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B. De comunas, migrantes y pueblos originarios La población indígena urbana del Distrito Metropolitano de Quito

II. El Distrito Metropolitano de Quito y los indígenas urbanos

En 1992 se conforma legalmente el Distrito Metropolitano de Quito, mediante la Ordenanza N. 2955 que estableció límites jurisdiccionales más extensos e inició una nueva forma de gobierno local en el área. La estructura del Distrito Metropolitano reemplaza al sistema anterior de cantones y parroquias, y enfatiza los principios de toma de decisiones descentralizada y diversidad local, al tiempo que amplía el territorio incluido bajo su autoridad general. El nuevo Distrito incluye 16 parroquias del núcleo urbano y 24 parroquias suburbanas, organizadas en cuatro zonas centrales y seis suburbanas. Tanto a nivel de parroquia como de zona, existen consejos de representantes elegidos democráticamente y cada zona está manejada por un administrador nombrado por el Concejo Municipal en pleno (Ilustre Municipio de Quito, 1992). Quito fue designada por la UNESCO, en noviembre de 1978, como Patrimonio Cultural de la Humanidad; cuenta en la actualidad con el Programa de la Diversidad Indígena que hace parte de la Secretaría de Desarrollo Social.

El Programa Indígena cuenta con pocos recursos, pero sobre todo, con pocas iniciativas y propuestas frente a la inclusión de los indígenas urbanos del Distrito Metropolitano de Quito (DMQ). Reconocen la existencia de los indígenas en la ciudad, pero además de apoyar algunas actividades de tipo cultural que ellos solicitan, es evidente la falta de propuestas e iniciativas sobre políticas públicas incluyentes de la diversidad étnica y cultural que existe en él. Algunos trabajos que el DMQ ha publicado sobre el tema de las comunas, plantean una importante reflexión del tema:

El fortalecimiento de las comunas y de sus formas particulares de relación con la tierra, constituye una de las alternativas viables de conservación de las zonas de reserva, indispensables para el futuro de los habitantes de la ciudad. Constituye, además, uno de los factores básicos en la generación de un proyecto distinto de sociedad local. La ciudad no se define por la adscripción a una sola identidad, sino por un juego de relaciones socioculturales dentro de las cuales lo andino tiene un peso importante. Quito se nos presenta como una urbe heterogénea, tanto económica como social y culturalmente, frente al cual deberían plantearse proyectos menos excluyentes y más democráticos (Kingman, 1992).

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La mayoría del área del DMQ estuvo dividida en grandes haciendas durante la época colonial, y la reforma agraria de 1964 terminó por entregar lotes a campesinos pobres. Sin embargo:

Las dificultades de realizar una agricultura rentable en lotes muy pequeños, así como las presiones de la urbanización y la emergencia del mercado privado de la tierra, llevaron a la venta de muchas de estas propiedades y su conversión hacia usos urbanos. La Reforma Agraria también impulsó la actividad especulativa y el rápido crecimiento espacial urbano, conforme varios hacendados subdividieron ilegalmente sus tierras en parcelas destinadas para el desarrollo urbano, o fueron invadidos por pobres de la ciudad en busca de lugares para vivir (Murray, 1998).

Imágenes 4, 5, 6 y 7. Comuna Central.

La invisibilidad de los indígenas urbanos en temas de planificación urbana, es evidente. Además de la unidad de desarrollo indígena, y de manera indirecta la ordenanza 0623 contra la discriminación de los pueblos afrodescendientes, no existen políticas que permitan la inclusión de esta población. El proceso de incorporación de comunas al crecimiento del DMQ, implica la desaparición de las tierras de comunidad y de formas de organización comunitaria. Miembros de la alcaldía que conocen sobre el tema de las

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comunas del DMQ, opinan que existen por lo menos dos dificultades por las que atraviesan las comunas. El director de la oficina de planeación opina que: “una razón es interna, y es la pérdida de identidad de los jóvenes, quienes no se identifican con los valores de sus ancestros, y además reclaman títulos de propiedad, lo que ayuda a fragmentar las tierras comunales, de por sí ya divididas. Otro factor es externo, y tiene que ver con el proceso de urbanización del DMQ que las incorpora en su crecimiento (Cifuentes Colofón, entrevista personal realizada el 10 de septiembre de 2007)”. Sin embargo, no existen acciones para afrontar esta situación a pesar de la necesidad de un trato diferenciado con las mismas, debido a su condición de minoría étnica; parece ser que el destino de las comunas y de los indígenas urbanos es un tema poco relevante para quienes planifican la ciudad. Inclusive pareciera que esta situación de invisibilidad es conveniente para el mercado de tierras que opera en la ciudad, ya que permite la especulación de tierras comunales para fines de urbanización. Esta situación es avalada también por algunos líderes comunales que parecen estar de acuerdo con la dinámica del mercado de tierras, como lo afirma Cifuentes:

La pérdida del sentido de lo público como creador y dinamizador de aspectos de identidad nacional, está cediendo paso a formas de consumo cultural que orientan las relaciones de identidad. Parece que existiera una clase de pesimismo frente a los responsables de orientar los cambios necesarios en la dirección de políticas, que hacen ver al modelo neoliberal como la única opción posible de “construir ciudad”. La polarización económica se expresa claramente en procesos de desarrollo de zonas privilegiadas en manos de elites, quienes disfrutan de los mayores beneficios, mientras que por otro lado, dentro de estas nuevas centralidades, los demás sectores son los menos atendidos en sus necesidades (Lungo, 2004).

Aunque suene paradójico, podemos afirmar la permanencia de un modelo de origen colonial, que permite que las tierras de comunidad sirvan de avance para el proceso de urbanización del DMQ, que ahora como antes, dejan a los indígenas urbanos sin tierra, para luego tener que emplearse en la ciudad. Actualmente, este modelo permite el avance del proceso de urbanización del DMQ sobre tierras comunales. Pareciera que otra vez las fuerzas que moldean el destino de comunas y Pueblos Originarios del DMQ, dependan de su propia gestión como en épocas anteriores.

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A. Procesos sociales de incorporación de los Pueblos Originarios al