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6 DOUBLE VIE O LA ESCRITURA COMO SALIDA

De este modo, si estos personajes se plantean suicidarse, lo hacen para volver a reaparecer del abismo (como lo harán esos otros exploradores en su último libro de cuentos) de la duda, y a partir de la simbólica negación de la existencia, renacer de sus cenizas. Una oda al optimismo y a las ganas de vivir, pues a medida que uno escribe y “viaja” por las páginas del libro, tanto autor como lector, van perdiendo “suicidios”, desaparece el impulso aniquilador. Representa por ello una vía de salvación y de reivindicación de la vida, máxima última de su literatura. La voluntad, como ha dicho algún crítico y él mismo, de vivir una vida diferente. Podría resumirse con una cita de Juan

Antonio Masoliver Ródenas, quien, al hablar de El viaje vertical, se refiere a la novela como “la historia de este viaje que nos lleva de una realidad exterior a una búsqueda interior, al suicidio y a la resurrección”200. De manera que, después de todo, lo que Vila-

Matas nos presenta aquí por medio del simbólico valor del suicidio es una invitación a viajar, a buscar y resucitar. Como ha afirmado recientemente acerca de ese borgesiano deseo de no ser Nadie: “es cierto que ha sido una constante en mi obra. Pero creo que hay una técnica de desaparecer que conduce a reaparecer con más fuerza”201. Lenguaje y estilo

van relacionados en todos estos cuentos sin dejar ni un solo cabo suelto de un vasto y autónomo universo literario repleto de suicidios. El libro, en su conjunto, forma una realidad independiente y exquisitamente ensamblada. No sobra un cuento, un argumento o un personaje. No falta una coma o un comentario. Todo se complementa y justifica en sí mismo y en su totalidad. De ahí que estos suicidios sean ejemplares, dignos, difícilmente superables202. Lo inexplicable de la existencia, la inevitable presencia de la imaginación y la

indagación sobre la identidad humana; una mirada reflexiva e irónica del escritor sobre la vida misma. El objetivo último, como en casi todos sus libros: dejar atrás la realidad. Y es que cuando te planteas morir ya no existen límites, sobrepasas la barrera y alcanzas la libertad. Así, si suicidio significa desaparición, desaparición significa búsqueda, búsqueda reinvención, y reinvención, literatura, que lo es casi todo. El modo supremo de huir para construir nuevos mundos. El medio, la palabra, un lenguaje propio basado en la heterogeneidad, la mezcla, la vida, la imaginación y la referencia.

En definitiva, ante el malestar general por la situación del género: escasa difusión, poca apuesta de los editores para publicar, contados lectores y no todos entendidos… los cuentos de Vila-Matas son conocidos, bien recibidos y traducidos. Sin embargo, a pesar de todo, no tanto como sus novelas. Volvemos a lo mismo: que la novela parece gobernar el panorama narrativo, que los géneros se confunden y que existe cierta desorientación en el mundo del relato corto. Pero, a pesar de todo, estos brillan por su calidad y, por mucho que se diga, se conocen, se leen y hasta se citan203. ¿Querrá decir que algo está cambiando en el

panorama cuentístico? Pues si cierto es que nos encontramos ante un autor que sustenta sus obras en el riesgo y la búsqueda, lejos de conformase con las premisas establecidas,

200. Vid. Juan Antonio Masoliver Ródenas, “El extraño viaje de Enrique Vila-Matas”, en Margarita Heredia, ed., op. cit., p. 168.

201. Cf. Andrea Bajani, entrevista a Enrique Vila Matas, “Da Gutenberg a Google”, op. cit.

202. Con respecto al título del libro, ver nota 149. El mismo Vila-Matas confesó una vez, en un encuentro en Burdeos, que lo había puesto en honor a Crímenes ejemplares de Max Aub. Además de representar una nueva referencia cervantina. Personalmente creemos que el calificativo va más allá del mero homenaje.

203. Cf. VV.AA., “El cuento español en el siglo XX”, Quimera, 242-243, abril del 2004, pp. 45-69, y Jordi Gracia, “Balance repentino”, Quimera, 313, diciembre del 2009, p. 37.

reinventa sus mundos y sus modos, lo es también que este tipo de escritura exige una clase de lector activo, “indemne al embauque y despierto a un nuevo tipo de literatura”204,

parecido al que reclamaba Borges, capaz de reinterpretar la multitud de códigos implícitos en su escritura. Un interlocutor despierto para el que la verdadera literatura está más allá de los géneros. “El lector inteligente quiere leer y pensar y tiene la impresión de que es mucho más importante pensar que contar (…) elige historias de ficción que incorporen tanto el mundo de la realidad como el pensamiento”205. De ahí que en todas estas historias de

suicidas, elaboradas con una particular receta, se perfilen rasgos esenciales del género: libertad, brevedad (en mayor o menor medida), intensidad, tensión, sorpresa, expresividad, unidad (argumental y funcional), misterio, fascinación, etc. y otros propios del autor. En suma, que poseen la capacidad de transmitirnos sugestión, una nueva sensibilidad y un sinfín de emociones, eso sí, únicamente con la complicidad de un lector estéticamente educado, requisito fundamental en el cuento contemporáneo. Todo ello a partir de palabras que revelan su sentido último, escondido tras una verdad secreta: la de vivir muriendo, desafiar los límites y llegar al final de la huida. Esa es la función que parece poseer la literatura para Vila-Matas, justamente la de reinventar el mundo. Nadie mejor que él mismo resumiría lo que pretenden estos cuentos:

El orgullo del escritor de hoy tiene que consistir en enfrentarse a los emisarios de la nada —cada vez más numerosos en literatura— y combatirlos a muerte para no dejar a la humanidad precisamente en manos de la muerte. En definitiva: que a un escritor le podamos llamar escritor. Porque digan lo que digan, la escritura puede salvar al hombre. Hasta en lo imposible206.

204.Vid. Diego Trelles Paz, “Las logias clandestinas de Vila-Matas”,

<www.pterodactilo.com/tres/TrellesPaz.pdf>. 205. Ibídem.

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