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EDGAR ALLAN POE ANTE LA CRÍTICA MEXICANA

LA CRÍTICA A EDGAR ALLAN POE EN MÉXICO

II. EDGAR ALLAN POE ANTE LA CRÍTICA MEXICANA

La recepción de la obra de Poe en México no sólo se inserta en las discusiones en torno a lo que debía ser la literatura nacional, sino en las concernientes al sentido del gusto estético y la moral de la época. Muestra del creciente interés por este escritor es la aparición de referencias a él en ámbitos ajenos al literario, como el político,36 el científico, que engloba

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Las referencias políticas se encuentran principalmente en notas de carácter informativo y en editoriales donde se utilizan con un marcado afán satírico; algunas de las más curiosas: José Patricio Nicoli, en El Bien Público [Secc. A Vuelo de pájaro], 6 de agosto de 1876 (p. 1): “El Ministerio de Fomento lo mismo que el ayuntamiento responden como el cuervo de Edgar Poe: ¡Jamás! ¡Jamás!”. / “‘El Herald’ de Nueva York y México”, en La Libertad, 15 de enero de 1878 (p. 1). Este artículo muestra el cambio de postura de EE.UU. con respecto al gobierno del general Díaz: “El pueblo americano ha comenzado a perder sus ilusiones por esas historias extraordinarias a la Edgard Poe, y comienza a ver la realidad de los hechos”. / Niniche, en El Correo del Lunes [Secc. Epístolas de Aguafuerte], 7 de abril de 1884 (p. 2): “En esos pequeños senáculos [sic] sin altar de Minerva, 160

la narración de hechos insólitos,37 y de nota roja.38 En éstas es posible observar que su nombre se asocia con lo macabro, lo siniestro, lo irreal, lo insólito, lo alucinante, lo

brillan las pupilas de los ediles como bolas de fuego en noche de tempestad, o a semejanza de los ojos de gato que alumbran las tinieblas de los capítulos de Edgard Poe”. / “El corazón delator. El noticierismo y la censura”, en El Imparcial, 12 de abril de 1912 (p. 3). Este editorial crea una interesante alegoría para referirse a la política mexicana; en ella, la censura toma el lugar del loco y la prensa el del corazón cuyos latidos son imposibles de acallar: “Porque ese niño al que quieren dormir, ese hablador al que quieren callar, ese curioso al que quieren tapar los ojos, es como el personaje de Edgard Poe, como el alienado del ‘Corazón delator’, muy nervioso, excesivamente nervioso”. / Incluso, durante el periodo revolucionario sigue apareciendo referido al conflicto entre facciones: “La odisea de dos ministros”, en El Mañana, 26 de julio de 1912 (p. 1): “La salida de estos dos jefes y moderadores de los delirios oficiales, nos va a recordar el cuento de Edgar Poe ‘El Doctor Brea y el Profesor Pluma’”.

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Ambas, ciencia y pseudociencia, se enlazan y se confunden como en los siguientes ejemplos: “Alrededor del mundo”, en El Tiempo [Secc. Extranjero], 13 de enero de 1887 (p. 1). En este artículo dedicado a la construcción de barcos submarinos se afirma: “Las espeluznantes aventuras de Arthur Gordon Pym, el héroe de Edgardo Poé, serían cuentos de niños comparados con la realidad de las escenas que se desarrollaran en el interior de un vapor submarino embarrancado con su carga viviente y sin auxilio posible en el fondo del océano”. / “Gigantic Phosil Birds”, en The

Two Republics [Sección: Silence & Progress], 25 de enero de 1896 (p. 4). El texto, cuyo tema son

los prehistóricos antepasados de las aves, compara el Brontornis burmcisteri con el Cuervo de Poe. / “Aparato resucitador”, en El Contemporáneo, 8 de marzo de 1909 (p. 2). La nota anuncia la aparición de un invento con la capacidad de resucitar creado por un descendiente de Poe: “El inventor ha hecho pruebas también con los beodos, y parece que con unos cuantos golpes de émbolo disipa la borrachera más monumental”. Esta noticia también apareció en El Mundo

Ilustrado, 25 de julio de 1909 (p. 20) y con el título “Para los asfixiados. Un interesante aparato”, en El Eco de Tabasco, 15 de noviembre de 1908 (p. 4). / “Postexistencia”, en El Progreso Minero

[Sección: Progreso Científico], 24 de septiembre de 1885 (p. 3). Esta nota expone un hecho asombroso, que las cabezas guillotinadas una vez separadas del cuerpo siguen viviendo: “Esto parece un cuento de Edgardo Poe”. / Juvenal [Enrique Chávarri], “Las carpas largas”, en El

Imparcial [Secc. Crónicas de la moda], 13 de enero de 1901 (p. 2). El texto se refiere a un

espectáculo óptico: “Parecen de esos duendes que brincan en los cuentos de Edgard Poe, como pulgas vestidas: preciosos fantasmas microscópicos que danzan en medio de una pesadilla color rosa”.

