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Distribución de la endometriosis: prevalencia e incidencia

ANEXO II.- ESTIMACIÓN DE LOS VALORES PREDICTIVOS PARA CUALQUIER

2.1.3. EPIDEMIOLOGÍA

2.1.3.1. Distribución de la endometriosis: prevalencia e incidencia

El conocimiento de la distribución de la enfermedad ha de basarse en los estudios realizados sobre incidencia y prevalencia.

La prevalencia es la proporción de enfermos, tanto nuevos como antiguos, en una población determinada y en un momento concreto. La validez de su cálculo depende fundamentalmente de la representatividad de la muestra estudiada y de la uniformidad de la metodología diagnóstica empleada.

En la endometriosis, el cálculo de la prevalencia es una tarea sumamente difícil por varias razones. Un motivo es que la capacidad diagnóstica depende de la dotación

técnica de la institución que realiza el estudio y de la experiencia de los investigadores en la interpretación de imágenes dudosas, como las sutiles o no pigmentadas; habiendo variado estos recursos a lo largo del tiempo. Otra razón que limita el valor de los datos publicados sobre la prevalencia de la endometriosis radica en la inadecuada elección de la muestra estudiada. Puesto que el diagnóstico de certeza implica la realización de un acto quirúrgico, la indicación por la que se propone dicho acto modifica la prevalencia de la enfermedad (Comino y Lubian, 1995; Goldman y Cramer, 1990). Además, muchas mujeres con endometriosis son asintomáticas.

En 16 series recopiladas a lo largo de 60 años, la prevalencia de la endometriosis varió entre 0 y 52,9%, en mujeres sometidas a intervención quirúrgica (Houston, 1984). Cuando los casos son subdivididos por la indicación, observamos que en pacientes infértiles sometidas a laparoscopia la prevalencia oscila entre el 2,1% (Chang et al., 1987) y el 34,6% (Musich y Behrman, 1982). En mujeres operadas por algias pélvicas crónicas la encontramos entre un 4,5% (Liston et al., 1972) y un 52,8% (Goldstein et al., 1980). En mujeres asintomáticas, fértiles, sometidas a laparoscopia para ligadura tubárica se encontró endometriosis en un porcentaje variable entre el 1,3% (Hasson, 1976) y el 42,6% (Liu y Hitchock, 1986). Otros autores muestran prevalencias de la enfermedad en estas mujeres del 7 al 15% (Barbieri, 1990).

Estudios más amplios, generalmente multicéntricos, que tratan de analizar la prevalencia global de la enfermedad (incluyendo varias indicaciones y procedimientos quirúrgicos) merecen ser comentados individualmente.

Wheeller y Malinak (1988) hacen uno de los estudios más amplios, revisando datos de 21 ginecólogos entre 1976 y 1984. En total analizan 25.440 intervenciones ginecológicas entre las que hallan 3.473 casos de endometriosis, es decir un 13,5%.

Mahmood y Templeton (1991) escogieron prospectivamente un grupo de 1.542 mujeres caucasianas para investigar cuidadosamente la prevalencia de endometriosis. La distribución según técnica quirúrgica e indicación fue la siguiente: Laparoscopia por infertilidad (N= 654), laparoscopia para esterilización (N= 598), laparoscopia por algias pélvicas crónicas (N= 156) y laparotomía para histerectomía por hemorragia uterina no controlable con tratamiento médico (N= 134). Encontraron una prevalencia global del 15%. Por indicaciones, mencionan: Infertilidad 21%, esterilización 6%, algias pélvicas crónicas 15% y hemorragia uterina 25%.

Parazzini et al. (1994) estudian la prevalencia de endometriosis en 23 departamentos de Ginecología de Italia, entre Mayo de 1991 y Julio de 1992. En total, entraron en el estudio 3.648 mujeres sometidas a cirugía por infertilidad (660 casos), algias pélvicas crónicas (409 casos). Diagnosticaron endometriosis en el 30% de las intervenidas por infertilidad, en el 45% de las algias pélvicas, en el 12% de los miomas y en el 35% de los quistes de ovario. La prevalencia global en toda la muestra fue del 23,2%.

La prevalencia por grupos clínicos o etarios puede resumirse de la literatura como sigue: la endometriosis prevalece en el 2-22% de mujeres asintomáticas, el 20-30% de las infértiles y el 40-60% de aquellas que sufren dismenorrea (Farquhar, 2000). Se ha descrito en el 30-33% de mujeres con dolor crónico pélvico (Howard, 2000), y en el 6- 44% de mujeres en edad reproductiva. La severidad de los síntomas y la probabilidad de aparición de la enfermedad aumentan con la edad, alcanzando un pico de incidencia a los 37-40 años de edad (Farquhar, 2000; Falcone et al, 1996). Es relativamente frecuente en mujeres en edad fértil (Corwin, 1997; Hernández-Valencia, 2009). Rara vez se manifiesta antes de los 20 años de edad. En la menopausia suele ser un hallazgo casual (Kindermann, 1974).

En resumen, se ha estimado su prevalencia como sigue (Mahmodd y Templeton, 1991; Cramer y Missmer, 2002; Pastor et al., 2006; García-Manero, 2009ª, Farquhar, 2000; Goldman y Cramer, 1990; Chen, 2005):

2-20% de mujeres asintomáticas.

10-15% en la población general femenina en edad premenopáusica. 20-35% de las mujeres estudiadas por infertilidad.

30% de las mujeres con antecedentes de dolor pélvico. 40-60% de mujeres con dismenorrea.

La incidencia se define como el número de casos nuevos de una determinada enfermedad en una población específica durante un tiempo dado.

Los datos sobre la incidencia de la endometriosis son extremadamente limitados. Houston et al. (1987) examinaron la incidencia de nuevos diagnósticos de endometriosis pélvica en mujeres blancas de 15 a 49 años en Rochester, Minnesota, desde 1970 hasta 1979. Señalan una incidencia de 2,5 casos por 1.000 mujeres y año. Otra estimación de la incidencia de endometriosis en la población general está contenida en un estudio de los diagnósticos al alta, tras ingreso por patología aguda, realizado en Hospitales Americanos no federales en 1980 (McCarthy, 1982). El porcentaje anual de ingresos hospitalarios con la mención de endometriosis en la lista de diagnósticos por paciente fue de 27 por 10.000 mujeres de todas las edades y 40,6 por 10.000 mujeres de 19 a 45 años de edad. La enfermedad estuvo virtualmente ausente en niñas por debajo de 15 años y en mujeres por encima de 65 años. Estas incidencias fueron de la misma magnitud que las de mioma uterino o prolapso genital; y significativamente mayores que la de cáncer de mama.

Una estimación racional de la incidencia nos llevará a un cálculo seguro de la prevalencia. Si sabemos que la prevalencia es aproximadamente igual a la incidencia multiplicada por la duración promedio de la enfermedad, y si asumimos que la incidencia de la endometriosis es de 2,5/1.000 mujeres/año y la duración promedio de la enfermedad es de 40 años, la prevalencia de la endometriosis en la población general sería del 10% de todas las mujeres (Goldman y Cramer, 1990).