Duraznos de Chile: frutos de sudor de pueblo libre. Duraznos de carne tierna y corazón dulce, jugosos de nostalgias edénicas y mensajeros
de libertad. Ecos entrañables de voces idas pero no muertas; de vientos de tempestad presagiando diluvios de ira y castigos para cobrar por la ley santa la sangre de Allende, el canto de Víctor Jara, el poeticidio de Neruda: ¡nuestros muertos traicionados pero invictos!
Pero, cómo amo esas manos que te acariciaron como paloma mensajera para traer el latido chileno de su corazón sangrante.
Tus pobres poetas gimiendo en suspiros amortiguados, con sus mujercitas
angelicales temblando de miedo, y sus hijitos aterrorizados mirando sin comprender los fantasmas
blindados de medianoche, los espías encapuchados de la muerte.
¡La feroz soldadesca! Violeta Parra en su más allá
deshojando centellas contra los tiranos en su guitarra juglaresca. y las viudas de los obreros, enlutadas en cuerpo y alma por su marido convertido en cordero del sacrificio en el altar de la revolución
destronada. Y sus niños románticos inmolados al sindicato del martirio por la ley marcial.
Tu libertad, durazno. es tu único amargo.
Manos amantes que te sembraron y te cosecharon en mi bello Chile: yo te doy mi mano de hermano para que la fe sea tu fortaleza,
y tu terrible esperanza el retorno de la libertad al solar chileno que te dio raíz, y jurar fidelidad de amor al sol que te dio a luz tu rojo ser en un amanecer americano
con don Salvador velando en el horizonte de tu epifanía, y Neftalí forjando los esplendores épicos de tu advenimiento al socialismo:
y ahora, a deshora y por desgracia, todo lo sagrado en un sudario pisoteado por la bota sacrílega de un batallón de sargentos condecorados de héroes de lata
made in USA, disparando a mansalva sobre sus hermanos soñadores de un mundo de paz y justicia para todos los hombres, inclusive para los verdugos. Chile, te escribo con lágrimas de amor, dolor y sangre, símbolos de tu
durazno rojo.
Bienvenidos, chilenos, a la patria de la orquídea salvaje y del diostedé
que canta tu ingreso a la libertad en el exilio, y al duro pan de la resistencia en el destierro.
Pero yo espero, tú esperas, él espera, nosotros esperamos, todos esperan:
que serás fiel a Chile sin deshonra ni claudicación, y firmes en tu
vocación de hombre y pueblo libres.
Durazno de aurora austral brindo p o r Chile
en tu aroma de nostalgia y dolor de libertad.
El capitalismo y el comunismo son dos estados temporales del purgatorio de la purificación del hombre:
puente de evolución entre el infierno del no ser y el paraíso del amor consciente.
Parlamentos: burdelespolíticos, bacanales de bla bla bla.
Siembra trigo de amor y segarás trigo de conciencia; así nunca faltará
el pan de la comunicación que alimenta el sueño de vida eterna.
Cualquier hueco con amor y con fe es un altar.
El milagro no está en el telescopio, sino en el ojo.
Teleceguera
En la televisión están arruinando al hombre, feriando su alma en los mercados negros y persas del idiotismo masivo de la civilización de consumo: el cosmético, el lujo, el vicio,
lo superfluo, la prostitución cancerosa del paganismo civilizado.
Medios inconscientes de incomunicación masiva. Burdeles sucursales de la
gran ramera de la corporación
financiera, gerenciados por banqueros de almas, traficantes de valores,
publicistas emisarios de opio espiritual, asaltantes técnicos en el saqueo
de los tesoros de la vida, para
fortalecer el poder del becerro de oro, materializado en la gran bestia
bifronte apocalíptica de los imperialismo s infernales.
Ficciones carnavalescas y suspensos policiales para la degradación
y dependencia en la evasión y el
pasatiempo, con un embotamiento bobo de la mente hechizada por el embrujo tecnológico al servicio servil del utilitarismo y la tecnocracia materialista que incomunica a los hombres y a los pueblos en razón de un violento desarraigo en la relación viva de sus tradiciones y creencias, privados de su natural alimento divino que es el amor, la
espiritual.