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La mayor parte de estos textos hablan de hechos criminales: “El crimen misterioso”, en El

Derecho, 3 de septiembre de 1870 (p. 9-12). / “Suicidio”, en El Monitor Republicano [Secc.

Gacetilla], 28 de junio de 1892; Zacarías, “Crónica”, en El Mosaico, 12 de agosto de 1894 (p. 5). Texto que señala la existencia de una casa embrujada en Villaclara, calle de San Cristobal en la que se oyen golpes como los aletazos de “El Cuevo”: “golpes que hacen poner los pelos de punta y las carnes como la gallina salcochada: golpes que parecen que salen de lo profundo por lo misteriosos y lúgubres: golpes, en fin, como los aletazos de El Cuervo, de Edgardo Poé en la ventana del poeta; tristes y sordos como los martillazos del carpintero sobre el féretro”. / “Orangután asesino”, en El

Contemporáneo (San Luis Potosí), 30 de agosto de 1900 (p. 1). Se dedica a un asesinato parecido al

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fantástico, lo tétrico, lo asombroso, lo truculento, lo criminal, lo misterioso y lo horripilante; estas categorías permiten constatar que los lectores percibían la existencia de un “estilo” poeiano.

El recuento de las numerosas alusiones o menciones tanto a él como a sus obras aparecidas en la prensa mexicana; así como los textos introductorios, prólogos, ensayos críticos y reseñas a sus creaciones permiten constatar la manera en la que comenzó a formar parte del acervo cultural de los mexicanos,39 incluso cuando estas referencias son imprecisas o erróneas,40 lo ejemplos son un parámetro que permite evidenciar su normalización y su conversión en moneda de cambio entre el público.

que narra “The Murders in the Rue Morgue” / “De millonario a mendigo. Una tragedia de amor”, en

Jueves de El Mundo, 8 de mayo de 1902, (p. 15). / Juan de Becon, “Suceso macabro en Versalles”,

en El Tiempo, 21 de septiembre de 1904 (p. 1). / “La vida en los faros. Sus penalidades, sus distracciones y sus productos. Empleados que se vuelven locos”, en El Mundo, 22 de febrero de 1906 (p. 3). / Fray Candil, “La desaparición de un barbero”, en El Diario [Secc. A orillas del Sena], 8 de enero de 1908 (p. 5). / “Los sangrientos sucesos de Puebla”, en El Correo Español, 15 de julio de 1911 (p. 2). / “El Descuartizamiento del agiotista Jalon en Madrid”, en El Diario, 16 de junio de 1913. / “Sigue en pie el misterio que envuelve el siniestro hallazgo de la casa de los esqueletos”, en

El Imparcial, 23 de agosto de 1913 (pp. 1, 2, y 5). / Santiago Méndez Armendáriz, “Oliveros, el de

la cara de hiena fue el protagonista de un asesinato que aterra por su espeluznante crueldad. El relato del crimen parece tomado de algún cuento macabro de Edgar Poe o arrancado de una página de Guy de Maupassant”, en El Independiente, 26 de marzo de 1914. / “Informe interesante. El reinado de la Barbarie”, en Abc, 6 de febrero de 1918 (pp. 1 y 4).

