6. Marco Teórico: Proceso inicial de escritura en los niños
6.2. EDUCACIÓN INICIAL: PRIMER CONTACTO DE COMUNICACIÓN DEL
La educación inicial, se ha conceptualizado en lineamientos curriculares en los que ha venido trabajando e implementando el Ministerio de Educación Nacional (MEN), sobre el marco de los derechos de la educación. En ellos se establece que la misma “es un derecho impostergable de la primera infancia, la educación inicial se constituye en un estructurante de la atención integral cuyo objetivo es potenciar de manera intencionada el desarrollo integral de las niñas y los niños desde su nacimiento hasta cumplir los seis años” (Colombia, Sistema de educación inicial, ¿Qué es la educacion inicial?, 2016). A partir del anterior planteamiento se podría afirmar que, la educación inicial es un derecho ineludible para el desarrollo integral de los niños y niñas desde su nacimiento hasta cumplir los seis años, y tiene como objetivo principal y/o finalidad no solamente la preparación para la primaria si no también potenciar el crecimiento de estos por medio de experiencias pedagógicas y prácticas de cuidados.
Así mismo, la Comisión Internacional de Primera Infancia “CIPI” de la cual hace parte el Ministerio de Educación Nacional, implementó una estrategia nacional llamada “De cero
a siempre” creada por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos a favor de la primera infancia en Colombia, que cuenta con una normatividad a nivel nacional e internacional. En dicha estrategia, se reconocen a los niños y a las niñas como sujetos de derechos para garantizar su atención integral, según su edad, su contexto y su condición, haciendo efectivos los derechos de los niños y niñas en situación de vulnerabilidad, puesto que la familia, la sociedad y el Estado están en la obligación de garantizar la protección de los derechos como la salud, educación y nutrición desde el momento de su gestación hasta los seis años; promoviendo así niños y niñas fundamentados en las capacidades cognitivas - actividades rectoras de la primera infancia- y el afecto, es decir, su entorno familiar (CIPI, 2016)
Conforme a lo anterior, se establecieron por el MEN, como actividades rectoras de la educación inicial: el juego, el arte, la literatura y la exploración de medio, “el planteamiento que hace Garvey sobre el juego ayuda a explicar esta idea, cuando afirma que “el niño no juega para aprender pero aprende cuando juega” (Colombia, Actividades rectoras de la primera infancia y la educacion inicial , 2016).
Para crear una cultura de educación inicial, se deben aplicar las cuatro actividades, que se utilizan como medio para lograr otros aprendizajes, por ejemplo, el juego es un reflejo de la cultura y la sociedad y en él se representan las construcciones y desarrollos de los entornos y sus contextos, pues los niños y niñas reflejan en el juego la cultura en la que crecen y se desenvuelven. Así mismo, la literatura es un juego, los niños y niñas son sensibles a las sonoridades de las palabras y a sus múltiples sentidos, por esto, las personas que están cotidianamente con ellos deben jugar con las palabras -descomponerlas,
cantarlas, pronunciarlas, repetirlas, explorarlas- como una forma de apropiarse de la lengua. (Colombia, Actividades rectoras de la primera infancia y la educacion inicial , 2016)
Finalmente, el arte es una forma de habitar el mundo de estos sujetos y de su lenguaje para expresarse, puesto que es en la primera infancia que los seres humanos están más ávidos y más dispuestos a esas formas de interactuar con el mundo sensible. Por último, los niños y niñas exploran un mundo físico, biológico, social y cultural, en el que se adaptan a través de los sentidos –gustar, tocar, ver, oler, oír-, todos cumplen un papel fundamental en la exploración por cuanto sirven para aproximarse al medio de diversas maneras, “la experiencia implica un proceso de construcción de sentido acerca de lo que pasa en el mundo y de lo que significa ser parte de él”.(Colombia, Actividades rectoras de la primera infancia y la educacion inicial , 2016)
En esta misma perspectiva, la UNESCO plantea que “la educación es un derecho humano fundamental y un derecho habilitador. La educación debe apuntar al pleno desarrollo de la personalidad humana y promover el entendimiento, la tolerancia, la amistad y la paz. Por otro lado, que es un bien público, del cual el Estado es el responsable. La educación es una misión compartida de la sociedad, lo que implica un proceso inclusivo de formulación e implementación de las políticas públicas. El rol del Estado es esencial en regular estándares y normas” (Organización para las Naciones Unidas para la Educación, 2016, pág. 5)
Pues bien, sobre esta misma línea se tiene que la educación inicial puede y debe contribuir a desarrollar los conceptos de los niños, pues cuando el niño se enfrenta, en primer grado, con el aprendizaje formal de la escritura, podría así tener sentadas las bases
de un valioso conocimiento acerca de su naturaleza, y de cuáles son los propósitos y funciones de la tarea que iniciará.
Por tal motivo, Martha Vietes de Iglesias y Susana Graciela López Blasig de Jaimes han establecido que, “la maestra jardinera necesita mucha imaginación para proveer a los niños de situaciones en las que pueda darse cuenta intuitivamente de los propósitcos de la lectura y la escreitura, situaciones que tengan una carga afectiva para ellos, que despierten su real interes; que les permitan descubrir esos propósitos no a traves de “lecciones”, sino de “situaciones vividas”. (Vieytes de Iglesias & López Blasig de Jaimes, 2013, pág. 52 y 53)
Asimismo, las autoras indican que Piaegt estableció que: “es importante que el profesor presente al niño materiales, situaciones y ocasiones que le permitan ir hacia adelante”. (Vieytes de Iglesias & López Blasig de Jaimes, 2013) El jardín debe procurar un rico ambiente en experiencias prograsivas, prudentes, aplicadas a los niños pequeños en forma de juegos atractivos, que permitan la creatividad y la expresión infantil. Para que un niño se encamine exitosamente hacia el mundo de la palabra escrita, es necesario que haya realizado cierto conjunto de experiencias educativas y que las haya aprovechado.
