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Educación para la paz Una diada posible para la infancia

Capítulo 2. Estado del Conocimiento

2.3. Educación para la paz Una diada posible para la infancia

Como fundamento principal para el rastreo investigativo de esta temática encontramos el esfuerzo realizado por, el Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud - Alianza CINDE, Universidad de Manizales, quienes desarrollaron al menos tres proyectos de investigación que se concentraron en el análisis que han tomado como base la propuesta implementada desde el proyecto "Niños, Niñas y Jóvenes Constructores-as de Paz"; en tanto experiencia de educación para la paz y que cuyo producto es la potenciación de subjetividades políticas para la paz. A partir de dichas investigaciones, la producción de conocimiento ha sido amplia y se han

consolidado, tanto la teoría como la propuesta educativa misma, como una posibilidad de pensar y actuar a favor de los procesos de paz en cada una de las escuelas y municipios donde se ha trabajado, asumiendo de esta manera su impacto en el país.

Desde este escenario, donde es la educación el camino posible para la construcción verdadera de una cultura de paz es importante rescatar lo que Abraham Magendzo (2015) intentara evidenciar con su propuesta en Educación sobre derechos humanos: Estrategia pedagógica-didáctica centrada en la controversia donde menciona que fue la paz y los

movimientos a favor de esta en los años 80, quien abriría el camino para educar en la garantía y reconocimiento de los derechos humanos por ende los derechos de la infancia. Para este autor el quehacer de la educación debe estar orientado entre otras ideas en la construcción de paz, la cual se ha visto truncada por una tensión, como lo denomina el autor, referente a la existencia de una polisemia de lenguajes y programas vinculados a una multiplicidad de programas educativos (cívicos, éticos, sexuales, para el desarrollo sustentable, convivencia, no violencia, paz, etc) que, si bien todos están orientados a la formación de estudiantes por la construcción de una sociedad

más igualitaria, justa y humana su convergencia no es clara.

Cada programa aparece como uno desligado de los otros, generando confusiones y

dificultades en su enseñanza, siendo más fácil continuar en la práctica tradicional en las escuelas de América Latina la cual se han centrado preferentemente en el desarrollo de competencias cognitivas, en el aprendizaje memorístico, siendo el resultado de esto, un bajo impacto de la escuela a la construcción de soluciones reales por estar siempre con contenidos desvinculados de los problemas económicos, socio-culturales y políticos contingentes y de los intereses de sus estudiantes (Magendzo, 2015 pp 2-5) lejos de ser partícipe de construcción de paz.

Es por esto que el impacto real se dará si la construcción de conocimiento no es simple letra muerta sino de “fuentes vivas” de donde emerja este conocimiento. Carlos Jilmar Díaz (2009), presenta algunas consideraciones teóricas y metodológicas para adelantar el trabajo de indagación con niños, niñas y jóvenes. De este modo, desarrolla la idea de las fuentes vivas, haciendo referencia al protagonismo que cobra la oralidad en la búsqueda de la memoria y el interés por la constitución de la subjetividad por ende caminos posibles para la construcción de paz. Para el autor las narraciones visibilizan el pasado de un modo individual y colectivo, con lo cual se convierten en maneras de interpelar a la historia oficial.

Este concepto de fuentes vivas ayuda a que el reconocimiento de la realidad se desde lo que tradicionalmente ha sido excluido por ser eso que pasa por lo anecdótico o por ser fuentes no confiables, el reconocimiento de las fuentes vivas se trata de la visibilización de una necesidad de incorporar al conocimiento histórico los relatos que conforman la existencia humana en sus más diversas condiciones. Esto estaría muy en afinidad con lo que Walter Benjamin (2009) en su libro Estética y política denominara experiencia transmitida como la posibilidad de un encuentro entre el pasado y el presente, un lugar de evocación pero también de comunicación.

Juliana Patricia Caro Perdomo estudiante de la Universidad de Manizales quien en su trabajo de investigación titulada: Los procesos de configuración de la identidad en un grupo de niños y niñas en condición de desplazamiento forzado en el municipio de Samaná

corregimientos de Florencia y vereda El silencio (Caro, 2009), esboza problemáticas inmersas en la socialización política. La investigadora, presenta una contradicción entre los ideales sobre los cuales se sostiene la democracia moderna (justicia, libertad, igualdad) que es el modelo político sobre el cual se rige el país que en si busca la equidad e igualdad de condiciones para que los ciudadanos participen en los espacios policiacos y la producción y reproducción de la violencia como mecanismo opresor que impide a todo costa la participación de todos por igual, acudiendo a la posibilidad de entenderse a Colombia como un país que busca perpetuar la violencia.

Caro sostiene que el desplazamiento que ha sufrido esta infancia ha generado impactos en los modos de percibir la realidad de los niños, lo que los llevan en la mayoría de los casos a tomar posiciones frente a las secuelas de la guerra, comprendiendo su entorno desde un “orden social caótico” (Caro, 2009, p. 135), y no solo debe comprenderse desde el desplazamiento rural sino en igual medida por el desplazamiento urbano lo que se refleja directamente en el entorno escolar.

