En el primero, el objetivo es hacer que los niños descubran los diferentes parámetros que influyen en la respiración. Hay parámetros relativos a quien respira (forma de respirar, posibilidad de inhalar, dirección del aire) y parámetros relativos al objeto sobre el que uno respira (masa, forma), a los cuales tendrá acceso posteriormente.
Al inicio de la secuencia, por medio de diferentes juegos, el maestro comienza la sensibilización. De entrada, acepta la expresión “yo respiro aire”, aun si se sabe bien que, desde el punto de vista de
la química, el “aire” respirado y el aire atmosférico no tienen la misma composición. Después de ha-
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berse enfocado en el cuerpo y de haber definido lo que son la exhalación y la inhalación, los niños experimentan la necesidad de utilizar herramientas e instrumentos que puedan tomar el relevo y hacer progresar las soluciones propuestas. Paulatinamente viene la fase de formulación: “Movimos el aire”.
En el segundo, el objetivo es hacer que los alumnos descubran que se puede “hacer viento”. Partiendo de una percepción sensorial y de la observación de los efectos del viento sobre los objetos, se conduce a los niños para que descubran que, mediante su propia acción, ellos pueden obtener movimientos comparables a los producidos por el viento.
Más adelante, para los más grandes, las acciones ejercidas directamente con su cuerpo (soplar, correr), o por medio de objetos (bombas de aire, ventiladores), conducen progresivamente a una pri- mera toma de conciencia de que el aire está por doquier, de que se puede actuar sobre él.
Durante las secuencias acerca de la respiración, los niños viven e interiorizan numerosas expe-
riencias: soplando pueden apagar una vela, hacer que gire un pequeño rehilete, o provocar el despla-
zamiento de un objeto, y observar los efectos del viento. La misma causa produce efectos diferentes. En el transcurso de alguna otra actividad, utilizando fuelles, los niños pueden producir los mismos efectos. Estas diferentes experiencias, si son interiorizadas y analizadas, pueden cimentar la idea de que no hay diferencia, desde la perspectiva de los efectos mecánicos, entre el aire producido por el
cuerpo y el producido por el fuelle. El análisis puede llevarse más lejos: las observaciones concernien-
tes al viento muestran que éste puede provocar los mismos efectos. De esta manera, el viento, fenó-
meno meteorológico de cuya producción no se tiene el control, puede ser asociado al aire corporal y
a la corriente de aire producida por el fuelle. Llevar a los niños a comprender esto constituye un obje-
tivo importante.
Para lo anterior, se requieren tres condiciones:
Proveer a los alumnos de este cúmulo de experiencias, sin las cuales ninguna comparación
es asequible.
Proporcionarles también, con la mayor frecuencia posible, la oportunidad de llevar a cabo
esta comparación, especialmente al momento de los balances.
Finalmente, darles tiempo, teniendo en mente que hacer comparaciones y elaborar nociones
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El viento, la respiración, el aire en movimiento
Ubicación En los programas
El tema del aire se inscribe dentro de la continuidad desde la escuela maternal hasta el colegio; es aún más importante estructurar una progresión en las maneras de abordar el tema que organice un camino
de aprendizajes y que no dé a los alumnos la impresión de ser una simple repetición. En el ciclo. de
aprendizajes fundamentales los alumnos van a establecer poco a poco la existencia de una materia que
no es visible, que puede conservarse, desplazarse, actuar aun estando inmóvil. En el ciclo de profundi-
zaciones, los alumnos comprenden que el aire posee una masa. La noción de estado gaseoso se construye poco a poco. En biología, el carácter vital del aire se aborda al estudiar a los seres vivos.
En el colegio, el aire se estudia desde el punto de vista químico. Se profundiza en una propie-
dad: la compresibilidad de los gases. La noción de estado gaseoso se construye con el encuentro con otros gases (dioxígeno [O2], nitrógeno [N2]), y se apoya en el modelo molecular. En biología, el aire será estudiado como medio para la vida.
Los maestros de la escuela maternal pueden referirse a la ficha de conocimientos núm. 3.2 Escrita
originalmente para los maestros de ciclos posteriores, también resulta pertinente para los de la escuela maternal. Este documento pone el énfasis, entre otras cosas, en los escollos del vocabulario cotidiano.
ExtractodElprograma “dEscubrirElmundo” EnlaEscuElamatErnal Exploración del mundo de la materia en la escuela maternal
Una primera comprensión intuitiva del concepto de materia puede sobreentenderse mediante la distinción entre los objetos y las sustancias de las que están constituidos, a su vez caracterizadas por sus propiedades. Tratándose de la materia, el niño elabora representaciones. Al actuar sobre numerosos y diversos materiales, el alumno puede abocarse también a modelar, tallar, cortar, fraccionar, mezclar, ensamblar, fijar, transportar, trasladar, transformar. Gracias a estas acciones, el alumno completa su experiencia del mundo al descubrir algunas propiedades de materiales comunes como la madera, la tierra, una piedra, la arena, el papel, el cartón, la tela… Percibe realidades menos visibles, como el viento, y de esta manera cobra conciencia de la existencia del aire. Esta exploración conduce a establecer diálogos con el maestro, los cuales permiten percibir, clasificar, ordenar, y enunciar los materiales, los objetos y sus cualidades.
112 Descubrir el mundo de la escuela maternal
El conocimiento y el saber hacer que se construirán durante las secuencias
El movimiento respiratorio producido por la respiración, así como los instrumentos que succionan y ex-
pelen el aire.
El viento es un desplazamiento del aire respecto de un punto de referencia, y se perciben sus efectos.
Acciones motrices: controlar su respiración, controlar los parámetros del aliento, afinar la coordinación.