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3. REACCIONES DESDE EL MAGISTERIO, LA TRADICIÓN Y LA SAGRADA

3.1 DOCUMENTACIÓN ECLESIAL QUE PRONUNCIA UNA VOZ EN FAVOR DEL

Para poder introducir de la mejor manera el amplio panorama que brinda la doctrina social de la Iglesia en relación al cuidado de medio ambiente. Es preciso señalar nuevamente, la principal preocupación que guía esta investigación. Son aquellos vacíos que presenta la educación ambiental en sus objetivos. Ya se ha evidenciado un proceso valioso que la educación ambiental ha sacado adelante, no obstante, desde la reflexión teológica se quiere dar un aporte más, que enriquezca dichos objetivos mencionados anteriormente, en especial aquellos que buscan el crecimiento en valores y afectos por el medio ambiente.

Pues bien, lo que se quiere entonces, es evidenciar la preocupación por el medio ambiente que ha mostrado el magisterio social de la Iglesia católica. Dadas las dimensiones tan extensas de este tema, se tendrá como puntos de referencias determinados hitos históricos que marcan de manera clara la posición y pensamiento de la Iglesia.

De este modo, se tendrá en cuenta como punto de partida, la conferencia de Estocolmo (1972) como momento histórico que se preocupa por el medio ambiente. No obstante, se ara alusión a los pronunciamientos e intuiciones del magisterio del Papa Pablo VI, los cuales, son significativos para el interés de esta investigación porque fueron previos y cercanos a dicha Conferencia; se proseguirá con el tan importante segundo Sínodo de los Obispos (1971). Para darle pasó, a las percepciones del Concilio Vaticano II. Se pasara luego, por el periodo del Papa Juan Pablo II; después se transitara, por el camino de preparación de la conferencia de Río y su periodo posterior. Finalizando, con la llegada del

nuevo milenio hasta la actualidad.62 En estos periodos se buscara vislumbrar como el magisterio de la Iglesia católica se ha pronunciado con el firme objetivo de buscar una mejor relación y protección del medio ambiente por parte del ser humano.

Es evidente que cuando se habla de magisterio pontificio el acontecimiento más sobresaliente y significativo por su visión, renovación y proyección Eclesial es el Concilio Vaticano II. Más sin embargo, se quiere dar relevancia, en primera instancia al pensamiento del pontificado de Pablo VI ya que en este encontramos una primera preocupación por la creciente degradación del medio ambiente, cuando éste todavía era un tema marginal. Con la Encíclica PopulorumProgessio Pablo VI aborda el tema sobre el papel del ser humano en relación a la creación. Afirmando que: El mandato de “llenad la tierra y someterla” (Gn 1, 28) no se debe comprender como una autorización divina para que el hombre explote de manera incontrolada la tierra y sus recursos naturales.63 Por el contrario, para Pablo VI estas palabras bíblicas significan que:

La Biblia, desde sus primeras páginas, nos enseña que la creación entera es para el hombre, quien tiene que aplicar su esfuerzo inteligente para valorizarla y mediante su trabajo, perfeccionarla, por decirlo así, poniéndola a su servicio. Si la tierra está hecha para procurar a cada uno los medios de subsistencia y los instrumentos de su progreso, todo hombre tiene el derecho de encontrar en ella lo que necesita.64

Una significativa intervención del Papa Pablo VI se da a la FAO65 en su celebración de su XXV aniversario (16 - 11 - 1970). En donde les felicita por sus esfuerzos internacionales por acabar con la hambruna en el mundo. Pero insiste en un cuidado especial sobre el progreso salvaje en industria y técnicas que puedan repercutir negativamente sobre el medio ambiente.