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Quizá los casos más extremos en este sentido son en los que se sustituye el tono sombrío y solemne por uno paródico: Punto Final, “Croniquillas”, en El Correo Español, 1 de septiembre de 1898 (p. 1): “Un gendarme que se expresa en la lengua de Milton, siendo la española la suya, es un colmo de adelanto, no soñado aún por Edgard Poé, no demás novelistas del porvenir”. / “Respuesta difícil”, en El mundo Ilustrado [Secc. Consultas para las damas], 30 de octubre de 1910 (p. 36), en este artículo la propia Ligeia da un consejo contra el hipnotismo. Toda la sección la firma Margarita. / Secc. Notas curiosas de La Gaceta de Guadalajara, 6 de agosto de 1911 (p. 9): “La literatura es una pasión en Indiana (Estados Unidos). Un joven se suicidó después de haber leído las poesías de Edgar Poe, porque no pudo entenderlas”. // “Curiosidades novelescas de los yankees”, en

La Voz de México, 1 de enero de 1898, (p. 3): “Impulsadas quizás por el espíritu de su paisano

Edgar Poe unas damas americanas vinieron a México con el exclusivo objeto de visitar el escenario en donde tuvo lugar el asesinato de Arnulfo Arroyo”.

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Algunos de los ejemplos más interesantes: Montanez, “Tancanhuitz, San Luis Potosí. El Sr. Jefe Político”, en La Patria, 21 de diciembre de 1901 (p. 2). En este texto de carácter político, firmado en Xilitla el 10 de diciembre, se hace mención a Poe y se refieren todos los lugares comunes de su literatura con la intención de atacar al Sr. Ramírez Jefe Político de Tancanhuitz en respuesta de sus declaraciones en contra de quienes denuncian su corrupta gestión: “Pudiera ser falso lo asentado, cuando menos, para los tramadores de falsedades, que no me son del todo desconocidos; pero que 162

De este abundante material, he decidido tomar algunos de los documentos que me han parecido más significativos para dar cuenta de las posturas adoptadas por la crítica mexicana y mostrar su desarrollo. Antes de continuar es importante señalar una característica general: tanto los comentarios de escritores mexicanos que lo defendieron, como los de sus detractores se insertan en un contexto más amplio ya que incluyen las apreciaciones que suscitó en otras literaturas e incluso en otras especialidades, que sirvieron para apuntalar las ideas de los críticos mexicanos. Por medio de esta apropiación de ideas se constata la retroalimentación con pensadores de otras latitudes.

Como se podrá comprobar a continuación, los temas y obsesiones de este autor, en sintonía con la vertiente decadentista, resultaron peligrosas para un sector de la crítica. Éste, al que me dedicaré en primer lugar, está representado principalmente por los adeptos al Positivismo, quienes vieron en la obra del autor un reflejo biográfico, parcial y desfavorable, dominado por el alcoholismo, la locura y la inmoralidad. Para ellos, el discurso médico y las metodologías extraídas de las ciencias naturales brindaron elementos para desacreditarlo, no obstante su reconocimiento internacional.

se recurra al Juez Letrado, ciudadano a quien respetan todas las clases sociales, y ni los jóvenes más astutos y populares, verdaderos estadistas de la ciudad y de la crónica, saben de esos cuentos de Edgar Poe. / Los informantes y preopinantes de esas tragedias, deben tener el meollo poblado de bichos agoreros, de espectros crugientes [sic], de gatos negros, y de manos baltasáricas, y en su imaginación pudieran aparecer como en las tragedias de Eurípides, doncellas con senos marmóreos, tintos en sangre; puñales manchados en carnes núbiles, en la mano asesinos siniestros, rondas de grifos[,] etc., mientras el Jefe Político, que lo el excelente de familia [sic], se preocupaba de la dicha de su hogar y es cumplimiento de su deber de funcionario. / Deseamos la calma a los espíritus demoniacos. // Felicia, “Cartas íntimas”, en El Federalista, 12 de marzo de 1876 (p. 5): “Pocas personas fueron a los paseos a contemplar los secos árboles revestidos de mantos blancos y de diademas de escarcha a guisa de los reyes fantasmas de Edgardo Poe”. / J.M.R., “Jesús Fuentes Muñiz”, en El Lunes [Secc. Grandezas de Media Talla], 3 de octubre de 1881: “El pedagogo de provincia [Fuentes Muñiz], a la cabeza de un ejército liliputiense, como los personajes de Edgard Poé asaltó la Secretaría de Estado y principió a dar pábulo a sus dotes intelectuales, mal reprimidas en sus celdas y en los penitenciarios de Toluca”. / Juvenal [Enrique Chávarri], “El gran telescopio”, en El Imparcial, 6 de abril de 1899 (p. 2): “Ese monte Ticho, de que nos habla Flammarion en sus poemas sobre el infinito; esas llanuras eternas, en donde debe reinar el silencio de la muerte, aquel océano ‘de la serenidad’ descrito por algunos sabios como un ensueño de Edgard Poe, sin el rumor de una ola, sin el rugido de una tempestad; un caos cuyas negras aguas acaso reflejarán nuestro planeta como un globo de luz, en donde brilla sin cesar la chispa de la vida, que se ha apagado para siempre en aquel astro-cadáver, en aquel inmenso necrópolo que navega en el mar del infinito como la barca de la muerte”.