Y sin eso: sumisos, confusos,
frustrados, los debilitados ciudadanos del rebaño son arrojados como carne de consumo a los hornos crematorios de la muerte lenta, la agonía
interminable de la rutina fantasiosa, al abismo vidrioso erizado de mentiras y tentaciones azarosas de la pantalla cegadora.
Pantalla menor -físicamente- pero de dimensiones funestas e influencias devastadoras en el sensible y
misterioso cosmos espiritual, en cuyas tiernas constelaciones produce
tenebrosos eclipses, espinas
envenenadas de violencia, enfermizas
codicias, erosiones en la mente virgen de los niños. El alma saqueada de vida
sobrenatural: mina de valores eternos arruinada. Genocidio de almas e
infanticidio de sueños. Porque después de los estragos del genial invento utilizado pecaminosamente contra el espíritu, los hechizados televidentes ya no son aptos para vivir la realidad sino la ficción, impotentes para expresarse y descubrir los poderes secretos de la soledad creadora, el mundo interior, la vida en el amor, los éxtasis de la naturaleza.
A vasallados por la pantalla
embrutecedora de la cultura de masas para que la publicidad elija y sueñe por ellos. Y así deshumanizados, seducidos y engañados por la celestina de la gran sociedad del
divino vivificador, sellados de egoísmos, oprimidos por obsesiones de confort, perdidos en el espejismo de una realidad degenerada en limbo,
que empequeñece al hombre en su grandeza
y lo exalta en su pequeñez, la televisión es el diablo tecnológico que condena las almas al infierno del no ser.
Moloch
El absurdo lógico El crimen moral
La miseria en traje de gala El asco embanderado La cobardía heroica
La imbecilidad sublime
El infierno de las almas tontas ¡LA GUERRA!
En nombre de Cristo no puedes ir a matar a tus hermanos en error: eso es deicidio. Porque el enemigo también es Dios.
La sociología es ciencia-ficción.
Todo ciudadano que depende de sistema es militante de guerra: p o r la razón o la fuerza.
Cualquier cosa que te den con amor es una hostia.
Por la razón nace la fuerza; p o r la fuerza se hacen las armas; p o r las armas se hace la ley; p o r la ley se hace el trono;
y p o r el trono el hombre queda esclavo del César.
La p a z de treguas estratégicas es guerra bajo careta diplomática.
La universidad
La universidad burguesa sólo puede producir valores de bolsa negra: privilegios de clase y secta; comandos de dirección alterna; fe en el balance y la codicia; idealismos de club rotario y jardinero; cultura subalterna a los intereses del poder y del dinero.
La universidad burguesa es confesional,
idólatra de letras de cambio y lenguas muertas. Diploma expertos en explotación de pueblos. Es palanca para acelerar el engranaje
de la producción y cargar la balanza de la ganancia en beneficio abusivo de una casta de banqueros y grupos financieros.
La universidad burguesa es panacea para el saqueo de los tesoros del alma y la naturaleza.
De la universidad política no se puede esperar más: es dogmática y demagógica, utópica y pasional. Su ídolo es el dogma; su víctima la libertad de conciencia. Su biblia
es el capital.
De la universidad científica sólo podemos esperar tecnicidio y terror, soledad de masas, deificación del cerebro electrónico,
deshumanización, sabios genocidios para saciar la sed de dominio del sistema omnipotente, ávido de materialismo y voracidad vampiresa.
Y tú, senador
Y tú, senador, que devoras a los humildes en tus banquetes oratorios, buscando votos y ovaciones a tu sartal de mentiras y pompas retóricas,
alimentando la ilusión de pobres inocentes con vanas promesas de
prosperidad, cuando en tu oscura mente sólo piensas en tu poder personal,
saciar tu vanagloria, y llenar tus alforjas de tesoros para forjar
las medallas de oro de tu reputación pública.