El Observatorio del Bienestar de la Niñez del ICBF ha publicado diferentes informes que ofrecen datos de varias investigaciones asociadas a la situación de la infancia y las secuelas dejadas por hacer frente a situaciones de conflicto. El informe “Nos pintaron pajaritos. El

conflicto armado y sus implicaciones en la niñez colombiana”, reafirma algunas consideraciones que se han tenido en este trasegar investigativo frente a las huellas que ha dejado el conflicto en los niños como marcas no solo físicas sino simbólicas que generan modos de posicionamiento

frente a sus experiencias cotidianas. Este estudio plantea los desafíos más importantes en términos de cómo lograr una reparación integral para estos niños. Se evidencias los efectos estructurales del conflicto y respalda la idea y la necesidad de brindar una reparación que tenga en cuenta factores no solo económicos sino sociales, culturales y políticos.

Otras investigaciones donde principalmente se recogen datos basados en evidencias relatadas desde la voz de los mismos niños es el documento Observar para proteger: enfoques alternativos para valorar la dinámica y el riesgo de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes por GAOML4 en Colombia, donde unas de sus premisas se relacionan con

reconocer que el conflicto tiene un impacto absolutamente devastador a la población infantil y que se requiere de manera imperativa acciones preventivas de lo cual dependerá el futuro de muchos niños colombianos (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. 2013p.8).

Otro informe que llamaría la atención sobre la necesidad urgente de posicionar en la opinión pública la niñez como víctima del conflicto seria la adelantada por Ruiz y Hernández (2008) la cual muestra una comprensión del conflicto de acuerdo a la implicación que ha tenido, así como frente a las particularidades de cada sujeto que lo ha vivido. Este texto destaca la importancia de llegar a la verdad histórica de la violencia en Colombia, y por ende la necesidad de acudir a las experiencias mismas y la memoria de quienes han vivido el conflicto.

Históricamente para la reconstrucción de la verdad de la niñez en Colombia ha estado siempre bajo el yugo de cultura adultocéntrica que tradicionalmente la ha silenciado, por lo que estos autores se plantean la siguiente pregunta: ¿Cómo puede aportar la niñez a la verdad del conflicto en este país, en especial aquellos niños-as y adolescentes que han participado

directamente en los grupos armados ilegales? (Ibídem, p. 21). Para esta investigación se hizo entonces necesario ampliar este interrogante que ´preguntarse si no sería absolutamente conveniente no solo escuchar a aquellos niños que han participado directamente sino aquellos que participan indirectamente por el hecho de ser colombianos.

Esta crisis fundamental de la civilización está enmarcada en el patriarcalismo de nuestra cultura, a la jerarquía adultocéntrica en la cual la niñez es poco valorada; su palabra y su sentir, como también su pensar y su ser, no son reconocidos plenamente en tanto se les suele asociar como objetos de protección y atención, sin titularidad de sus derechos y sin reconocimiento como sujetos de derechos, por lo tanto como sujetos que no aportan a la construcción de un país.

El texto siete retos de la educación colombiana para el período de 2006 a 2019 del autor Carlos E. Vasco U de la Universidad EAFIT de Medellín, publicado el 10 de Marzo de 2006, que no solo conserva su vigencia ante la realidad de la educación en este momento en el país, sino que pareciese no hubiese transcurrido tiempo de su publicación pues lo situación no muestra la cara de la mejora y si por el contrario agudiza su crisis estructural. Siguiendo las ideas de este autor quien manifiesta que enfrentar en serio cualquiera de los 7 retos por el expuesto requeriría mucha inversión en tiempo, en investigación y desarrollo, en asesorías, formación continuada y detección y fomento de nuevas iniciativas, siendo esa la inversión de más alto rendimiento para el país no se está abordando profundamente la crisis que se deviene por el desconocimiento constante y continuo de las necesidades reales de la población objeto de la educación.

Como se puede evidenciar con este recorrido por el estado de conocimiento existen

diversas investigaciones que han examinado los temas que conforman el interés presente estudio. Respecto al tema de narración e infancia encontramos aproximaciones que involucran además de los procesos de configuración de la identidad infantil de niños víctimas del conflicto mediante su

propio relato, aparecen dentro del contexto local exploraciones que reivindican el protagonismo de la voz infantil como fuente de reconocimiento del pasado de nuestro país, al interior de lo que algunos han denominado como fuentes vivas en búsqueda no solo de verdad sino de nuevas formas de configurar la educación para la no repetición de décadas y décadas de conflicto

haciendo posible una verdadera Colombia en paz. Al igual de la importancia de reconocer en este relato la emoción que motiva a la experiencia a volverse palabra, y al emerger la palabra

evidenciar el imaginario que moviliza a ese ser social.

Por último, pese a que la identificación realizada sobre el estado de conocimiento, resulta reducida frente a la vasta producción académica que se viene desarrollando en distintos puntos del país con la misma se alcanzó a vislumbrar un renovado esfuerzo por tratar de vincular

decididamente la comprensión de los niños mediada por su palabra, a procesos de entendimiento y construcción social, a partir de sus subjetividad política, de su pluralidad humana pero queda tal vez en sin sabor que desde la escuela no se evidencian posturas más allá que simplemente escuchar las palabras infantiles, falta pues darle el valor creador e importante para que esas palabras se conviertan en metodologías y pedagogías para que sean ellos mismo – la infancia – la que se empodere en su papel de constructor de paz.

Capítulo 3