4. CÉSAR FERNÁNDEZ MORENO 1 Lecturas críticas precursoras.
4.3. Las distintas ediciones.
Antes de comenzar a analizar las particularidades discursivas de esta poética, no podemos dejar de señalar, aunque sea someramente, los cambios de edición más salientes que afectan de modo considerable los contornos de este proyecto poético. En efecto, como ya hemos mencionado, Argentino hasta la muerte ha sido objeto de un inusitado éxito de público coincidente con su momento de producción, por lo que ha sido reeditado en numerosas ocasiones, convirtiendo este poemario en un objeto singular dentro del marco genérico. Una de las reediciones destacadas es la que el propio poeta emprende en el volumen titulado Sentimientos completos, cuyo adjetivo se justifica porque incluye, entre otros, el poemario Sentimientos, del cual se diferencia, y que incluye el prólogo-manifiesto “Jundamento”, fechado en 1981. A este poemario se agregan Veinte años después, Argentino hasta la muerte y Los aeropuertos. Esta operación de edición tiene como objetivo reforzar la antinomia que él mismo proclamara entre poesía de adolescencia y de madurez, constituyéndose ésta última en el único modo de poetizar validado en este momento por el poeta:
Inducida por todas las circunstancias evocadas, se vuelve muy tajante la división de mi tarea poética en dos partes: aquella primera de los años 1940, casi infantil, estructurada en los exterior y desprovista en lo interior; y por lo menos una segunda, iniciada unos diez años después, y en la que, quisiera creer, esos adjetivos se van dando vuelta poco a poco. Esta última parte es la que, única pero integralmente, recojo en estos Sentimientos completos que, ampliados y corregidos hasta la exasperación, me parecen verdaderamente un libro inédito, mi libro, yo (1999: 32).
El cambio más saliente dentro de esta operación es la alteración del orden cronológico de producción entre Sentimientos y Argentino…, pues mientras el primero se publicó en 1960 y el segundo en 1963, en esta edición se encuentra cambiado tal orden cronológico. Cabe destacar los motivos de esta variante, fundamentados por él mismo:
En esta reedición Argentino hasta la muerte pasa a tomar plaza antes que Sentimientos, ya que ello convierte a la estructura autobiográfica, por no decir novelística hasta folletinesca que he querido dar a conocer o reconocer a la acción de este libro global (1999: 30).
El concepto de work in progress parece tomar cuerpo paradigmáticamente en esta forma de concebir la escritura. Y en este marco, las fechas de escritura consignadas en algunos poemas adquieren una importancia relativa, pues no hacen más que marcar “centros de gravedad temporal, el momento en que nació la forma primitiva del texto, a la que muchos `acrecentamientos´ se le han ido añadiendo después.” (Fernández Moreno 1999: 31). Nos enfrentamos, de este modo, a la propia descripción de una concepción de escritura que halla en Borges a uno de sus cultores privilegiados en la literatura argentina. La justificación de la reescritura como proceso de autorrección obedece, bajo la mirada de Fernández Moreno, a dos principios que son sustanciales al modo de poetizar por él propuesto en su faz ensayística: por un lado, el costado conversacional y, por otro, la faceta vivencial. Así lo expresa en el mismo prólogo:
Como se trata de poemas coloquiales (especialmente los largos), son quizás tan inestables como una conversación, cambian solos todo el tiempo. Si el estilo es conversacional, deben variar así nadie cuenta la misma cosa dos veces de la misma manera. [...]
Hay quizás otras razones más profundas para tal inestabilidad: corregir una poesía así de existencial, re-hacerla, equivale a intentar re-vivirla, es decir, intentar revivir, intentar resolver (1999: 31).
