse la información, escrito público” (P.15, g.1)
Las evidencias nos muestran que ante la necesidad de informar y ser informados, el dispositivo que los docentes consideran más efectivo es el correo electrónico; aunque requiere formar unas disciplinas organizacionales que aseguren la recepción y la oportuna confirmación al emisor. Entre otras disciplinas, requiere destinar una hora específica del día para revisar correos, lo cual exige entrenar a los docentes que aun no tienen o no saben acceder a un correo electrónico; esto haría parte de un plan de capacitación que requiere seguimiento y control para asegurar la efectividad. El soporte preferido en este caso es el escrito debido a que siempre quedarán las pruebas de lo dicho y los datos temporales.
En relación con la comunicación, los docentes prefieren la costumbre de verse a la cara, de forma grupal o entre dos individuos, lo importante es que facilita la negociación y el diálogo, aunque la mención de la necesidad de dejar registro escrito es importante, pues lo que se dice y no queda escrito es fácilmente olvidado o tergiversado. No obstante, aparecen algunas referencias al temor generado en los directivos docentes de estar frente a frente, que no pudimos profundizar, ya que sólo la participante 8 del grupo focal lo menciona; sin embargo, habría que preguntarse si la razón no estaría precisamente en lo mencionado por el participante 1 del grupo 1, que está relacionado con la característica de líder inherente a los docentes, que nos expresa la participante 3 del grupo focal:
P3. “(...) hay una situación de liderazgo que es muy importante, el maestro es un líder y no hay nada más complicado que liderar un grupo de líderes, es muy complicado ¿Mhh? Porque el maestro está acostumbrado a reinar en su reino donde tiene mínimo 40 súbditos, y que le vaya alguien a dar, órdenes entre comillas, es muy complicado, entonces hay que saber otras ¿sí?, hay que saber llegar a esa situación de poder decir las cosas sin que se lastime a las personas”.
Sin duda, la gran conclusión en este aspecto de las estrategias y herramientas para comunicarse con otros de manera adecuada, bien sean docentes, coordinadores o rectores, deja ver que se requiere formación. Esta no es una habilidad natural y no se aprende en los programas de formación en pedagogía, pero obviamente se necesita en
el desarrollo de las funciones diarias, pues docentes, coordinadores y rectores deben comunicarse, al menos seis horas de manera profesional y de la asertividad con que lo hagan dependerá el éxito de muchos de sus procesos. Habilidades como retroalimentar el mensaje para asegurarse de que lo que se entendió fue lo que realmente se quiso decir, crear confianza, mirar a los ojos, escuchar sin interrumpir, entre otras, son necesarias en el perfil no sólo de un administrador pedagógico sino de un docente. Aunque este aspecto será analizado en la dimensión factores sociocomportamentales.