BIRMANIA/MYANMAR
U. E RU/Irlanda del Norte
MILF (Murad Ebrahim) (M. Iqbal) (Jun Mantawil) MNLF (Nur Misauri) NPA/NDF (J.Mª Sison) (Louis Jalandoni) El espacio de intermediación
Contexto del conflicto
La insurgencia del sur de Tailandia está centrada en las regiones de Pattani, Narathiwat y Yala. La región de Pattani (o Patani en malayo), limítrofe con Malasia, está poblada por musulmanes (el Islam llegó a la región en el siglo XV), mientras que en el resto de Tailandia predomina la población budista. Desde el siglo XVI, el Reino de Siam ejerció la soberanía sobre esta región, hasta que en 1909 la administración colonial británica en Malasia forzó al Rey de Siam a ceder la soberanía de su territorio al Reino Unido, con excepción de Patán, que permaneció bajo dominio siamés. Durante el siglo XX se produjo una progresiva tailandización de la región, aunque ha conservado su religión diferenciada (el Islam) y su propia lengua (el Yawi). En 1939 Siam cambió el nombre por el de Tailandia. La región de Pattani es de las más pobres de este país. Aunque al menos un 80% de la población es musulmana, el 90% de los cargos administrativos públicos, incluida la policía y el ejército, están en manos de personas budistas. En 1968 se fundó la Patán United Liberation Organization (PULO) por parte de Tengku Bira Kotanila, exiliado en Siria y que también ha sido liderada por K. Abdul Rahman, con un brazo armado denominado PULA, cuyo propósito era lograr la independencia de la región de Pattani, dando continuidad a las luchas de los antiguos sultanatos malayos colonizados por Siam (la
actual Tailandia). PULO tiene su oficina exterior
en Suecia, y tuvo una gran actividad guerrillera entre 1976 y 1981, entrando después en un largo período de declive debido a la represión militar, las amnistías concedidas por el Gobierno tailandés
y las dificultades que puso Malasia para que la
retaguardia del PULO actuara en su territorio. En 1989, PULO y tres organizaciones más (el Barisan Revolusi Nasional (BRN), fundado en 1960 y liderado por Ustaz Hassan Taib, el Barisan Nasional Pembebasan Patani (BNPP), que en 2007 cambió
TAILANDIA (Sur)
Población: Tailandia (67 millones), Sur (2 millones)
Superficie: Tailandia (513.000 KmSur (11.000 Km2) 2); IDH Tailandia: 103 (sobre 186)
PIB Tailandia: 385.694 millones $ Renta por habitante: Tailandia 5.757 $ Muertos por el
conflicto: 5.300 entre 2004 y 2011
Actores armados: Bersatu, BRN, BIPP, PULO Facilitaciones: Malasia, Indonesia, OCI, Suecia
el nombre, pasando a ser el Frente de Liberación Islámico de Pattani (BIPP), y los Mujahadeen Pattani (GMIP), fundado en 1986, se integraron en una organización paraguas denominada Bersatu o Consejo del Pueblo Musulmán de Patán. En 1995, el PULO sufrió una disidencia, formándose el New PULO, que se integró igualmente a Bersatu. En el 2001 se produjo un rebrote de las actividades de estos grupos separatistas, produciéndose varias masacres en los años siguientes, especialmente en 2004, con el resultado de unos 3.000 muertos desde entonces. En el 2013, la actividad negociadora estuvo concentrada en los diálogos con Bersatu.