Detenernos tanto en estas palabras justificatorias tiene como objetivo poner de manifiesto una de las principales operaciones escriturales de Fernández Moreno. ¿Por qué es tan atrayente su argumentación, en general, ya sea que analice su obra, la de otros destacados poetas o que reflexione sobre la poesía en general?68 La respuesta
68 Entre los escritores a los que Fernández Moreno dedicó estudios críticos se encuentran su
padre Baldomero, Alfonsina Storni, Jorge Luis Borges y Macedonio Fernández, por mencionar los más destacados. Un detalle exhaustivo de los años de aparición de estos estudios, así como de todos sus escritos, se encuentra en la biobibliografía que propone Fondebrider como cierre de los dos tomos de la
podría estar dada por la homogeneidad de pensamiento que se va conformando. Con su escritura en prosa, el poeta construye un sólido sistema blindado, que casi no encuentra resquicio desde el cual ser rebatido. Toda ella converge hacia la proposición y legitimación de un paradigma que se concreta, con mayores o menores aciertos, en su poesía.69 La puesta en práctica de esta operación comienza tempranamente, pues él
mismo la reconoce al erigirse como el lanzador de toda una promoción poética, la del ´40. Por otro lado, cualquier texto que tomemos dentro de su amplia producción en prosa, encuentra diseminadas las ideas-vectores que serán retomadas, intensificadas, revisadas por el poeta en volúmenes posteriores; tal es así, que sólo bastaría ver sus más conocidos textos críticos para advertir que pueden leerse como un recorrido: comparar Introducción a Fernández Moreno de 1956, Introducción a la poesía de 1962, y La realidad y los papeles de 1967, permite comprobar la persistencia conceptual de este ambicioso proyecto. Al respecto, no podemos dejar de mencionar algunas de las más destacadas influencias de notorios ensayistas, célebres por desplegar miradas críticas con pretensiones totalizadoras, de gran auge en el contexto de los ´40 y ´50; principalmente nos referimos, por un lado, a Ortega y Gasset, de quien toma el concepto de generación –ya presentado anteriormente por Julius Petersen– y de quien pueden apreciarse ciertos ideologemas de peso en el pensamiento del español, como el de “deshumanización del arte” atribuido a los procedimientos de la vanguardia, o ciertos ecos de La rebelión de las masas, que trataremos de mostrar en sus poemas
69 Si bien coincidimos con la mayoría de los postulados de la precursora lectura de Romano
respecto de las relaciones entre práctica poética y teoría en Fernández Moreno, creemos que sus conclusiones se ven, en algunas ocasiones, demasiado influenciadas por la efusión ideológica propia del contexto de producción. En efecto, aunque nos parezca acertada la afirmación de este crítico respecto de la rigidez teórica de algunos conceptos a los que el autor de “argentino...” echa mano en sus ensayos, –en especial el empleo del método mecánico de periodización por generaciones– también resulta un tanto categórico hablar de “identificación con la ideología liberal” (1983: 230) sin definir a qué se alude con tan amplia noción, atravesada por diferentes connotaciones, especialmente en el marco de la historia argentina, donde alcanza significaciones que llegan a ser nefastas. En otro sentido, García Helder analizó la poesía del poeta en relación con la caracterización de “poesía existencial” y también llegó a distinguir una brecha entre lo enunciado y lo realizado en la poesía (1991: 20).
ensayísticos, en donde se advierte el desprecio por las masas denominadas aluvionales; por otro lado, la marca fundacional del pensamiento de Martínez Estrada es notoria también en la serie autodenominada de “los cuatro argentinos” (“argentino hasta la muerte”, “un argentino en Europa”, “southbound” y “un argentino de vuelta”), especialmente, por el intento de explicar el presente a partir del pasado y, específicamente, por la mirada pesimista y causalista que focaliza en el origen “maldito” –la Conquista– el motivo de todos los males. En lo que atañe al análisis crítico de la poesía, es significativa la remisión a las herramientas de la estilística tradicional utilizadas por Amado Alonso en sus estudios sobre el barroco español.
Cabe destacar que los motivos que Fernández Moreno declara para introducir los cambios en la mencionada edición, se subsumen en la operatoria de estrechar los límites entre poesía y vida hasta el punto de su con-fusión total, lo cual se advierte en la impronta autobiográfica, por él mismo destacada como vector de reordenamiento constante de estos textos. De este modo, la defensa de la línea hipervital postulada en sus ensayos no sólo es una marca de escritura, sino que también se convierte en operación de autolectura.70 Y, nuevamente es pertinente la remisión a la concepción
borgesiana posmoderna avant la lettre de que ambas operaciones son dos caras del mismo proceso; basta como ejemplo el constante cambio de lugar al que somete al poema “La tierra se ha quedado negra y sola”. En efecto, este texto pasa de integrar el volumen Veinte años después, a abrir el poemario Sentimientos, para luego ser incluido, en la segunda edición de Argentino hasta la muerte, de 1967. Recordemos que se trata del poema que constituye una especie de acta de defunción poética de su padre y, por lo tanto, de su poesía epigonal, para hablar de una manera un tanto drástica, pero que el propio poeta se encarga de destacar en cada ocasión que puede, para dejar sentado que este texto se convierte, al mismo tiempo, en su acta de nacimiento poética (de ahí que
70 Cfr. el “estado de la cuestión”, en donde ya fue enunciada esta distinción entre poesía
desdeñe y borre los poemarios anteriores). Tal es la dimensión inaugural de este poema que, en Sentimientos completos, oficia nuevamente de carta de presentación encabezando, en este caso, Veinte años después, volumen en el que finalmente la crítica termina inscribiendo el cambio más radical en su escritura. Otra diferencia sustancial con respecto a ese texto es el cambio de puntuación: desde su primera aparición, a la remozada versión sin signos de puntación, a la manera invencionista –como observa Romano (1982b: VIII)–, evidenciando, así, de forma tajantemente visible, el abandono de las formas clásicas de versificación en pos del verso libre.
También resulta ilustrativa de esta mirada en constante devenir de la escritura el hecho de que en la edición de Veinte años después de 1953, los tres libros que la integran –como señalamos más arriba– están ordenandos desde el más reciente al más lejano respecto del momento de escritura. Este dato resulta significativo debido a que si realmente sostenemos que “La tierra...” es un abandono rotundo de la estética sencillista, los poemarios precedentes (cronológicamente hablando) dan cuenta aún de un fuerte apego a ella, especialmente Hombre entre dos hijas, eco de ese fuerte tono autobiográfico cotidiano que caracterizó la poesía de Baldomero.
