Capítulo V Magia roja
DIVISIÓN MATRIMONIAL
Uno de los elementos más famosos de la magia roja, y al que más se acude en la actualidad, es el de la división matrimonial, que busca separar una pareja para poderse quedar con el marido o con la esposa a los cuales se les ata sentimental y sexualmente, lo cual veremos más adelante.
Obviamente aquí trataremos de la división matrimonial causada por el maleficio y no por las causas naturales de la infidelidad o de la falta de compatibilidad psicosentimental entre los cónyugues. Desde el punto de vista de la fe, podemos encontrar en las Sagradas Escrituras intervenciones diabólicas, orientadas a impedir la consumación de un matrimonio, como es el caso de Tobías 3, 8, donde se afirma que Sara, la que iba a ser mujer de Tobías, tenía una opresión diabólica del demonio Asmodeo que le había quitado la vida a siete hombres que habían intentado consumar su matrimonio con ella.
Desde este texto quiero sacar dos conclusiones que deben servir para reflexión de las personas que no creen en el poder diabólico de influir en la vida corriente de los seres humanos: primero, que aquí se afirma que ese demonio tuvo poder sobre la vida de siete hombres, de donde se sigue que si Dios lo permite, los maleficios de muerte que hacen algunos brujos pueden tener eficacia y, segundo, que esta opresión diabólica estaba ligada directamente al hecho del matrimonio, pues se dice que sólo dicho demonio atentaba contra la vida de los hombres que intentaban tener su primera relación con Sara.
Para este mundo embrutecido gracias al racionalismo ateo, creer en estas cuestiones que estamos tratando resulta imposible, pero en mi experiencia diaria y en mi lucha continua por no ponerle obstáculo a la fe, he tenido pruebas de sobra del interés que las fuerzas infernales tienen en acabar con el matrimonio sacramental.
Lo primero que tenemos que pensar es en las ventajas que saca el enemigo de las almas, destruyendo los matrimonios católicos. Los matrimonios por la Iglesia y
bendecidos con el don de los hijos, son el núcleo celular de la Iglesia católica, en donde la mayoría de los casos es el único lugar donde se sigue recibiendo adoctrinamiento y ejemplo de vida y de fe, que a veces ya en las iglesias no se recibe tan claramente ni tan fiel a la tradición católica, apostólica y romana.
Un vez rota la unión de los cónyugues, salvo en contadas ocasiones, ambos esposos terminarán cayendo en adulterio, lo cual origina una cadena de pecados que afectará necesariamente el comportamiento e incluso la fe de los hijos.
Son raros los casos en que hijos de un matrimonio que ha terminado en divorcio quieran contraer nupcias en sus vidas, ya que, según su utópica excusa, ellos no quieren casarse para evitar que sus hijos sufran lo que ellos sufrieron con el divorcio de sus padres.
Como se ve, la victoria que Satanás alcanza dividiendo un matrimonio es múltiple, sobre todo teniendo en cuenta que si los niños que sufren la separación de sus padres son muy pequeños, la falta de la figura paternal o maternal causará en ellos más adelante una gran dificultad para abrazar con amor, la idea de un Dios como padre o de la Virgen María como madre espiritual, dependiendo la carencia paternal o maternal que hayan tenido, como ya se ha demostrado en los estudios realizados por la Renovación Católica Carismática en materia de sanación interior.
Los niños así afectados serán víctimas fáciles para las seducciones satánicas escondidas subliminalmente en las caricaturas y en los video juegos, como tantas veces lo he dicho en mis conferencias sobre el satanismo en dibujos animados, o en el caso de los jóvenes los subliminales escondidos en la música latina y en la música rock, como también lo he demostrado en los congresos internacionales que he dado sobre el tema.
Como se ve, las consecuencias de la división matrimonial son catastróficas y siempre beneficiosas para las fuerzas del mal, que luchan por la erradicación total de la Iglesia. Por eso mi reflexión va orientada a que abramos los ojos, para poder detener en la medida de lo posible ese cáncer que tiene la Iglesia católica y que se llama divorcio.
En las jornadas de liberación que suelo hacer ya se me han presentado varias parejas, las cuales confiesan que después de haberse amado con mucha intensidad y comprendido perfectamente, de manera inesperada se empezó a producir entre ellos cierta distancia. Con el pasar del tiempo empezaron a surgir peleas que no tenían una causa proporcionada a la violencia con la que se agredían, es más el denominador común era le sorprenderse de la manera tan agresiva con la que se lastimaban después de que ya había pasado la discusión. También notaron que en sus relaciones
sexuales empezaron a sentir cierta incompatibilidad, que no permitía la satisfacción mutua en el acto matrimonial.
En estos casos siempre había detrás algún exnovio o exnovia que habían acudido a la magia roja para impedir la felicidad de la persona, con la cual estuvieron ligadas sentimentalmente. Hemos descubierto que este tipo de maldad se suele hacer con una foto del matrimonio que es sustraída por la persona que quiere mandar a hacer el mal, la cual la entrega al brujo para que posteriormente sea envuelta con tierra de cementerio mezclada con pelos de perro y de gato.
Este maleficio busca, con la tierra de cementerio, la muerte de los sentimientos de afecto y amor entre la pareja, y los pelos de perro y gato buscan ocasionar discusiones y peleas como suelen tenerla estas especies de animales.
Cuidados y tratamiento
Para disolver este tipo de maldad recomendamos hacer una renovación de las promesas matrimoniales, preferiblemente delante de un sacerdote, el cual también debe renovar su bendición sacerdotal sobre la unión. Después de esto harán ambos esposos con gran fe la siguiente oración de rompimiento de los maleficios de división matrimonial, reclamándose mutuamente sus corazones y expulsando de ellos a cualquier otra persona que intente interponerse entre en amor que se prometieron en el Altar de Dios.
Renovación de compromiso matrimonial
La esposa dice: yo N.N. renuevo el sacramento del matrimonio delante de nuestro Dios, y manifiesto que es mi deseo renovar mi promesa de serle fiel a mi esposo en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, amarlo y respetarlo mientras dure nuestra vida, sin permitir que nada nos separe hasta nuestro paso a la eternidad.
El esposo: yo N.N. renuevo el sacramento del matrimonio delante de nuestro Dios, y manifiesto que es mi deseo renovar mi promesa de serle fiel a mi esposa en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, amarla y respetarla mientras dure nuestra vida sin permitir que nada nos separe hasta nuestro paso a la eternidad.
Ambos juntos: renovada así la fuerza del Sacramento del matrimonio que nos une, en nombre de Nuestro Señor Jesucristo y en virtud del poder del sacramento del matrimonio, expulsamos de nosotros cualquier persona, espíritu o demonio, y rompemos toda envidia, maldición o maleficio que intente separar lo que Dios ha unido. Esto lo decretamos en el nombre de Dios Padre Omnipotente, en el nombre de Dios Hijo Redentor del mundo, en el nombre de Dios Espíritu Santo Defensor, y por elpoder de atar y desatar que tiene la Santa Madre Iglesia Católica, por la intercesión de la gloriosísima siempre Virgen Maríay mediante el ministerio de los Santos Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Amén.
Harán la oración que se encuentra al final de este capítulo, cada que sea necesario hasta que desaparezcan los efectos de la división matrimonial.