      

62 Cfr. Keenan. De Estocolmo a Johannesburgo, p. 12, 27, 41, 71.  63 Cfr. Flecha, El respeto a la creación, p. 100. 

64 Pablo VI. Encíclica Populorumprogressio,n. 22. 

La puesta en obra de estas posibilidades técnicas a un ritmo acelerado no se actúa sin repercutir peligrosamente sobre el equilibrio de nuestro medio natural y el deterioro progresivo de lo que se ha venido en llamar el medio ambiente corre el riesgo, bajo el efecto de los tropiezos de la civilización industrial, de conducir a una verdadera catástrofe ecológica. Ya estamos viendo viciarse el aire que respiramos, degradarse el agua que bebemos, contaminarse los ríos, los lagos y aun los océanos hasta hacernos temer una verdadera muerte biológica en un futuro cercano, si es que no se adoptan valientemente y no se ponen en práctica con severidad algunas enérgicas medidas. En resumen, todo se refiere -y debéis estar atentos a ello- a las consecuencias a gran escala que implica toda intervención del hombre en el equilibrio de la naturaleza, puesta en su riqueza armoniosa a disposición del hombre, según el diseño de amor del Creador.66

Antes de la Conferencia de Estocolmo se presenta otro acontecimiento de gran trascendencia respecto al cuidado del medio ambiente impulsado por Pablo VI, se trata del segundo Sínodo de los Obispos realizado el año de 1791. En este significativo hecho eclesial se mira como el magisterio de la Iglesia quiere insistir en el cuidado del entorno natural. Prueba de lo anterior, es uno de sus fragmentos más reveladores del documento final:

Las últimas posibilidades tecnológicas están basadas en la unidad de la ciencia, en la globalidad y la simultaneidad de las comunicaciones, y en el nacimiento de un universo económico completamente interdependiente. Por otra parte, los hombres comienzan a percibir una dimensión nueva y más radical de la unidad, porque se dan cuenta de que los recursos -como los preciosísimos tesoros del aire y del agua, imprescindibles para la vida, y la limitada y frágil biosfera de todo el conjunto de los seres vivientes- no son

      

infinitos, sino que, por el contrario, deben ser cuidados y protegidos como un patrimonio único de toda la humanidad.67

Ya en la inauguración de la Conferencia de Estocolmo Pablo VI se dirige a tal importante acontecimiento para demostrar como la Santa Sede ha demostrado un especial interés por conservar y mejorar el medio ambiente y su directa relación y responsabilidad por parte del género humano. En este orden de ideas, se resalta las siguientes líneas de dicho discurso:

Sin duda, hoy día existe una conciencia cada vez mayor del carácter, más inseparable que nunca, del hombre y de su entorno. El medio ambiente condiciona básicamente la vida y el desarrollo del hombre, mientras que el hombre, a su vez, perfecciona y ennoblece el medio ambiente con su presencia, su trabajo y su contemplación. Pero la creatividad humana solo dará fruto auténtico y duradero según el respeto que el hombre muestre a las leyes que gobiernan el impulso vital y la capacidad para regenerarse. Los dos van unidos, por tanto, y comparten un futuro temporal común.68

Es trascendental recordar que hasta el momento se ha hecho alusión a pronunciamientos del magisterio que más cercano ha estado a los años anteriores a la conferencia de Estocolmo. Como punto central que se ha designado para el recorrido que se está presentando. Ahora bien, no se puede pasar por alto el Vaticano II que sabemos antecede a Pablo VI pero esta alejado del momento histórico elegido.

Hablar del Vaticano II en relación al cuidado del medio ambiente, es remitirse de entrada a la constitución dogmática Lumen Gentium.69 Es importante tener en cuenta que Lumen Gentium se referirá al medio ambiente desde la categoría de creación, asumiendo así que todo lo creado lleva un valor intrínseco en sí mismo. Exhorta a que todo laico desde su desempeño en el mundo busque de manera eficaz que los bienes creados por Dios sean       

67Pablo VI. La justicia en el mundo.Documento final del segundo Sínodo de los Obispos. 