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Sin embargo, el autor no sólo fue atacado, sino que también gozó de la veneración de los escritores decadentista, que lo defendieron de los reclamos, hasta el extremo de concederle un carácter mítico.

Ambas reacciones cedieron el paso a una crítica intratextual y una revaloración de su obra, que comenzó a hacerse presente a finales del siglo XIX, y que tuvo como sus principales exponentes a los autores pertenecientes a la generación del Ateneo; ésta mostró su preocupación por el ejercicio de un nuevo tipo de crítica y la aplicación en ella de metodologías novedosas; hizo a un lado los juicios morales y se ocupó de explicar y juzgar su carácter estético.

1. Crítica en contra de Poe: Los síntomas de la degeneración

La crítica adversa al escritor estadunidense tiene su origen en la imagen distorsionada que de él construyó Rufus Griswold, primer biógrafo del autor, quien a pesar de ser su albacea, resaltó aspectos poco favorables de su figura, como la intemperancia y el alcoholismo. Esta visión formó parte de The Works of the Late Edgar Allan Poe (1850-1856), impresas por J. S. Redfield. En el volumen tercero, en el que se editaron algunos textos críticos, se incluyen dos ensayos de Griswold. El fragmento siguiente ejemplifica el descredito al que me refiero:

Podéis leer estas historias, que por lo demás son con frecuencia excelentes, pero estáis avisados de que ésta es la obra de un borracho, de un enfermo mental, de un hombre capaz y culpable de las peores fechorías. Tales escritos, espejos de sus deficiencias, a pesar de las más brillantes facultades analíticas no podían alcanzar cierta profundidad, ni sus poemas algún sentimiento humano; en cuanto a su crítica, reflejo de sus taras, se reduce a la de un peón que corrige las faltas gramaticales y denuncia los plagios, cuando resulta que él mismo es el mayor plagiario de todos los tiempos (Citado en Walter, 1995: 457-458).

Aunque Charles Baudelaire empleó los datos de esta biografía en “Edgar Allan Poe. Sa vie, ses oeuvres”, texto con el que introdujo el volumen de Histoires Extraordinaires (1856), presentó una perspectiva radicalmente diferente en la cual me detendré en la sección dedicada a las críticas favorables a Poe; ahí donde Griswold se empeñó en presentar un

autor doblegado por el alcohol y la neurosis, Baudelaire encontró la personificación del poeta moderno, de un paladín del “arte por el arte”.

La visión negativa llevó a algunos críticos a cuestionar los beneficios que traería a la literatura mexicana la obra de este personaje en un contexto donde la moralidad y el nacionalismo debían ser imperativos. Los personajes, situaciones y temas que Poe retrataba estaban en las antípodas de tales concepciones: no sólo sus personajes carecían de moral, sino también la visión que adoptaba de ellos evidenciaba su preferencia por el valor estético por encima del ético. A estos puntos se sumaba su regusto por lo macabro, lo sobrenatural y lo grotesco; clara muestra de un pesimismo que, probablemente estaba más acorde con los gustos de la sociedad francesa, que con la cultura mexicana, con los que era incompatible.

Aunque no resulta fácil separar cada uno de los aspectos atacados, debido a que en ellos están estrechamente vinculadas preocupaciones como la salud, el civismo, la estética y la moral, es posible encontrar una nota dominante en cada crítica desfavorable. Precisamente este parámetro permite diferenciar los tipos de invectivas: un primer grupo, que abarcaría los ataques al alcoholismo, la locura y la inmoralidad, problemas de importancia médica, social y moral para la sociedad porfiriana; y un segundo grupo, en el que se incluirían las discusiones de corte estético, relacionadas con su pertinencia como modelo artístico extranjero y de la moralidad, a propósito de las polémicas en torno al Modernismo.