Antecedentes del proceso de paz
Los intentos de negociar con los grupos insurgentes
del sur del país se vieron dificultados en numerosas
ocasiones por el anonimato de muchos de sus líderes. En el 2004, no obstante, el Gobierno contactó con Wan A. Kadir Che Man, uno de los líderes de Bersatu, exiliado en Malasia, quien se había manifestado favorable a negociar con el Gobierno algún tipo de autonomía para la región; el intento no tuvo sin embargo demasiado éxito, por la incapacidad de Wan A. Kadir de frenar la violencia existente. Posteriormente, varios líderes de Bersatu, como el portavoz, K. Makhota, manifestaron su interés en llevar a cabo un proceso de negociación similar al que se estaba haciendo en Indonesia (Aceh) y Filipinas (Mindanao), para lograr una autonomía o un estatus de “región administrativa especial” como el que disfrutaba la isla de Phuket, situada igualmente en el sur de Tailandia.
A principios de 2005, el Gobierno tailandés creó la Comisión Nacional de Reconciliación (NRC), dirigida inicialmente por el ex Primer Ministro Anand Panyarachun, y cuyo objetivo era lograr la
pacificación del sur del país. A mediados de año la
NRC presentó un informe en el que recomendaba, entre otras cosas, introducir la ley islámica en la región, aceptar que el yawi fuera una lengua de trabajo en la zona, establecer una fuerza de paz desarmada, y crear un Centro de Estrategia
Administrativa para la Pacificación de las provincias
del Sur. A mediados de septiembre, no obstante, una facción del Ejército tailandés perpetró un golpe de estado que derrocó al Primer Ministro, Thaksin Shinawatra, cuando éste se hallaba en Nueva York. Los golpistas se agruparon en el autoproclamado Consejo para la Reforma Política y fueron legitimados por el Rey, Bhumidol Adulyadej. El golpe, no violento, estuvo motivado según sus
autores por la necesidad de dar fin al clima de
corrupción gubernamental y a la división social que se estaba creando entre los tailandeses. El objetivo del comandante en jefe de las FFAA, Ssnthi
Boonyarataglin, era el de establecer conversaciones con los líderes rebeldes separatistas del sur del
país. En octubre, éste confirmó que representantes
de varios grupos armados de oposición que operaban en el sur, incluyendo el BRN y Bersatu, habían contactado con las FFAA con la intención de entablar conversaciones, a lo cual el Gobierno accedió. También subrayó que se trataría de conversaciones, no de una negociación, a la vez que admitió la necesidad de un diálogo político
para acabar con el conflicto. Estas declaraciones
llegaron después de que el Primer Ministro designado por los militares golpistas, Surayud Chulanont, hubiera establecido como una de sus máximas prioridades la resolución del conflicto en el sur del país y pidiera perdón por los excesos cometidos por el Estado. Tanto el primer ministro, como las FFAA y la NRC habían manifestado públicamente antes del golpe su preferencia por una solución negociada, en clara oposición a la postura del depuesto primer ministro, Thaksin Shinawatra, quien había optado por una estrategia policial que produjo una escalada de la violencia. Las FFAA golpistas, en cambio, a través de su Centro de Seguridad, ya habrían emitido una “señal” de tregua el día 16 de septiembre al celebrar un seminario sobre paz en la mezquita central de Yala (sur). Asimismo, el nuevo Gobierno expresó la intención de restituir a los políticos que lograron la estabilidad de la región antes de la llegada de T. Shinawatra y reinstauró el Centro Administrativo de las Provincias de la Frontera Sur (SBPAC, por sus siglas en inglés), un organismo civil disuelto por el anterior Gobierno. Uno de los grupos de oposición más importantes, la PULO, acogió con agrado los cambios.
En este nuevo contexto y debido a su gran influencia
sobre la población de Patán, Malasia propuso intermediar en el conflicto, y en los términos que
definiera Tailandia. Un portavoz de PULO señaló
que las precondiciones para abrir una negociación eran que estuviesen facilitadas por un tercero, que la delegación de los movimientos insurgentes fuera
considerada como oficial por parte del Gobierno
tailandés, y que debía garantizarse la inmunidad para los miembros de dicha delegación. Medios de comunicación tailandeses señalaron también que ya se habían realizado varias reuniones informales entre miembros del Gobierno tailandés y los musulmanes del sur en algunas ciudades europeas. Según la agencia nacional de noticias malasia estos grupos habrían acordado retirar sus demandas de independencia a cambio de amnistía, desarrollo económico para la región y el fomento del uso de la lengua malaya en las escuelas. No obstante, y a pesar del cambio del clima político en el país, los asesinatos de civiles y los enfrenamientos entre fuerzas de seguridad y grupos armados de oposición
continuaron. Esto podría deberse a la falta de autoridad sobre los militantes en Tailandia por parte de los dirigentes exiliados en Malasia dispuestos a negociar, dado que éstos en su mayor parte pertenecían a una generación anterior.