Para resumir este tema, que exigiría un más profundo estudio filológico en torno al problema de la fijación de los textos, interesa señalar algunas modificaciones que sintetiza Romano, especialmente porque se evidencia que estos cambios no sólo obedecen a razones autobiográficas, sino que responden al imperativo de criterios estilísticos y hasta políticos:
[En la segunda edición de Argentino hasta la muerte el autor] Trata de alcanzar una mayor amalgama temática en los poemas extensos y de ahí que haya en ellos numerosos cambios en la ubicación de los versos o alteraciones en la disposición de los subconjuntos. Por eso reagrupa las diversas referencias a la burocracia o a la índole americana, antes algo dispersas; pero contrariamente, en “un argentino en europa” prefiere, a la mención de cada país en un solo conjunto, la oscilación: de París va a España, vuelve luego a Francia y pasa nuevamente a España, quizás para ser fiel al verdadero itinerario de su viaje. Transfiere observaciones
sobre el madrileño al español en general, elimina algún cultismo (“canícula”), incorpora alguna expresión lunfarda (“en cafúa”), enfatiza lo coloquial (“arreglárselas” sustituye a “arreglarse”), amplía el tratamiento del carácter hispánico en cuanto a las relaciones intersexuales, modalidades religiosa y políticas, singularidades de ciertas provincias o regiones. Claro que no siempre es posible advertir una total coherencia en dichas modificaciones; si algunas pareciera, como ya dije, alejarlo de ciertos prejuicios martínez-estradistas (suprime por ejemplo “pero no perón eviten a evita/ menos sarmiento y más pámpanos” o “yo que como buen argentino odiaba a los tangazos/ ahora quiero los tangos como buen español”), otras confirman tal adscripción: añade “a los europeos los defiende el tiempo/ ellos pueden ser tontos porque alfonso fue sabio/ pero nosotros estamos obligados a ser vivos.” (1982b: IX).
Entre los grandes cambios que atañen a Argentino hasta la muerte, no podemos dejar de mencionar el del título del célebre poema, que en su primera edición de 1963 recibe el nombre “y bueno soy argentino”, sin duda menos enfático que el verso de Guido y Spano que se terminará imponiendo a partir de la segunda edición de Sudamericana en 1967, en donde aparece, además, el epígrafe que explicita el intertexto: “Argentino hasta la muerte,/he nacido en Buenos Aires”.71 Además de la reescritura casi total de muchos versos, se destaca la alteración del orden de los poemas, idéntica operación a la que efectúa entre Veinte años después y Sentimientos completos, dando cuenta de ese modo del carácter abarcador de la reescritura, que atiende tanto a la sintaxis de cada poema cuanto a la de los poemarios como totalidad. Es casi shockeante el efecto de comparar las distintas ediciones, pues a veces se tiene la impresión de cotejar libros distintos. Basta pensar en cómo cambia el efecto de lectura si “un argentino en europa” se ubica inmediatamente después de “argentino...”, como sucede en la edición de 1963, con respecto a una posición final en el poemario, como en Sentimientos completos. Recordemos que ciertos datos permiten trazar una continuidad entre ambos textos por la identidad de los sujetos, principalmente, y que la distancia
71 Hasta el uso del epígrafe evidencia esta constante reescritura, pues si en la edición de 1967
consta de dos versos, en la de Sentimientos completos se amplía su extensión: “He nacido en Buenos Aires,/ ¡Qué me importan los desaires/ con que me trata la suerte!/ Argentino hasta la muerte, he nacido en Buenos Aires.” Cabe destacar la muy profunda lectura que hace Adolfo Prieto en “La Argentina de `Argentino hasta la muerte´”, poniendo en relación tanto el poema de Guido y Spano con el de Fernández Moreno, como sus respectivos contextos de producción.
entre una y otra experiencia vertida en el poema se acrecienta si ambos se encuentran separados espacialmente, por sólo pensar en una de las tantas variantes que ofrece esta gramática distributiva de los poemas. También se transforman, por lo tanto, las secciones, que desaparecen en la edición del ´67 y resurgen en Sentimientos..., pasando en este caso a contener nuevos poemas no incluidos anteriormente (“uniones y separaciones” en “Beatrices” y “un viaje en ascensor” en “espacio escrito”, por ejemplo).
Tal es la magnitud de los cambios que se da lugar a desplazamientos como el que se observa en “epicedio a un manifestante”. Más adelante analizaremos en profundidad su dimensión social, pero cabe ahora hacer notar el cambio entre ediciones que se produce en el segundo verso: el “desabrochado para gritar mejor la libertad” de la primera edición da lugar a “poca gente de pocos años gritando mucho” en la reedición, lo cual atempera el tono de denuncia frente a un contexto de opresión, que se diluye en el nuevo contexto de enunciación, en los años ´80, luego de la revisión del peronismo hecha por la nueva izquierda en los ´60. Así, sus motivos autobiográficos, de índole vital, se traducen en el acto de atemperar su primitivo antiperonismo con el correr de los años.