68 Mensaje del papa Pablo VI a la Conferencia de Estocolmo, dirigida al Sr. Maurice Strong, secretario General. 1 de junio de 1972. 

promovidos y bien distribuidos con el propósito de consolidar un progreso universal y la libertad humana.70

Una significativa mención a la creación se da en el Capítulo V el cual se refiere al llamado universal a la santidad de toda la Iglesia. En este contexto, se presenta el valor del trabajo manual realizado por el ser humano y como este debe tener como primer objetivo el cuidar y buscar la perfección de la creación71. Es pues una invitación a reivindicar el trabajo diario como manera de cuidar la creación. Así pues, es entonces significativo resaltar que: “los que viven entregados al duro trabajo, conviene que en ese mismo trabajo humano busquen su perfección, ayuden a sus conciudadanos, traten de mejorar la sociedad entera y la creación.”72

Continuando con el magisterio del Vaticano II es trascendente resaltar algunas ideas de la constitución pastoral Gaudium et spes. En ella se ve claramente como la Iglesia Católica afirma que para que el ser humano pueda mejorar su calidad de vida deberá gobernar el mundo desde criterios de justicia y santidad reconociendo a Dios como su Creador73. Al mismo tiempo, se va a recalcar que las cosas creadas tienen sus propias leyes y valores y el hombre desde su autonomía debe emplearlas y ordenarlas. Lo anterior teniendo en cuenta que todo lo creado responde a la voluntad del creador que le ha dado consistencia y un orden regulado y esto el hombre debe respetarlo.74

Por último, se nota la coincidencia entre Lumen Gentium y Gaudium et spes en su pensamiento.75 Las dos se ocupan en decir una palabra sobre los bienes de la tierra, los cuales han sido destinados por Dios al hombre. Pero estos bienes no pueden ser explotados o particularizados por un monopolio, por el contrario, los criterios del manejo de la Tierra y

       70 Cfr. Pablo VI, Lumen Gentium, n 36.  71 Cfr. Flecha. El respeto a la creación, p. 93.  72 Pablo VI. Lumen Gentium, n 41. 

73 Cfr. Pablo VI. Gaudium et spes, n 34.  74 Cfr. Pablo VI. Gaudium et spes, n 36. 

cuanto ella contiene deben llegar a todos los pueblos y hombres de manera equitativa, con justicia y caridad.76

Continuando con el itinerario propuesto, se llega a la contribución sobre el promover un medio ambiente sano que impulsa el pontificado de Juan Pablo II, en un primer periodo comprendido entre 1978 a 198977. La primera pronunciación que versa sobre la temática medioambiental se evidenciara en la encíclica Redemptorhominis (1979). En este documento se deja ver como el problema del medio ambiente se ha generado porque la humanidad ha dado prioridad al dominio de la técnica que le permita dominar el mundo sin antes pensar primero en que se tiene que cuidarlo. Se denuncia aspectos preocupantes que están destruyendo el medio natural, como por ejemplo: la contaminación industrial y el manejo de armas de destrucción masiva que corroboran la afirmación de que la creación gime con dolores de parto.78

Redemptorhominis dirá que es preocupante como el género humano ha tomado la naturaleza solo desde una perspectiva utilitarista descuidando su papel de responsabilidad y vigilancia de lo creado.

[…] El hombre parece, a veces, no percibir otros significados de su ambiente natural, sino solamente aquellos que sirven a los fines de un uso inmediato y de consumo. En cambio, era voluntad del Creador que el hombre se pusiera en contacto con la naturaleza como 'dueño' y 'custodio' inteligente y noble, y no como 'explotador' y 'destructor' sin ningún reparo.79

“Inmediatamente después se referiría al texto más controvertido en estos años, es decir, al primer mensaje que del Creador, dirigido al hombre en el momento en que le daba la tierra para que la sometiese”80. Esta polémica expresión de sometimiento de la tierra debe ser entendida como la realeza del hombre. Que es la vocación a poder participar del ministerio       