El Gobierno declaró estar considerando la posibilidad de introducir determinados elementos de la Sharia en las tres provincias meridionales de mayoría musulmana como parte de su estrategia de
gestión del conflicto en el sur del país. A mediados de
abril de 2007 el primer ministro, Surayud Chulanont, declaró públicamente su disponibilidad a ofrecer una amnistía a los miembros de los grupos armados secesionistas que operaban en el sur del país, y rechazó la ayuda militar ofrecida por el Gobierno
de EEUU para gestionar el conflicto, por considerar
que era una cuestión interna y que el Gobierno estaba capacitado para resolverla. El Gobierno tailandés mantuvo contactos exploratorios con la insurgencia en Ginebra y Estocolmo. En esta última ciudad residía exiliado el vicepresidente y responsable de asuntos internacionales del PULO, Kasturi Mahkota. Tras la formación de un nuevo Gobierno, a principios de 2008 el ministro de Interior declaró que el Gobierno se planteaba conceder cierto grado de autonomía a las provincias sureñas de mayoría musulmana, aunque sin especificar
ninguna medida. El ministro también declaró que la región autónoma china de Xinjiang, también de mayoría musulmana, podría servir de modelo.
A finales de mayo de 2009, el viceprimer ministro
tailandés, Suthep Thaugsuban, declaró que en el sur de Tailandia habían entre 4.000 y 5.000 insurgentes
activos y que la solución al conflicto no pasaría
exclusivamente por la represión militar y policial, sino por incrementar el desarrollo y la calidad de vida de las provincias meridionales. Tras serios enfrentamientos en los últimos meses del año, una visita de representantes de Naciones Unidas y de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) para conocer de primera mano la situación del sur del país provocó que el Gobierno negara cualquier intervención de ambas organizaciones en la
resolución del conflicto, tal y como habían apuntado algunos medios locales. A finales de octubre, el primer ministro tailandés, Abhisit Vejjajiva, apoyó con cautela la sugerencia realizada por el primer ministro malasio, Najib Razak, quien propuso la concesión de una cierta autonomía a las provincias del sur de Tailandia como parte de una estrategia
para poner fin a la escalada de la violencia en la
zona. Por otra parte, el vicepresidente del PULO, se mostró favorable a dialogar con el Gobierno sobre alguna forma de autonomía para el sur del país, con la mediación de una tercera parte (que según varias fuentes podría ser Malasia). En 2010, un informe de ICG consideró que para hacer frente a las
demandas de los grupos armados y a los agravios de la población del sur, el Gobierno debería iniciar un diálogo político, descentralizar el poder y reformar las estructuras político-administrativas, reconocer la identidad cultural, religiosa y étnica de la población malayo-musulmana del sur.
El proceso de paz en 2013
Durante el año, lo más destacado fue que se produjo una aproximación del Gobierno con el grupo armado Barisan Revolusi Nasional (BRN). En marzo, el Gobierno de Tailandia y el BRN iniciaron conversaciones de paz exploratorias facilitadas por el Gobierno de Malasia. Según un comunicado conjunto, ambas partes acordaron los términos de referencia del diálogo, intercambiaron información,
y sentaron las bases para generar la suficiente confianza mutua para reducir los niveles de violencia y resolver el conflicto que afecta al sur del
país. La delegación gubernamental estuvo presidida por el secretario general del Consejo de Seguridad Nacional de Tailandia, Paradorn Pattanatabut, mientras que la del grupo insurgente estuvo liderada por Ustaz Hassan Taib. Según algunas fuentes, el BRN habría planteado la creación de tropas del sur del país, una amnistía para los insurgentes y la creación de una zona administrativa especial para el sur del país, pero el Gobierno pretendía centrar las conversaciones en la reducción de la violencia.