1.1 Alcoholismo y locura

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, tanto en México como en los países más desarrollados, incluida Francia, el consumo de alcohol despertó la preocupación de los gobiernos, que vieron en él un problema de salud pública, así como la raíz de diversos males sociales entre los que destacan la violencia y el crimen.41 Tal circunstancia despertó

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Simplemente hay que considerar la situación de París: “Tras la comuna de París, la preocupación de Francia por el consumo de alcohol se disparó. En 1852, el médico francés Maynus Huss utilizó por primera vez el término ‘alcoholismo’ para describir la enfermedad que ocasiona la adicción al alcohol. Aunque recibió reconocimiento por sus investigaciones, el público y la comunidad médica dieron poca importancia a sus conclusiones. No fue hasta el año 1871 cuando el doctor Jean-

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un creciente interés científico en el tema, que dio lugar a un posicionamiento y un nuevo vocabulario médico en torno a él.42 La indagación de los factores y las causas del alcoholismo en la sociedad, fuerte apoyo de la cruzada positivista, dio lugar a trabajos como Critique scientifique de Émile Hennequin (1888) y Psychologie des foules de Gustave le Bon (1890), así como también al Traité des dégénérescence de l’éspèce

humaine (1857) de Bénedict-August Morel, centrada en las enfermedades mentales, entre

las que considera el alcoholismo.43

Estas preocupaciones ocuparon también las páginas de la prensa mexicana dedicadas al problema del alcoholismo en los escritores como “Los intelectuales y el alcohol. Cómo se corrige el medio”, en El Imparcial, 4 de octubre de 1899 (p. 1) y “Las pequeñeces de los grandes”, en El Abogado Cristiano Ilustrado [Secc. Para el Hogar], 9 de marzo de 1911 (p. 11). En estos trabajos se sitúa una parte de la crítica contra Poe, a la que también pertenecen los textos biográficos centrados en ese tema,44 así como algunas traducciones de sus cuentos, tales como “Embriaguez. Musa trágica”, en El Mundo

Ilustrado, 17 de abril de 1898 (pp. 309-311) y “Berenice”, en El Imparcial, 11 de enero de

1914 (pp. 12 y 11 [En ese orden]), detalladas en el Capítulo II, que sufrieron alteraciones con una clara intención moral. También aquí se ubican los relatos que presentan al autor de “El cuervo” como un desequilibrado, víctima de aventuras sobrenaturales difíciles de creer, como en el caso de “Un sueño de Edgar Poe” de Aurelién Scholl, en El Diario del Hogar, 9 de marzo 1892 (p. 2) o “Un baile extraordinario” de Aimé Giron en El Monitor

Baptiste Barth organizó una sociedad contra lo que él llamaba ‘las asquerosas y monstruosas orgías de la Comuna’” (Chávez Lara, 2012: 41).

42

Para observar las consecuencias que tuvo en la literatura mexicana el tema del absenta, Chávez Lara, 2012.

43

Este último ubica el abuso del alcohol como un tipo de intoxicación perteneciente a una de la seis causas de la degeneración.

44

Me refiero a los artículos y notas que difunden que la causa de su muerte fue el delirium tremens: “Cómo murió Edgardo Poe”, en El Domingo, 9 de febrero de 1873. / “El alcoholismo en la literatura. A propósito del poema ‘El Cuervo’ de Edgardo Poe”, en El Siglo XIX [Secc. Variedades], 1 de octubre de 1874 (pp. 2-3). [Primera Parte]. / “Edgar Poe. David”, en La Patria [Secc. Anuario Biográfico de Contemporáneos], 19 de enero de 1883 (p. 3). / “Excentricidades de grandes hombres”, en El Contemporáneo (San Luis Potosí), 13 de octubre de 1899 (pp. 2 y 3). / X,y,z, “Crónica”, en El Universal, 2 de diciembre de 1900 (p. 1). / “La última copa de Edgardo Poe”, en

La Patria, 13 de septiembre de 1907 (pp. 1-2). / “Los atentados de la ciencia”, en Novedades [Secc.

Pompas de jabón], 21 de mayo de 1913 (p. 1). 166

Republicano, 18 de noviembre de 1888 (p. 2), que fueron publicados en numerosas

ocasiones y que, sin duda, ayudaron a configurar la visión general que se tenía de este autor. Asimismo, pertenece a esta tendencia la crítica “El alcoholismo en la literatura. A propósito del poema ‘El Cuervo’ de Edgardo Poe”, aparecido en la sección “Variedades” de

El Siglo XIX en su edición del 1 de octubre de 1874 (pp. 2-3), que sirvió de preámbulo a la

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