76 Cfr. Pablo VI.Gaudium et spes, n 69. 

77 Cfr. Keenan. De Estocolmo a Johannesburgo, p. 27.  78 Cfr. Juan Pablo II. Encíclica Redemptorhominis, n 8.  79Juan Pablo II. Encíclica Redemptorhominis, n 15.  80 Flecha. El respeto a la creación, p. 106. 

de Cristo. De esta manera, el sentido de esta realeza y dominio sobre todo lo creado no es precisamente acabar y subyugar la creación sino es superponer los avances tecnológicos a una prioridad ética que contribuya a que el hombre también pueda servir a la creación.81 En síntesis, y sin desconocer que durante el magisterio de Juan Pablo II se pronunciaron muchos más documentos, ya que faltaría nombrar algunas cartas y encíclicas, que evidencias lo relevante que fue para su ministerio el asunto del medio ambiente. Será entonces oportuno terminar este periodo con algunas de sus palabras que él dirigió a un grupo de jóvenes el 31 de Marzo de 1989.

[…] sí a la creación y a toda la naturaleza… En la nueva conciencia universal de nuestras exigencias concretas de vida cristiana tenemos un motivo más profundo y añadido para defender junto a todas las personas de buena voluntad la conservación y protección de la naturaleza y del medio ambiente, así como de los valores naturales. Para nosotros no son solo un bien valioso en sí mismo, son también un regalo que el Creador confía a unas manos leales. Toda la naturaleza que nos rodea es una creación como nosotros, creación con nosotros, y comparte un destino común con nosotros, en Dios mismo, para encontrar su definitivo y realización en el cielo nuevo y en la tierra nueva.82

Continuando con el proceso que se ha emprendido se llega a un periodo significativo para el tema del cuidado medio ambiental, es un periodo comprendido entre los años de 1990 hasta 1999. En esta década, es importante destacar dos hitos históricos que marcan pauta en la preocupación por la protección del medio ambiente: Como telón de fondo está el mensaje de Papa Juan Pablo II a la Jornada mundial de la Paz83 y el segundo hecho es la Conferencia de Río sobre el medio ambiente y el desarrollo, organizado por las Naciones

      

81 Cfr.Juan Pablo II. Encíclica Redemptorhominis, n 16. 

82 Fragmentó: Mensaje a los jóvenes de lengua flamenca, diócesis de Osnabrück, Alemania, 31 de Marzo de 1989.  

Unidas y en donde la Santa Sede se pronuncia antes y después de tan importante acontecimiento.84

Paz con Dios Creador, paz con toda la creación, es el título del documento que se da a conocer por parte de Juan Pablo II por ocasión de la Jornada Mundial de la Paz en 1990. Dicho pronunciamiento trae consigo el identificar de entrada que la paz mundial se ve amenazada no solo por la carrera armamentista, los conflictos regionales y las repetidas injusticias entre los pueblos y naciones, sino también por la falta del debido respeto a la naturaleza y la explotación desordenada e indiscriminada de sus recursos.85

Se califica como “una profunda crisis moral” al deterioro de nuestro medio ambiente. Es necesario partir de esta realidad para poder caminar al mejoramiento de nuestro medioambiental, es cierto que el uso menos irracional de los recursos de la tierra es un mecanismo que contribuye a ese cuidado de la tierra pero no es suficiente sino se parte del origen del problema y es que el género humano necesita concientizarse de que el deterioro del medio ambiente debe ser un aspecto central en su existencia.86

La intención intrínseca en este momento es un cambio de paradigmas en el comportamiento humano para poder salir de la crisis ecológica que se está viviendo, por eso se afirmará que:

La sociedad actual no hallará una solución al problema ecológico sino revisa seriamente su estilo de vida. En muchas partes del mundo esta misma sociedad se inclina al hedonismo y al consumismo, pero permanece indiferente a los daños que estos causan. Como ya he señalado, la gravedad de la situación ecológica demuestra cuán profunda es la crisis moral del hombre. Si falta el sentido del valor de la persona, aumenta el desinterés por los demás y por la tierra. La austeridad, la templanza, la autodisciplina y el espíritu de sacrificio deben conformar la vida de cada día a fin de que la mayoría no tenga que sufrir las consecuencias negativas de la negligencia de unos pocos.       