A finales de abril, se celebró la segunda ronda de
negociaciones de paz. El día anterior al inicio de la misma, en Kuala Lumpur (Malasia), el BRN difundió un vídeo con cinco demandas al Gobierno tailandés, entre ellas la designación del Gobierno de Malasia como mediador (y no como facilitador), la presencia en las conversaciones de miembros de ASEAN y de la Organización de la Conferencia Islámica como observadores, la liberación de todos los insurgentes detenidos y la retirada de cargos contra ellos, y la consideración del grupo como un movimiento de liberación nacional. En el vídeo, también se mencionaba la continuación de la lucha insurgente para deshacerse de la dominación y opresión colonial, así como el deseo de obtener un estado propio para la nación Pattani. Algunos analistas consideraron que las demandas del BRN eran inasumibles para el Gobierno y que, por tanto, podían ser consideradas
como una estrategia para poner fin a las
negociaciones, mientras que otros estimaron que la petición de demandas maximalistas formaba parte de la estrategia negociadora del BRN. El Gobierno
no hizo comentarios específicos acerca del vídeo,
pero en anteriores ocasiones ya había manifestado su rechazo a la independencia del sur del país y a la liberación de presos. Buena parte de la oposición, por su parte, señaló que las condiciones eran
inaceptables y todavía más si el BRN no abandonaba la violencia. Bangkok dio un mes de margen al BRN para que demostrara su representatividad y control del movimiento insurgente y redujera el número de ataques violentos. Durante el mes de abril, el Gobierno mostró su convencimiento de que más grupos insurgentes deseaban unirse a las conversaciones de paz. Por otra parte, el Gobierno de Indonesia descartó involucrarse en el proceso de paz, tal y como ya había hecho tímidamente en el pasado y como habían solicitado algunas voces.
Tras la finalización de la tercera ronda de
negociaciones, el 14 de junio, el BRN hizo públicas sus demandas al Gobierno, a cambio de decretar un cese de hostilidades durante el ramadán, que se inició el 10 de julio. La demanda que tuvo mayor repercusión política y mediática fue la de que las Fuerzas Armadas se replegaran en sus bases militares. El vice primer ministro, Chalerm Yubamrung, ya descartó claramente dicha posibilidad, alegando que el BRN no podía controlar las acciones de sus miembros en el terreno y que el Estado debía garantizar la seguridad en el sur del país. Por su parte, Paradorn Pattanatabut señaló
que esperaría a recibir oficialmente las propuestas
del BRN a través del mediador malasio, para hacer cualquier declaración pública sobre el contenido de las mismas. Sin embargo, declaró que el Gobierno de Tailandia debía responder a las demandas de la población del sur de Tailandia, y no solamente a las peticiones de un grupo en particular. El representante de los rebeldes, Hassan Taib, pidió
paciencia y advirtió que el fin de la insurgencia
violenta podía tardar años en llegar, pero que las negociaciones eran la única vía del Gobierno para llegar a garantizar la paz.
