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LITERATURA EN ATENAS EN BASE A LA ÉTICA DE LA VIRTUD

8. ESTRATEGIA CREATIVA 52 9 CONCLUSIÒN

2.1 EDUCACIÓN PARA SER Y EDUCACIÓN PARA HACER

“Ser” incluye aprender a querer, a sentir, expresar sentimientos y controlar emociones, comprender la vida, definir creencias y valores, encontrar motivaciones, aprender a pensar, moldear actitudes y comportamientos.8 La misma definición que el Doctor Espinoza brinda, expone implícitamente que el “ser” no es un estado, ni mucho menos: es una constante transformación que va de acuerdo con las circunstancias y las situaciones que se presentan en vida, las decisiones que tomamos, los caminos que comenzamos a andar. Indiscutiblemente la palabra aprender está relacionada con el conocimiento y con el uso del mismo, pero si hablamos de “ser” tenemos, necesariamente, que remitirnos a los sentimientos. El concepto de “ser” parte de los sentimientos, del afecto, de cómo se siente cada uno consigo mismo, de quién lo quiere y a quién quiere, qué implica querer, dar y recibir afecto, sentir interés por los otros, compartir alegrías y dolores, éxitos y fracasos, caminar en los zapatos de los demás, ser solidario.9 Sin embargo, muchas personas pueden no llegar a desarrollar su “ser” de manera positiva individual y colectiva, y la primordial característica puede ser una deficiencia moral. Existen cada vez más pruebas de que las posturas éticas

8 Espinoza L., Alberto: Miembro del Consejo Directivo de la Fundación Empresarios por

educación. 2008. “Educar para la vida”. http://www.dinero.com/noticias-columnistas/educar-para- vida/58408.aspx. (Consultada: 04/03/2009)

fundamentales en la vida surgen de capacidades subyacentes. En principio, el impulso es el instrumento de la emoción; la semilla de todo impulso es un sentimiento que estalla por expresarse en la acción. Quienes están a merced del impulso –los que carecen de autodominio- padecen una deficiencia moral.10 El ejercicio de autocontrol relacionado a la expresión del ser debe ser racionalizado en función del bienestar propio y el de los demás, pues solidifica la voluntad y el carácter. Por la misma razón, la raíz del altruismo se encuentra en la empatía, la capacidad de interpretar las emociones de los demás; si no se siente la necesidad o la desesperación del otro, no existe un lazo afectivo. Y si existen dos posturas morales que nuestra época reclama son precisamente estas: dominio de sí mismo y compasión.11 Pueden ser un inicio positivo para usar como principio al hacer el proceso de pensamiento crítico, facultad que toma una importancia fundamental en el desarrollo del “ser”.

“Ser” tiene que ver con la forma como cada quien interpreta lo que pasa, comprende el universo, el hombre, la vida y la “felicidad”, implica una responsabilidad de introspección humilde para lograr apartar aquello que afecta nuestro desarrollo íntegro. Pero todos somos libres, más aún cuando somos conscientes, y esto hace que cada persona defina creencias, actitudes ante la existencia, propósitos, metas, sueños en unión con sus valores, intereses y potencialidades. En el transcurso de la vida, la persona define qué presenta más valor, cuáles son sus prioridades, lo que le es más importante como individuo, como miembro de una familia; a medida que este proceso se desarrolla, la persona va reconociendo sus derechos, deberes y su papel en la sociedad. Al mismo tiempo, existe una búsqueda por la motivación, una motivación desde el autocontrol, el juicio respectivo a reconocer el por qué y para qué de las acciones; la historia misma del hombre ha demostrado las consecuencias de actos impulsivos de ira, placer y miedo, y no hemos logrado diferenciar la motivación del impulso. Sin embargo, se debe hacer una verdadera reflexión moral y ética en cuanto a la motivación del acto que se quiere realizar: es un verdadero peligro si cae en el egoísmo.

Ya han sido muchos los ejemplos a través de la historia que nos hacen recordar la importancia de evitarlo: La conquista española y portuguesa en Latinoamérica, el

10 Goleman, Daniel. 1996. La inteligencia emocional. Buenos Aires: Javier Vergara Editor S.A.

Holocausto Nazi, las Cruzadas, el exterminio de nativos norteamericanos, la esclavitud, las guerras y otros muchos ejemplos de genocidio. Pues si algo caracterizó estos sucesos fue el mismo egoísmo, donde no se intentó en ningún momento entender y colocarse en las situaciones de los seres humanos afectados, donde las prioridades de los precursores de aquellos acontecimientos se basaron únicamente en el propio beneficio sin darle importancia a una posibilidad de crear alternativas de solución, que formularan un mutuo beneficio por el hecho de ser esto realmente difícil: es mucho más sencillo quitar que dar…

