Médico. Empresario en los sectores farmacéutico, veterinario, agropecuario y de industrias culturales 1) La industria Argentina tiene como desafío aumentar su capacidad y mejorar la calidad de lo que produce. Asimismo, deberían desarrollarse trabajos de investigación aplicada, para mejorar los procesos actuales de producción, y de investigación básica para descubrir productos innovadores y patentarlos.
Estas acciones conducen a lograr, para los bienes en proceso de producción o desarrollo, economías de escala con una mejora de la calidad en los mismos que nos permitirán capturar y satisfacer mejor el mercado interno, dificultando la competencia externa, y abordar con buenas perspectivas competitivas a los mercados externos y para los productos innovadores desarrollar clientes y mercados mas exclusivos.
La industria debe generar productos con mayor valor agregado en aquellos sectores en donde tenemos fortalezas naturales. Sólo a modo de ejemplo, cabe mencionar a los derivados industriales del sector agropecuario, industria que tiene una asignatura pendiente. En los últimos años, se ha desarrollado en Argentina tecnología en maquinaria agrícola y en procesos de siembra y cultivo que permitió un incremento de la productividad en este sector. La industria ha efectuado nuevas inversiones en fábricas y en puertos para producir aceites vegetales y garantizar su exportación, pero en manufacturas más elaboradas no hemos avanzado lo suficiente ya que, por ejemplo, Suiza y Holanda exportan un volumen mucho mayor que Argentina de productos alimenticios; España o China disponen
de una industria del mueble o del calzado mucho más desarrollada que la nuestra y Nueva Zelanda tiene fábricas y tecnología más avanzada que las de nuestro país en derivados de la leche.
2) Desde el año 2003, un conjunto de factores favoreció a la industria argentina. Las condiciones macroeconómicas: divisa débil, superávit fiscal, aumento de las reservas e inflación controlada. La política salarial de ayuda a los más necesitados, que permitió el acceso al consumo de nuevos actores e incrementos de salarios a los que ya estaban en el mercado laboral que redundaron en un aumento de la demanda. Las misiones comerciales al exterior y los acuerdos de complementación con diversos países que facilitaron el conocimiento de nuevos mercados y obtener preferencias de venta en relación a nuestros competidores. El aprovechamiento del aumento de los precios internacionales de las commodities agropecuarias con retenciones que equilibraban la mejor distribución de la renta con el beneficio empresario generando un aumento en la producción y consumo de máquinas- herramienta, vehículos e inversión en agroindustria. El estímulo desde el gobierno para el aumento de la rentabilidad de las empresas. Los precios subvencionados de servicios y combustibles. El aumento en presupuesto de I+D que ayudó a las empresas a mejorar su tecnología.
3) Lo primero que sugiero es retornar a algunas de las políticas virtuosas de los años 2003-2007 olvidadas, modificadaso debilitadas en este último año y medio.
Asimismo, ha faltado y falta una política crediticia de largo plazo, que podría lograrse fortificando el BICE transformándolo en una institución como el BNDES brasilero. No es posible lograr los objetivos de inversión sin un sostén financiero adecuado. Para realizar inversiones de largo plazo es indispensable disponer de tasas del 6% anual con plazos de 10 años y para las inversiones a corto plazo tasas de interés razonables que ayuden a estimular la actividad industrial. Con ese mismo objetivo, no hay que temerle a las políticas de desgravación fiscal que incentiven la inversión industrial de largo plazo, este tipo de políticas son usadas por muchísimos países del mundo.
Otra medida a aplicar serían políticas tendientes a incentivar la investigación aplicada y básica. En este sentido, si bien la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología ha sido una muy buena medida se requiere que el mismo realice una política que tenga más impacto efectivo en la sociedad y en los posibles usuarios. Es necesario concretar el plan del gobierno de destinar el 1% del PBI a gastos de I+D. También es crucial, el fortalecimiento efectivo de la Secretaría PyME para estimular la inversión en este sector empresario tan dinámico de la economía y una política aduanera que evite el dumping. Por otra parte, en el plano educativo habría que desarrollar escuelas técnicas e intermedias que permitan una mayor capacitación de las personas que llegan al mercado laboral, facilitando la capacitación de jóvenes que decidan no ir a la Universidad. Además, se impone la necesidad de un acuerdo financiero con las empresas par a generar planes de capacitación para los trabajadores y técnicos que ya están insertos en el mercado laboral. Finalmente, es indispensable capacitar a los desocupados que no encuentran trabajo por falta de preparación, hoy en Argentina hay empresas que tienen demanda laboral que no se cubre fácilmente por no encontrar personal calificado, esto podría resolverse destinando fondos específicos para este sector que es la víctima más dramática de las políticas erradas aplicadas en el pasado.
4) Considero útil la aplicación de una política de estímulo de corte vertical dirigida a algunos sectores elegidos. Estos sectores deben ser aquéllos en los cuales el país cuenta con fortalezas competitivas en recursos naturales y humanos, sectores estratégicos que hemos abandonado. Asimismo, hay que generar incentivos para aquellos sectores en donde hoy somos competitivos y debemos de seguir garantizando esa competitividad y en los sectores que son capaces de crear grandes valores intangibles. Algunos ejemplos podrían ser: siderurgia y sus derivados; industria automotriz, ferroviaria y naval; nuevas tecnologías ligadas al sector energético, como por ejemplo la energía eólica y maquinaria para la utilización de distintos tipos de biomasa; software; industrias que usen como materia prima productos agropecuarios y forestales; industria culturales; diseño industrial; biotecnología; e industria farmacéutica.
Por otra parte, es igualmente necesario crear un clima en nuestro país en donde nos unamos por lo virtuoso y en donde gobierno, sindicatos y empresarios se reúnan a construir un proyecto nacional que genere perspectivas de estabilidad y un mejor futuro para todos los ciudadanos y en donde gobierno y oposición jueguen cada uno su rol sin privilegiar el destruirse mutuamente, comprometiendo en esa lucha al país.
Si no hay un sueño colectivo difícilmente podremos dar el salto que la industria y el país necesitan para nuestro progreso colectivo.