El valor del claustro ha representado en gran parte una Inversión Económica. Una primera improvisación de capilla y el mantenimiento del lugar a través de la renta que los jesuitas tienen y con la cual comienzan la posterior construcción. Luego se convierte en una inversión que implica la construcción de los baluartes de San Ignacio y San Francisco Javier y la compra de un Tejar para fabricar materiales y ahorrar costos. Después, en el tiempo en que se constituye Hospital y Cuartel, significa una pérdida de inversión y esfuerzos por parte de la Compañía y una inversión económica por parte de la orden de San Juan de Dios y del Estado respectivamente. Finalmente representa una nueva inversión para la Compañía de Jesús en trabajos de reparación y restauración, ingresos mínimos por parte de las actividades turísticas y de los servicios religiosos que se administran en el lugar y una potencial incremento considerable de ingresos a través de la inversión en un proyecto de intervención.
El valor económico que costó la construcción del claustro en la primera mitad del siglo XVII, tomando en cuenta el valor de la muralla que le sirvió de base, la inversión en la compra del tejado de la Compañía, el gasto en material de ladrillo de barro cocido que se fabricó en él. Si todas esas condiciones se miden en términos monetarios, son difícilmente comparables con el valor que después el claustro tiene como Hospital de San Juan de Dios y luego el que se le da como cuartel del ejército. En términos económicos no es lo mismo tampoco los trabajos posteriores a su recuperación como propiedad de la Compañía de Jesús. Ni al valor que actualmente tiene, que es mucho mayor y que está claramente influido por su significado cultural.
El valor económico que el claustro tiene, está estrechamente relacionado a el significado cultural que representa para la ciudad, para la comunidad jesuita y al uso físico del edificio, las funciones que se llevan a cabo en sus espacios y que satisface necesidades concretas. A la ciudad, como una parte relevante y original de su trama urbana, y de la cual define uno de sus límites. A la vez como edificación representativa, cuestión que está más que justificada en los subtemas anteriores. Actualmente produce un valor económico muy por debajo de su valor cultural, en las visitas que se hacen al claustro en su carácter de museo. A la vez en el pago por los servicios religiosos varios y las limosnas que se depositan en el templo. Sin embargo en su dimensión cultural el claustro contiene un valor económico potencial, pues si se le ve en términos patrimoniales debe ponérsele un valor que considere tal dimensión. En ese sentido se puede señalar que el claustro por lo menos tiene que valer lo que vale su restauración y conservación si se llevará a cabo el Proyecto Integral.
Un proyecto de intervención, puede significar una inversión considerable para la adecuación de espacios pero también un potencial ingreso de recurso económico a la Compañía de Jesus con espacios que satisfagan necesidades como hospedarse, investigar, debatir, reunirse, comer, exponer, etc. Y que sean compatibles con la vocación fundamental del lugar y su uso actual que consiste en: servicio religioso, social y educativo y que han sido por tradición, los campos de accionar de la Compañía de Jesús. Todo esto implica una inversión y la posibilidad de ingresos económicos.
Además, actualmente el claustro y la iglesia genera empleo a un grupo de personas que forman parte de la comunidad cartagenera: personal de limpieza, guías turísticos, portería, secretarias, lavanderas, cocineras, etc. Actividades que pueden diversificarse más, si varían los usos del edificio. Este grupo de personas encuentra en el claustro una forma de satisfacer sus necesidades de ingresos.El criterio de valoración del claustro a partir de la dimensión económica será: 5) Valor económico diferenciado por periodo. Valor incrementado por significado cultural. Claustro como generador de empleo y actividad. Claustro como productor de ingresos. Claustro Auto sostenible.
DIVERSIDAD
El espíritu de diversidad en el claustro, es desde un primer momento una variable que se observa en: Las personas que viven en él tienen diferentes nacionalidades, hablan diferentes idiomas. El uso del edificio. Los campos de acción de la compañía. La materialidad del edificio, La técnica constructiva. La adaptación a diferentes usos. Las actividades que en él se desarrollan. Por otro lado, la labor pastoral de San Pedro Claver, hizo habitar en el claustro a los esclavos que pudo en algún momento auxiliar. Es decir, que el claustro también fue un punto de habitación étnicamente diverso. Hoy en día, el espíritu de diversidad sigue estando presente en el claustro tanto en sus funciones, grupos que lo frecuentan, como también en el Instituto de Estudios Afroamericanos que, si bien actualmente, funciona muy precariamente, es parte del sentido que el claustro siempre ha tenido.El criterio de valoración a partir de la dimensión de diversidad será: 6) Diversidad étnica –diversidad actividades-diversidad pensamiento- diversidad de uso-articulador de espacios. El claustro como contenedor de diversidad y tolerancia.