El otro lado de la moneda, es dar. Dar implica ejecutar una acción, y en la medida que aumenta su frecuencia la habilidad aumenta –el mismo propósito de la disciplina-; en el egoísmo, como todo es cuestión de recibir y quitar, la habilidad pierde esencia. Sin embargo el egoísmo puede ser contrarrestado, por así decirlo, por medio de la decisión de la persona de brindar lo mejor de sí a alguien para conseguir lo que más quiere; en vez de quitar y encontrar la manera de recibir para conseguir lo que se quiere. Por lo general la ignorancia promueve el egoísmo. En cuestiones sociales, no conocer y reconocer las prácticas de las otras culturas siempre lleva a conflictos entre naciones. Entonces en el complemento del “ser” se debe practicar el dar y el conocer constantemente para, así, interpretar las situaciones y actuar correspondiente al bienestar individual y social. Este mismo proceso involucra indudablemente problemáticas, errores y en general, conflictos ¿No es a caso nuestra especialidad solucionarlos? Esto implica aprender a pensar, analizar, reflexionar y cuestionar cada faceta de la vida evaluando, juzgando y decidiendo qué hacer y cómo comportarse, teniendo el criterio para definir qué es lo correcto y cómo hacerlo bien hecho;12 actuar coherentemente a partir de ello.

Si hablamos entonces de educar para “ser” estamos diciendo que el niño, el joven y el adulto deben aprender todo lo anterior. Y esto sólo se aprende viviéndolo, experimentándolo a través del ejemplo de otros y de la cultura, el ambiente y la convivencia con otros que tienen una filosofía, unas actitudes y comportamientos que conducen a formar el ser humano estructurado e integral que cada uno puede llegar a

12 Espinoza L., Alberto: Miembro del Consejo Directivo de la Fundación Empresarios por educación.

2008. “Educar para la vida”. http://www.dinero.com/noticias-columnistas/educar-para-vida/58408.aspx. (Consultada: 04/03/2009)

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Si se educa para “ser”, es necesario educar en el hacer, pues el término no existiría sin la acción, y es esta misma acción la que normalmente interpretamos como buena o mala, aunque el proceso que nos lleve a tal decisión sea de infinitas posibilidades que dependen de otras de igual cantidad.

Educar para “hacer”, esto es adquirir conocimientos, desarrollar competencias, habilidades, destrezas, hábitos para ver el esfuerzo y el trabajo como el camino para aprender, crecer y realizarse, satisfaciendo sus necesidades y generando valor.14 Como se mencionó anteriormente, el hacer en función del dar nos va a permitir adquirir dichas competencias, destrezas y habilidades necesarias para un desarrollo positivo en lo emocional, social, laboral; por lo tanto, el ejercicio de crítica con respecto a lo que somos, hacemos, queremos, entre otros, va a ser más eficiente, seguro y pertinente una vez el individuo recorre todos estos procesos.

2.2 EDUCACIÓN PARA CONOCER

Un violinista se hace maestro practicando el violín, un sabio se hace conociendo: la sabiduría está en apropiarse de los conocimientos, aprendiendo de las experiencias y vivencias, transformándose cada día: “aprender a aprender”, a mejorar, a responsabilizarse de la construcción de su futuro,15 Debemos aprender a ser felices y lo que este camino implica. Entonces, en un universo lleno de posibilidades, lleno de información y reconociendo que la vida es relativamente corta comparada con las posibilidades que la vida brinda, es necesario aprender a conocer en función del ser y el hacer, es importante reconocer qué es lo que se quiere conocer para continuar con coherencia y sin distracciones el camino para el apropiado desarrollo del ser en función del hacer. Un atleta forma su cuerpo a través del entrenamiento, la disciplina, la buena alimentación, la imposición de retos personales y la constante motivación a la superación personal; sin embargo, también debe aprender y conocer qué es positivo para su carrera en cuestiones comerciales, en cuestiones de imagen y en cuestiones de salud. Esto significa, que así cuente con un equipo de personas conformado por médicos, deportólogos, analistas, managers, publicistas, entre otros, el atleta debe saber lo

13 Ibíd.

14 Ibíd. 15 Ibíd.

suficiente acerca de estas temáticas, fundamentalmente para su beneficio profesional en un sistema que exige competencias en los campos relacionados a cualquier especialización de oficio. No obstante, el atleta sigue siendo atleta y no perderá el tiempo profundizando sus conocimientos en la medicina, pues es el oficio del médico, o profundizando en la gestión publicitaria y comercial, pues para esto están los publicistas y el manager, quienes también deben tener un amplio conocimiento del medio deportivo, sin ser ellos atletas.

El ser debe aprender a conocer lo que es relevante para su vida sin desviarse por caminos innecesarios, pero debe tener cuidado en no omitir aquellos conocimientos que pueden ser pertinentes como complemento a cualquiera que sea su camino de vida, como un pintor, aparte de conocer las técnicas respectivas a su arte, conoce también qué pinturas, tintas, pinceles, materiales que son mejores para su arte.

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