Formaciones reactivas: una doxa (una opinión común) está establecida, insoportable; para desprenderme de. ella postulo una paradoja; luego esa paradoja se espesa, se convierte, a su vez, en una nueva concreción, una nueva doxa, y tengo que ir mas lejos en busca de una nueva paradoja.
Hagamos de nuevo este recorrido. En el origen de la obra, la opacidad de las relaciones sociales, la falsa Naturaleza; la primera sacudida es pues la desmistificación (Mythologies); luego la desmistificación se inmoviliza en una repetición y es a ella a quien hay que desplazar: la ciencia semiológica (postulada entonces) intenta quebrantar, vivificar, armar el gesto, la postura mitológica,
dándole un método; esta ciencia se recarga a su vez de todo un imaginario: a las aspiraciones de una ciencia semiológica se impone la ciencia (a menudo bastante triste) de los semiólogos; hay pues que apartarse de ella, que introducir, en ese imaginario razonable, un grano de deseo, la reivindicación del cuerpo: es entonces el Texto, la teoría del Texto. Pero de nuevo el Texto corre el peligro de petrificarse: se repite, se almoneda en textos mates que testimonian una solicitación de lectura y no un deseo de agradar: el Texto tiende a degenerar en Parloteo. ¿A dónde ir? En eso estoy.
El mariposeo
Es increíble la capacidad de distracción de un hombre a quien su trabajo aburre, intimida o estorba: cuando estoy en el campo y trabajo (¿en qué? me releo, ¡desafortunadamente!), las distracciones que me suscito cada cinco minutos son las siguientes: vaporizar una mosca, cortarme las uñas, comerme una ciruela, ir a mear, comprobar si el agua del grifo sigue saliendo lodosa (hubo un corte en el agua hoy), ir a la farmacia, bajar al jardín a ver cuántos duraznos maduros hay en el árbol, hojear el periódico, armarme un artefacto para sostener mis papeles, etc.: rastreo.
(El rastreo tiene algo de esa pasión que Fourier llamaba la Variante, la Alternancia, el Mariposeo).
Anfibologías
La palabra "inteligencia" puede designar una facultad de intelección o una complicidad; por lo general, el contexto obliga a escoger uno de los dos sentidos y a olvidar el Otro. Cada vez que encuentra una de esas palabras dobles, R.B.,· por el contrario, conserva a la palabra sus dos sentidos, como si uno de ellos le guiñara el ojo al otro y que el sentido de la palabra estuviese en ese guiño, que hace que una misma palabra, en una misma frase, quiera decir al mismo tiempo dos diferentes, y que se goce semánticamente de la una por la otra. Es por esto que a estas palabras se las llama en varias ocasiones "preciosamente ambiguas": no por esencia léxica (pues cualquiera palabra del
léxico tiene varios sentidos), sino porque gracias a una especie de suerte, de buena disposición, no de la lengua sino del discurso, puedo actualizar su anfibología, decir "inteligencia" y simular que me estoy refiriendo principalmente ál sentido intelectivo, pero dando a entender el sentido de "complicidad".
Estas anfibologías son extremadamente (anormalmente) numerosas: Ausencia (carencia de la persona y distracción del espíritu), Alibí (coartada policial y otro lugar), Alienación (buena palabra, a la vez mental y social), Alimentar (la caldera y la conversación), Quemado (incendiado y desenmascarado), Causa (lo que provoca y lo que uno abraza), Citar (llamar y copiar), Comprender (contener y captar intelectualmente), Crudeza (alimenticia y sexual), Desarrollar (sentido retórico y sentido ciclista), Discreto (discontinuo y retenido), Ejemplo (de gramática y de libertinaje), Exprimir (sacar el jugo y expresar su interioridad), Fin (límite y meta), Función (relación y uso), Frescura (temperatura y novedad), Indiferencia (ausencia de pasión y de diferencia), fuego (actividad lúdicra y movimiento de las piezas de una máquina), Viajar (alejarse y drogarse), Polución (contaminación y masturbación), Poseer (tener y dominar), Propiedad (de los bienes y de los términos), Interrogar (preguntar y torturar), Escena (de teatro y matrimonial), Sentido (dirección y significación), Sujeto (sujeto de la acción y objeto del discurso), Rasgo (gráfico y lingüístico), Voz (órgano corporal y diatesis gramatical), etc. *
En el catálogo de la doble audición: los addad, esas palabras árabes que tienen dos sentidos absolutamente contrarios (1970, I); la tragedia griega, espacio de doble sentido, en el cual "el espectador oye siempre más de lo que cada personaje proclama por cuenta propia o a Cuenta de sus compañeros" (1968, I); los delirios auditivos de Flaubert (presa de sus "errores" de estilo) y de Saussure (obsesionado por la audición anagramática de versos antiguos ): Y para terminar, lo siguiente: no es la polisemia (lo múltiple del sentido) lo que se elogia y se busca; es muy exactamente la anfibología, la –duplicidad; no es la ilusión de oírlo todo (cualquier cosa), sino la de oír otra cosa (en esto soy más clásico que la teoría del texto que defiendo).
* He tenido que eliminar cuatro palabras por no presentar en español la misma dualidad que en francés Contenance,.Fiché, Frappe y Subtiliser. (N. de la T.)
Al sesgo
Por una parte, lo que dice de los grandes objetos del conocimiento (el cine, el lenguaje, la sociedad) no es nunca memorable: la disertación (el artículo sobre algo) es como una inmensa escoria. La pertinencia menuda (si la hay), sólo aparece en los márgenes, los incisos, los paréntesis, al sesgo: es la voz off del sujeto.
Por otra parte, jamás hace explícitas (jamás define) las nociones que parecen serle más necesarias y de las que se sirve siempre (siempre subsumidas bajo una palabra). Constantemente se recurre a la Doxa, pero nunca se la define: ningún trozo sobre la Doxa. Al Texto no se le aborda nunca sino metafóricamente: es el campo del arúspice, es un banquillo, un cubo de facetas, un excipiente, un guiso japonés, una algarabía de decorados, una trenza, un encaje de Valencia, un estero marroquí, una pantalla de televisión estropeada, un pastel de milhojas, una cebolla, etc. Y cuando hace una disertación "sobre" el Texto (para una enciclopedia), sin renegar de ella (nunca renegar de nada: ¿en nombre de qué presente? ), es una tarea de conocimiento, no de escritura.