A pesar de que durante el tercer trimestre no se celebró ninguna ronda de conversaciones formales entre el Gobierno y el grupo armado de oposición BRN, ambas partes sí mantuvieron un contacto constante e incluso acordaron una reducción de la violencia durante el mes del ramadán. A mediados de julio, y tras una intensa presión por parte del Gobierno de Malasia y del llamamiento de más de 640 imanes del sur del país instando a las partes a avanzar en el proceso de paz, el facilitador de las conversaciones anunció que ambas partes habían alcanzado un acuerdo de entendimiento (que, posteriormente, sería conocido como Iniciativa de Paz del Ramadán) para reducir los niveles de violencia en el sur del país durante 40 días, incluido el ramadán, que este año se celebraba entre el 10 de julio y el 18 de agosto. Aunque el acuerdo no era vinculante, ambas partes consideraron la iniciativa como una oportunidad para demostrar su grado de sinceridad y compromiso con el proceso de diálogo. Según el acuerdo, el BRN se comprometía a reducir
el número de atentados con artefactos explosivos y el de ataques contra la población civil. Por su parte, el Gobierno se comprometía a reducir la intensidad de sus operaciones de contrainsurgencia, sustituir a efectivos militares por policías en determinadas regiones o acercar a determinados presos a sus lugares de origen. Cabe destacar que, a principios de julio, dos de los miembros del Ejecutivo más escépticos con las conversaciones de paz, el vice primer ministro y el ministro de Defensa, dejaron de ocupar sus cargos tras una remodelación de Gobierno en la que la propia primera ministra, Yingluck Shinawatra, asumió la cartera de Defensa. También en el mes de julio, el Gobierno de Indonesia se mostró dispuesto a participar en el proceso de paz si así se lo solicitaba el Gobierno de Tailandia. En este sentido, el ministro de Exteriores declaró que su eventual rol no pasaría necesariamente por participar directamente en las conversaciones de paz, sino por compartir su experiencia en la resolución
de conflictos en Indonesia, como el de Aceh. Por
su parte, la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) también expresó su total apoyo a las negociaciones en curso, aunque sin hacer referencia a una de las demandas planteadas públicamente por el BRN: la participación de la OCI como observadora en las negociaciones de paz. A principios de agosto, el BRN hizo público un vídeo en el que anunciaba que suspendía su participación en las negociaciones de paz por considerar que el Gobierno no atendía ninguna de sus demandas. Dicho anuncio coincidió con un incremento, en los días previos, de los niveles de violencia. Ante este anuncio, el vice primer ministro
reafirmó su compromiso con el proceso negociador y
aseguró que el Gobierno no abandonaba la senda del
diálogo. Tras la finalización del periodo para el que
ambas partes se habían comprometido a reducir la violencia, el Internal Security Operations Command anunció que el número de víctimas mortales durante el ramadán era el más bajo desde 2007. A principios de septiembre, el BRN hizo llegar al Gobierno, a través del facilitador malasio, sus demandas, que incluían la liberación de todos los presuntos insurgentes detenidos, el reconocimiento de que el BRN representaba los derechos del pueblo Melayu Patani, la aceptación del Gobierno de Malasia como facilitador del diálogo, la incorporación en calidad de observadores de miembros de la Organización de la Conferencia Islámica, ASEAN o algunas ONG, y la aceptación de que el pueblo Melayu Patani poseía derechos sobre el territorio de Patani. Durante una nueva ronda de conversaciones, a mediados de septiembre, el Gobierno anunció que varios organismos gubernamentales analizarían las principales demandas planteadas formalmente y por escrito por el BRN, exigió al grupo que no hiciera
público el contenido de sus demandas ni de las conversaciones de paz y le instó a demostrar que tenía cierto control sobre los niveles de violencia en el sur del país. En este sentido, la organización Deep South Watch se mostró optimista sobre el futuro del proceso de diálogo, porque las cifras de mortalidad
asociadas al conflicto armado eran las más bajas
desde la fecha de inicio del mismo, en 2004, porque el porcentaje de víctimas mortales civiles había disminuido desde el inicio de las conversaciones y porque, según una encuesta realizada en el mes de junio, más de la mitad de la población del sur del país apoyaba las conversaciones de paz entre el Gobierno y el BRN.
El Gobierno hizo pública su intención de reanudar el diálogo con el grupo armado de oposición BRN en el mes de noviembre, después de que a mediados