84 Cfr. Keenan. De Estocolmo a Johannesburgo, 41 a 57.  85 Cfr. Juan Pablo II. Jornada Mundial de la Paz, 1990, n 1.  86Ibíd., n 5. 

Hay, pues, una urgente necesidad de educar en la responsabilidad ecológica: responsabilidad con nosotros mismos y con los demás, responsabilidad con el ambiente.87

Por otro lado, pero con el mismo afán de pronunciar una voz a favor del medio ambiente merece una particular atención la encíclica Centesimusannus. En ella se demanda que el hombre no está cumpliendo bien su rol de cocreador porque únicamente se está limitando a ser consumidores de los recursos que nos provee la Tierra. Además no se está generando mecanismos de protección ambiental sino solo de destrucción imponiendo obras que han generado un desorden de la naturaleza.

El hombre, que descubre su capacidad de transformar y, en cierto sentido, de “crear” el mundo con el propio trabajo, olvida que éste se desarrolla siempre sobre la base de la primera y originaria donación de las cosas por parte de Dios. Cree que puede disponer arbitrariamente de la tierra, sometiéndola sin reservas a su voluntad como si ella no tuviese una fisonomía propia y un destino anterior dados por Dios, y que el hombre puede desarrollar ciertamente, pero que no debe traicionar. En vez de desempeñar su papel de colaborador de Dios en la obra de la creación, el hombre suplanta a Dios y con ello provoca la rebelión de la naturaleza, más bien tiranizada que gobernada por él.88

Ya durante la conferencia de Río las reflexiones sobre la crisis ambiental y su reivindicación vienen desde la participación del Cardenal Ángelo Sodano. Se centra en tres temas: el carácter central del ser hombre, la cuestión de la población, la defensa de los pobres y las guerras y su impacto directo sobre el medio ambiente.89 El primer tema, es el más significativo para esta línea investigativa ya que profundiza en la centralidad y responsabilidad por parte del hombre en la protección del medio ambiente, porque es la única criatura “dotada de inteligencia para explotar, de sagacidad para utilizar y es, en       

87Juan Pablo II.Jornada Mundial de la Paz, 1990, n 13.  88Juan Pablo II. Encíclica Centesimusannus, n 37.  89 Cfr. Keenan. De Estocolmo a Johannesburgo, p. 49. 

última instancia, responsable de sus decisiones y de las consecuencias de estas decisiones.”90

Unos años después de la Conferencia de Río y sin desconocer el amplio trabajo reflexivo que hay en encíclicas, cartas y exhortaciones por parte del magisterio de la Iglesia en línea de la protección del medio ambiente, es conveniente dar un salto para llegar al año 1995 y destacar la encíclica Evangelium vitae que versa sobre el tema de la vida incluyendo la protección del medio ambiente.91

Es significativo en Evangelium vitae que se presenta una nueva relectura de los textos bíblicos que hacen referencia a la creación.

La creación del hombre a imagen de Dios se entiende como una participación en la “soberanía” divina sobre el mundo. Esta soberanía se ejerce sobre “toda la tierra y sobretodo ser vivo”, y es signo de la gloria y el honor recibidos del Creador. Ello se traduce en una “responsabilidad específica” sobre el “ambiente de vida”, que se extiende también a las “generaciones futuras”. Tal responsabilidad sobre la biosfera ha de comprenderse desde la clave de la “limitación” impuesta por el mismo Creador, que impide un uso abusivo de la misma. La naturaleza no sólo está regida por las leyes biológicas, sino por

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