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9. f Conjunto de los juicios públicos sobre una obra, un concierto, un espectáculo,

5.6. E DUCACI ÓN EMANCIPADOR A ORIENTADA A LA ACC IÓN

Para planificar procesos de enseñanza-aprendizaje debemos responder a las necesidades básicas del proceso educativo: Satisfacer una necesidad previa, necesaria y significativa para el individuo. Ha de proporcionar la posibilidad de reflexionar respecto a los problemas cotidianos, que afecten a las vidas de los individuos. De esta manera podremos encontrar la motivación y las inquietudes que proporcionaran a los alumnos identificarse tanto como parte del problema como de la solución. Se necesita que inculquemos responsabilidad en el contexto que nos rodea. Fomentando así la experiencia y la reflexión que son las bases del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Fuera del ámbito específico de la escuela, la aplicación del pensamiento crítico busca el desarrollo de ciudadanos autónomos y pensantes, responsables y solidarios, con un componente bastante más ideológico. En muchos casos se prefigura mediante la constitución de comunidades de aprendizaje en las que el diálogo se erige en el instrumento principal para el cuestionamiento propio y ajeno. Naturalmente, gran parte de este planteamiento tiene sus bases teóricas en la Teoría Crítica, desde la que se plantea un modelo educativo basado en procesos de transformación y no de adaptación. Para Breiting (1997) citado por (Garcia, 2004), en vez de modificar conductas hacia comportamientos proambientales que definirían esta aptitud de adaptación plantea más un proceso de transformación capacitando para la acción. No se refiere tanto a acciones rutinarias o hábitos sino más a una actuación con consciencia e intencionalidad, al desarrollo de competencias para la acción medioambiental mediante participación democrática en resolución de problemas ambientales. Lo que propone es un cambio de paradigma: desde una visión mecanicista y conductivista del cambio conductual hacia una visión más compleja y crítica.

Existe un factor que se repite a nivel académico que es de la falta de aprendizaje hacia la acción en la mayoría de los niveles educativos, se presta mucha atención a los conocimientos adquiridos pero no tantos a las capacidades de acción desde la visión compleja del sistema. En el caso de la ES se observa como existen abundantes recursos que nos facilitan el estado del mundo que nos rodea e incluso nos informan

sobre como paliar la situación con pequeños cambios de actitud pero poca es la información sobre como emprender las soluciones a largo plazo. Soluciones que necesitan de cambios profundos en nuestros modelos de vida y cuya aplicación se retrasa debido a la falta de capacidades a la hora de acercar tales soluciones al contexto más local y próximo a la vida de las personas. No se crean los espacios ni los tiempos donde la población pueda hacer uso de su creatividad personal para la búsqueda de nuevas soluciones.

En una sociedad de bienestar que satisface nuestros placeres inmediatos y nos mantiene constantemente distraídos con nuevas y atractivas tecnologías, posibilidades de ocio consumista y programación sensacionalista no se permite el aburrimiento ni la desconexión que podría generar reflexión y creatividad. Una creatividad necesaria para generar respuestas a esta crisis ecosistémica y a los problemas más cercanos y cotidianos que están conectados con los problemas globales.

Teresa Franquesa (1999) emplea una metáfora para resaltar la necesidad de dotar a las personas de instrumentos de actuación: de poco le sirve a la persona que se esta ahogando que un observador se dé cuenta de lo que está ocurriendo si no es capaz de intervenir para solucionar el problema. Garcia (2004) más preocupado por el peligro no de caer sino de estar continuamente cayendo incluye en la metáfora la idea de que la acción en una EA para el futuro no sólo debe ir dirigida a salvar al que se ahoga sino que hay que evitar que se den las circunstancias que lo llevan a estar siempre ahogándose. En nuestro caso utilizaremos el sentido de esta metáfora del ahogado para encontrar los requisitos previos para facilitar la actuación en la problemática socioambiental. Para motivar hacia la acción se precisa de dos partes importantes: Por un lado una parte institucional que acerque la mano hacia el ahogado, facilitando a la población más posibilidades de actuación y participación tanto en la toma de decisiones como en formar parte de las mismas. Por otro lado se precisa también de un nivel de implicación mayor del ―ahogado‖, de la población, por alcanzar la mano, responsabilizarse y sentirse parte de las problemáticas socioambientales.

En este sentido encontramos que en muchos estudios tanto de EA como ES la formación se dirige principalmente a la mera comprensión de la situación de tales problemas pero no a la discusión de posibles soluciones. La ES del futuro debería ir orientada hacia la acción e involucrar integralmente a las personas mediante la participación activa en el tratamiento de los problemas reales y concretos. Las acciones deberían tener un planteamiento hacia el largo plazo al ser esta la única manera de generar un cambio en las reglas de un juego que compromete hoy por hoy nuestra forma de vida y el modelo socioeconómico predominante. En este sentido se deberían incluir en la ES muchas capacidades y habilidades asociadas meramente al ―activismo‖, se debería desarrollar habilidades tanto de creación de activismo de denuncia como también formar y facilitar nuestras capacidades para generar propuestas y proyectos coherentes con las necesidades actuales de trabajo, alimentación, ocio, etc. Para el activismo de denuncia sería necesario desarrollar nuestra experiencia en actuaciones legales, campañas de sensibilización, presiones hacia determinados agentes de la empresa y la política, acciones dirigidas hacia determinadas empresas, todo ello mediante el uso de procesos de aprendizajes activos y participativos que facilitaran la comprensión y el análisis tanto de la situación como de los diferentes agentes e intereses afectados. Para el activismo más

propositivo se podrían generar nuevas formas de organización social como por ejemplo asociaciones, bancos de tiempo, banca ética, comercio justo o cooperativas de consumo ecológico y de trabajo que ayudarían a cubrir los vacíos sociales que acusan hoy a la mayor parte de la población.

La finalidad de la enseñanza a diferencia de la instrucción ha de ser integral y ha de permitir aprender a vivir y a pensar libremente

Krisnamurti. El arte de vivir.

El objetivo de la escolarización debería ser preparar a los estudiantes para tomar parte activa – de una forma autónoma- en conflictos y problemas presentes en la sociedad, con una tradición cultural determinada aun con su compleja naturaleza. Comporta preparación que ha de posibilitar a los estudiantes que se transformen en seres críticos, democráticos y políticos capacitándolos para hacerse cargo de ―una presión constructiva o la buena revolución‖ (Foros.1991, p.17) o como (Schnack ,2000) citado por (Mogensen, F.; Mayer, M.,2009) que argumenta que la cuestión es de ayudar a los estudiantes a convertirse en personas autónomas los cuales ni están simplemente adaptados a la situación, ni son ―idiotas‖-haciendo referencia a la idea de los antiguos griegos, según los cuales ,las personas que vivían ―privadamente‖ y no tomaban parte en los haceres de la comunidad eran llamados ―idiotas‖.

Además del conocimiento de tipo racional existe el metaconocimiento que los estudiantes adquieren por el hecho de haber estado personalmente implicados en la resolución de problemas reales en el cual mantienen relación y contacto con personas adultas. A través de esta aproximación los estudiantes pueden desarrollar confianza en la acción individual y colectiva además de la percepción de que implicarse en algo trae buenos resultados. Este es un tipo de conocimiento fuertemente ―emocional‖ o ―afectivo‖ tan esencial para el desarrollo de un aprendizaje para la acción. Aunque no suele estar explícito no quiere decir que sea menos verídico o significativo. La visión holística del conocimiento ha estado subrayado por ejemplo por Scheffler (972, p 172):

―De hecho, la emoción sin cognición es ciega y la cognición sin emoción es vacua”