Respecto al planteamiento, se puede determinar que, es en la educación inicial que se desarrolla el proceso de escritura en los niños y niñas, puesto que cuando un niño inicia su escuela, sufre ciertas transformaciones y cambios en su vida, comienza a adaptarse en nuevo estilo, en el que siente que ocupa un lugar importante en la sociedad y en la familia; inicia relaciones sociales con otros niños y/o adultos y empieza a tener “responsabilidades”
como ir a la escuela, hacer las tareas, y es allí donde empieza a ver que no todo es un juego, pero también es allí donde es fundamental que la familia acompañe el proceso para que los cambios y transformaciones se den de una forma mucho más natural.
Por otra parte, es entendible qué en nuestra realidad social, el aprendizaje de la escritura es un elemento fundamental para el desarrollo sociocultural del ser humano. En el desarrollo de este proceso se manifiesta el acercamiento a la cultura escrita, a mundos desconocidos, al futuro mejor, contribuyendo a la formación de la persona y a su calidad de vida. Sin embargo, es un proceso complejo para muchos de los niños, ya que en varias ocasiones se asocia al fracaso escolar ya que a partir de los seis años los niños tienen la madurez necesaria para aprender a escribir y a leer” o “la iniciación de la lectoescritura requiere métodos que solo la escuela primaria debe establecer” (Manrique, Grunfeld, Goldberg, & Otros, 2016)
En este sentido, se entiende que no hay fórmulas mágicas ni edad prevista para que los niños empiecen a leer o a escribir; se aprende a leer leyendo y se aprende a escribir escribiendo. Según Vygotsky“el secreto de la enseñanza del lenguaje escrito radica en la preparación y organización de este paso natural. Después se debe perfeccionar, pues en el desarrollo cultural del niño intervine el nivel social y el individual” (Vygotsky, 1995, pág. 86). Como lo expone la cita anterior, el autor deja claro que el infante se encuentra inmerso en un contexto social que le ayudará a dominar su lenguaje, principal medio de comunicación de los seres humanos, que progresivamente se ira interiorizando hasta convertirse en el principal motor del desarrollo intelectual y lingüístico.
Otro aspecto fundamental, en la formación inicial de los niños, es la construcción del lenguaje escrito, puesto que, es un proceso que el niño tiene que vivir de manera personal;
según Eduardo Orozco, “el desarrollo motor perceptual no basta para acceder a leer y a escribir, sino que también el docente debe orientar este proceso para ofrecer al infante oportunidades que le permitan descubrir por sí mismo la función social del lenguaje” (Orozco, 2010, pág. 8); es decir, un aprendizaje significativo, como indica Piaget “el aprendizaje significativo se diferencia de los demás porque provoca en los alumnos estímulos para que modifiquen sus conocimientos, construyéndolos ellos mismos” (Piaget, 1997, pág. 76).
El proceso inicial de escritura tiene como finalidad u objetivo general, incentivar al niño dándole las herramientas necesarias para que inicien su proceso de escritura haciendo trazos, familiarizándose con los lápices, crayolas o lapiceros, conociendo su cuerpo, adquiriendo destreza en las manos e identificando algunas letras o palabras como su nombre. (Caraballo, 2017). En lo pertinente con la alfabetización, los niños y niñas inician su proceso de escritura de la misma forma como inician a hablar, es decir, por ensayo y error.
Actualmente, los lineamientos curriculares que plantea el Ministerio de Educación Nacional, ha indicado que el proceso de escritura puede iniciar cuando el niño tiene 3,4 y 5 años, con una preparación hacia los niños, ya que es necesario que el niño controle y domine su cuerpo, sus manos, sus brazos y su mente. Puesto que, la escritura no es momentánea, esta lleva un proceso para que el niño no solo aprenda a escribir sino también a contextualizar y expresar lo que piensa, lo que siente lo que quiere decir, un ejemplo claro de este proceso de escritura se presenta en el ensayo “Constructivismo y Lengua Escrita” escrito por Juan Carlos Negret y Adriana Jaramillo en el cual especifican esos momentos importantes en el proceso de la escritura:
“1. Nivel parisilábico (convencional o no convencional): no se diferencian silabas al interior de las palabras. 2. Nivel silábico: el niño comprende que al interior de las palabras hay segmentos internos (las silabas) 3. Nivel silábico-alfabético: se intuye la existencia de fonemas, pero aún no se les diferencia plenamente la silaba. 4. Alfabético: el niño reconoce que al interior de cada palabra y de cada silaba ha fonemas que deben representarse en la escritura a través de grafemas; ha comprendido básicamente el sistema de escritura adulta.(Mesa, 2013, pág. 58)
Por lo cual, es que existen aspectos del lenguaje escrito que solo pueden ser conocidos si se enseñan, algunos de estos pueden ser: el nombre de las letras, diferencias entre letras y números, uso de mayúsculas y minúsculas, la direccionalidad, las puntuaciones, etc. Y para poder acompañar al niño en este proceso de exploración, enseñanzas e ilusiones debemos tener en cuenta que el niño debe estar preparado, que debe ser un proceso sin prisas ni agobios para que este lo realice en un tono de entretenimiento y sin perder las ilusiones de aprender.
6.3.Ingreso de los niños en el contexto escolar como forma de comunicación: